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Revista Literaria AZUL@RTE

Walt WHITMAN

Walt WHITMAN

  

Walt Whitman nació cerca de Huntington, Long Island, en 1819. Trabajó en imprentas, fue carpintero, hizo clases y fundó un diario, Freeman, de vida efímera. Publicada en 1855, la primera versión de Hojas de hierba fue mal recibida, con la notable excepción de Emerson. Agregó textos en las ediciones posteriores. Murió en 1892, convertido en una leyenda. Sus numerosas cartas, diarios y trabajos en prosa se publicaron en forma póstuma. 

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" Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena...
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes...
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en tí alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante tí
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(...)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(...)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. "
  

Hojas de hierba (fragmento)  

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Esplendor en la hierba 

Copiada, pero no superada, la obra cumbre de Whitman se confirma como fundación suprema del arte poético moderno, a pesar de que esta traducción ha sido perjudicada por el paso del tiempo. 

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Sin Walt Whitman, el poeta norteamericano más grande de todos los tiempos, no habrían sido posibles, tal como los conocemos, García Lorca, Neruda, Vallejo, Pessoa, ni tampoco D. H. Lawrence o T. S. Eliot. Al igual que ellos, Whitman es difícil - complejo, sutil, hermético- y a diferencia de algunos, también es democrático, abierto, retórico. Hojas de hierba es el título que dio a su libro, escrito, ampliado, modificado desde 1855 hasta poco antes de su muerte en 1892. En inglés, ambas palabras quieren decir muchas cosas y Whitman jugó con sus significados, mientras pensaba y ponía en el papel - leaves- su torrente creador. La liberación, espiritual y física de sus palabras, se percibe sobre todo en los poemas más conocidos de la inmensa rapsodia - "Canto a mí mismo", "Travesía de Brooklyn", "Desde la cuna..." y la cumbre de "Recuerdos del Presidente Lincoln", "Cuando las lilas..."- ; ellos nos entregan cuatro imágenes centrales: la muerte, la noche, la madre, el mar. Whitman celebra un pansexualismo claramente homoerótico, glorifica a las mujeres, a los viejos, a los niños, a la naturaleza, a las cosas mínimas, a todo y a todos.

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Como ciertos genios literarios, Whitman es eminentemente traducible. Sin embargo, en nuestra lengua existe una sola edición de sus poesías completas, data de 1952 y se debe al ecuatoriano Francisco Alexander. Su mérito indiscutible reside en contener todas las líneas del vate de Nueva York, quien no se presta para antologías y aunque sea imposible leerlo de corrido, las selecciones de su obra dan una idea mínima de su fuerza cósmica, arrolladora, de la belleza sin par de su verbo. Alexander tiene un vocabulario envidiable, la traslación es bilingüe y sólo contamos con ella. Pero 50 años es demasiado tiempo, ha habido muchos cambios y eso se nota en el tono prosaico, la elección de voces, la preferencia por el arcaísmo, lo recóndito y poco coloquial.

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Whitman es más elusivo de lo que generalmente se piensa y el término "verso libre", asociado con él por haberlo originado es, en sí mismo, un oximoron o contradicción. Los grandes textos whitmanianos, de modo invariable, se sostienen en un vínculo metafórico con la tradición previa: la Biblia, Shakespeare, Shelley, Keats, Emerson. El nombre mismo del volumen - Hojas...- es un tropo complejo y a la vez accesible (vida humana, carne, el yo, la imprenta, lo sublime y lo cotidiano).

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Un siglo y medio después de su aparición, "Canto a mí mismo" es el himno canónico americano. Whitman logra lo universal por medio de lo intensamente personal: la ficción, la identidad, el ego son singulares hasta la máxima expresión y al mismo tiempo comprensibles por gente de cualquier clase social, nacionalidad, cultura. Así, el lenguaje whitmaniano, afín a Dios dentro de nosotros, también lo es a los seres naturales, a la crisis erótica, sagrada, mística de ensalzar la profecía de la existencia y de la extinción absortas en la realidad.

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En Whitman nada hay de "libre" en sus versos: en medida y en fraseo, en ritmo y cadencia posee la cualidad esencial de la gran poesía que es lo inevitable, lo necesario, la conciencia absoluta de los Salmos, el Cantar de Cantares, el Eclesiastés ("También soy indomable, también intraducible"). ¿Cómo se distingue ese rasgo de lo predecible, lo trillado, lo convencional? La diferencia es de orden práctico. Lo primero es lírica memorable, la reconocemos enseguida, la mantenemos en el subconsciente; lo segundo es imitativo, trivial, estamos ante figuras mecánicas, repetitivas. Las recitaciones de este tipo son obvias, ramplonas. Las mejores estrofas presentan un elemento extraño, cognitivo, nuevo: balance armónico, notas perfectas, inmejorables ("Y en cuanto a ti, oh Muerte, y a ti, amargo abrazo, es inútil que queráis asustarme").

Hojas... es la fundación suprema del arte poético moderno, copiada, mas nunca superada. Es preferible leer sus piezas en voz alta, resiste las interpretaciones mediocres y puede aprehenderse en un nivel básico o superior. Su lectura es un genuino aprendizaje en el ensanchamiento de la conciencia, en la posibilidad de convertirnos en artistas, en vivir un momento culminante en la historia de la literatura.
  

El Mercurio - EMOL

http://buscar.elmercurio.com/SearchLeft.asp?buscar=literatura 

A leer: http://amediavoz.com/whitman.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Walt_Whitman

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Juan Emar

Juan Emar

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Diarios de Juan Emar

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El tiempo se ha encargado de poner a Álvaro Yáñez Bianchi (1893-1964) en su lugar. Nuevos lectores lo descubren y se deslumbran, algunas editoriales se atreven a publicar sus obras, artistas lo llevan al teatro. Ha llegado el momento de conocer sus Diarios, hasta hoy inéditos. Una selección de ellos se publicará en un volumen de casi 250 páginas, editado por el Archivo del Escritor y Lom.

Desde hace mucho tiempo he estado con deseos de escribir mi vida y para ello he llegado a acumular muchos datos que habrían podido servirme, pero no siempre he dejado en reposo a mis deseos, pues no he encontrado el medio de cómo hacerlo. ¡Eran tantos los hechos que me habían sucedido, tanto lo que había visto, tantas mis ideas sobre todas las cosas, ideas que deberían ser expuestas en el relato de una vida, tanto lo que había pensado y sentido, tanto lo que se aglomeraba en mi cerebro cuando tomaba la pluma, que, muy a pesar mío, me veía en la forzosa necesidad de renunciar a mi obra! Y todo esto no era nada en comparación al sinnúmero de pensamientos que me asaltaban y que no podía definir, al sinnúmero de recuerdos que apenas vislumbrados se escapaban. Total, me decía, voy a hacer un simple relato de hechos que nunca me interesarán y no podré hacer lo que se escapa siempre, una exposición clara y razonada de lo que ha producido los hechos. Desde un principio, ignoro la causa, sólo pensé en escribir la forma literaria, como quien escribiera una novela poética, y con esto, agregué una dificultad más a mi deseo. Pues bien, es necesario solucionar tanto problema. Dejando olvidados los datos que apunté sobre toda mi vida, no se solucionarán. Allá voy entonces: Quiero escribir mi vida.

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(...)

Me imagino a todo hombre en el curso de su vida, como a un vagabundo que marchara por un camino. Marcha por su voluntad, por su voluntad va por el borde derecho o izquierdo del camino o por el centro, por su voluntad se apura o se detiene, o por su voluntad sigue su rumbo o vuelve atrás. Cualquiera diría al verlo: ¡He ahí un hombre libre! Pero si nos fijáramos con más atención veríamos que de pronto el camino sube una colina, que el vagabundo le rodea subiendo también; más allá tuerce; él tuerce a su vez. Aquí es ondulado y pedregoso; pues bien, aquí el vagabundo tiene que seguir sus ondulaciones y sufrir las piedras en sus pies. Entonces, sin duda, el que hace un momento exclamó: ¡He ahí un hombre libre!, dirá ahora: ¡Libre hasta cierto punto, no más! Y así somos. Nuestra voluntad es algo, pero otra voluntad mayor parece decirle: ¡Sólo hasta aquí es tu imperio! Así el hombre procede según su parecer, pero - diría para explicarme- tomando uno de los cuantos caminos que una voluntad mayor le pone ante su vista y no tomando el camino que se le ocurra. Somos el vagabundo que obedece a los caprichos de su camino, y nuestro camino es el 1/2 ambiente (sic.). Dentro de él, somos seres con voluntad; fuera de él nuestra voluntad es nula.

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(...)

Pues bien, al escribir la vida de una persona hay que ver lo que lo hizo ser como fue, ver su medio ambiente y su temperamento.


¡Mi temperamento! ¿Habrá tarea más penosa que la de estudiarse a sí mismo? ¿No vemos a cada paso que los hombres tienen una facilidad sorprendente para estudiar, analizar y criticar a sus prójimos, pero que son incapaces de echar sobre ellos una sola mirada? En fin, haré lo que pueda.


Nací tímido y soñador. Siempre temblé ante una prueba de carácter; siempre pasé mis días muy lejos de la realidad que desde chico se me antojó antipática. Según mi edad así fueron mis sueños y las causas que los provocaron, primero un batallón o los caballos que veía en los campos, después algunas novelas de Julio Verne, más tarde los deseos de sobresalir. Y siempre, en el fondo, ha sido lo mismo: sueños y sueños que apenas llegaba a formular claramente y que sólo tornaban tal o cual aspecto según las circunstancias que los hacían nacer. Así nunca me ha sucedido de haberme sentido como los otros niños, jugando con los juegos mismos, por ellos solos, sino que siempre mis mayores goces nacieron de las historias interminables y fantásticas con que rodeaba al menor juguete que tenía. Si en mi casa se formaba un batallón con todos los amigos, no me gustaba ni el bullicio ni la chacota ni las risas de todos, sino que apoyándome en dicho batallón formulaba toda una epopeya sobre él y entonces el patio, los corredores, mis amigos, el gato y los mozos tomaban ante mis ojos otros aspectos muy diferentes porque ahora esto era un campo de batalla, aquello una ciudad de oro y de brillantes que yo, mariscal del ejército, me la tomaba, lo de más allá un río caudaloso habitado por seres malignos que mis tropas irían a vencer también, y así todo por el estilo. Cuando mis amigos se retiraban quedaba solo todavía envuelto en mis sueños de niño e irremediablemente me iba entonces a mi pieza donde con un lápiz y un papel seguía agrandando e ilustrando mis fantasías.

(...)

Nací en Chile, una nación joven. ¿Qué entendemos por esto de "nación joven", a lo cual se atribuye el que no haya genios, siendo sus habitantes tan hábiles como los de cualquier nación vieja? Lo siguiente: una nación es una colectividad que se ayuda aunque parezca lo contrario. Nace un país y todos sus habitantes, no digo deben contribuir a su desarrollo, sino contribuyen a él trabajando en los oficios que dicho país requiere. Y esto lo hacen con dos fines (...): I) Por ganar plata. II) Por gloria. Porque es natural que los oficios que pide el país para su desarrollo sean los que den plata, y como ésta es indispensable a la vida, a esos oficios se irán los hombres. Ahora está a la vista que el hombre tiene una tendencia marcada a sentirse útil y alabado, a sentirse superior a los que lo rodean. Y serán en un país oficios útiles, grandes y superiores los que le prestan algún provecho. Por eso irán también sus hombres a esos oficios. La primera necesidad de un país y de toda colectividad es la de tener plata o más bien que haya plata. Luego, a este fin se inclinarán todos, ya sea directamente, o sea con profesiones, industrias o negocios, ya sea indirectamente mezclándose al Gobierno. Por lo tanto, puedo asegurar que en un país joven los que hagan esto - ganar plata- o a ello tienden sus energías serán alabados y considerados como ilustres y beneméritos. Ahora bien, todo hombre para producir necesita ser comprendido y estimulado, es decir, tener un grupo o 1/2 (sic.) que piense y proceda como él. Viendo entonces que su propio país sólo desea tener plata y que ésta será la idea reinante del 1/2 (sic.) de ese país, y siendo que toda persona necesita del estímulo y de la comprensibilidad, será pues casi imposible que ahí se desarrollen inteligencias cuyas miras estén dirigidas a otros puntos. ¿Qué es el genio? La interpretación de grandes ideas reinantes por una cabeza fuerte, ya que el cerebro humano es un laboratorio donde se mezcla lo exterior consigo mismo. Si el 1/2 (sic.) tiende a la idea de riqueza ¿qué queréis? ¿Qué grandes ideas habrá para interpretar? ¿Dónde encontrar un manantial que alimente un gran cerebro? Ese manantial no podrá existir, puesto que para la existencia de algo es necesario que ese algo sea útil. La nación joven no lo necesita. El manantial no crecerá. El genio guardará silencio. Ésa es una nación joven. La diferenciarán entre ellas bajo innumerables puntos de vista, tantos que parecerá imposible encontrarles un rasgo común, mas ese rasgo existe: la necesidad de organizarse, la necesidad de enriquecerse; la tendencia de todos sus hombres a esos fines; el estímulo a los que los alcanzan, el desprecio a los que los desdeñan para [dedicarse a] otros fines. Nací pues soñador y tímido en un país donde hay necesidad de realidad y audacia. 

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LA PREHISTORIA DE EMAR

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Thomas Harris y Daniela Schütte, M[I] V[IDA] es un libro que agrupa los escritos más tempranos de Juan Emar, conocido entonces como Álvaro Yáñez Bianchi o Pilo Yáñez. Los cuadernos, que abarcan de 1911 a 1917, son calificados por su joven autor como "diarios íntimos" en más de una oportunidad. Leídos hoy, configuran un relato autobiográfico revelador de un mundo propio en formación, algo así como la prehistoria personal de quien llegaría a escribir obras tan fundamentales para la literatura chilena como Diez, Un año y Umbral. Los editores hicieron una selección de escritos extraídos de ocho cuadernos de copia de un total de 79, que forman parte de la donación que hizo la Fundación Juan Emar al Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional (Dibam). Esta última, en coedición con Lom, publicará el volumen a fines de este año. La edición, declaran sus responsables, "ha sido producto de una lectura discutida y consensuada", con el objeto de ofrecer al lector un material agrupado en partes que guarden una cohesión interna, tanto desde el punto de vista del relato como de la exposición de ideas. Las notas a pie de página permitirán reconstruir el "(des)orden original" de los textos transcritos, facilitando la comprensión del todo y permitiendo, a la vez, una lectura "salteada", como la que proponían Macedonio Fernández y Cortázar.

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P.P.G./El Mercurio - EMOL

http://buscar.elmercurio.com/SearchLeft.asp?buscar=literatura  

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A leer:

http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=juanemar(1893-1964) 

http://www.uchile.cl/cultura/teillier/artyentrev/6.html

http://letras.s5.com.istemp.com/archivoemar.htm

http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-68482001002600012&script=sci_arttext&tlng=es 

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Luisa CORRADINI

Luisa CORRADINI

 

Philippe Sollers: padrino de sí mismo

En esta entrevista, el controvertido escritor francés, que durante años ejerció una especie de dictadura intelectual desde su revista «Tel Quel», habla de sus novelas, del amor, de su pasión por las flores y de su pasado marxista, y ataca a la televisión 

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Philippe Sollers es uno de esos hombres que difícilmente suscitan la indiferencia. Quienes no lo quieren -y que no son pocos- usan los epítetos más ingeniosos para definirlo: " Bel ami hipertextual" (Angelo Rinaldi), "animal mediático insumergible" (Régis Debray), "ex truhán reconvertido en policía" (Patrick Besson). Y hay peores: "hiena dactilográfica", "falsificador profesional" o "perverso polimorfo". Jefe de redes y maestro de influencias, Sollers divide y exaspera. Y si el poder se juzga por el peso editorial y mediático de un individuo, entonces sí, ese bordelés de 70 años, es indudablemente el "padrino" del mundo literario francés.

Autor y editor en Gallimard, director de la revista L’Infini , cronista múltiple en el diario Le Monde , en Le Monde des Livres , en Le Journal du Dimanche , infaltable en radios y estudios de televisión, ese "escritor de turno", como lo llaman algunos, combate en todos los frentes. Omnipresente en la escena literaria francesa desde hace 50 años, sus enemigos apuntan un dedo acusador contra ése al que han llamado, según Sollers se complace en recordar, "Judas hacedor y demoledor de destinos, frívolo, superficial y esnob".

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-¿Es usted esnob?

- Ningún escritor puede ignorar el esnobismo que toca a la esencia impalpable del poder y del éxito. Sus ingredientes simbólicos varían en el tiempo, pero el esnobismo conserva una dimensión fascinante a la cual el escritor es sensible y cuyas formas se ve obligado a descifrar. Los aspectos ridículos de todo esnobismo, incluidos los del mismo escritor, son una inagotable mina de contenidos. Para luchar contra la uniformización, el escritor trata de singularizarse mediante ínfimos movimientos moleculares, sublimes o vulgares. Todo es útil.

Voilà , Sollers ! Anillos en los dedos, más de sesenta libros publicados, un flequillo casi absurdo que se detiene cuando comienza la frente y una eterna boquilla en la mano, batuta imaginaria con la que sigue el inagotable y límpido ritmo de sus ideas. Sentado en su minúscula oficina atiborrada de libros de las ediciones Gallimard, en el Barrio Latino de París, el escritor desdeña con un gesto displicente esa lluvia de críticas y se acomoda en su trinchera de papel: "Fue siempre así. Y lo seguirá siendo, haga lo que haga", dijo entrevistado por LA NACION.

En esa guerra, Sollers se autoriza todos los impudores, en primer lugar, no disimular el divertido desprecio que siente por los "figurantes" de la pieza que -según sus críticos- dirige desde los años 70. A esos personajes los califica alternativamente de "incultos pretenciosos", "rebeldes recién llegados" y "desesperados automáticos" que brillan como estrellas en la "Necrópolis-París", cuyos envidiosos cálculos y terrores microscópicos "alimentan esa máquina de explotar la neurosis y el infantilismo" en la que se ha transformado la novela francesa.

Difícil hacerle frente a Sollers. El hombre es mucho más que ese esnob que escribe a mano exclusivamente con tinta azul comprada en Venecia y asegura que no conoce su propia dirección electrónica: es la inteligencia hecha escritor. Es alguien que desde hace lustros batalla contra un enemigo que lo obsesiona: la incultura generalizada.

"Uno lee a Sollers como va al burdel, para aprender algo. Y como lo sabe todo, con el tiempo, uno termina sabio", escribió Jerôme Garcin, uno de sus críticos más serios. Así es. Para Sollers, la materia con la que está hecho el mundo, el pensamiento y la literatura, es un vado que él atraviesa saltando de piedra en piedra, mientras otros deben remontar la corriente a nado, haciendo esfuerzos sobrehumanos. Sollers escribe como habla. Su frase demuestra una postura existencial: corre. Una frase en la que reina la metáfora, jamás la comparación. "Por otras razones que Mallarmé, yo sigo el precepto de nunca escribir la palabra ´como ", confiesa.

Hablando de la música de Haydn en la Guerra del gusto, parece describirse a sí mismo: "Se eclipsa, resbala, rueda, perfora, recomienza. Frases en las que sólo hay verbos", anota. Así como Spinoza aísla tres sentimientos primarios -la alegría, la tristeza y el deseo-, Sollers establece su técnica literaria sobre un triple cimiento: la alusión, la cita y la acumulación. "La alusión, para el brío; la cita, para la argumentación; la acumulación, para la eficacia", explica.Viva la precisión! Cifras y más cifras. Muerte a los poetas ambiguos", recomienda. Para ello, es necesario leer. Su arma absoluta es la cosa escrita. "Para saber escribir hay que saber leer. Y para saber leer, hay que saber vivir. Si uno quiere escribir mucho, tiene que leer mucho y vivir mucho", resume.

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¿Papívoro, Sollers? Absolutamente. Basta con remontar el hilo de la historia. "¿Mi primer recuerdo? Cuando a los cuatro años mi madre me dijo un día: ´Bien, ahora ya sabes leer. Me veo salir corriendo sin rumbo, enloquecido, por el parque frente a la casa familiar, caer de rodillas en alguna parte y quedar allí, extasiado ante esa realidad embriagadora: ¡ser capaz de leer! Creo que en ese momento comprendí el significado de la palabra ´libertad", confiesa. Se puede decir que, desde entonces, ayudado por una inteligencia fuera de lo común, ha leído todo. Estar con él significa pasar a la velocidad de la luz de Joyce a Proust, de Bacon a Rimbaud, de Lautréamont a Cézanne, de Céline a Casanova, de Sade a Madame de Sévigné.

-¿Conoce la voz de Joyce? -, se entusiasma.

- No.

-¿No la conoce? ¿Y escuchó la de Francis Bacon en la BBC? ¿Tampoco?

Sollers mira a su interlocutor con algo de piedad. Parece decir: "¡Pobrecita, no lo conoce! Entonces no conoce nada". Y en verdad, uno no conoce demasiado frente a ese Espasa Calpe en 117 volúmenes, propulsado a la estratósfera enciclopédica por una memoria prodigiosa, que no hizo nada como los demás.

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Desde 1957, cuando escribió Le Défi (El desafío), el joven Philippe Joyaux -con apenas 20 años- pidió una cita con el más célebre de sus coterráneos, François Mauriac. Un año más tarde, Mauriac bendijo su primera novela, Une curieuse solitude (Una curiosa soledad), que apareció firmada con el seudónimo de Philippe Sollers. Pero también lo promovió el poeta comunista Louis Aragon. "Hay que reconocer que ese doble padrinazgo del Vaticano y del Kremlin fue suficiente para comenzar mi carrera provocando celos y envidias de todo tipo", reconoce.

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Caricatura de Vasco 

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Si semejantes musas se inclinaron sobre su cuna, ¿por qué entonces no consiguió transformarse en un ícono de la literatura universal? "Estaba destinado al sacro de las academias y al público planetario. Consiguió decepcionar a ambos", escribió sobriamente uno de los fundadores de ediciones Seuil, Paul Flamand, quien, a partir de 1960, acogió a Sollers y a su revista Tel Quel. La publicación tenía por objetivo reflejar la reevaluación que la vanguardia nacional europea hacía de los clásicos de la historia literaria. Con esa revista, una colección y un puñado de intelectuales aliados (entre ellos su futura esposa, la psicoanalista Julia Kristeva), Sollers se impuso rápidamente como una de las plataformas obligadas de la intelligentzia en Francia. Desde las páginas de Tel Quel, creó y deshizo mitos literarios, propulsó y pulverizó ilusiones, adjudicó patentes de talento para algunos y emitió bandos de destierro para otros.Llevado por su irrefrenable necesidad de existir -afirman sus detractores-, atacó y después defendió la Nueva Novela; fue marxista, soixante-huitard y más tarde pro-chino. Se acercó a Derrida, a Lacan, a Althusser y a Debord, y terminó peleándose con casi todos.

En 1976 se alineó con los Nuevos Filósofos, que eran la tendencia de moda.

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- A pesar de las críticas, durante casi veinte años, Tel Quel fue la avanzada del debate literario en Francia. Si debiera morir mañana, ¿qué quedaría de todo eso?

- Una caja llena de libros; y su plusvalía metafísica sería inmediata. La gente se preguntará cómo pudieron comprar la imagen de un Sollers mediático y superficial cuando, en realidad, era un trabajador encarnizado.

- Sus disputas con muchos de los colaboradores de Tel Quel llenaron páginas de diarios y semanarios, sobre todo las que mantuvo con Jean-Hedern Hallier, el confundador, o con Renaud Matignon...

-Yo podía vivir perfectamente sin ellos. Los mosqueteros de Alejandro Dumas no se hacían favores entre ellos. Nosotros tampoco. El universo literario es de una crueldad notable. Tras la desaparición de Tel Quel nos dejamos de ver. Renaud Matignon me criticaba constantemente en sus artículos. Pero yo tengo muchas otras vidas. El problema es que, desde entonces, sigo estando sometido al mismo juicio. Escribo libros que mis detractores ni siquiera se toman el trabajo de leer. Ni me leen ni me escuchan.

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En 1982, cuando pasó a Gallimard y creó su nueva revista, L’Infini, las épocas habían cambiado. Sollers también. Convertido a la novela clásica y autor de un best seller, Mujeres, tenía entonces más enemigos que amigos y sus redes estaban en ruinas. Pero el método siguió siendo el mismo: divertirse, provocar, existir, resistir. Y escribir. Para reconstruir, se apoyó nuevamente en un grupo de fieles: Julia Kristeva, con quien tiene un hijo, David, y que siempre lo ayudó en los medios intelectuales y universitarios; la escritora belga Dominique Rolin, su amiga íntima desde hace 40 años, que siembra la buena palabra entre los escritores, y Antoine Gallimard, a quien apoyó durante la guerra de sucesión dentro de la editorial. Más tarde vendrían otros, entre ellos, Josyane Savigneau, ex directora del suplemento Libros del diario Le Monde.

"¿Y por qué razón yo debería ser el único intelectual parisino sin derecho a tener una red de contactos?", se defiende. Pero dejemos el combate e insistamos en su pasión por el conocimiento que, para él, tiene valor de antivirus.

-Los tres síntomas que alteran la salud del mundo son el analfabetismo, la ignorancia y la incultura. Son los tres estadios de una misma enfermedad.

- ¿Y cuáles son los agentes que la propagan?

- Son tres: la televisión, la televisión y la televisión. Aun cuando el invitado sea Sollers.

Según él, la lectura nos salvará: leyendo devolveremos a los libros el poder subversivo que han perdido. "Mi hipótesis es que nadie quiere saber más nada de Kafka", asegura. ¿Los pseudointelectuales leen cada vez menos a los clásicos franceses? "Peor para ellos. Como decía Flaubert, el problema con la inteligencia es que tiene límites, mientras que la estupidez no los tiene", responde.

¿Y qué hace Sollers cuando deja de batallar? "Como cualquier guerrero, hago el amor". Casi 50 años después de Une curieuse solitude, Sollers sorprendió a su público en 2000 con Pasión fija, homenaje a una relación amorosa que nada ni nadie consiguió destruir en más de 40 años de infidelidades y palinodias. En ese libro, Sollers levanta púdicamente el velo de su relación extramatrimonial con la escritora Dominique Rolin, a quien conoció a fines de los años 50, cuando él tenía poco más de 20 años y ella el doble de edad. "Soy como un pez en sus aguas. Ella me dejó nacer y sabrá cómo hacerme morir", escribió.

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Con Pasión fija, consiguió escribir una novela de vanguardia sobre el amor feliz. Una especie de contradicción para ese discípulo confeso de Casanova. "De ninguna manera. Nada es más subversivo en la actualidad que un amor que funciona entre un hombre y una mujer. El sistema pretende que la pasión sea sinónimo de malentendido, fracaso, amargura y resentimiento. Nada desestabiliza más que una pasión que perdura intacta con los años", precisa.

Un año después, Sollers cambió de registro y volvió a sorprender con Misterioso Mozart, un exquisito retrato del genio musical del siglo XVIII.

-¿Melómano?

-¡Mozartiano absoluto! -corrige.

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Los músicos son los artistas que más admira.

- Cualquiera puede pintar un cuadro, hacer una escultura, incluso escribir un libro, ya que todo el mundo es escritor Pero será incapaz de interpretar una sonata de Mozart o de Haendel.La crítica de las cualidades es la única fecunda, decía Sainte-Beuve. Sólo se sabe hablar de lo que se ama. Y cuando ama, Sollers se da por entero, con un entusiasmo lúcido y contagioso. "Mozart era a la vez francmasón sincero e hijo convencido de la Iglesia romana. Era otro, eso es. Otro también lo fue en su vida amorosa: a la vez libertino y conyugal, fiel e infiel. Quizás es ahí, en ese afecto apasionado (a Constanza, su esposa), que todo indica que fue recíproco, donde reside el auténtico escándalo", escribió.

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En 2005, los 662 escritores que esperaban ansiosos la atribución del Goncourt sintieron frío en la espalda: contrariamente a su costumbre, Philippe Sollers anunció que publicaría su novela, Une vie divine (Una vida divina) a tiempo para la selección. No fue así. El libro salió en enero. Este año, los 682 pretendientes al premio más codiciado de la novela francesa pueden respirar: el escritor acaba de anticipar, para el 27 de octubre, la publicación de un ensayo, Fleurs (Flores). El libro, que recorre el continente de las flores y analiza su lenguaje en compañía de un botanista del siglo XVIII, entre lilas, rosas y tulipanes incluye a Dante, Ronsard, Baudelaire y Genet.

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En sus 60 libros, Philippe Sollers ha escrito sobre mujeres, pasiones, paraísos, literatura, la Divina Comedia , Nueva York, Venecia, el Louvre, el individualismo revolucionario, el infinito, el barroco en Paraguay, Cézanne, el materialismo, la libertad, la belleza, Casanova, Mozart, Picasso, Sade, embajadores, muchas cosas más, y ahora flores. ¿Qué responde ese hiperecléctico a quienes dicen que siempre escribe el mismo libro? "Que no es siempre el mismo libro. Pero que deberán acostumbrarse a que sea siempre el mismo escritor." 

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© LA NACION, Argentina, 2006

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/838896

Philippe SOLLERS

Philippe SOLLERS

Philippe Sollers (Francia, 1936), escritor y filósofo francés, uno de los intelectuales más prestigiosos de la cultura europea contemporánea, es también autor de La escritura y la experiencia de los límites, Mujeres, El corazón absoluto, El secreto o Misterioso Mozart, entre otros muchos libros.

Fundador y principal impulsor de la revista de vanguardia Tel Quel. Nació en Burdeos, de verdadero nombre Philippe Joyaux, en el seno de una familia de la burguesía bordelesa. De madre católica tradicionalista y padre ateo antimilitarista, fue educado en los jesuitas, aunque después realizó estudios de comercio, que abandonó para dedicarse de lleno a la escritura.

Un primer relato, El desafío (1957), y luego una novela psicológica, Una curiosa soledad (1959), fueron destacados por François Mauriac y Aragon por su elegancia formal.

Otros títulos de Sollers son los ensayos Teoría de la excepción (1985), Improvisaciones (1991), La guerra del gusto (1994), El paraíso de Cézanne (1995), La palabra de Rimbaud (1999) y Elogio del infinito (2001), y las novelas Estudio (1997), Pasión fija (2000) y La estrella de los amantes (2002). Ha escrito también varias biografías, Casanova, el admirable (1998) y textos sobre arte.  

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Sinopsis del libro «Misterioso Mozart» de Philippe SOLLERS 

Este extraordinario recorrido mozartiano de Philippe Sollers comienza en París, en un taxi; el chofer asiático le ofrece poner música: Mozart, el Requiem, en una grabación de Karl Böhm de 1971. Entonces Sollers recuerda el ascensor de un hotel en Nueva York: allí, dentro de esa pequeña cabina destinada sólo a subir y bajar, se escuchaba la Sinfonía Nº40 en sol menor; y en el contestador telefónico de la agencia de alquiler de autos, la Pequeña música nocturna. "Y así sucesivamente - constata Sollers -, Mozart está en todas partes, parece ser una industria permanente." Sin embargo, para Sollers esta omnipresencia encierra un enigma: "A diferencia de lo que habrían pensado durante el siglo XIX y gran parte del XX, Mozart es una esfera cuya circunferencia está en todos lados y el centro en ninguno". Sollers recorre el territorio mozartiano: Salzburgo, Viena, París; revela la correspondencia del músico, visita los museos dedicados al compositor, pero el resultado no es una biografía. Tampoco un tratado de musicología, a pesar de sus penetrantes análisis - por ejemplo, La flauta mágica -, ni un ensayo sociomusical sobre la recepción de Mozart en el mundo actual.   

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Elogio del infinito (fragmento)

"No es lo escrito lo que está amenazado hoy día, sino el sistema nervioso central capaz de utilizarlo. En realidad, la crisis se presenta primero al interior de las elites. Son los responsables de lo escrito quienes están en caída libre: sus propietarios, sus agentes de transmisión, su clero. Nada más fácil de verificar. Un cura, por ejemplo, ignora su Biblia. Un filósofo no sabe muy bien lo que Nietzsche o Hegel han dicho. Un crítico literario es incapaz de distinguir un libro bien escrito de un volumen repleto de clichés. Un escritor profesional, más o menos embrutecido por la vida convencional que lleva, se contenta con volver a publicar, salvo con algunas variantes, el mismo libro. Un poeta está satisfecho con que se lo llame de esa manera, pero se vería en la imposibilidad de recitar de memoria diez versos de Baudelaire. Un periodista, a fuerza de leer los diarios para volver a copiarlos, no descifra más que la disminuida escritura periodística. Un editor, obsesionado por la lista de las mejores ventas, se olvida de abrir un libro durante el fin de semana, como lo demandaría su oficio. Todo el mundo cree saber un poco sobre casi todo. La verdadera causa es la inmensa, la inconcebible pereza de los funcionarios culturales. Entiéndase: funcionarios, editores, escritores, periodistas. Están ahí, cómodos, atiborrados de buenos pensamientos y de sermones democráticos, sabiamente anti-intelectuales (ya que los intelectuales se han equivocado siempre), satisfechos de su avance social, arribados providencialmente, y decididos a que no se mueva nada. "  

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El Poder de la Palabra: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2589 

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Oscar PORTELA

Oscar PORTELA

 

Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país. Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas. *

E-mail : portelao@hotmail.com
Página personal : http://www.universoportela.com.ar/ 

Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm      

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"Ondskan" *, El Saber y el Poder: la Universidad

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Estrenada en España en el 2005, "Ondskan" es un film del 2003. Todo aquel que escriba sobre esta película lo hará en forma torcida o esperando un fácil divertimento o un producto acorde con ciertas estéticas predominantes en la actualidad: el subtitulo en inglés "Evil" es ya una simplificación que vacía de contenido la forma semiótica de interpretar el archí-texto de éste film ejemplar.

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Cuando Martín Heidegger se hizo cargo del rectorado de Friburgo de Brisgovia en el año 1933, lo hizo intentando que la Universidad se preservase de una regida por el partido nazi recurriendo a la instauración de lo que más tarde se denominaría el principio de Rector como Führer,  pero a sabiendas de que las presiones del mismo alumnado sobre sus decisiones iban a ser apeladas ante otro tribunales del Partido.

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De éste modo debe leerse su negativa a la presión ejercida sobre el por jóvenes de las NASDAP cuando le exigieron la quema de todo libro de autor judío - incluido Husserl por supuesto: en Friburgo el hecho que no se llevó nunca a cabo por la firme negativa del filósofo a someter su voluntad a esa medida. Su renuncia a dicho cargo no tardó nueve meses en ser presentada.

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Leído de este modo el nazismo no se basa sino en una falsa jerarquía que tenía como principio la supresión de las" norma" por los ordenamientos jerárquicos de las "reglas": una y otra vez para los incautos cinéfilos, "Ondskan" nos retrotrae por boca de uno de sus profesores al año 1932 cuando Schmidt trabajaba en la Reforma de la Constitución y el Plebiscito lo llevaría a Hitler al poder "faraónico" por excelencia. Esta doctrina es suficientemente conocida con el nefando nombre de "leyes de excepcionalidad".

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Pero la lectura atenta que merece "Ondskan" es que qué somete a juicio la xenofobia y el racismo en los países más adelantados de la tierra y precisamente en éstos donde esa lacra persiste oculta por las ordenes ocultas, por los profesorados que atesoran aún el principio de la pureza del más apto e incluso del más perfecto desde el punto de vista físico siempre que esta provenga de quienes detentan el poder.

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En este sentido Hafström incluye su film entre aquellos que mostraron con virulencia inusitada la hipocresía reinante en los grandes institutos de Enseñanza. " Another Country" de Kanievska - basada en un hecho real- mostraba del mismo modo como los "novatos" se veían obligados a estar al servicio de los "Dioses"- aquellos destinados de antemano a ejercer el poder político- en la Inglaterra de los años de pre-guerra.

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Los escándalos y ocultamientos de la Inglaterra victoriana - obviamente las discriminaciones- fueron retratadas por Ivory en su "Maurice" basada en la novela de Forster. En "Ondskan" el verticalismo llega hasta las nauseabundas formas del sadismo y la violencia. Los "novatos" - y aún más los que no provengan de elevados rangos sociales - serán tratados por el tribunal inquisitorial tutelado por los profesores, con los adjetivos de animales como gallina,"gallina", "cerdo" o "rata": "rata es aquel que no se presta a las reglas para atenerse a las normas.

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Visto como un divertimento, "encasillado" en las normas comerciales americanas del "thriller" para ser comercializada, nada hay para ver  en "Ondskan". Las actuaciones son impecables, la salvaje lucha del protagonista para sobrevivir en una jungla del saber súper sofisticada no hace sino poner en evidencia que oculta y que se desenmascara en el "Saber como Poder".

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Lees a Wilde pregunta uno de los cardenales al protagonismo: ¿no era gay?:" Wilde esta muerto contesta el protagonista, porque: porque porqué está muerto o porque era "gay". "Ondskan" reivindica el derecho a la rebelión como forma de superar toda forma de xenofobia: es un alegato en pro de la dignidad, el amor y la libertad humana, ocultas hoy, bajo las tersas pieles de las democracias "neo-humanistas" del mundo.

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Septiembre 2006 - Oscar Portela  

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*Director: Mikael Håfström
Intérpretes: Andreas Wilson, Henrik Lundström, Gustaf Skarsgård, Jesper Salén
Guión: Hans Gunnarsson y Mikael Håfström, basado en la novela de Jan Guillou
Música: Francis Shaw     Años: 2003      País: Suecia

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Luis LOPEZ CRIOLLO

Luis LOPEZ CRIOLLO

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WWW.COMUNALATINA.COM

The Latin American People Magazine

E-mail :comunalatina@hotmail.com 

luis_lopez_criollo@yahoo.com  **

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Arte Y Cultura

http://www.comunalatina.com/arteycultura.html  

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El brasilero Neik Zuzek se llevo el Premio Fausto de Narrativa  

Neik Zuzek, del Brasil, en narrativa con el libro «Ser el Otro», fue el ganador absoluto del Premio literario El Fausto, que contó con la participación masiva de poetas y escritores de América Latina y Europa. El Segundo lugar fue para el argentino Guillermo Eduardo Bataglia con la obra  «Estación Caballito» y el tercer lugar lo ocupo Luis Enrique Gutiérrez González, de Venezuela, con el libre «Web Stress». 

Recibieron Mención de Honor los argentinos Ricardo Juan Benítez, con la obra «El hombre marrón al fondo de mi casa»; Marcelo Mangiante, con «Cierta familiaridad con los travestís»; Gabriel Francisco Tejerina, con «La Fosa» y Ulises Carlos Córdoba, con «El Tren». 

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GÉNERO: POESIA 

El primer lugar en poesía fue para Alcides César Dupuy, Argentina con la obra «Retorno»; Segundo lugar: Maria del Pilar Casas Luque, Colombia «Divagar»; Tercer lugar: Elisabet Amelia Cincotta, Argentina «Sin embargo» y tercer lugar: Aram Vidal Alejandro, Cuba «Gafo». 

Mención de honor: Mabel Bellante, Argentina; «Un momento de la vida», Julio Alberto Balcazar Centeno, Colombia «Inútil»; Sara Vanégas Coveña, Ecuador «Poema 7»; Rosy Paláu, México «La distancia»; Aram Vidal Alejandro, Cuba «Rojo»; María Luisa Landman Rodríguez, Chile-España «El faro».  

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Finalista: 

Zulma Nicolini «A César Vallejo»; Julio Campos Ávila, Chile «Complicidades»; Maria Cristina Valle, Argentina «Secretos de mi alma»; Maria Cristina Fervier, Argentina «Te dejé partir»; Margarita García Alonso, Francia «Sin segundo aire» El certamen del foro El Fausto ha permitido llegar en red a muchos países de habla hispanoamericana. Ese es uno de los logros conseguidos, gracias a la participación de la gente que ha considerado seria la propuesta de nuestro certamen virtual. 

El jurado integrado por María Teresa Fusari, Argentina; Gito Minore, Argentina; Eduardo Lucio Molina y Vedia, México; Fausto Antonio Leonardo Henríquez, República Dominicana; todos reconocidos escritores y poetas, tuvieron una ardua tarea para selección las obras ganadoras. No ha habido ninguna clase de interés particular, excepto el de alegrar y motivar a los concursantes. 

Finalmente, en cada ganador hay un escritor con una vocación que tiene que explotar. Un lugar en el certamen puede ser un punto de partida para una obra mayor y más perfecta. En realidad, cada concursante es un Nóbel en potencia. Sigamos creando, escribiendo que solo si estimulamos el genio podremos lograr la obra de arte.  

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Fragmentos de los ganadores  

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Ser el otro

Neik Zuzek, Brasil

Primer lugar 

Entonces el discípulo, angustiado por no obtener la iluminación que tanto había  buscado, caminó hasta el bosque y se sentó frente al roble. Su corazón latía furioso. Una nube de pensamientos desencontrados atormentaba su mente. Para calmarse, enderezó la espalda, inspiró profundamente, cerró los ojos. Después exhaló el aire, aliviando el pecho. Repitió el ejercicio varias veces. Los pensamientos se fueron disipando y pudo escuchar el murmullo de las hojas, los gorjeos de pájaros cuyos nombres desconocía, la queja de una cigarra. Cuando recupero la quietud, abrió lentamente los ojos.   

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Sin embargo

Elisabet Amelia Cincotta, Argentina 

Sin embargo te fuiste

La noche demasiado intensa sigilo tus pasos

La mirada al viento encallo en el horizonte

Lagrimas perfumadas

Rítmicos efluvios del pasado rogaron que no te vayas

Y sin embargo partiste

Hoy es mañana

Un nombre inmerso en el recuerdo

Una sonrisa

Y ninguna palabra   

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Manuel CADENAS MUJICA

Manuel CADENAS MUJICA

 

Nació en Lima el 15 de noviembre de 1966 Estudió en el antiguo colegio Lima San Carlos, ex Instituto de Lima, donde empezó a escribir poesía a los doce años, alentado por el poeta Jorge Bacacorzo, su profesor de Literatura.

Siguió estudios de Educación, en la especialidad de Lengua y Literatura, en la universidad Villarreal (1986-1990). Allí afianzó su vocación literaria formando en 1987, junto a Alan Morales y Rodrigo Manrique, la agrupación Estigma, que publicó La Cresta del Murelio (1988).

Impulsador de recitales y conversatorios literarios, se inició en el periodismo en 1988 publicando, con Alan Morales, la revista Neo Arts.En 1990, el mismo año que funda con otros poetas la agrupación NOBLE KATERBA, inicia colaboraciones con las secciones de Cultura y Espectáculos en el diario Página Libre. Desde entonces, ha desarrollado una amplia y fructífera carrera periodística en diarios y revistas como Novedades, Ayllu, Expreso, La Mañana, El Sol, El Mundo, Del País, La Razón y Extra, en los que ha sido redactor y editor de las páginas de Espectáculos, Culturales, Política y Opinión.

Fue hasta hace poco editor general del diario Expreso y hoy es director del diario La Razón, de Lima. Actualmente también es editor de la revista especializada en vinos, piscos y gastronomía Dionisos.Ha sido docente de periodismo y Lengua y Literatura en varios centros de estudios. El 2002 se graduó como bachiller en Teología, con estudios de lenguas bíblicas (griego y hebreo antiguos).Compositor y cantante de la banda de rock Contrabando, grabó con ella en 1990 el álbum Ritmos oscuros, y ha seguido escribiendo canciones con las que prepara una producción.

Tiene escrita una novela, Patio de bestias, que publicará a fines de este año, y varios poemarios que ha reunido en su antología personal Los ojos del iluminado, de próxima aparición. Actualmente termina de escribir su poemario Viaje de Abraham.

E-mail : manuel.cadenas@gmail.com 

Blog personal : http://blogs.periodistadigital.com/puraletra.php?cat=

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PATIO DE BESTIAS (FRAGMENTO)

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ESAS Y OTRAS CAVILACIONES.

Sólo cruzar la calle, sólo integrarse de nuevo, mansamente, al hormiguero de seres que al cruzar el portón metálico de la puerta lateral ingresan a un orden de horarios y preocupaciones y reglas y claves y pasiones y liviandades comunes, como si respirar el aire no más de ese cubículo de paredes enrojecidas les confiriera un pasaporte a la irrealidad por unas cuantas horas. Adentro, el mundo ha muerto, hasta los buenos o malos son otros, el cordón umbilical con el exterior se ha cortado y apenas si se mantiene un leve vínculo a través de los libros y las disertaciones y las cátedras. 

*

¿Es esto lo que le interesa? ¿Para pelear qué los amigos le insisten y le piden su afirmación categórica, el sí rotundo que ha de acabar con el reinado de qué tinieblas, para salvar a la universidad de cuál hecatombe? Hace un año de aquello. Se arrepiente de sus palabras. Cómo pudo no haber visto más allá de esas cuatro paredes, y cómo decirles ahora que están ciegos, que estamos viendo fantasmas, caballeros, que hemos caído en la trampa de este espejismo malévolo que nos tejió la cotidianidad, que no hay ninguna comunidad de nada, que estamos aquí de paso, que no hay policías ni ladrones, que quién nos ha dicho que somos los héroes de la película, que no somos diferentes ni mejores ni especiales, que no jueguen, cómo venir con tales discursos cuando me tocó a mí ser el estallido, ser el detonante, el pez por la boca muere. Qué tuve yo que abrirla y alimentar sueños absurdos. Cada paso es un acercamiento a este mundo enajenante. Todos están locos, y ni bien pise el umbral de esa puerta yo también voy a volverme loco y voy a pensar que es necesario, absolutamente necesario para nuestras vidas. Esas y otras cavilaciones. Frente al guachimán, sólo le queda mostrar nuevamente el carné que le otorga ciudadanía en ese país de juguetería.

*
Mientras bordea el patio se la ha dado por pensar que alguna vez este edificio albergó un colegio religioso de mujeres, que el pudor oxigenaba las mismas bancas, el mismo patio, el mismo descuidado jardín, las mismas aulas de altos techos y ventanales oxidados. Qué paradoja. En sus años escolares, don Juan Bazalar solía explicarle cada recodo de la ciudad. Aquí estuvo la Recoleta, y la Católica, y el Belén, y aquí se podía salir a caminar por las noches con toda tranquilidad y encontrarte en esta esquina, ¿ves?, con Arguedas o con Salazar Bondy como si nada, y yo me mudé aquí porque era la zona residencial. Y yo mismo guardaba la imagen de avenidas desiertas donde ahora el aire es esclavizado por el comercio ambulatorio, como le llaman los diarios. No ha bastado que se prohíba circular a los microbuses y sus estelas de humo y contaminación que tanto preocupan a los ecologistas. Algo como un sopor acuoso ha quedado impregnado en el asfalto que cada agosto se enlodaza con la garúa invernal y pervierte las pisadas distraídas. Y yo mismo hago un esfuerzo y encuentro en algún lodazal mi pisada pervertida y distraída una mañana de mayo de mil novecientos setenta y tantos, cuando había que tomar ese bus que a las siete y quince exactamente llevaba a las alumnas del Fanning. Y aunque la línea 58 B me dejaba en 28 de Julio con Paseo de la República, a muchas cuadras del San Carlos, yo igualmente me trepaba para conseguir, después de sostener la mirada sobre su indiferencia durante veinte minutos, un repaso rápido y frío y enhiesto de sus ojos de gata. Ella tendría trece años a lo mucho, llevaba los cuadernos pulcros bajo las manos blancas y también pulcras, más que sus cuadernos aun. Hasta el año anterior el cabello le llegaba a la cintura, ocultando el cruce del tirante de su falda de colegiala inevitablemente aplicada e insinuando en los meses de sol, cuando no usaba chompa, su cintura de apretados contornos. Pero cuando llegó el año siguiente, se lo había recortado hasta la altura de los hombros, destacando con mayor inquietud de los que viajábamos en la 58 B el felino aire de sus ojos. La insegura presión de mi vistazo perenne se sostenía, a veces sin suerte, los veinte minutos que duraba el trayecto. Después, a bajar jovencito. Sólo una vez, cómo olvidarlo jamás, mientras el bus se alejaba del paradero, ella –que estuvo, serísima y melancólica, con la cabeza gacha todo el tiempo– alzó su rostro y miró hacia mí, siempre esperando ese momento en la vereda, la sangre corriéndome de un lado para otro en las venas a velocidad vertiginosa, la garganta atragantada de estupidez. Quería decir algo, estoy seguro, sus pupilas se habían enternecido, apretó la mirada levemente, pero el vehículo se esmeró en marcharse. Quiso decirme algo, me repito hasta ahora esperanzado, pero nunca más la vi. Igualmente seguí viajando en la 58B y bajando en ese paradero. Yo mismo hago el esfuerzo y veo mis zapatos humedecidos por el recuerdo de esas avenidas y la plaza Francia, donde concluía mi periplo. El verde dominaba los montículos que circundaban la plaza. Las bancas se escondían al centro, bajo árboles de fantasía, y unos pocos ancianos aburridos de las sábanas y la nostalgia devoraban las noticias de La Prensa antes que nadie. A partir de las siete y treinta la ciudad empezaba a quitarse la modorra y los uniformes grises empezaban a correr de un lado para otro. Señal de que había que cruzar la calle para integrarse mansamente a las aulas.

*
Si algo tiene en común el San Carlos con este ex colegio religioso de mujeres convertido ahora en universidad eran los techos altos y las puertas de vieja usanza. Ya ha abandonado los recuerdos, ya ha presentado su carné, ya se ha instalado en el hormiguero, ya está sentado en su banca, ya es uno más. Son las once y cincuenta, ya está viniendo Rebeca, ya es hora de tomar esa decisión. A las cuatro de la tarde van a conversar con él nuevamente. No podrá evadirlo más tiempo. Tendrá que acabar con el reinado de qué tinieblas, salvar a la universidad de cuál hecatombe. Cuando le da el beso a Rebeca, ya ha notado que intentarlo, de cualquier modo será un fracaso. Tiene que serlo. Esta vez las bestias lo salvarían.

*

Todas las pieles del lobo

Amé la desmesura hasta dejar
las palabras agotadas.

Amé el alquiler de los días,
la precariedad del absoluto dibujado
en ruinas de papeles extraviados,
el frágil reinado de los sueños,
y amé, asimismo, a mi enemigo más querido,
al que me doblaba las esquinas del letargo,
al destructor de la paz desesperante.
Amé el destierro de las ideas luminosas,
las razonables razones de mi estirpe,
amé la ostensible falta de criterio
y su gobierno sobre mi escritorio,
su tiranía sobre mis horas muertas,
pie vandálico en la espalda
en llagada de la cordura.
Amé, por tanto, como un gran corcel,
galopar entre relincho y relincho,
amé perder los estribos, devastar
pastizales y hundir
la pezuña en peñascos afilados.

Cómo amé la desmesura, cómo
sequé los manantiales, cómo
quebré los cántaros.

Yo amé, entre otras cosas, la tibieza
de los cuerpos inabarcables,
los amores excesivos que se nutren de tedio,
amé en horas extras la condición
de cordero vestido de lobo entre los lobos,
de pájaro entre pájaros
y de insecto
entre insectos de toda especie.
En días en que por toda
habitación hubo dos brazos extendidos,
amé vestir camisas de once varas,
amé beber el agua que no ha de correr,
amé abarcar lo poco y apretar lo mucho.
No importaban entonces ni las llaves
ni las puertas.
Amé desproporcionadamente agitar
en frascos diminutos las grandes tempestades.

Y así es que en medio del amor,
amé vivir de prestado, de ajenas manos
preparando sombras para el deseo.

Amé, confieso, sobremanera,
recorrer a ciegas el borde de los acantilados;
desbocado, poseer el vértigo en sus saltos mortales,
abrazar el desatino sin riendas ni vacilaciones.
Toda proporción, toda gravedad circunspecta,
toda simetría huyó rauda de mis manos.
Amé la insensatez, la cama distendida,
el café frío derramado
sobre el mantel de las mañanas grises,
las sábanas revueltas,
el lento despertar amargo
de los buscadores de pesadillas,
amé la extrema unción del vino.

Y sólo por ver el revés del horizonte amé
a plena luz del día
el brillo de las horas negras.

Cuántas veces amé
hundirme sin reposo en mí mismo,
no darme un instante de tregua,
llevar a fronteras inaccesibles esta sed de mirar
que me acosa, me subleva, me desarma.
Amé procaz, desastrosamente
juntar leños para hogueras húmedas,
exasperar hasta la cordura
el nervio mayor de la angustia,
corroer los cimientos
de las buenas costumbres animales.
Amé las zonas francas del delito largamente deseado,
la sinrazón paradisíaca,
el hilo conductor de la incertidumbre.
Amé amar
los días podridos, arrendados a mejor postor.
Amé el fracaso,
amé dulce, humanitariamente,
el sabor acre de la derrota, de la cabeza gacha,
de los brazos caídos,
la tarde magra de los sueños derribados,
el abismo de la desgracia y sus invitaciones resabidas.

Y entre tanto amaba, amé sin contemplaciones,
más que ningún otro, las visiones réprobas,
las falsas ilusiones.

Por amar los garabatos, las colillas marchitas,
las calles sin salida de la ausencia,
el ojo de la tormenta me dio con su furia
en los talones de la huida.
Pero eso no me importó nunca, porque yo amé
todas las rayas de mi piel de tigre,
todas las risas macabras de mi boca de hiena,
toda la carroña de mis vuelos de buitre,
cada cópula callejera de mi perra vida.
Amé tozuda, caprichosamente,
el desenfreno ilustrado, el milagro profano,
la duda ciega.

Amé las hilachas del pensamiento,
los apartados de la conciencia, amé borronear
las lecciones pulcras, los cuadernos intachables,
las moralejas indelebles.

Y así, en absoluto silencio,
amé orinar los pantalones
caídos de la decencia.
Amé a mucha honra,
y de qué manera descosida,
los vaivenes frenéticos de la memoria,
los trenes sin destino del recuerdo
traicionando a la noche, trepando en borrascosas cumbres,
cargando y descargando en estaciones de silencio
en que pasajeros turbios arriban sin ser
ni reconocidos ni esperados por nadie,
la identidad perdida en itinerarios descarriados.
Amé abandonarme en tales viajes de esperpento,
ensopado hasta la garganta de lluvias de melancolía,
las plazuelas desiertas, los faroles encorvados,
parsimoniosos transeúntes de la niebla recorriendo
las migajas de esplendores antiguos,
territorios del olvido que amé y conquisté,
y arranqué de manos de la nostalgia.

Pero también amé, para colmo de bienes,
mi corazón derramado en mágicas vertientes
de éxtasis cotidiano.

Cómo habría de ocultarlo,
cómo no reconocer también que amé, obnubilado,
la luminosidad enceguecida,
la esbeltez acrisolada regando soles
y amaneceres apocalípticos en el ojo del alma,
sabias cortezas estremeciendo
la humildad de mis tierras,
invernaderos floreciendo al primer soplo divino
cuando el caos amenazaba con transformarlo todo
en tinieblas y asperezas.
Cómo no decir que amé rabiosa, frugalmente
la inocencia,
no la de maría madre mía santificado sea tu nombre,
sí la que sabe cagarse limpiamente
en los semáforos de la vergüenza, la impúdica
y doméstica
-no la angélica-, clara como un grito en la noche.

Te amé, oh fuego primitivo.

Te amé
y se quemaron mis manos en tu pelvis.
 

* 

Coito

Penetrando
donde las ideas no cogen vuelo,
donde es más fértil disipar las fronteras
y condenar al destierro las objeciones.

Exactamente en el rincón de la furia elemental,
en el presidio de los deseos liberados,
en la húmeda frondosidad bienaventurada.
Solivianto en un orden asesino las coartadas
y sin decirlo,
digo tímidamente,
voy diciéndolo todo,
lo callado, lo vibrante,
lo fecundo,
en crepitar de convulsas armonías,
en tibia copa de brebajes recién descubiertos.
He decidido abandonar los temores
que guardé hasta el advenimiento,
hasta la resolución de la carne y la vida desatada.
Como un liberto,
penetro en las orillas sedosas,
patrias violáceas de palpitantes metamorfosis
donde la inocencia encuentra
tenue y jadeante asidero.
He decidido llegar al confín de las llamas,
a Tarsis,
al agua babeante de los sueños,
al labio mayor de las ciénagas cristalinas,
precisamente donde las ecuaciones primigenias acantonan
sus posiciones de vida o muerte.
En esa marea de encuentros frontales,
en el quebranto agudo que engendra la noche,
en el marasmo de oleaginosas huellas,
en los papeles rebosantes de verbo,
en Nínive,
en la ácida y láctea combatividad nunca abatida,
allí retozan las servidumbres gozosas,
donde las fantasías no tienen dueños ni dominios,
patria salobre del impromptu perpetuable.
Vuelvo a nacer desde el comienzo,
como un rayo de horizontes invertidos,
cada que toco fondo,
el obstinado y bestial desbarajuste de los sentidos,
cada que describo en círculos concéntricos
la liviandad de las moradas esenciales.
Penetrando
en las paredes vivas donde los pecados se redimen
de lujuria,
donde prende el fuego dúctil y dichoso,
en el mismísimo desatino
de los cuerpos furibundos
que hierven calcinados entre sí,
hechos y deshechos,
y rehechos
e inmortales hasta el día de la muerte,
amén.
 

*

DE LOS OJOS DEL ILUMINADO (Antología personal, 1991-2003)  

Ilustración: Denis CHIASSON

http://www.webstergalleries.com/chiasson.htm 

*

Víctor Nolberto UNYEN VELEZMORO

Víctor Nolberto UNYEN VELEZMORO

Víctor Nolberto UNYEN VELEZMORO vunyen@hotmail.com   

*
Retazos de Tiempo


Maestro, 

discordar es una tangente 

que cruza dos líneas,
que partiendo de un mismo punto, 

se proyecta en sentido diferente.
*
La diferencia 

tiene origen común 

en la premisa de una coincidencia.
*
Nosotros

somos coincidencia de una diferencia.
*
La vida 

es un número impar en el infinito,

sucesión de experiencias
inconclusas,
retorno a vientres primitivos,

renacer nuevamente a la esperanza.
*
La esperanza 

es una interrogante sin punto 

en órbita inconclusa.
*
Maestro,

hay puntos finitos 

que pueblan en paralelo el universo.
*
El universo
es compendio de energía total,

sumando de constantes e inconstantes
que regulan mediante leyes 

el comportamiento humano.
*
Peregrino
he descendido a los umbrales del miedo,

recorrido la distancia que me agita;
superado, 

me he levantado de la ruina

para alcanzar la gloria del éxtasis.
*
El éxtasis
es un estado superior de la conciencia 

en el cual los poetas dialogan

con los dioses.
*
Programado
he viajado por mares sin puerto,

poblado de células arenales sin nombre.
*
Humano,
respirando vida en cada huerto ileso,

transitado entre dados curvados
por la asfixia que hiere los pulmones.
*
La contaminación es morir al contado, 

es desandar lo andado.
Es opacar la belleza de las flores.
*
La vida en ciclo de espiral
oscila cual péndulo de tiempo 

en límites de espacio
*
El espacio está regulado

por puntos cardinales
que se cruzan y entrecruzan 

entre líneas paralelas.
*
Maestro, 

desde siempre mis pasos rutinarios
han recorrido kilómetros de historia 

computarizada en ADN.
*
Crucificado entre dudas y temores
dejé viajar el pensamiento 

por caminos diferentes.
*
¿Si dejara de ser?

¡Pienso!
Sería deambular dentro de mí

la sabia inconmensurable de lo gris.
*
Lo gris,

es la inercia que incita a morir.

*
Morir 

es silenciar el canto de las aves,
es caminar sin levantar polvo,

es cargarse de energía cósmica.
*
¿Seré la voz de la conciencia?

¡Tal vez seré oído!
Sentiré el latido de la sangre

porque pensando sé que aún vivo.
*
Y en la rutina de las tardes solitarias, 

he sentido temor
que mis pasos andariegos 

no dejen profundas huellas
en las conciencias más oscuras

y audaces de mi pueblo.
*
El temor es un dardo que se clava

en el vértice del encéfalo,
alterando el equilibrio

entre el ser y no ser.
*
Mi temor tiene el color de la noche.
¡No temáis hermanos!
El temor es como el viento 

que se disipa en la rutina.
*
Mis pensamientos ya divagan
con rumbo de nostalgia 

por caminos de vértigo.
*
Viajan en la penumbra

de las tardes inciertas
bordeando el diámetro 

de la conciencia 

acuarelada de negro.
*
En el vértigo del éxtasis

me he quedado solo.
Un Cristo abandonado 

a las pasiones ocultas de los hombres.
*
¿Dónde están mis apóstoles? 

¡No los veo!
Son sólo sombras 

que se mueven con el viento.
*
El retumbar de un viejo camión 

que alborota la tarde

impregnada de silencio,
es una nota discordante

en el pentagrama natural de la rutina.
*
La sirena de una ambulancia 

cortando la noche,
es una oleada de viento 

que entumece los tímpanos.
*
La rutina es morir a plazos.
En la penumbra de las noches solitarias
mis versos adquieren la nostalgia 

de las tardes mudas.
*
¡Oh dioses míticos!  

iluminad el aura de mi gnosis.
*
Permitidme 

descubrir la dimensión del infinito,
sin atormentar la sustancia gris 

de mis neuronas.
*
De dendritas 

con su belleza estrellada,

se han versado poemas inconclusos,
la Novena Sinfonía de Beethoven, 

¨Guernica¨ de Picasso,
la ¨Divina Comedia¨de Alighieri, 

los Heraldos Negros de Vallejo.
*
Soliloquio de múltiples yoes.
Construí puentes sobre el curso 

estéril de los ríos secos.
Pentagramas con el giro 

matemático de los astros.
*
En cada anillo negro descendí 

a la dimensión desconocida,
donde moran inmortales

los poetas olvidados de la tierra.
*
Con poemas 

levanté polvareda de millones

de átomos ionizados;
de esperanzas,
cubrí cada rincón de barrio pobre

que pueblan las orillas del universo.
*
Embriagado de nostalgia

hurgué en el umbral de lo ignoto,
entre notas discordantes 

rescaté el eco de lo extraño.
*
Sin brújula 

navegué en las aguas de lo incierto.
*
Buscando el rumbo 

me reencontré as si mismo.
*
Hoy, mis versos tienen el mensaje sonoro 

de las tardes silenciosas
que cortan al viento 

royéndolo a pedazos.
*
Viajan en la penumbra 

de las noche solitarias
revestidos de nostalgia 

por caminos de vértigo.
*
Mujer,
con mis toscas manos 

palpé la dimensión desconocida.
*
Hombre.
quiero volar tras el viento 

en busca de la incógnita del infinito.
*
Maestro.
con puntos y líneas 

reconstruí la historia
en retazos de tiempo

palpé la dimensión desconocida.
*
Hombre.
quiero volar tras el viento 

en busca de la incógnita del infinito.
*
Maestro.
con puntos y líneas

reconstruí la historia 

en retazos de tiempo.

*

**

Ilustración : Siegfried Woldhek

*

http://www.woldhek.nl/index.asp