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Revista Literaria AZUL@RTE

Héctor TORRES

Héctor TORRES

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E-mail : poetatorres@yahoo.ca

  

Solo contigo  

Cuando la cima de tu ausencia me invada

Horadando los cimientos de mi risa.

Y estrellas frías sude el horizonte

Entonces amor…una verdad que duele  

Me estaré quedando solo, sin ti, y… sin mí…

Sin ese flujo de luz, que por tus ojos veo

Sin el beso que entre labios exige nacimiento.

Entonces quizás haya perdido otra vez mi voz

En el lugar donde el pulso se congela…  

Hoy, mi corazón late endémico,

Mi boca saliva insipidez

Un rincón de sombras trepa mis espaldas

Mis ojos se me cierran en cortina de siglos

Hasta siento la tentación de no volver a ver  

Debe ser el aguacero que anuncia mis inviernos

Humedece mi piel que se desluce

O un dragón de sombras mordiendo el universo.

Ya no se si eres tu, que sufres con mi herida

O me sangra la espada que te hiere 

Solo contigo amor brotan ríos en mi alma

Vuela el tiempo como un ave que germina.

Los frescos resplandores de un mañana

Me invitan a sacudirme los otoños

Sembrar las miradas en tus ojos

En tus brazos que se abren y me estrechan

En ese dichoso minuto que me espera.    

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Juro que no vi nada 

Juro que no vi. nada y lo sentí todo

Atrapado en la infantil primavera

Sentí que se moría hasta el silencio

Mi cabeza daba vueltas en el aire  

El viento endulzaba mis cabellos

Invasión de abejas en el alma

Mágicas palabras anidaban mi boca

Como espasmo ciego en llamaradas 

Una muchacha danzaba en mi frente

Con su vestido de estrellas titilantes

Se descorcho en mi piel sin versos todavía

Un claro oleaje de luciérnagas 

Era la poseía conquistando un territorio

A mis manos subía su fruto indescifrable

De almibarados otoños sin memorias

De pasionales besos sin recuerdos 

Desde entonces me acompaña la nostalgia

Me hice amigo del tiempo y del espacio

Me enamore de la vida sin temor a la muerte

Amo a la mujer y al vino no solo por costumbre 

No solo por recuerdos siento alegrías

Amo hasta las sombras del mejor momento

Se me antoja enamorarme en días de lluvia

Mi vida es un cofre que respira amor y poesía.      

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Sobreviviremos 

Me sorprendo en la calle, busco luz en tu ventana

Quiero oír tu voz delgada y ver tus ojos encendidos

Quiero oír tu voz de primavera, soliloquiar mis oídos

Dame un minuto de tu edad, déjame acariciar tu pelo 

Luego que te cuente mi alegría y mis trajines

Te invito a caminar la avenida de los días

No te pido nada, solo ir enredado en tus miradas

Hasta que todo sea perenne en tu luz inextinguible  

No me digas que es absurdo, la gente no te creerá

Al leer este poema, se morirán de envidia al pensarnos

Pasara la primavera, pasaran los siglos y las huellas

Y nosotros sobre viviremos a la lectura del poema.

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  Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/

Adriana GOÑI GODOY

Adriana GOÑI GODOY

E-mail : adrianagoni@terra.cl  

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INTENTO DE CANTO URGENTE POR LOS NIÑOS BAJO FUEGO 

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“…Y hacen jurar banderas a los niños dicen los diarios-uniformes. Porque los corazones bárbaros que preceden al desierto gozan en su fondo oscuro con la imagen de un triciclo volcado en las calles humeantes,… dice este.”   

De “Los diarios son viejos uniformes” Errev 2006

Vi lágrimas profundas en la torre del reloj terminal y pensé - Llora como un cíclope con su viejo ojo herido de agujas - ¿O llorara de fabricar tanto tiempo movedizo quedándose el ahí tan quieto? Y la taza de café que tomo mirando al azulejo roto llora y también mi lámpara por la mujer desnuda aquella llora ¿Quizás porque no era la imagen ada cuando empezó por quitarse sus aros? En el tiempo tan de no entender la pena circundante entre mis cosas (Algunos de mis libros justos se lamentaban anoche silenciosos) Es cuando también oigo el mar bullendo en el caracol que mi madre acercaba a mi oreja y yo escuchaba olas de augurios y alguien a veces cerca de mi corazón moría y si no me equivoco.

Otra vez (lo he ensayado tanto) del cielo adverso surgirán espadas en un amanecer común (pero quizás me haya equivocado y solo fueron casualidades amplificadas por mis fiebres infantiles) dejadme con las tortugas entonces porque acostado en ellas no tengo visiones solo transcurro.

En el arte de los principios y los sueños lentos para que no penetre esa risotada trágica que dice ser el color favorito del presente en la obsesionada búsqueda de su precipitado carmesí perfecto quizás esperando la ceguera desprevenida para morder olvidos. Que se cuentan con dedos amputados de ansi-edades cuando la gente empieza a morir temprana inocente en este barrio natal mío que es un planeta.Y como el sentido lógico de la música a que apelo (siempre subo el volumen cuando presiento el rumor del mar en un caracol) y como las hambres cotidianas que buscan posarse en leches tibias buscando refugio sigo escribiendo hacia delante derechamente cualquier cosa, como aconsejaba Apollinaire a sus amigos en estado de oquedad y preguntando/me absoluto ando.

Imperando sobre mi brazo derecho para que se mueva y bien que lo hacey muchos más trucos precautorios ejecuta este contra el mal mayor. Cierra las ventanas. Apaga la radio. Un no gestual emite al diariero para evitar inevitables noticias mi brazo derecho hace de todo cuanto le asciendo a extremidad superior analgésica menos abrazar, porque, como los animales ante el terremoto el también presiente el tambor de guerra grave y próximo que el amigo Liszt altisonante no puede acallar pero quieran no se que dioses que esta vez me equivoque. Porque temo a niños nuevos saltando por el aire no en sus patios ni en su fútbol ni en su soga.

Desde la ultima pena de Gilgamesh que no siento una música tan matemáticamente fatal en mi caracol de advientos como la de un avión implacable ave de presa, por ejemplo (he amado mucho a los aviones como todo niño volador) y la noticia se confirma traspasando ventanas cerradas y radios apagadas se confirma esta vez es medio oriente del que ya solo queda un tercio desorientado

¡Ni los líquenes imaginan en que miserables nos han convertido nuevamente los amos de la feria de las furias! Permitiéndonos observar como agonistas su más criminal crimen y nos hacen cómplices sin que firmemos nada. Ni cantemos himno guerrero alguno y mi brazo el obediente no quiere abrazar por miedo a estrangular a la mañana en la que tampoco, al parecer, me he equivocado. Lamentablemente cuando soñando poemas cotidianos de colectivo vi lágrimas en el reloj cíclope supe adentro del escondido mío entre caparazones que no eran por la mujer desnuda ni por el azulejo roto que mi lámpara y mi taza también lloraban era por ti Niño asesinado desde el aire por asesinos muy serios de sus imperios en serie egresados civilizados de sus facultades alteradas te abrazaría con mi brazo siniestro desobediente niño.

Pondría mi caracol materno y en tu oreja con rumores de tu aldea te posaría en las leches tibias de mi músicamatemática. Y muchas cosas más haría por ti. Aunque no resucites a pesar de haber muerto antes de tiempo de tu tiempo cuando lo último en tu oído fue un silbo de acero y nada ¿Y como te vengare ahora? ¿Que torre cíclope llorosa abrirá mi lata de poesía? El gran reloj triste la lámpara sombría la taza amarga los libros sin consuelo son las campanas que doblan por alguien lloran y doblan por ti y por todo el Inocente Futuro Asesinado (Y no puedo escribir mucha mas vergüenza) recorto la foto del diario con la torpeza irascible del impotente lejano viéndote tirado ahí pienso en tus padres.

En mis hijos y en los tuyos que ya no vendrán símbolo eres de otros 15, 100, 5000… 

¿Cuántos niños costara esta vez alimentar a la parca política continuada por otros medios  de leviatanes democráticos o confesionales? Me enojo porque te mataron en mi casa-mundo y no se ni tu nombre mas que cuando era el gran mono aprendiz me enojo sin mas cultura que romper un hueso con una piedra para sorber el tuétano ese que los señores de la guerra te han sacado a ti y han secado en mí y han hecho incurable esta pena y peligrosa la rabia de mi brazo izquierdo desobediente rebelde y primitivo en el cual la letra descentrada de dolor sin nombre nace y adopta el tuyo el de todo niño mundo ASESINADO por estados terroristas o terroristas a secas y haré con el un avión de papel que aunque no viaje hasta tu tierra vuele manso nombrándote en mi patio y quizá en alguna escuela de maestros amigoso en el “día del niño” que se viene con sus vidrieras hipocritas también vuele y quite el miedo este de aviones atacando a niños que aman los aviones y todo para que no se haga sentencia eso.

De que mas fácil que sacarle un dulce a un niño es matarlo. Ves que no lloro como ciertos artefactos de la calle o de mi casa escribo hacia delante. Soldado poeta veterano no llora cuando están tan enojado …O si.  

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Errev El Hazm. G.Baigorria .Santa Fe. Argentina.

Tercer mundo del tercer planeta JULIO 2006.

(Parte del Continuom  infierno cotidiano de niños y niñas.)

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Ilustración: Steve Adams (http://adamsillustration.com/)

Leoncio LUQUE

Leoncio LUQUE

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Leoncio Luque Ccota nació en Perú (Puno – Huancané) el 02 de abril de 1964. Siguió estudio de Economía en la Universidad Nacional del Callao, (1985) Lengua y Literatura, en la universidad Federico Villarreal (1986-1990). Funda en 1986, el grupo literario Neo Babel. Impulsa la publicación de la revista Estro, en 1987  - 1988, con la cual realiza y fomenta actividades culturales, recitales y conversatorios. En 1990, funda la agrupación NOBLE KATERBA, con poetas de la misma universidad, en las cuales estarían Johnny Barbieri, Roxana Crisólogo, Pedro Perales, Gonzalo Málaga, Alan Morales, Iván Segura, Manuel Cadenas, Armando Agüero, Parco Lopez, Teddy Panitz, José Gamboa, Rodrigo Manrique y Raquel Alvarez.

A sido editor de la revista cultural Prisma, en el año 1996 y 1997 y revista Proyección 2002. Participa en el Colectivo Lobo Estepario, publica sus poemas, en la revista Poemas para Kemar.  Sus poemas han aparecido publicado en  diarios, revistas  y en  antología de poesia peruana. Tiene publicado los poemarios siguientes: Por la Identidad de las Imágenes, (1996), En las grietas de tu espalda (2001) y Crónicas de Narciso, (2005), con el sello de Ediciones Noble Katerba.Tiene escrita dos novelas, Quién cuida a mamá, y Este oficio de escribir, además de cuentos y varios poemarios como: Mirada Antífona, Tambor de Piedra,  Exilio y penas interiores y Voces de madera hueca, y  Noches de Basora, este último por publicar próximamente.  

Actualmente viene realizando estudios de maestría en la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” labora como docente en una Institución Educativa 7091 “República del Perú” de Villa El Salvador y además es Bibliotecario y Coordinador de Cultura en la Municipalidad Distrital de San Luis – Lima – Perú. A la fecha viene dirigiendo un Taller de Poesía al Aire Libre.   

E-mail: leoncioluque@hotmail.com 

Bloggers: http://noblekaterba.blogspot.com/

http://cronicaskaterbianas.blogspot.com/

http://hablamaestro.blogspot.com/    

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Taller de Poesía al aire libre, una experiencia para compartir. 

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Introducción

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Acercándonos a esta primera fecha de Taller de Poesía Al Aire Libre, realizado en el parque: Los Novios, ubicado en la Municipalidad de San Luis, Lima, al cual asistieron los poetas Pedro Perales, (encargado del Taller de Creación Literaria, en la Biblioteca Nacional del Perú), Johnny Barbieri, poeta y docente; ambos del colectivo de poesía Noble Katerba; y Jorge Castillo Zubiaga, prosista y versificador; todos ellos, compartieron su experiencia al hablar de sus inicios como poetas y lectores, y nos hicieron comprender y dejaron un mensaje claro de que el fenómeno en que se mueve la poesía, es esencialmente humano, acto vinculado con la utilización de las marcas escritas que constituyen nuestro sistema de escritura, donde es necesario evitar las simplificaciones facilistas, sin antes haber trabajado con la palabra, la lectura y la vida misma.

Y una de estas simplificaciones, - señalaron - están vinculadas necesariamente a una dicotomía neutra, tan enraizada que se nos hace difícil escapar y a veces se vuelve intocable: la dicotomía entre la lectura y la escritura, una verdad heredada que se acepta sin titubeo, a la cual debemos vencer, para escribir libremente. 

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Primero 

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Este taller se proyectó para problematizar esta dicotomía, de cómo motivar a leer leyendo y escribir escribiendo. Se habló de los textos escritos producidos por ellos o en proceso, como interfase entre leer y escribir.  Pero ante todo se precisó que hay que comprender que en éste interfase, entre leer y escribir: entre leer, hablar sobre lo leído, el hablar sobre lo escrito y reflexionar sobre lo dicho y reflexionar sobre lo leído, es tarea de identificación no sólo es de los maestros, sino de los escritores, de todo aquel que aprendió a leer, para dar paso a una cultura de escritura funcional.

Pero problematizar esta dicotomía, frente a una audiencia constituido en su mayoría personas vinculadas a la lectura y su promoción, me pareció interesante, pero más interesante pudo ser, si los alumnos de las instituciones educativas hubieran asistido a esta experiencia. Mi papel como promotor y poeta, en este taller es esencialmente despertar el interés por la lectura (en general) no sólo de  poesía contemporánea, sino de la promoción de lectura y  la escritura, y no sólo en la mera “promoción de lectura”, tan de moda actualmente, sino ponerlo en práctica: escribiendo. 

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Segundo 

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Pero la pregunta es. ¿Cómo vencer  este pensamiento dicotómico de lectura y escritura?  Actualmente (hablo de mi país) la lectura es casi  ausente, apocalíptica y la escritura es vacía en término de contenido imaginativo y funcional, por eso la emergencia educativa decretada por el gobierno. Y por eso, este taller, que propone como única manera de eludir esta dicotomía, en pensar, primero, en término de cultura escrita, para elevar el nivel de lectura. Salvo mejor parecer.

Y esto, que digo es un clamor a gritos, que escucho de los maestros, y no sólo de ellos, sino de los mismos cultores de la palabra, de los padres de familia, de que los niños y los jóvenes, deben ser  capaces de leer un texto escrito, ya sea de poetas, de escritores, de científicos. Y lo más importante, comprender, comentar, evaluar y poder parafrasear y finalmente resumir y recrear lo leído, en escritura.

Y no sólo eso, sino además, que sean capaces de producir textos propios con la soltura del hablar y poner la palabra precisa en la hoja, en  forma escrita; y a través de este ejercicio, comprender y expresar  su mundo interno, con la fuerza elocutiva y la belleza de los textos, conque otros han producido. ¿Es acaso imposible esto? Yo creo que no. Y este taller propone vencer esta dicotomía con la ayuda de los poetas participantes en los talleres subsiguientes. 

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Tercero 

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Si aquí, no entendemos o tenemos en cuenta, que lo importante, es lo que hacemos con la escritura o lo escrito, va ser difícil entender, las múltiples formas de leer, sin asociar los modos de leer con los tipos de texto. En este taller no queremos entrenar al participante (lector) con los diferentes modos de leer, sino de desarrollar actividades que exigen esos diversos tipos de lectura y su escritura.

Hay diversos formas de actividades  que se puede realizar con los textos, teniendo en cuenta los textos de los participantes, de los autores, alrededor de los textos y a propósito de los textos, que vayan apareciendo; y nos daremos cuenta, que pasamos de hablar de poesía, de compartir experiencias, a leer a escribir, de escribir a hablar de sus escritos y volver a leer nuevamente para corregir lo escrito y volver a leer ya de manera natural,  entonces estaremos circulando por la lengua escrita, sin necesidad luego, de enfatizar, de obligar,  cuándo “hay que leer”, sino por necesidad y por hábito.

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Final

Finalmente todos, sabemos que no es igual contar una historia en forma oral, que contar esta misma historia al papel blanco, con marcas de escritura. Esta hoja escrita marcada, permitirá la restitución del texto en actos de lecturas sucesivas porque, a partir de la escritura, el texto se lee y queda fijado. Uno, cuando escucha en voz alta, una y otra vez, la misma historia o un poema, el texto se fija, se detiene, se ata, se sujeta en la memoria y se recrea. Igual sucede cuando uno escribe.

Cuando se lee una y otra vez la misma historia o el poema, siempre aparecerá una y otra vez las mismas palabras en el mismo orden, pero con otra connotación. Pero esta repetición, es probablemente lo que explica la fascinación por el texto, con esos poderes que tiene la escritura, de llevarlo por todo sitio, hasta hacer de la lectura un goce placentero: un hábito.

Es preciso reconocer que la producción de las marcas escritas no va al mismo ritmo que el habla y además el hecho de construir algo escrito requiere concentración y una atención para lograr el producto. ¿Cómo llegar a ser escritores o poetas?  Siendo buenos lectores y autónomos. Leyendo y escribiendo, en el nivel en que se encuentre, y con la ayuda de otros lectores que aprecien los esfuerzos de los debutantes. Y, este es el papel que deben cumplir los poetas, los escritores y los maestros; pero también el común de los seres mortales que reclama el tiempo, ya sea, a través de la crítica y la propia palabra: en marcas escritas.

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Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/

Leoncio LUQUE

Leoncio LUQUE

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Manuel Núñez Del Prado Dávila nació en Lima – Perú. Es sociólogo y escritor. Ha colaborado en diferentes medios de comunicación escrita. Autor de varios libros; entre ellos: Sociología Afectiva( 1981) Inmensamente Feliz(1991) Bajo la luna llena,(1998) El final que no llegó,(2001). Además, aparte de su labor literaria, escribe memorias o biografías, y para los que estén interesados, pueden visitar la siguiente dirección:

www.delperu.com/novela_nunez 

E-mail: manuelndp@peru.commanuelndp_7@hotmail.com

Teléfono: 3460212    

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A propósito de

«REMEMBRANZAS»

De Jorge Huamaní Allazo 

(Un libro de Manuel Núñez Del Prado Dávila)   

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Opinión de «Sixto Román Flores», en cuanto a éste último libro. 

Manuel Núñez del Prado

Dávila ratifica una vez más su versatilidad como escritor, no solamente escribiendo ensayos, poemas, cuentos, novelas, sino también en el difícil arte de escribir memorias o biografías.

Su inclinación por la escritura viene desde muy niño, pero es ya en la adolescencia que empieza a evidenciar esa fibra que es muy propia de los escritores, donde ya una imagen, una expresión o de lo que se viene apreciando de uno y otro aspecto sirve para la escritura, es un proceso para ir consolidándose en el tiempo, pero va depender también de la lectura que se vaya teniendo y hacia dónde se va dirigiendo nuestra mirada en el análisis y desarrollo de esas líneas,  porque creo al igual que Manuel que la formación en un escritor es sumamente importante para decidir en alguna medida qué es lo que podemos decir sobre tal o tal aspecto, porque no se trata de expresar las ideas como simplemente se quiera poner, sino claro está que dependiendo de lo que se esté diciendo debe haber un mayor o menor cuidado en la forma y en el fondo de lo que se quiera decir, y esto es algo de lo que Manuel viene expresando en diferentes escritos, y yo comparto esa opinión, de no caer en determinados facilismos que algunos escritores creen que es lo más indicado, y se mueven bajo ciertos parámetros pero sin darse cuenta el daño que están haciendo en uno y otro sentido a las nuevas generaciones y esta obra nos va dejando una reflexión, pero también podemos ver una vez más la sensibilidad a expresar ciertos aspectos y a esa belleza literaria en el decir esto o aquello y que nos va conmoviendo de una u otra manera.

Y mencionar también que tiene un estilo muy exquisito para expresar pedagógica y literariamente diferentes aspectos del saber humano que ciertamente llama la atención, y uno de sus puntos fuertes es en lo que se refiere a la línea romántica, y en este sentido por todo lo que él ha venido expresando en sus novelas, en este libro y otros escritos ratifico una vez más que es en mi concepto el escritor romántico por excelencia, (nuestro gran escritor romántico) y que es la opinión también de muchos entendidos en literatura y de otras especialidades.

Reconociendo con total sinceridad, lo que es evidente, cuando habla por ejemplo como los prados al viento, como la lluvia al rocío, como gotas de lirios que caen y como sueños que perduran a través del tiempo, o cuando dice :

Me perdí en el azul de tu mirada

bajo aquella música suave

que nos unió en aquel momento.

Tus ojos me amaban.

Mis ojos te amaban.

Tus manos buscaban las mías.

Mis labios buscaban los tuyos...

y tantos otros aspectos más que ha mencionado.

Y no podemos ser mezquinos,

ante algo que es evidente. 

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* Sixto Román Flores. Antropólogo, investigador y crítico literario. La presente opinión pertenece al libro de: Remembranzas de Jorge Huamaní Allazo (2006), de Manuel Núñez Del Prado Dávila. 

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Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/

EL ORO DE LOS TIGRES

EL ORO DE LOS TIGRES

EL ORO DE LOS TIGRES

Para un panorama de la Cultura actual

De Manuel LOZANO 

Nuestras vías de comunicación:
orodelostigres@argentina.com
manuel_lozano@arnet.com.ar

Teléfonos: 5031-9807 / 5031-9808  

Dia : jueves 27 de julio de 2006

Hora : 17 p.m (hs Argentina)

20 p.m (GMT)   

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El escritor Manuel Lozano presenta una exclusiva conversación – en vivo – con la escritora y educadora mexicana :

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Nohemí SOSA REYNA 

Reconocida autora de

“Reminiscencia de la mujer de Lot” y “Cadencias”

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Nohemí SOSA REYNA aborda un itinerario oscuro y tanatico en busca de la inmensurable Luz (feroz y feraz) donde no estan ausentes los riesgos de la piel, de “los rios de la infancia”, de ese amor “que huele como una resina de bosques” pero también de la vision de un Dios concebido como puro lenguaje…  

Cultura es el oro de los tigres que comunica un mundo: nuestro mundo.
Cultura es el oro de los tigres en el cuerpo verdadero de lo humano.
Cultura es el oro de los tigres que nos sobrevive.

Auspicia:
FIED - Fundación Interdisciplinaria de Estudios para el Desarrollo-
fied_bsas@arnet.com.ar   

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EL POETA Y SU MIRADA DE SORPRESA

Ensayo de Nohemí Sosa Reyna.

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Cuando Thomas Mann proyecta en el poeta Aschenbach (protagonista de "Muerte en Venecia"), pensamientos que tienen que ver con la creación literaria como heroísmo y sublimación, provoca honda reflexión en todos los que amamos la literatura.

Las ideas en torno a Aschenbach nos hacen girar en un juego entre ficticio y real, la referencia a su admiración por la figura de San Sebastián traspasado por lanzas y espadas y sereno siempre, como un triunfo del ideal ante la adversidad, son un tercer reflejo, como una tercera onda en el río de las reflexiones de Mann, Aschenbach y el lector, con un ser martirizado que atrae como imán -esta fascinación por la figura de San Sebastián traspasado la compartiría también Yukio Mishima-.

Mann trata de elucidar esta atracción, "porque la serenidad en medio de la desgracia, y la gracia en medio de la tortura, no son sólo resignación; son también actividad y encierran un triunfo positivo"... para Thomas Mann, Aschenbach, "esconde hasta el último momento a los ojos del mundo fisiológico. La fealdad amarillenta, que logra convertir en puro resplandor el rescoldo apagado que en su interior alienta..."

Mishima hace referencia a San Sebastián acribillado por flechas en castigo por su conversión al cristianismo y sobre todo al hecho de que el mártir después de ser cuidado por una viuda hasta que sanó sus heridas, reincidió, desafiando al emperador, y en esta ocasión fue apaleado hasta morir.

Agrega Mishima un comentario muy personal, que sirve de iluminación a nuestro tema; "En cuanto a las sospechas de que no hay ser humano que pueda sanar después de haber sufrido tantas heridas de flecha, cabe decir que ese hecho quizá fuera una añadidura encaminada a dar esplendor a la realidad, un consetudinario empleo del tema de la resurreción para satisfacer con ello el general deseo de milagros".

Y en un paralelismo con esta actitud y esta imagen, no es alejado decir que la creación literaria funciona como resurreción espiritual de muchos escritores, sobre todo la poesía da vestidura a sus fantasmas para encararlos y hace resonar los deseos para ser escuchado por los otros, iniciando así una restauración individual y colectiva, para que luego la inicial debilidad se vaya materializando en libros, intercambios y el afortunado reconocimiento de otros iguales, es el primer asombro y una de las principales sorpresas existenciales del poeta.

Y en ese trance, en ese camino entre la muerte y la creación, el poeta se convierte en ser heroico, veamos lo que dice Tomás Carlyle en su libro "Los Héroes", cuando escribe, "el deber del poeta consiste en revelar ése sagrado misterio, en presencia del cual, más que nadie, vive él continuamente", y la heroicidad del poeta la deriva Carlyle de lo siguiente: "Tal vez a causa de nuestra frivolidad, de nuestra absoluta carencia de penetración, de nuestra falta completa de carácter, de alteza y dignidad de pensamientos, dejamos de maravillarnos de nada; endurecidos desdeñando toda iniciativa y aspiración generosa, acaso formamos con tradiciones y ecos de varios sonidos un revoltillo de palabras", el poeta da vida, él revela el asombro, sus palabras son la emulsión -usando términos fotográficos- de una realidad, que le reserva metros y más metros de negativos que al quedar estampados en un libro adquieren una forma, una transfiguración, a la que el lector tendrá acceso y le harán despertar además la admiración por la obra, los sentimientos y la razón.

Podríamos decir que la heroicidad del poeta es más abstracta, que la del militar por ejemplo, donde la fatalidad de lo material predomina.

En Dante Alhigiere, encuentra Carlyle, un modelo del auténtico poeta, y nos dice del genio florentino, que nos heredó su libro "La Divina Comedia" y el retrato de Giotto, al que Carlyle describe así, "Aquel semblante es para mí altamente conmovedor, acaso el más conmovedor que conozco... en la mirada veis también pintados la sorpresa y el asombro, como si inquiriese: ¿'Por qué se amasó así el mundo".

También a propósito del asombro de los poetas y profundizando en La Divina Comedia, el gran escritor argentino Jorge Luis Borges, en su libro de ensayos, "Siete Noches", escribe que el canto veintiséis de esta obra, el episodio de Ulises, es el más enigmático y "quizá el más intenso", Ulises esta en el infierno, entre las llamas que contienen las almas de los embaucadores, Ulises fue castigado por querer conocer el hemisferio austral y esta curiosidad le provocó el castigo, pues, según Dante, no podemos adelantarnos a los juicios de la providencia. Borges, reflexiona con asombro sobre esta idea de Dante Alhigiere y nos dice sobre la obra en general, "No creo que Dante fuera un visionario. Una visión es breve. Es imposible una visión tan larga como la de la Comedia. La visión fue voluntaria: debemos abandonarnos a ella y leerla, con fe poética".

Y esta idea sobre Dante, de que no era un visionario, la afirma William Blake, al escribir sobre la figura de un Dante timorato y azorado frente a los suplicios del infierno, que se rebela como lo contrario de una sublimación, pues Blake considera al arte el fruto mejor de la imaginación. Y aquí se aparece de nuevo ese juego que entremezcla la ficción y la realidad, la fealdad y la sublimación que constituye el mundo del poeta, una actividad que nace de la energía, la zozobra ante hechos y sentimientos que requieren de algo más que palabras, de ese revoltillo de palabras, de un canto que recobra la vida en el asombro verbal del poeta.

http://nohemisosatextos.bitacoraglobal.com.ar/  

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Manuel LOZANO/EL ORO DE LOS TIGRES

Manuel LOZANO/EL ORO DE LOS TIGRES

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Manuel Lozano nació en Córdoba, Argentina. Es escritor (poeta, narrador, crítico literario y ensayista). Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Es “Master en Historia de la Cultura Argentina” (Escuela de Administración Cultural -E.D.A.C-, Bs. As.), habiendo recibido la máxima calificación (10) y la medalla “Victoria Ocampo”, por su tesis “El enigma Silvina Ocampo. La Paradoja y lo Sublime”. Concluyó, en 1998, el “Master en Comunicación”, en la Fundación de Altos Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U)…http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/manuellozano/00principal.asp    

E-mail : manuel_lozano@arnet.com.ar 

Paginas personales :http://www.islabahia.com/manuellozano,

http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia2.htm

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia3.htm

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia4.htm

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia5.htm   

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PROSA 

ÉXTASIS Y RESURRECCIÓN DE SANTIAGO DABOVE: ESA FEROZ CRIATURA QUE ATRAVESÓ EL RELÁMPAGO

«Sus ojos son llama de fuego, y en su
cabeza lleva muchas coronas con un nombre
escrito que no sabe sino él mismo...» 
Apocalipsis XIX, 12

«To the clear day whith thy such clearer light,
When to unseeing eyes thy shade shines so!» 
William Shakespeare, Soneto XLIII
 

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¿Cuál es la representación ulterior, el diseño más fiel que nos queda de un rostro, acaso el perdurable, el verosímil, cuando ese rostro ya es polvo, o ni siquiera eso? Plotino se negaba a la vanidad de ser reproducido en erróneos retratos que delataran al porvenir (también dudoso) la forma sensualizada de unos labios, dos ojos empeñados en traducir este universo insoluble, tal vez la extraña reminiscencia de una nariz griega. Menos cerca de los dictámenes de Pirrón de Ellis que de las proposiciones de Berkeley, veía de este lado las sucesivas o concéntricas ramificaciones del mundo ilusorio que no era sino otra de las formas de un yo hecho de escorias y cenizas.

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El irisado Leonardo escribiría, siglos más tarde, que cumplidos los cincuenta años cada hombre tiene la cara que se merece: una especie de cartografía individual, un definitivo censo de premios y derrotas, su propia efigie gastada por él y por los otros bajo incontables días. En un desconocido texto sobre Montaigne y Whitman, Borges se pregunta:

“¿Quién, entre los autobiógrafos, es un rostro y quién una máscara?”, para indagar a continuación en esas “extensiones mágicas o divinas del principio de identidad”.

¿Cómo dibujar, en el espacio y el tiempo que me toca, un retrato de mi cercano Santiago Dabove, nacido y muerto en un mítico Morón del que ya nadie habla? 

¿Empezar por las malditas - y por qué no erróneas- fechas que la lápida y los diccionarios registran: 1889-1952?

¿Escudriñar la conjunción de agonía, crueldad y metafísica del extrañamiento que prefiguran los relatos y poemas de “La muerte y su traje”, su único libro?

¿Recordar (o entrever la nostalgia del recuerdo) de las incalculables tertulias con su hermano Julio César, Enrique Fernández Latour, Macedonio Fernández, y a veces un dentista de apellido Roccatagliata, en esa habitación destartalada de Morón que el mismo Macedonio alquiló frente a las vías del Ferrocarril Oeste para estar cerca de los Dabove, y que bautizó luego con el insólito nombre de “El Tríquio (con pelos y señales)”, habitación donde nació “El Zapallo que se hizo Cosmos”?

¿Acaso hablar del violinista más solitario del mundo tocando el instrumento sin el arco como si fuera un laúd, con las manos trasvasadas por enfermedades incurables e invocando a la Nada (sólo a la Nada podía invocar Santiago) por su muerte total?

¿O entrar, minucioso y secreto, en los complejos y altos alminares donde el testigo aún nos narra la terrorífica pero espléndida catábasis de “Finis”?

¿Mirar al poseído recorriendo su vieja casa como un rehén -al cabo de un tiempo todo poseído se convierte en prisionero-, y repitiendo aquello de Hafiz: “Soy; mi polvo será lo que soy”, y tantas otras cosas que el olvido borró “en la carrera de todos hacia abajo”? 

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Estas preguntas contienen verdades parciales de alguien que en la tierra se llamó Santiago Dabove y que, por fortuna del azar, jamás mereció el precario epíteto de “clásico”, ni integró las deleznables e insuficientes listas del “canon oficial”. Todo retrato implica una agonía imposible, y sólo la dimensión imaginaria de los textos del escritor pueden aproximarnos a sus máscaras. 

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Cuando visité por primera vez a Borges en su laberinto (el ya mitológico departamento de la calle Maipú), yo era un adolescente obsesionado, entre muchas otras cosas, con aquella terrorífica línea de uno de sus poemas sobre Buenos Aires, línea que sentencia: “...Es una esquina de la calle Perú, en la que Julio César Dabove nos dijo que el peor de los pecados que puede cometer un hombre es engendrar un hijo y sentenciarlo a esta vida espantosa”.

¿Quién era esta criatura abismal y abismada, cuya presencia me depararía una serie de revelaciones a lo largo de los años? ¿Quién, ese anarquista coronándose de espinas frente a la desesperada inutilidad de los objetos del mundo? No resulta azaroso que Borges descubriera en casa de los Dabove siempre los cajones de los muebles a medio abrir y curiosamente vacíos. Julio César Dabove, médico y escritor, fue la puerta de entrada a la obra de Santiago, que coincidía con su hermano en aquello de que la vida es la cosa más atroz, y que engendrar un hijo es condenarlo a la más profunda miseria. Borges sentía, aún en 1983 y 1984, la presencia amistosa de los Dabove, su legendaria y nutriente hospitalidad. Borges, el verdadero descubridor de Dabove (publicó inicialmente sus relatos en el suplemento de “Crítica” y en “Anales de Buenos Aires” en la década del ´30, incluyendo diez años después el relato “Ser Polvo” en la Antología de la literatura fantástica, escrita en colaboración con Bioy Casares y Silvina Ocampo), recordaba a un Santiago que, como Mark Twain o Emily Dickinson, casi nunca salía de su casa (hablaba, naturalmente, de Morón) porque opinaba que los avatares de los viajes no son necesarios para la obra literaria, menos aún para la vida. Una sola excepción mencionada por Borges: “...y fuera de algún viaje al sur de la provincia de Buenos Aires...” 

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Santiago Dabove se me presenta, por sobre todo, como un maestro oral en la tradición de Cristo, Sócrates, Orfeo, Pitágoras o el Buda. Acaso -¿por qué no?- como un maestro druida. Es sabido que, al igual que Macedonio, regalaba cuentos y poemas para que otros lo escribieran, influido seguramente por aquello de que “la letra mata y el espíritu vivifica” (Borges cuenta al principio de “La intrusa”, que la primera versión le fue dada por Santiago; análogamente “Tlon, Uqbar, Orbis Tertius”, la teología de Hakim, “El Estupor”**, e incluso no pocos cuentos de puñales del maestro argentino tienen reminiscencias del universo de Dabove). 

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Los veintinueve textos de “La muerte y su traje” son el mismo espíritu del manantial que entrevió Mallarmé. Porque “Todo fluye de manantial... y el esplendor tiende a fundirse en la pureza total del cauce”. El genial conversador, el irreprochable amigo, el devoto de la muerte y sus metamorfosis, el caústico humorista y el cínico empedernido, están en ese única e imprescindible obra de nuestro tiempo. 

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Todos ellos se asemejan a Santiago Dabove. Todos ellos se mutilan y se alejan de sí mismos en una desgarrada orgía carnavalesca para volver a crearse. En aquellos años en que yo visitaba a Borges no sospechaba siquiera, no podía sospechar, que algún día escribiría el primer estudio sobre la obra integral de Santiago Dabove. La escritura de ese ensayo me deparó una incalculable felicidad, siempre afín a la literatura, y no fue sino un reencuentro más con el amigo querido. Cito un pequeño fragmento del final del mismo: “Al igual que esos lujosos y extrañísimos juguetes de la geometría no euclidiana -los fractales-, que nacen y se deconstruyen cada vez, o acaso como el Mälström, esa corriente marítima del Artico hecha de torbellinos espiralados y de negras lluvias reverberantes, caníbales, así se nos presenta el universo de Santiago Dabove: esta feroz criatura que atravesó el relámpago, que lamió su llaga (como quiere René Char), que entrevió la Vigilia y entró, ya para siempre. Santiago Dabove es nuestro precursor, nuestro actual, un ingobernable futuro. Es un gran Ojo Escrutador. 

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¿Por qué no sumar a estas palabras dos palabras más, acaso claves: El Testigo?” Junto a las plantaciones de una eternidad en la que se repliega y se expande, en la que nos sobrevive, Santiago Dabove ensaya su postergada novela sobre un Morón de duros guapos y de errantes metafísicos. Santiago Dabove, que sabe ahora que el rostro de Cristo es idéntico al del grabado de Holbein, realiza extraños viajes. Juega con los dados de esa eternidad.

http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/manuellozano/00principal.asp     

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POESÍA  

MUJER EN TRANCE POR LA HUIDA
DE LAS ESTRELLAS FUGACES

(Miró, 1969)

Desnuda música en el resplandor de los cráneos.
Las dunas huyen entre carcajadas.
Robo legumbres de mi impostura.
¿Cómo sería la aurora
de los amortajados bajo el viento?

La sangre es la pocilga de esta soledad.
Los caparazones fijan en la piel
otros tatuajes.
¿Cómo sería la aurora
de los amortajados?
¿Cómo sería mi  amortajado
bajo el viento?
Alveolos que caen,
criatura durmiente,
la reina exhuma vidrios
del carro de la sed.
¿Cómo palpitar
sin calcinarse en la lluvia?
  

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CONSTRUCCIÓN ALEGÓRICA SOBRE
EL VIENTRE DE LA ARAÑA

«La araña que atrapas con la mano,
Y está en palacios de rey.»
Proberbios, XXX, 28

Me arrojan a paredes, me sumergen, me sepultan
donde nunca he de estar,
allí mismo donde irrumpen las crueles dinastías
de fantasmas,
el deseo y sus aves de marfil.

Éramos el tiempo de la dicha.
La luz languidecía entre las arpilleras
y los objetos carnívoros y los estibadores.
Mi brazo arranca piedras de tu sexo.
El tacto diminuto sube por las pieles
hasta hacer del amor la grandiosa impostura.
¿Quién, pero quién arroja el saldo
de tu desesperante errar por la noche?
¿Por qué no confiesan el asco de volver
con un grito sobre las plumas de mi carne,
la soledumbre, las babas, el temblor?

Serán membranas revelándose
ante una cueva de forajidos, tatuados
en las cámaras del odio.
Hoy se extinguen los silenciadores.
Bajo cualquier mutación, entreabierto,
se retuerce un latido, desvaría,
como la puerta avara en los ojos de una loca.

Está crucificándose este gesto
sobre el pedernal desollado
en que colocan tu cadáver.

Hazme una señal.
Repliégame entre los alcatraces
para despedazarme de a poco.
¡Mamparas anómalas del hambre,
pezones cortados en la guerra!
Te recogerían, lo sé, aquellos súbditos
con sus sacos de lluvia
como al dios de la leyenda,
o tal vez como a Lázaro en el alba del terror.

Espumarajos salen de esta boca.
Incrústame, coagúlame
en el ruinoso zaguán de los exilios.
¿Toda plegaria es un perverso guijarro
contra la pasión y la fuga?
La vagabunda tiene el cuerpo de los profanados.

¿Han de envolverla, al fin
con las fisuras de mi transparencia?
¿Cómo un quejido entre las risas?
Curtida en el sordo ronquido de la emboscada,
invadida por tenues mareas de otro adiós,
escupe el veneno hasta nosotros.
  

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EN EL ÓVALO CLARO

(Kandinsky, 1925)

El viejo animal se revuelca en los charcos.
La lluvia trae historias de ahogados
y no hay, no habrá testigos.
¿Con qué pelaje aguardo el alba de mis noches?
¿En qué lindes seré intruso de un carnaval de piojos?

Farfullan los huéspedes.
Cantas con los escombros
para adormecer la navaja.
Díganme ahora si el disfraz
preside las sesiones.

  
ARRANCADA EN LOS JARDINES DE SCHOUBRACH

«...una rosa arrancada en los jardines
de Schoubrach»
Nerval, Aurelie

Música de altas ciudades

Telas sobre la prohibición, sobre la lucidez.
¿Por qué interrumpen cuando la voz se suelta?
Siempre la multitud uniría el grito a la danza.
¡Qué delicioso comprender la vejez de tus mayores
casi junto al sepulcro!
Cuando soy yo el que alarga su sombra,
esta sombra, las guirnaldas del pozo
enervan determinados recovecos
donde desaparecer.
Las raíces regresan para incrustarse
en el marfil de las premoniciones:
¿será blanco ese umbral?
¿Habrá agujeros cayéndose
al mismo tiempo que los cuerpos?
¿Encontrarás arcoiris para profanar tu olvido?
La madriguera -al instante- es un caleidoscopio.
Y es el color de los despojos quien rearma
la figura entre los intersticios.
Y es así como se abren los sellos
en medio del relámpago,
a fin de saber la bendición
cuando arrojas las llaves a la tierra.

http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/manuellozano/00principal.asp  

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 Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/

Aldo NOVELLI

Aldo NOVELLI

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Aldo NOVELLI, escritor argentino nacido en el Neuquén en 1957. Autor de los poemarios inéditos Heridas del naufragio, Delicias de la vida cotidiana de la vaca, Camino cansado entre cuerpos, La noche del hastío, Pasajeros del vacío, Escombros, Tratado elemental de Alquimia, Curso Iniciático de Magia, Tierra de Prodigios y Libros personales, así como el libro de cuentos Heterónimos.

En 1992 ganó el 3r premio del Concurso de Poesía de la Fundación del Banco Provincial de Neuquén. Cursa la Licenciatura en Letras. 

E-mail :aldonovelli@yahoo.com 

Paginas personales : http://www.elortiba.org/aldonov.html 

http://www.arrakis.es/~joldan/anovelli.htm

http://marianallano.com/node/61   *   

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LA CEGUERA DE TOBÍAS 

Medio Oriente

«En la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre mis ojos.» Tobías.-  

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Gorriones sin cabeza

vuelan desconcertados

entre delicados hilos de sangre. 

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A orillas del Mahavavy

Estoy aquí sentado en el comedor
como si estuviera en Madagascar
empapando mi mirada en las aguas del Mahavavy,
y aunque se que ese río que corre
entre la pieza y el televisor, es pura ilusión
siento las gotas frías del agua golpeando mi cara
mientras observo a lo lejos
las goletas en persistente vaivén.

Tal vez sea esto;
y no este poema, ni todos los anteriores
ni los infinitos poemas que se escribirán;
la misteriosa e inalcanzable poesía.


Del Libro inédito: 'Libros Personales'


Inaceptables

Qué es este cielo semioscuro
sin fuegos ni relámpagos
que se me viene encima, Octavio?.
Porqué cuento y vuelvo a contar
los dedos de los pies Joaquín, y nunca me da igual?.
Qué sucede que he gastado fortunas
en monedas sobre las vías
y el tren no aparece Fabián?.
Porqué ciertos hombres llamados poetas
no comen gatos ni corretean ratas en los basurales?
pregunta sin escrúpulos mi birome sobre la hoja,
mientras le hago otra raya más a la pared
que me tiene encerrado entre
estas cuatro inaceptables metáforas.


Del Libro inédito: Libros Personales sección 'Poemas diatribas'


El espejo

El espejo de la pared
no me reconoce,
no sabe si soy el marido
que regresa cansado de una escapada nocturna,
o el amante furtivo
que todavía no huyó
de esta pieza miserable.


Del Libro inédito:'Fábulas de un tiempo absurdo'

*

Ilustración : Lauzanhttp://www.lauzan.com/home_lauzan.htm

Escritores.cl

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E-mail: webmaster@escritores.cl 

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Recordando a CARLOS PEZOA VELIZ

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por Raúl Cañete Juárez

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Un gran poeta. El canta-autor Mauricio Redolés no lo rescató del olvido, sólo musicalizó el poema “Nada”. Lo que ha permitido evocarlo con más cariño. Pezoa tiene su estrella y con su propio brillo. Por lo tanto, creo, no hay tal nuevo mito, solo una mitomanía momentánea, ya que como lo dijera Hernan Diaz Arrieta “ALONE” Sus breves poemas “Nada”, y “Tarde en el hospital”, son dignas de las mejores antologías.

Algunos lo han catalogado de maldito en el bien entendido de aquel que se aparta del modo de vida burgués. Pero, el siempre fue solo un hombre sencillo mas cercano a la mágica realidad y nada más. Es eso lo que se refleja en sus poemas. Su verdadero nombre Carlos Enrique Moyano Jaña. Su padre al parecer fue un inmigrante español, su madre, costurera.

Antonio de Undurraga, poeta y estudioso de la vida de este lírico, asevera que talvez su condición de hijo natural, lo hizo de un carácter díscolo, rebelde y arisco. Lo cierto, que ninguno de sus amigos o cronistas aclaran dicha situación filial, pero, en su poesía y prosa se refleja una profunda disconformidad, si se puede decir, edificante, dado su gran corazón y coraje.

Nace en Santiago en 1879, conoció la estrechez desde su infancia. La pubertad la vivió pareja a los acontecimientos de la guerra contra la confederación Perú Boliviana. Estudió en el Liceo San Agustín y en el Instituto Superior de Comercio, en un periodo en que la guerra civil del 91 con la caída de Balmaceda, destruye la convivencia ciudadana. Los años posteriores son de graves conmociones políticas y sociales, en la cual los protagonista, son conservadores y liberales.

Ejerció primeramente como aprendiz de zapatero, y también como calador de sandías en el mercado. El 98 debe abandonar sus estudios para enrolarse en la guardia nacional, convocada ante las amenazas de guerra que entonces pendían sobre el país, por conflictos limítrofes con Argentina. Luego obtiene un modesto empleo en el ejercito, pero en 1902 estaba ya alejado de él, dejando este testimonio.

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 LA PENA DE AZOTES

Formando el batallón, rígido humilla
Al pobre desertor aprehendido
Que sobre el patio del cuartel tendido
Siente el roce brutal de la varilla

Sobre sus carnes ulceradas brilla
Rojiza mancha.
Escúchase aullidos
Cada brazo en el aire da un chasquido
Que las entrañas del soldado trilla.

El sol que sale en el nevado quicio
Irónico sonríe ante el suplicio
Y mientras que vertiendo vibraciones
La banda el patio de sollozos llena,
Una estatua cubierta de galones
Mira impasible la salvaje escena.

Armando Donoso, señala. En este lírico se cumplió el destino de muchos escritores, románticos: morir joven y tener en su vida el comienzo de una leyenda, nacida al margen de su existencia bohemia, crucificada antes de los treinta años, por el infortunio que sólo logró mitigar la muerte.

Si bien, no estoy muy de acuerdo con eso, lo cierto es que Pezoa Véliz fue un amigo de la noche. Al cual también rindió su homenaje.

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EL BRINDIS DEL BOHEMIO

No escupáis a los beodos que perecen
Aturdiendo en el vino sus dolores
Si odiáis a la embriaguez odiad las flores
Que ebrias de sol en la mañana crecen.

Los ojos de las vírgenes ofrecen
La sublime embriaguez de los amores
Y los beso báquicos licores
Que al caer en los labios... ¡Estremecen!

Embriagada de luz, Ofelia vaga
En las sombras de un campo desolado

El sacerdote en el altar se embriaga
Con la sangre de Dios crucificado
Y el poeta mirando de hito en hito
La gran pupila azul del infinito.

 

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El vate navega en su primera etapa con sus versos y por la prosa romántica, donde se destaca su lenguaje pasional, influido principalmente por Gustavo Adolfo Bécquer Gutiérrez de Nájera, Rubén Dario, Pedro Gonzalez y Baudelaire más una cierta tendencia modernista. Luego se embarca en una vertiente social, que proviene de Zola y Gorki, y finalmente la costumbrista.

El, cala profundo en el alma popular, sabe aprovechar la condición anímica del pueblo. Su temática es el campesino, y la provincia triste de invierno y miseria. Santiago y los marginales, los relegados y caídos. A partir de esto, nace la leyenda alucinante y social de este poeta.

Sus contemporáneos como Rubén Darío, Pedro González, Baudelaire, sonaban también con sus propios timbales. Pero, él, tiene su adecuado escenario, su trabajo sus primeros aplausos sus publicaciones y su espacio.

Fue nombrado secretario de la alcaldía de la municipalidad de Viña del mar por Pedro Montt, pensó entonces que la suerte le había cambiado, allí residía, y también colaboraba el la Voz del pueblo, diario que lo envía a la región del salitre en 1905. Fue ahí donde denuncia y retrata las dramáticas condiciones de vida de los trabajadores calicheros. Dos años después vendría la matanza en la escuela Santa María de Iquique.

Una novia de dudosa moralidad, lo cargará con el desprecio e indiferencia de los otros poetas más pudientes. Claro, que malos poetas. Este deambulará en medio de envidias risas y sonrisas. No sorprende entonces que nuestro primer poeta cronológico en el compromiso con su pueblo, escribiera versos tan intensos y doloridos.

El 16 de agosto de 1906 un terremoto que destruyó Valparaíso, hirió gravemente al poeta, de ahí vagó por muchos hospitales con sus muletas a cuesta, muriendo finalmente de tuberculosis el 21 de abril de 1908, dejando un legado como son sus publicaciones en periódicos de la época y que fueron compiladas en volúmenes como Alma chilena (1912) y Campanas de oro (1921), después de su muerte.

*
TARDE EN EL HOPITAL

Sobre el campo el agua mustia
Cae fina, grácil, leve
Con el agua cae angustia
Llueve...

Y pues solo en amplia pieza
Yazgo en cama, yazgo enfermo
Para espantar la tristeza
Duermo

Pero el agua ha lloriqueado
Junto a mí, cansada, leve;
Despierto sobresaltado
Llueve...

Entonces muero de angustia
Ante el panorama inmenso
Mientras cae el agua mustia,
Pienso.


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En este poema llama la atención la adjetivación impropia mustia, que se aplica a los seres como las plantas. Aquí el agua es marchita.

Fuera de las rimas que va construyendo entre el primero y el tercer verso y el segundo y el cuarto, usa también tres palabras bisílabas, fina, grácil y leve que son vocablos graves en su pronunciación y preciosos en su sonido.

En el modo de ver caer la lluvia, reflejada en esta metáfora o figura retórica, expresa como ésta hace más miserable la pobreza. El hablante comunica su dolor y la forma de espantarlo, sugiere también que el sufrimiento final, solo lo espanta la muerte.

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http://www.escritores.cl/base.php?f1=articulos/texto/recordandoapezoa.htm

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