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Revista Literaria AZUL@RTE

Marcelo LUNA/Eugenio MONTALE

Marcelo LUNA/Eugenio MONTALE

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Poeta, crítico literario y premio Nobel italiano, Eugenio Montale nació el 12 de octubre de 1896 en Génova. En 1917 se incorpora a filas y conoce allí a Sergio Solmi, y en 1919 a Camilo Sbarbaro. Luchó en la I Guerra Mundial. En 1925 firma el Manifiesto de los intelectuales antifascistas promovido por Giovanni Amendola y redactado por Benedetto Croce. Tras trabajar en una revista y en una editorial, en el año 1928 fue director de la biblioteca del Gabinete Vieusseux en Florencia, trabajo que abandonó en 1938 a causa de sus convicciones antifascistas. Durante diez años fue traductor al italiano de autores ingleses y norteamericanos y en 1948, se inició como crítico literario y musical para el Corriere della Sera, de Milán. Editó cinco libros de poemas, entre los que destaca Huesos de sepia (1925), Las ocasiones (1939) y El vendaval y otras cosas (1956), todos ellos reeditados en un solo volumen, Poesie, en (1958). En 1966 publica Autodafe y es nombrado Senador vitalicio por Giuseppe Saragat, presidente de la República Italiana. En 1971 aparece Satura y en 1973 Diario del 71 y 72. En 1974 recibe el doctorado honoris causa de la Facultad de Letras de la Universidad de Roma. En el 1975 recibe el Premio Nobel. Falleció en Milán en 1985. Fue sepultado junto a su mujer en el cementerio de San Felice en Ema, Flore.  

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Eugenio Montale o los “Ossi di Seppia”

Por Marcelo Luna 

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Hasta 1972 no superaban la docena los poemas traducidos al español de Montale, con el advenimiento erróneamente. Se le adjudica un hermetismo a mi criterio equivoco; que sea el menos analizado y traducido, tal vez el mas intimo recoleto, ajeno al rumor y la propaganda; hacen de Montale un paradigma de la incomprensión. 

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Definir la poesía de Montale supera la esperanza a la comprendió; toma en un principio elementos del simbolismo francés y deviene de a poco en un lenguaje propio, oscuro y sinuoso… Transforma el verso en un tormento de hombre cercado por el mundo cruel y sin valores ni ideales… Casi como ahora, bien globalizado. 

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La certeza de Montale y su principal virtud poética se encuentra en otro mundo, auténtico y subjetivo, anterior y pasado, y es poco después de publicar Ossi de Seppia cuando se propone liberar ese mundo oculto, que solo él comprende. 

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De ahí la tan mentada “hermeticidad” montaliana, simples correlatos de críticos vanos y superfluos a una lectura que no les llena su vació de talento… Porque Montale no fue un poeta de modas y estilos de la época, fue un silente grajo de los tormentos íntimos llevados a la categoría universal.Montale es un pesimista, sin duda busca el espacio del hombre, el “tempo” del sujeto, o sea él mismo y tal vez la evasión en la sátira hacia la civilización actual ignora a la metafísica. 

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Quien no ha sabido interpretar y descifrar su peculiar lenguaje intimo y referente, ni deducir sus referencias particulares lo catalogan de “hermético”, y nada mas alejado de tal categorización… Que lo comparen con Eliot, no es vano, pero sus eternas preguntas en medio de un poema sin “saber de que va” provocan ese erróneo concepto, usar como él solo lo sabe las referencias y las palabras vertidas en imágenes al paisaje ligur para conformar un símbolo o talismán; hacen de su poética un complejo digno de develar… 

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El intrincado vocabulario de Montale no ayuda a la traducción española, por más que se diga que hay similitud entre ambas.Que tengan sus poemas mas de una interpretación, no justifican la hermeticidad, prefiero la explicación errónea o susceptible de análisis, ya  que ella puede ser modificada en una segunda, tercera o cuarta lectura…Si algo es obvio en Montale: es su descriptivísimo, formula mágica de contar en un poema una historia, y es esa rápida impronta la que valoriza su “fondo” o materia… Materia en plena descomposición, tratada en la más cabal de las tradiciones literarias de la Italia en crisis. 

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Montale es la breve caída hacia la nada, con breves reposos geográficos en su Liguria amada.Si de pronto lo vemos en escena, es porque carece de imaginación, y realiza como mimo una obra trágica en la poesía contemporánea italiana. Al situarse en la trilogía de los grandes poetas del siglo XX, “La Sagrada Familia”, junto a Ungaretti y Cuasimodo, podemos decir que se cierra una era en la Sbarbaro, Novaro, Boine, Pasolini, Sanguinetti, pueden decir mucho; pero la impronta se hereda de estos tres monstruos. 

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Curioso… Uno en Milán, otro en Florencia y un tercero en Sicilia, por más que los avatares y las ciudades digan otra cosa.Un ligur en Milán, un siciliano en el Norte y un egipcio en el MezzoItalia que se radica en el Sur…“La Santísima Trinidad”… Alabada sea por sus hijos, no habéis dejado tierra sin hollar, poetas de los huesos, de la alegría y de la tierra prometida…  

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Adamar: http://www.adamar.org/  

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DOLOR DE VIVIR

Frecuentemente hallé el dolor: vivir
era el riochuelo estertoroso, agónico;
la llama retorciéndose en la pira;
el cabello en la ruta, inútil, roto.

Placer no conocí. Sólo el milagro
que obra la divina indiferencia:
la estatua erguida entre la somnolencia
tórrida, con la nube y el milano.

Versión de: Carlos López Narváez 

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LA FORMA DEL MUNDO

Si tiene el mundo la forma del lenguaje
y el lenguaje la forma de la mente,
la mente son sus plenos y vacíos
no es nada o casi y no puede salvarnos.

Así habló Papirio. Ya era noche
y llovía. Pongámonos a salvo,
dijo, y avivó el paso no advirtiendo
que era suyo el lenguaje del delirio.

Versión de: José Ángel Valente 

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REMEMORO TU SONRISA...

Rememoro tu sonrisa, y es para mí como el agua límpida
hallada al azar en la pedrera de un arenal,
exiguo espejo en el que mira una hiedra sus corimbos;
y encima el abrazo de un tranquilo cielo blanco.
Ese es mi recuerdo; no sabría decir, en la distancia,
si en tu rostro se expresa libre un alma ingenua,
o si verdaderamente eres un fugitivo que el mal del mundo extenúa
llevando su sufrir consigo como un talismán.

Más esto puedo decirte, que tu imaginada efigie
sumerge mis caprichosas inquietudes en una oleada de calma,
y que tu semblante se insinúa en mi gris memoria
sencillo como la copa de una joven palmera...

Versión de: F.Ferrer Lerin  

EL OLOR DE LA HEREJÍA

¿Fue Miss Petrus, secretaria y hagiógrafa
de Tyrrell, su amante? Sí, fue la respuesta
del barnabita, y un movimiento gélido de horror
serpenteó entre los familiares, los amigos y otros
ocasionales huéspedes.

Yo, apenas un niño, permanecí indiferente
a la cuestión; el barnabita era
un discreto tapeur de pianoforte
y a cuatro manos, quizá a cuatro pies,
zapateamos o cantamos
«En esta tumba oscura» y otros varios
divertimientos.

Que desprendiera un tufo de herejía
parecía ignorarlo la familia. Muerto
y ya olvidada la persona, supe
que estaba suspendido a divinis y quedé boquiabierto.
¿Suspendido de qué? ¿De qué cosa y por qué?
¿A medio aire, en fin, sujeto con un hilo?
¿Sería lo divino un gancho o colgadero?
¿Entra por el olfato como cualquier olor?

Sólo más tarde comprendí el sentido
de la expresión y ya no me quedé
suspendido de aliento. Aún me parece ver
al viejo fraile en la pineda,
que ardió hace tiempo, inclinado sobre textos miasmáticos,
bálsamo para él. Y nada en el olor recuerda
lo demoníaco o lo divino, soplos de voz o pneumas,
de los que sólo queda huella en algunos papeles ilegibles.

Versión de: José Ángel Valente

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A consultar :http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2057http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenio_Montale

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Dominique GASIEWICZ

Dominique GASIEWICZ

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Dominique GASIEWICZ. : dominiquemarie03@hotmail.com 

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Yves Klein (1928-1962)

«Cuerpo-Color-Imaterial»

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del 03 octubre 2006 al 05 febrero 2007

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Museo nacional de los Artes modernos

Centro Georges Pompidou - Paris

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Yves Klein, que falleció a la temprana edad de 34 años,se cuenta entre los artistas más originales y más relevantes del siglo XX y realizó toda su producción artística en el breve lapso de siete años. Fue precursor de muchas de las prácticas y tendencias artísticas que llegaron a generalizarse como el happening y la performance; el Land Art o arte medio-ambiental, el arte corporal y elementos del arte conceptual jalonan su obra, cuya influencia perdura aún hoy. Su intrincada personalidad, que fluctuaba entre la extrema concentración y la total ausencia de límites, se refleja en su trabajo en el que monocromía y figuración, o espiritualidad y teatralidad, no se plantean como antítesis sino que, más bien al contrario, contribuyen a la finalidad suprema de Klein: abarcar la vida a través del arte.

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En palabras de los comisarios Oliver Berggruene Ingrid Pfeifferla famosa fotografía del Salto al vacío, en la que el artista aparece flotando sobre la calle, es un símbolo de su deseo de superar la gravedad. Es la expresión de la voluntad de Klein que preside toda su obra de trascender los límites. La exposición pretende poner de manifiesto la inusual variedad y el carácter visionario de este artista que ha entrado en los libros de historia como Yves ‘el monocromo’”.

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Klein nació en 1928 en Cagues-sur-Mer, en el seno de una familia vinculada al arte. Fred Klein, su padre, era pintor figurativo y su madre, Marie Raymond, era pintora abstracta vinculada a la tradición de la Escuela de París. Sin embargo, Yves Klein inició su actividad profesional como judoca. La influencia de su intensa vinculación con la filosofía y la práctica de este arte marcial, que le llevó a estudiar durante 15 meses en el prestigioso Instituto Kõdõkan de Tokio, perduró en su concepción del arte. El judo Kõdõkan está profundamente influido por la filosofía Zen y aboga por la comunión entre mente y cuerpo, por la plena armonía con la existencia, por el desarrollo de la perceptividad y la búsqueda de un estado de vacío. Por otra parte, Klein siempre tuvo un gran interés por las enseñanzas místicas cristianas de la doctrina rosacruz. Su fuerte afinidad por lo ritual y cuestiones relativas a la inmaterialidad y el vacío que perduró en él a lo largo de toda su vida expresan su interés por los temas espirituales. 

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Klein en su taller

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La primera aparición oficial en escena de Klein como artista visual se produjo en 1955, cuando presentó su monocromo Expresión del unvierso de color naranja plomo en el Salon des Réalités Nouvelles. El cuadro fue rechazado por el certamen con el argumento de que un único color no era suficiente para construir una pintura. La pieza, incluida en esta retrospectiva, se presenta junto a una serie de monocromos tempranos en amarillo, blanco, negro, rojo, rosa y verde. Ya desde un principio, Klein usaba un rodillo en lugar de un pincel para eliminar todo indicio de la mano del artista en la aplicación de la pintura. El color adquiere una importancia absoluta como “materialización de la sensibilidad” y a través de él manifiesta su empeño por expandir la pura percepción visual a un concepto de percepción sensorial integral. El artista desafía al espectador a sumergirse en el espacio infinito del color y a experimentar una mayor sensibilidad hacia lo inmaterial.

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Klein atribuía un papel especial al color azul que, como el cielo y el mar, encarnaba los aspectos más abstractos de la naturaleza tangible y visual. Buscó largamente un azul que representara sus ideas y un método de aglutinar la pintura para que mantuviera la luminosidad original del pigmento. El resultado fue el IKB —International Klein Blue (Azul Klein Internacional)— un penetrante azul ultramar que creó con ayuda de un amigo químico, y que patentó y convirtió en su marca característica a partir de aquel momento. Las pinturas monocromas, las esculturas y las acciones de Klein, exhibidas en exposiciones en solitario organizadas en Milán, Düsseldorf o Londres, le convirtieron repentinamente en un artista internacionalmente conocido. 

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Obra de Klein con cuerpos de mujeres

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La exposición presenta las obras más relevantes de cada uno de los períodos de su trayectoria. Sus primeras pinturas monocromas en naranja, amarillo, verde, rojo, negro o blanco; las famosas monocromías azules y los relieves y esculturas de esponja; sus polémicas antropometrías, para las que utilizaba modelos femeninas a modo de brochas vivientes; las monocromías doradas y sus experimentos finales con fuego y elementos de la naturaleza.

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La muestra incluye un grupo de pinturas monocromas realizadas en 1957 bajo un planteamiento conceptual que, pese a su idéntico tamaño y a similar aspecto, Klein percibía como diferentes y por ello las vendió a precios muy dispares. Las “antropometrías”, impactantes impresiones en las que “pinceles vivientes” trazaban la huella de los cuerpos al moverse según las instrucciones del artista a modo de formas estáticas y dinámicas, agrupadas o en solitario también están incluidas en la exposición.

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A partir de 1960, Klein se entrega de forma creciente al fuego como medio para expresar la energía elemental. Sus pinturas de fuego fueron creadas en eventos o acciones espectaculares y a menudo las combinó con color e impresiones corporales. Las Cosmogonías y los así llamados Relieves Planetarios y otros experimentos con elementos naturales como la lluvia , el viento o las tormentas, cuya huella el fijaba sobre el lienzo o el papel, reflejan la visión cosmológica del mundo del artista.

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Klein murió en 1962 a consecuencia de su tercer ataque al corazón. Su breve vida está contenida en su obra, marcada por su afán de abarcar lo inmaterial: “mis pinturas son las cenizas de mi arte”.

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Enfocarte : http://www.enfocarte.com/5.26/klein.html

A consultar:

http://www.yvesklein.org/

http://en.wikipedia.org/wiki/Yves_Klein 

http://www.yvesklein.de/ 

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Sylvia SAÍTTA

Sylvia SAÍTTA

 

Homenaje

En ocasión de cumplirse los veinte años del fallecimiento de Antonio Di Benedetto (1922-1986) y medio siglo de la publicación de su novela Zama , la Casa de Mendoza en Buenos Aires y la Biblioteca Nacional han organizado un homenaje al escritor, que se desarrollará desde mañana hasta el viernes.

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En la próxima semana, en el auditorio Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional, se realizarán distintas conferencias sobre la obra de Di Benedetto, se proyectarán fragmentos del film Los suicidas, de Juan Villegas y los cortometrajes Absurdos y Reducido sobre la vida y la producción del escritor. También se presentará la conferencia teatralizada "Di Benedetto, sus días, sus noches, sus siestas. Y sus fantasmas", de Rodolfo Braceli, con la actuación de Juan Leyrado. Además, habrá una muestra de pinturas inspiradas en Zama. El programa de actividades se puede consultar en:
 http://www.mendoza.gov.ar y en www.bibal.edu.ar  

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Antonio Di Benedetto y la espera  

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A cincuenta años de la publicación de Zama, una de las novelas más importantes de la literatura latinoamericana contemporánea, la figura de su autor cobra la estatura de un clásico "Escribí Zama en menos de un mes, durante un período de licencia de mi trabajo, en el que me encerré en una casa vacía. Los dieciocho días de licencia pasaron demasiado pronto y concluí la novela ya reincorporado a mi tarea habitual. La prisa me impuso un estilo urgente (breve, de frases cortas, muy condensado) aunque afortunadamente (y contra mis temores) adecuado al vértigo de las peripecias de don Diego", confesaba el escritor Antonio Di Benedetto en una entrevista de 1971. La inquietud que despierta esta afirmación referida a la escritura de Zama, la novela que ha sido considerada como una de las mejores novelas argentinas y latinoamericanas del siglo XX, radica en su capacidad de erosionar uno de los mitos de la literatura moderna: el que sostiene que el valor de una escritura se mide por el trabajo que cuesta producirla. Como un escritor-artesano, Di Benedetto se encierra en una casa vacía para pulir sus frases, pero los tiempos de su escritura lejos están de la placidez que otorgaría una torre de marfil: como Roberto Arlt, Di Benedetto escribe su novela en los tiempos robados al periodismo, en el que se desempeñaba como subdirector del diario Los Andes, de Mendoza, y como corresponsal del diario La Prensa, de Buenos Aires. Como Roberto Arlt, Di Benedetto escribe con la celeridad y la angustia de quien carece de tiempo para escribir; pero a diferencia de Arlt -y en contra de lo que el mismo Di Benedetto señala en la entrevista-, Zama carece de las marcas de urgencia que signan el discurso periodístico. Por el contrario, Di Benedetto hace del tema de la novela -la historia de quien espera sin esperanza- su estilo, un estilo que conjuga la morosidad de la trama con la precisión de la palabra justa, la reflexión existencialista sobre el devenir humano con el estudio de la identidad americana.



En 1956, y en la soledad de una casa vacía, este joven y desconocido escritor mendocino, de sólo treinta y tres años, escribe su primera y más célebre novela. Como sostiene Jimena Néspolo en su notable ensayo Ejercicios de pudor, es en el momento inicial de su carrera cuando Di Benedetto llega al pico de máxima tensión y complejidad estética de toda su narrativa. Porque en más de un sentido, Zama es una novela excepcional; excepcional por su originalidad formal y la invención de una lengua literaria; excepcional por la incorporación del existencialismo en el ámbito latinoamericano y por el modo en que desarticula los procedimientos de la novela histórica; excepcional por el momento de su advenimiento.

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En efecto, la publicación de Zama en Ediciones Doble P, de Buenos Aires, a mediados de la década del cincuenta, anticipa la intensa renovación narrativa que, desde el punto de vista editorial y de público, dio origen al denominado boom de la literatura latinoamericana. Estrictamente contemporánea a la literatura de Juan Rulfo ( El llano en llamas se publica en 1953 y Pedro Páramo dos años después), la novela de Di Benedetto escribe, en un mismo gesto, el acta de defunción del regionalismo en la historia de la literatura argentina, y la partida de nacimiento del "regionalismo no regionalista" -en términos de Beatriz Sarlo-, que encontrará en las narrativas de Héctor Tizón y Juan José Saer sus exponentes más fuertes. Porque con Zama se inicia la profunda reformulación de la ficción regionalista de los años sesenta que, en su rechazo por el pintoresquismo y el color local, y en la incorporación de temas y formas narrativas de carácter universal, retoma, de alguna manera, lo enunciado por Jorge Luis Borges en "El escritor argentino y la tradición", cuando pide para la literatura argentina -como literatura secundaria y marginal- la enorme libertad de "manejar todos los temas europeos, manejarlos sin supersticiones, con una irreverencia que puede tener, y ya tiene, consecuencias afortunadas".

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"Ahí estábamos, por irnos y no"

Dedicada a "las víctimas de la espera", Zama narra, precisamente, la agónica espera de Diego de Zama, un funcionario americano del imperio colonial español en la Asunción del Paraguay de finales del siglo XVIII. Suspendido en esa ciudad, en la que fue designado por corto tiempo, Diego de Zama aguarda el momento de incorporarse a una sede de mayor prestigio dentro de la administración colonial ya sea en Buenos Aires, Lima, Santiago de Chile o en la codiciada Madrid. A lo largo de la novela, Zama espera: espera un barco con noticias de su familia, que dejó en Buenos Aires, espera su traslado a tierras más promisorias, espera las monedas de un sueldo siempre demorado, espera una recomendación, espera ser el protagonista de un acto heroico que lo redima.

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Diego de Zama espera y el padecimiento de esa espera lo consume hasta diluir su yo en la pura autodestrucción: "Le he dicho quién era Zama -dice Zama de sí mismo-: el enérgico, el ejecutivo, el pacificador de indios, el que hizo justicia sin emplear la espada, [ ] ese corregidor: un hombre de Derecho, un juez; un hombre sin miedo". Zama puede decir quién fue porque en el largo presente del relato, que abarca nueve años, ya no puede decir quién es. En el presente, Zama es sólo un hombre que espera y que continuará esperando, al igual que los protagonistas de su contemporánea Esperando a Godot de Samuel Beckett, de 1952: "me pregunté, no por qué vivía, sino por qué había vivido -reflexiona Zama poco antes de la agonía final-. Supuse que por la espera y quise saber si aún esperaba algo. Me pareció que sí. Siempre se espera más". Sin embargo, cada una de las tres secciones del libro (1790, 1794 y 1799) va mostrando los diferentes aspectos de la frustración que genera esa espera: el desengaño sexual, la miseria económica, la derrota final en su intento de "revalidar sus títulos merced a una hazaña" a través de la captura del bandido Vicuña Porto.

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A su vez, si como sostiene Roland Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso, hacer esperar es la prerrogativa constante de todo poder, Zama es, también, una larga metáfora sobre los vínculos entre los centros económicos, políticos, culturales y sus zonas de dominación. Porque Diego de Zama, como muchos intelectuales latinoamericanos, es un americano que se piensa europeo y que desestima el legado indígena y criollo para soñar un destino que se encuentra cruzando el Atlántico. En este sentido, Noé Jitrik, en un pionero estudio de 1959, sostenía que Di Benedetto encarna en Zama una actitud más contemporánea que la de su personaje: la de los americanos que, por imaginarse en Europa, realizan mal la vida en América y desdeñan formular el proyecto americano que define toda relación posible con una América en construcción.

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El pasado perdido

Dicen los críticos que Di Benedetto leyó libros y más libros de historia y de geografía antes de escribir Zama. Que cotejó mapas, ciudades y distancias; que miró grabados y pinturas de época; que supo de los usos y las costumbres de españoles, criollos e indígenas en las ciudades coloniales. Puede ser cierto -y seguramente, lo es-; sin embargo, no hay marcas de esas lecturas en su novela. Di Benedetto elige olvidar o extraviar sus apuntes de lectura a través del borramiento del dato histórico o del lugar geográfico preciso. De hecho, se deduce que la acción transcurre en Asunción del Paraguay por las referencias naturales y por las menciones de etnias indígenas, bosques, selvas y ríos; sin embargo, el nombre de la ciudad nunca se dice. De este modo, Zama renuncia a ser una novela histórica pues no tiene el afán de verosimilitud propio del género ni busca interpretar el pasado a través de una reconstrucción histórica. Precisamente, es Juan José Saer, uno de los más devotos lectores de la obra de Di Benedetto, quien impugna con mayor énfasis la hipótesis de Zama como novela histórica. Y lo hace sosteniendo que en esta novela no hay ninguna clase de reconstrucción lingüística sino que la lengua en que está escrita no corresponde a ninguna época determinada: "si por momentos despierta algún eco histórico, es decir el de una lengua fechada, esa lengua no es de ningún modo contemporánea a los años en que supuestamente transcurre la acción, sino anterior en casi dos siglos: es la lengua clásica del Siglo de Oro". En efecto, el uso desviado de la metáfora y una adjetivación que se aleja deliberadamente de la norma del español clásico, sumados al recurso de la elipsis y la reducción de la frase a su mínima expresión hacen de Zama el punto máximo de condensación de la poética de Di Benedetto.

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A cincuenta años de su publicación, Zama mantiene la actualidad de un clásico. Un clásico que, de acuerdo con la acertada aseveración de Italo Calvino, nunca termina de decir lo que tiene que decir porque se trata de un texto que tiene sentidos múltiples, en los cuales cada nuevo lector descubre cosas nuevas. Considerada novela histórica, novela existencialista, novela experimental o novela poética, Zama se resiste, todavía hoy, a las clasificaciones porque tiene esa dimensión vital compartida con todo texto clásico que se recrea en cada lectura como un inagotable ejercicio de la imaginación.



Texto del diario la Nacion:

http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/cultura/Nota.asp?nota_id=847275 

A leer:

http://www.literatura.org/DiBenedetto/DiBenedetto.html

http://www.literatura.org/DiBenedetto/adbC4.html

http://www.literatura.org/DiBenedetto/adbZama2.html

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Patricio TAPIA

Patricio TAPIA

   

Lao Zi: el camino y la virtud 

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El "Dao De Jing" o "Tao Te Ching" es un importante tratado místico chino, que considera desde la espiritualidad a la política. Es una de las obras más traducidas en el mundo y acaba de aparecer una nueva versión, bilingüe, al castellano.  

Antes de que su rastro desapareciera para siempre en el desierto, Lao Zi (o Lao Tse, según la transliteración), considerado el más importante de los maestros de la escuela taoísta, decidió, a los 93 años, viajar al Oeste (hacia el país de Qin), montado en un búfalo de agua. Cuando estaba por cruzar el paso de Hangu, fue reconocido por el jefe de guardias, quien le rogó que dejara escrita su filosofía antes de marcharse. Accediendo a tal petición, por única vez escribiría su doctrina, en cerca de cinco mil caracteres chinos de poesía. Ese sería el origen del Dao De Jing (o Tao Te Ching).

Esto, claro, es parte de la leyenda, pues lo cierto es que poco se sabe de la vida de Lao Zi, e incluso su existencia misma es debatida. El Dao De Jing, por su parte, es un tratado místico, uno de los más importantes de la filosofía china, que considera muchas áreas, desde la espiritualidad a la política y cuya historia textual parece ser más compleja.

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Autor y obra

Según fuentes legendarias y los datos que aporta la biografía del sabio incluida en la obra del historiador Sima Quian (s. I a.C.), Lao Zi habría vivido en el siglo VI a. C. Hay quienes precisan que nació el año 571, con el pelo blanco, pues permaneció en el vientre materno por 81 años.

Lao Zi habría sido contemporáneo (aunque algunas décadas mayor) de Confucio. Habría trabajado como archivista en la Biblioteca Imperial de la dinastía Zhou, donde Confucio se encontró con él, discutió sobre varios puntos y quedó impresionado, al punto de compararlo -por lo inasible que era- con un dragón. Ahora bien, los estudiosos consideran que, de haber existido, lo habría hecho en el siglo IV o a mediados del III a. C.


Su libro, el Dao De Jing, el más famoso y el primero de los textos taoístas, fue conocido con ese nombre muy posteriormente. Hay consideraciones externas (citas en otras obras, descubrimientos arqueologicos) e internas (el lenguaje, su estructura poética) que sirven para intentar datarlo. Pero a menos que aparezca nueva evidencia arqueológica, la disponible confirma que el libro existía cerca del año 300 a. C. Por otra parte, algunos piensan que puede ser producto de una actividad de continua edición, reedición y refundición por diversos autores, mientras otros ven en él el "aliento" de un solo hombre.


Por último, la secuencia de sus 81 capítulos no es definitiva. La versión que ha predominado es la de uno de sus primeros comentaristas, Wang Bi (226-249 d.C.). Es una división temática, en que los capítulos 1-37 serían de orden más metafísico y los 38-81, más sociopolítico ya que el 1 comienza con la idea de "camino" (Dao) y el 38 con la de "virtud" (de). La verdad es que una y otra noción figuran en ambas partes. Sin embargo, en los descubrimientos arqueológicos de 1973 y 1993 de manuscritos datados antes de la versión de Wang Bi, el orden de las partes se invierte: primero está la "virtud" y luego el "camino", lo que ha generado discusiones interpretativas en cuanto a las prioridades del libro "original".

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El libro

¿Qué es, en definitiva, el Dao De Jing? ¿Un manual espiritual o de gobierno? ¿Un tratado metafísico o místico? Es difícil decirlo, pues es un libro complejo, en el que se tocan aspectos mitológicos, místicos, filosóficos y también sociopolíticos, con un laconismo exasperante.

El capítulo 1, por ejemplo, comienza de manera célebre:
"El camino que puede caminarse no es el Camino constante;/ el nombre que puede nombrarse no es el Nombre constante.// No-Ser es el Nombre del inicio del cielo y la tierra; / ser es el nombre de la madre de las diez mil cosas". En el capítulo 80, ya hacia el final, se presenta la política ideal de un "principado pequeño y gente escasa".

Sea como fuere, la filosofía que lo inspira parece escapar a la lógica, expresando sus ideas mediante paradojas, analogías, repeticiones, en un lenguaje muchas veces ambiguo y otras tantas críptico. Entre las nociones que más figuran están, como no podía ser de otra forma, las de "camino" y "virtud", pero también figura de forma importante la doctrina taoísta de la "no acción", que podría considerarse una forma de escapismo. Quien es sabio se libera de sus obligaciones y opta por una vida alternativa, "
abandona el exceso, / abandona el esfuerzo, / abandona la ambición" (c. 29); "El que actúa pierde, / el que persevera fracasa. / Por eso el hombre sabio / no actúa y por ello no pierde; / no persevera y por ello no fracasa", "desea no desear" (c. 64). Lo cual, por cierto, se contradice con los capítulos en que se dirige al príncipe para orientarlo en su acción de gobierno e incluso en el arte de la guerra, con frases que han tenido fortuna en la retórica política occidental: "Gobernar un principado grande es como cocinar peces pequeños" (c. 60).

Otra característica (que se deriva tal vez de su intención de escapar de la racionalidad) es que el libro no rehúye lo contradictorio y hasta su metafísica a veces lo es: el capítulo 2 dice que "
el ser y el No-Ser nacen recíprocamente", mientras en el 40 se lee que "el ser nace del No-Ser". No todos perdonan las contradicciones. Según el Dao De Jing: "El que sabe no habla, / el que habla no sabe" (c. 56) y "El que sabe no exhibe, / el que exhibe no sabe" (c. 81). Casi mil años después, el poeta Po Chu-i (s. VIII d. C.) escribió estos versos -traducidos por Arthur Waley-: "Aquellos que hablan no saben nada; / aquellos que saben son silenciosos". / Estas palabras, me han contado, / fueron dichas por Lao Zi. / Si hemos de creer que Lao Zi / era uno de los que sabía, / ¿Cómo es que escribió un libro / de cinco mil palabras".

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Nueva traducción

El Dao De Jing es uno de los libros más traducidos del mundo. Hay algunas muy reconocidas como las versiones al francés de Stanislaus Julien (1842) y J. J. L. Duyvendak (1953); al inglés de Arthur Waley (1934) y D. C. Lau (1963); o al alemán de Richard Wilhelm (1911). Hay varias al castellano. Esta nueva traducción fue realizada por Fernán Alayza y María Angélica Matarazzo. Explican ellos que Dao De Jing es una abreviación de Dao De Zhen Jing, que se puede traducir literalmente como "Verdadera urdimbre del Camino y su virtud", haciendo referencia a que urdimbres y tramas llamaban los confucianos a los libros clásicos que conformaban su canon. Sólo en la época Tang (618-907 d.C.) el libro conocido como Lao Zi comenzó a ser llamado Dao De Jing para elevar éste y otros libros del taoísmo a la categoría de clásicos, en un canon paralelo al confuciano. Señalan también que el idioma en que está escrito corresponde al "chino alto antiguo": como no usa signos de puntuación, con frecuencia hay interpretaciones contradictorias o ambiguas que son temas dabatidos por los propios estudiosos chinos. Precisan que su versión sigue el ordenamiento tradicional de Wang Bi y que optaron por traducir los términos normalmente no traducidos a palabras castellanas que deben interpretarse como una terminología del pensamiento taoísta y no en sentido literal.

Lao Zi"Dao de Zhen Jing. Urdimbre verdadera del Camino y su virtud" Traducción de Antonio Rivas. 
 

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1. Tao

El Tao que puede conocerse no es el Tao.
La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao.
Tao es todo lo que existe y puede existir;
El Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.

Las experiencias externas sirven para sentir el Mundo,
Y las experiencias internas, para comprenderlo.
Los dos tipos de experiencia son lo mismo dentro del Tao;
Son diferentes solo entre los hombres.
Ninguna experiencia puede contener al Tao
El cual es infinitamente más grande y más sútil que el Mundo.
 

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2. Cualidades

Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
Se aprende lo que es la Fealdad;
Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo
Se aprende lo que es la Maldad.

De este modo:
Vida y muerte son abstracciones del crecimiento;
Dificultad y facilidad son abstracciones del progreso;
Cerca y lejos son abstracciones de la posición;
Fuerza y debilidad son abstracciones del control;
Música y habla son abstracciones de la armonía;
Antes y después son abstracciones de la secuencia.

El sabio controla sin autoridad,
Y enseña sin palabras;
Él deja que todas las cosas asciendan y caigan,
Nutre, pero no interfiere,
Dá sin pedirle,
Y está satisfecho.
 

*

3. Control

No alabando al honrado se evita el engaño,
No estimando lo raro se evita el robo,
No ostentando la belleza se evita la lujuria.

Así pues, el sabio controla a la gente:
Vaciando sus corazones,
Llenando sus vientres,
Debilitando sus ambiciones,
Y fortaleciendo sus cuerpos.

Si la gente carece de conocimiento y deseo
El más hábil entre ellos es incapaz de actuar;
Si se evitan las acciones
Todos viven pacíficamente.
 

*

4. Propiedades del Tao

Tao es una nave sin fondo;
Usado por sí mismo, no se llena con el Mundo;
No puede ser cortado, limitado, ocultado o inmovilizado;
Sus profundidades están escondidas, ubicuo y eterno;
Desconozco de donde proviene;
Llegó antes que la Naturaleza.
 

*

5. Naturaleza

La Naturaleza no es amable;
Trata a todas las cosas imparcialmente.
El sabio no es amable;
Trata a toda la gente imparcialmente.

La Naturaleza es semejante a un fuelle;
Vacía, pero satisface todas las necesidades,
Cuanto más se mueve, más produce;
El sabio actúa de acuerdo al Tao de la misma forma
Y no puede ser agotado.
 

*

6. El corazón

Igual que el lecho de un río, el corazón nunca se llena.
Es un indescriptible
Cuya entrada es la fuente del Mundo;
Tao está siempre presente en él:
Mantenido sobre él, nunca fallará.
  

*

…/… 

Más: http://www.gorinkai.com/textos/tao.htm 

*

Frases de Lao Tse: 

*

Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes. 

El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso. 

Saber que no se sabe, eso es humildad.

Pensar que uno sabe lo que no sabe, eso es enfermedad. 

La perfección del que imparte órdenes es ser pacífico; del que combate, carecer de cólera; del que quiere vencer, no luchar; del que se sirve de los hombres, ponerse por debajo de ellos. 

Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

*

Czeslaw MILOSZ

Czeslaw MILOSZ

  

"Es probable que no haya otra memoría aparte de la memoria de las heridas"
Czeslaw Milosz


Nació el 30 de junio de 1911 en Szetejnie, Lituania. Cursó estudios en la Universidad de Stephan Batory de Vilna y en la Alliance Française en París. Participó junto a la Resistencia polaca durante el transcurso de la II Guerra Mundial. Inicialmente aceptó al régimen de los soviéticos, impuesto en Polonia, porque lo veía como una forma de liberación y, de 1945 a 1950, hasta trabajó en el servicio diplomático. En 1951, decepcionado por los aires estalinistas en su país, emigró primero a Francia y, luego, a los Estados Unidos. En 1960 emigró a Estados Unidos y trabajó en la radio nacional y en el servicio diplomático, estando adscrito a la embajada en Washington en la década de los cuarenta. Adoptó la nacionalidad estadounidense en 1970. Entre 1961 y 1978 trabajó en la Universidad de California como profesor de Lenguas y literaturas eslavas. Su primera colección de poemas fue Poemas del tiempo congelado (1933), de corte neosimbolista. Escribió dos novelas autobiográficas El poder cambia de manos (1953) y El valle de Issa (1955), aunque su obra más famosa es El pensamiento cautivo (1953), conjunto de ensayos que analizan la aceptación del comunismo por parte de la intelectualidad polaca. En 1980 le otorgaron el Premio Nobel de Literatura y, en años posteriores, se fueron publicando en diversos idiomas antologías de su obra poética, como la edición en español Poemas (1984). En los 90, tras la larga transición pacífica de los polacos del comunismo a la democracia, el poeta volvió a Polonia. Falleció como consecuencia de una aguda insuficiencia cardio-respiratoria el sábado, 14 de agosto de 2004, a los 93 años, en su casa de Cracovia.


http://www.milosz.pl/scan/r_krainapoezji.jpg 


Un poema para el final del siglo


Cuando todo estaba bien
Y el concepto de pecado había desaparecido
Y la tierra estaba lista
En paz universal
Para consumir y disfrutar
Sin dogmas y utopías,

Yo, por razones desconocidas,
Rodeado por los libros
De profetas y teólogos,
De filósofos, poetas,
Buscaba una respuesta,
Frunciendo el ceño, gesticulando,
Caminando de noche, refunfuñando al amanecer.

Lo que me oprimía en demasía
Era un poco vergonzoso.
Hablando de ello en voz alta
No mostraría ni tacto ni prudencia.
Podría incluso parecer un agravio
En contra del bienestar de la humanidad.

¡Ay de mí!, mi memoria
No quiere dejarme
Y en ella, la vida comienza
Cada una con su propio dolor,
Cada una con su propio morir,
Con su propia turbación.

¿Por qué entonces la inocencia
En playas paradisiacas,
Un cielo impoluto
Sobre la iglesia de la higiene?
¿Será porque eso
fue hace mucho?
  

*

UNA VIDA FELIZ


Su antigua edad cayó en años de abundante cosecha.
No había terremotos, sequías o inundaciones.
Parecía como si el cambio de las estaciones ganara en constancia,
Las estrellas crecían vigorosas y el sol aumentaba su poder.
Aún en remotas providencias no se agitaba la guerra.
Las generaciones crecían amistosas hacia el prójimo.
La naturaleza racional del hombre no era un motivo de irrisión.

Era amargo decir adiós a la tierra renovada.
Estaba envidioso y avergonzado de su duda,
Contento de que su lacerada memoria desaparecería con él

Dos días después de su muerte un huracán arrasó las costas.
Humo vino de los volcanes inactivos por un centenar años.
La lava se extendió por los bosques, viñedos y poblados.
Y la guerra comenzó con una batalla en las islas.


Versión de Rafael Díaz Borbón  

*

ELEGÍA PARA N. N.


Si es demasiado lejos para tí, dilo.
Habrías podido correr sobre las pequeñas olas del Báltico,
atravesar el campo de Dinamarca, la floresta de hayas,
virar hacia el océano, y ya está, cerca,
el Labrador, blanco en esta estación del año.
Tú, que soñabas una isla solitaria,
si temes las ciudades, el parpadeo de los fuegos sobre las autorrutas,
habrías podido tomar el camino de los bosques sordos,
sobre torrentes revueltos y azules, y rastros del ciervo y del reno,
hasta las Sierras, hasta las minas de oro abandonadas.
El Río Sacramento te habría llevado entonces,
por entre las colinas recubiertas de encinas espinosas.
Todavía un bosque de eucaliptos, y estarás en mi casa.

Es cierto, cuando la manzanita florece,
y la bahía es azul en las mañanas de primavera,
yo pienso a mi pesar en la casa entre lagos
y en las redes recogidas bajo el cielo Lituano.
La cabaña donde te despojabas de tu traje antes del baño
se cambió para siempre en un cristal abstracto.
Y en él está la oscura miel de la tarde, junto al balcón,
y las pequeñas lechuzas, graciosas, y el olor de los arneses.

Cómo podíamos vivir entonces, yo no puedo decirlo.
Las costumbres, los trajes, vibran imprecisos,
inconsistentes, tensos hacia el final.
Es tal vez que pensábamos en las cosas tal como son?
El saber de los años fogosos ha enrojecido los caballos ante la forja,
y las pequeñas columnas en el mercado de la aldea,
y los peldaños de madera y la peluca de Mamá Fliegeltaub.

Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes:
cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser,
la gente, las comarcas.
Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería,
pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa.
Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe
esa pálida ceniza de Sachsenhausen
con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre.

Tú te has acostumbrado a nuevos inviernos, húmedos,
a la ciudad donde la sangre del propietario alemán
fue raspada de los muros, y a donde él jamás regresó.
Tampoco yo he llevado más de lo que podía, ciudades y país.
No se puede entrar dos veces en el mismo lago,
sobre hojas descompuestas de abedul,
y quebrando una estrecha estría de sol.

Tus faltas y las mías, no fueron grandes faltas,
tus secretos y los míos, no eran grandes secretos.
Cuando te anudan la mandíbula con un pañuelo,
cuando te ponen una cruz entre los dedos,
y a lo lejos un perro ladra, brilla una estrella.

No, no es porque estés tan lejos
que no has venido el otro día, la otra noche.
De año en año madura en nosotros y nos invadirá,
yo, como tú, lo he comprendido: la indiferencia.

Berkeley, 1963


Versión de William Ospina 

A leer:

http://www.elindependent.org/articulos/article.asp?id=337

http://es.wikipedia.org/wiki/Czes%C5%82aw_Mi%C5%82osz 

http://www.pachuca.com.mx/portal/albatros/007.htm

*  

Czeslaw MILOSZ

Czeslaw MILOSZ

Un testamento poético

Premio Nobel de Literatura en 1980, Czeslaw Milosz (Lituania 1911-2004) fue testigo de hechos fundamentales para la historia del siglo xx. Poeta, novelista, ensayista y traductor, nació en un mundo destruido para siempre por el nazismo. A partir de 1945 ingresó a la carrera diplomática pero, en 1951, rompió lazos con el gobierno estalinista de su país. Se estableció en Francia y después en Estados Unidos, donde fue profesor de lengua y literatura eslavas en la Universidad de California en Berkeley, hasta que volvió a su país natal tras la caída de la Cortina de Hierro, en 1989. Con el poeta Robert Hass tradujo casi toda su obra al inglés. Los poemas traducidos aquí fueron tomados por José Emilio Pacheco de New and Collected Poems (1931-2001).

Según Milosz no existe ningún idioma que puedan comprender al mismo tiempo los vivos y los muertos, y es necesario combatir la frágil iridiscencia que se produce en la torre de marfil. No hay diferencia entre vida y arte; el poema y la novela pierden su posición de obras artísticas y forman parte de la historia que describen: “Sería maravilloso leer un poema aislado de la fecha y de las circunstancias bajo las cuales se escribió, pero es imposible. ¿Qué queremos? ¿Mármol, un canon inamovible, belleza? Yo no soy Mallarmé.” Las fechas importan. Ignorar la historia constituye un acto de traición pero hacerle reverencia es idolatría. En ese sentido, el poeta es el encargado de decir qué y cómo ocurrieron las cosas. En “En zona de silencio” (2000), escribió: “Tengo edad suficiente para recordar pero, al igual que otros, repito las palabras que son socialmente aceptables, porque no me siento autorizado a revelar una verdad que resulta demasiado cruel para el corazón humano”. (Redacción).

*

El rey Popiel

*
Según la leyenda, el rey Popiel fue devorado por los ratones en su isla a la mitad de un gran lago.

Ciertamente sus crímenes no fueron como
Los nuestros. En torno había piraguas
De madera de tilo y algunas pieles de castor.
Su reino eran las ciénagas donde al mugir el alce
Su grito resonaba
En la luna de ácidas escarchas
Y los linces trepaban en primavera
A los timones secos de las lanchas.

Su empalizada, su fuerte de madera y la torre
erigida
Por las aletas de los dioses nocturnos,
podía verlas
Más allá de las aguas el cazador furtivo
Que no osaba apartar las ramas con su arco.
Hasta que alguno de ellos volvió con la noticia:
El viento hizo encallar entre los juncos
La embarcación desierta.
Los ratones se habían comido al rey.
Más tarde obtuvo
La corona incrustada de diamantes.
Galileo, Newton, Einstein
Le heredaron mares y tierras
Al rey desvanecido para siempre
Que guardó en su tesoro
Barras de bronce, tres monedas góticas.
Popiel que se marchó quién sabe adónde
Con sus mujeres y sus hijos.
Así, por muchos siglos, en su trono
Podrá afilar su jabalina con un cuchillo.
 

*

Encuentro

Atravesábamos campos helados en un vagón en el alba.
Un ala roja se levantó en las tinieblas.

Y de pronto una liebre cruzó el camino.
Entre nosotros uno la señaló con la mano.
Fue hace mucho.

Hoy ninguno de los dos está vivo:
Ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto.

¿Dónde están, amor mío, dónde se han ido
El destello de una mano, la línea
Del movimiento, el susurro
De los guijarros?
No con dolor sino con asombro
Pregunto.
 

*

La huida

Al mirar hacia atrás vi la ciudad en llamas y dije:
Escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos.
Narren los muertos a los muertos lo que ha ocurrido.
Nos corresponde engendrar a una generación violenta,
Libre del mal y libre de la dicha
Que en la ciudad imperaban.

Continuemos.
Y la espada de fuego nos señaló la tierra.
 

*

Una tarea

*
Con miedo y temblores creo que justificaría mi vida
Sólo si me obligara a hacer una confesión pública
Para revelar mi vergüenza y la vergüenza de mi época:
Nos permitieron aullar en la lengua de los enanos y los
demonios,
Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas
Bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió
a pronunciar alguna de ellas
Puede considerarse hombre perdido.
 

*

Ars poetica

*
Siempre he aspirado a una forma mucho más amplia
Que, libre de las aspiraciones de la poesía y la prosa,
Nos dejase entendernos sin exponer
A lector y autor a sublimes agonías.
En la esencia misma de la poesía hay algo indecente:
Expresamos cosas que ignorábamos tener en nosotros.
De modo que parpadeamos como si hubiera
saltado un tigre
Y estuviese en la luz moviendo la cola.
Por eso dicen justamente que un demonio dicta la poesía,
Aunque es exagerado sostener que se trata de un ángel.
Es arduo adivinar de dónde viene el orgullo de los
poetas
Cuando tan a menudo quedan avergonzados
por la revelación de su fragilidad.
¿Qué persona razonable sería una ciudad de demonios
Que se portan a sus anchas, hablan en muchas lenguas
Y, no satisfechos con robarle sus labios y sus manos,
Trabajan en cambiarle el destino para su convivencia
infernal?
Es cierto que hoy se aprecia mucho lo mórbido;
Por tanto acaso pienses que sólo estoy bromeando
O simplemente has encontrado otros medios
De alabar el arte sin ayuda de la ironía.
Hubo un tiempo en que sólo los libros sabios eran leídos
Y nos ayudaban a soportar nuestro dolor y sufrimiento.
Esto, después de todo, no es lo mismo
Que hojear cientos de obras recién salidas de clínicas
psiquiátricas.
Y sin embargo es diferente de lo que parece
Y nosotros somos distintos de cómo nos vemos
en nuestros delirios.
Por tanto las personas preservan su identidad silenciosa
Y ganan el respeto de sus parientes y vecinos.
El propósito de la poesía es recordarnos
Qué difícil es seguir siendo una sola persona,
Ya que está abierta nuestra casa, no tiene llaves
Y huéspedes invisibles entran y salen a su antojo.
De acuerdo, no es poesía lo que ahora digo:
Los poemas deben escribirse rara vez y de mala gana,
Bajo penas intolerables y sólo con la esperanza
De que los buenos espíritus, no los malos, nos elijan
como instrumento.
 

*

Lecturas

Me preguntas para qué sirve leer los Evangelios en griego.
Respondo: es conveniente que pasemos el dedo
Por letras más durables que las grabadas en piedra.
Y al pronuciar con lentitud cada sílaba
Descubramos la verdadera dignidad del lenguaje.
Obligados a estar atentos pensaremos en aquella época
No más lejana que ayer, aunque en las monedas actuales
Las cabezas de los césares son diferentes.
Sin embargo, es el mismo eón todavía.
Son iguales el temor y el deseo, aceite, vino y pan
Significan lo mismo. Y otro tanto
La veleidad de la multitud, ávida de milagros como en el pasado.
A su vez las costumbres,
Ceremonias nupciales, drogas, lamentos por los muertos,
Sólo parecen diferentes.
Entonces, por ejemplo, también había
Muchas personas que el texto llama Daimonoizomenoi,
Es decir, los endemoniados, o endiablados, si lo prefieres.
(En cuanto a "poseídos", no es sino capricho de un diccionario.)
Convulsiones, espuma en la boca, crujir de dientes,
No eran vistas entonces como señales de talento.
Los endemoniados no tenían acceso a la letra de imprenta
ni a la pantalla.
Rara vez se dedicaban a las artes y letras.
No obstante, la parábola del Evangelio conserva su fuerza:
El espíritu que se apodera de ellos puede entrar en los cerdos,
Quienes, exasperados por la colisión repentina
Entre ambas naturalezas, la demoníaca y la suya
Se echan al agua y se ahogan (como sucede a menudo).
Así, en cada página un lector persistente
Observa veinte siglos como si fueran veinte días
En un mundo que un día llegará a su final.

Berkeley, 1969. 

Prueba

Sin embargo, probaste las llamas del infierno.
Incluso puedes decir cómo son: reales,
Terminadas en ganchos agudos que desgarran
la carne
Pedazo por pedazo hasta llegar al hueso.
Caminaste por la calle y allí estaban: el látigo
y el derramamiento de sangre.
Recuerda por lo tanto que no hay duda:
Ciertamente existe el infierno.
 

*

Traducción de José Emilio Pacheco

Jaime SEREY/Julio CORTÁZAR

Jaime SEREY/Julio CORTÁZAR

 

Cortázar y el Jazz

Por Oscar Bustamante 

*

Por ahí, en alguna parte de La vuelta al día en ochenta mundos, dice Cortázar, autodefiniéndose: “…a veces soy mas grande que el caballo que monto y otro día me caigo en uno de mis zapatos y me doy un golpe terrible, sin contar el trabajo para salir”. Y agrega luego: “…Y me gusta, y soy terriblemente feliz en mi infierno, y escribo. Vivo y escribo amenazado por esa lateralidad, por ese paralaje verdadero, por ese estar siempre un poco mas a la izquierda o mas al fondo del lugar donde se debería estar para que todo cuajara satisfactoriamente en un día mas sin conflictos”. 

*

Connotaciones políticas a un lado, Cortázar amaba el jazz, y el jazz siempre ha estado a la izquierda en música. Evolutiva desde su nacimiento en Nueva Orleáns, a fines del siglo pasado, ha evolucionado acompañando a los tiempos, o bien anticipándolos, como lo hicieron Lester Young y Charlie Parker, los jazzistas predilectos de Cortázar. Música amenazada por la “lateralidad” desde que en los albores de la esclavitud a los negros les fueron prohibidos los tambores (por medio de ellos podían comunicarse entre plantaciones de algodón y llamar a alzamientos) y quedaron reducidos sólo a sus cantos: blues. Ciento cincuenta años más tarde, aún estos creadores de la música que corre por las venas del siglo veinte impregnándolo del ritmo del tambor y de su alegría triste, estos artistas debían entrar a los lugares donde entregaban su arte por la puerta trasera, aquella lateral por la que le gustaba circular a Cortázar. 

“Por el jazz salgo siempre a lo abierto, me libro del cangrejo de lo idéntico…” afirma Cortázar. Lateralidad y libertad. Las dos palabras desde las cuales él arma sus mundos tan originales. Poco mas adelantes agrega: “Todo lo que escribo se ordena bajo el signo de la excentricidad. Escribo por falencia, por descolocación”. 

*

¿Y qué raíces tiene el jazz, si no esas mismas? 

La raza negra, proveniente de tribus despreciadas, buscada un espacio, una identidad, un espejo desde el cual brotaran destellos de dignidad. Arrojada a la deriva en las playas de América, con su música abrió una brecha irresistible y transgresora. Lo bello, lo verdaderamente artístico siempre deja un eco, un leve temblor en la siesta cotidiana que nos aparta del aburrimiento y del vació. En la literatura de Cortázar, en su excentricidad, hay una ventana abierta al lado oscuro de nuestra imaginación. Releyendo Casa tomada, al igual que aquella primera vez hace años, volví a sentir que la infancia se me había quedado perdida entre las paredes que me vieron nacer. Entonces, como ahora, comprendí que irremediablemente estamos encadenados a la nostalgia de los ínfimos: la fotografía de un pariente remoto en un rincón, una puerta entreabierta a un dormitorio en penumbras, la luz de otoño en las baldosas del patio, una gotera intermitente en una tarde de lluvia. Cortázar sabia de esas cosas: la mirada hacia la puerta lateral. 

*

Tomar un libro de Cortázar es un riesgo. Siempre se termina asomado a algún balcón de nuestra intimidad. Sus juegos narrativos no so juegos, son un mecanismo sutil y certero para despertarnos de la siesta apacible y escarbar nuestras debilidades como en el breve cuento El rió, en que la desidia, ya sea por rutina, o simplemente porque el amor se ha descolorado de tanto refregar sus atuendos, se queda sin ternura y concluye en tragedia. 

*

Las técnicas narrativas de Cortázar, en algunos de sus cuentos, y también en su novela mayor, Rayuela, por momentos avasallan el contenido quedando atrapado en su propio ingenio, una especie de deleite en sus florituras verbales, en su virtuosismo y pirotecnia, para cargar la frase de significados y giros lingüísticos. Hay temas en que a Parker le ocurría lo mismo con su fraseo vertiginoso, arrinconando a la melodía. Cortázar tenía una explicación para ello. Haciendo alusión al “take” en jazz – él lo definía como las sucesivas grabaciones de un mismo tema en el curso de una sesión fonográfica en que el disco definitivo incluirá sólo el mejor “take”, que desgraciadamente no siempre es el mejor – afirmaba: “Lo mejor en literatura es siempre “take”, riesgo implícito en la ejecución… Yo no quisiera hacer más que “takes”. La improvisación, pilar sobre la que el jazz evoluciona constantemente, tuvo en Parker al mas arriesgado de todos los jazzistas, quien en cada ejecución saltaba al vació, tal vez sabiendo que para él siempre había sólo un primer “take”. 

*

En cuanto a Cortázar, personalmente me llegan mas aquellos “takes” como los antes mencionados, y especialmente el cuento, Final del juego, donde con breves pinceladas del transcurrir de tardes de juegos inocentes nos devela el paso misterioso de la niñez a la juventud. Aquí nada está de más: pareciera que no fuesen palabras escritas, sino que un maravilloso mago, con sutiles movimientos y señales, nos estuviese develando el misterio. Charlie Parker hace algo parecido cuando sopla How deep is the ocean, o, Scrapple from the apple.  

*

Parker, Bruno y Cortázar… 

La obra de Cortázar está salpicada de inserciones jazzisticas, ya sea en el contexto de sus cuentos y novelas, o bien en artículos que exaltan sus músicos predilectos: Carter, Monk, Brown, Armstrong, Young. Parker. Con su juego verbal los acerca a tronos celestiales. Respecto a Clifford Brown dice: “Cuando quiero saber lo que vive el shaman en lo mas alto del árbol del pasaje, cara a cara con la noche del tiempo, escucho una vez el testamento de Clifford, como un aletazo que desgarra lo continuo, que inventa una isla de absoluto en el desorden”. 

*

De Thelonious Monk: “Cuando Thelonious se sienta al piano toda la sala se sienta con él y produce un murmullo colectivo del tamaño exacto del alivio, porque el recorrido tangencial de Thelonious tiene algo de riesgoso cabotaje fenicio con probables varamientos en las sirtes, y cuando la nave de oscura miel y bárbaro capitán llega a puerto, la recibe el muelle masónico de Victoria Hall, con un suspiro de alas apaciguadas, de tajamares cumplidos”. 

En el cuento El perseguidor, su obra en homenaje a Parker, sus elogios y admiración por el mítico saxofonista con de igual tenor, a pesar de la distancia que intenta tomar como narrador. Aquí Cortázar se disfraza tras Bruno, el exitoso critico de jazz que sigue la trayectoria de Johnny Carter (Parker), a quien siente haber descubierto, intelectualizando la revolución musical del “beebop” iniciada por el músico en los inicios del “beat culture”. El trasfondo de la obra queda en evidencia rápidamente: el crítico cree leer el alma de Parker y comprender su desamparo, al mismo tiempo que utiliza su grandeza musical para acrecentar su propio prestigio. Este pecado carcome a Bruno a lo largo de todo el cuento. Siente que lo comprende, está a su lado en los momentos de crisis de drogadicción, le consigue un saxo para reemplazar aquel perdido en el Metro de Paris, lo escucha en sus monólogos de frustración, exalta su talento, lamenta que sus mujeres amparen sus vicios. Pero él sabe que todo ello no es suficiente, porque como dice Johnny, él está al otro lado de la puerta. Bruno sentencia: “Pienso que si Johnny pudiera orientar su vida, incluso sin sacrificarle nada, ni siquiera la droga, y si pilotara mejor ese avión que desde hace cinco años vuela a ciegas, quizás acabaría en lo peor, en la locura completa, en la puerta, pero no sin haber tocado a fondo lo que busca en sus tristes monólogos a posteriori”. Luego dice: “Claro, todo esto lo sostengo desde mi cobardía personal”. 

*

El que habla es Cortázar, naturalmente. Más aún cuando Bruno diserta sobre el “beebop” en largas afirmaciones acerca de cómo este movimiento “rasgo la costra de las costumbres en pedazos”. Por momentos pareciera que Cortázar teje toda la trama sólo para hablar de jazz y al escoger a Parker como centro de su exposición quedara preso de toda la información y mitología que rodea a este músico carismático y trágico. Bruno sentencia: “En el fondo somos una banda de egoístas, so pretexto de salvar a Johnny, lo que hacemos es salvar nuestra idea de él, prepararnos a los nuevos placeres que va a darnos Johnny, sacarle brillo a la estatua que hemos erigido entre todos y defenderla, cueste lo que cueste”. En seguida concluye: “…y toda la sensibilidad del mundo no paga el momentáneo descubrimiento de que uno es una triste porquería al lado de un tipo como Johnny”. 

*

No puedo dejar a un lado la idea de que la admiración de Cortázar por Parker lo traiciona en El Perseguidor. Incluso, aquellos soliloquios en que Bruno rezonga de Johnny se parecen a mando que no es una victima, tampoco un perseguido y que todo lo que le está ocurriendo en la vida son azares de cazador y no de animal acosado. “¿Qué mundo es éste que me toca cargar como un fardo? ¿Qué clase de evangelista soy? En Johnny no hay la menor grandeza; lo he sabido desde que lo conocí, desde que comencé a admirarlo”. 

Siento que lo que Parker verdaderamente escondía en su alma sigue oculto. El Perseguidor, con toda su belleza literaria, en el fondo dice lo mismo que Miles Davis en la primera frase del prologo de su autobiografía: “Mira, la sensación mas fuerte que he experimentado en mi vida (con la ropa puesta) fue cuando por primera vez oí a Diz (Gillespie) y a Bird (Parker) juntos en St Louis, Missouri, allá por el año 1944… Tío, la parida era tan fuerte que asustaba… Aquella santa mierda me inundó el cuerpo, precisamente la música que quería oír, Algo grande”. 

Tal vez Cortázar lo amaba demasiado. Por ahí se confiesa: “En días de lluvia me pongo nostálgico y húmedo y lo único que me ayuda son los viejos discos de Bessie Smith, también Lester Young… y de Bird”. 

*

Los amaba demasiado a los dos, a Parker y al Jazz.

*

Oscar PORTELA

Oscar PORTELA

 

Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país. Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas. *

E-mail : portelao@hotmail.com

Página personal : http://www.universoportela.com.ar/ 

Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm

*

* 

DE ESO NO SE HABLA,
Por Oscar Portela  

"...el más inhóspito de los huéspedes habita ahora mi corazón"F.Nietzsche


Para Jaime Serey, Norma Segades y Estela Guedes.


EXORDIO

Camino por la veredas sucias y rotas con el cuidado que merecen mis años claudicando frente a esa luz macilenta que lo enturbia todo y el placer de decirme a mi mismo "Los Otros No Están". Entregado a mis fantasías por minutos  camino mirando hacia el suelo y las calmas veredas son las de un antiguo y nostalgioso pueblo. No hay nada nuevo bajo las estrellan que comienzan a titilar en un verano que viene y se va como todas las estaciones de un clima convertido en el laberinto de Dedalus. Tantos años de soledad no han conseguido hacer zozobrar mis ánimos de excombatiente. Pendo de la vida como una araña de su tela. Y como ella espero que los designios de la suerte aun caiga en mis trampas.

Concentrado no miro la nadería de una expectación que se asoma al vacío. De pronto desde  la vereda opuesta el "chistido": nada nuevo bajo las sombras indefensas no  inquietantes de la noche que entra silenciosa en sí mismo. Ellos están semi-escondidos por la sutil defensa que los árboles - cómplices siempre- los cuales logran interponer entre sus vidas y las de "ellos", sombras, amparándolos de la poca luz que se derrama de los sucios  focos de un pavimento carcomido por los años.

*
"
¿Quienes son ellos?". Parecen estar ahí desde siempre. Pobrecillos. No esperan nada. No esperan sino un viento que los arranque de cuajo de la cárcel de la vida. Entonces si esperan,  aunque parezca contradictorio: la nada nadeante, el vacío del alcohol mezclado con las drogas y nada más. Ellos no son "chamanes" y no vuelan. Están lejos de" Don Juan" y toda mística ocultista.


RECUERDO QUE FUE AYER

*
Ayer con catedráticos hablamos de la lectura - ¡¡¡ todavía hablan del sujeto!!!! - de la inclusión de los excluidos de un orden social injusto, de la fealdad de la vida, de la comunicación y las estrategias que un texto ofrece a los expósitos de la deriva metafísica, para alentar sus deseos imaginarios de vida, fascinantes Asilos de esta orfandad de todo orden que reposa en la ciega fe en la razón instrumental.

*
Las antiguas éticas, las religiones, el desorden agonal de una sociedad con ordenadores técnicos que operan  sobre sus cuerpos y sus pulsiones, todo lo que concierna al orden de lo real les es "ajeno". El mundo es vasto y cada día más ajeno. O el mundo es cada día más pequeño y no pertenece sino a la necesidad de un doble olvido. Uno de ellos me llama con una seña desde el sillón en el cual antes se sentaban los ancianos.

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Pobrecillos niños-ancianos. Ellos ignoran y así lo quieren  todo lo que sucede a su alrededor. Ya vendrá el "paco" a salvarlos de la "nada". Ningún Dios les dirige la palabra. Ningún Mahoma les exige inmolarse, ninguna utopía decide convertirlos en héroes, ningún Cristo les cura las llamas de un alma que se convierte en humo. Nadie les dice "levántense de sus tumbas" y caminen. Ningún Mao los "convierte en ejércitos" de un imposible imperio.
 

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DEL ANCIANO (final)

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Levanto la mirada. Son los mismos iconos de una sociedad que se disuelve. De un organismo que se disgrega lentamente bajo las bubas, la sífilis, el renacimiento de la lepra. La sociedad entera es un leprosarió. Pero el viejo pierde la paciencia  y antepone la impaciencia a la comprensión. Me escucho decir, mira "chico" yo soy un "viejo". Si tú quieres hablar conmigo levántate y dime lo que quieres.

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Es apenas un muchacho que apaga los terrores de la tierra baldía con alcohol y drogas. Viene hacia mí tambaleándose y con los ojos enrojecidos de los tiempos muertos - aquel de un  desierto que se expande y la arenilla invisible que se cuela a sus ojos por el espacio obstructor del nihilismo. Se edifican torres sí, ajenas al alma de los hombres. Casas inteligentes en las cuales apenas somos huéspedes atendidos por la moderna ingeniería robótica.

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Sus imperativos llaman a la Riza de los Dioses más perversos. "Hielo, quiero hielo". Ni tan siquiera sería útil para remar en una galera. Es un hijo de los tiempos de la enrancia y no de la estancia. Nuevamente me oigo decir no "tengo nada".
¿El hombre más feo mató a Dios? ¿Pues quien ha ocupado su lugar? ¿Acaso este simulacro de hombre liberado para la "nada nadeante"? "El grito"- enmudecido en la garganta» de "El eclipse", "La noche", los famosos tiempos muertos de Antonioni y el silencio de Dios, no su Ira. Bergman triunfando sobre Dreyer. Y la verdadera vida siempre ausente. "Se que la carne es triste y todo libro he leído" "porque todo sol es cruel y toda luna triste".

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¿Existe algo nuevo bajo las estrellas de  esta noche de septiembre en un Corrientes donde comienza "Latinoamérica?. "Lo mismo" - la pobreza del mortal arrojado a su condición de siervo, lejos de la grandeza inicial de su destino. Lo Mismo manifestándose en la infinita metamorfosis de lo inicial que marca la "La Zona" donde" nada es nadie y nadie es nada" como apuntaba certeramente Tarkovsky. Derechos humanos. ¿Pero que es eso de lo humano? Pobreza siempre. Solo pobreza del lenguaje. Pobreza del lenguaje seco como un río y de la palabra que se aleja. De los interrogantes que mueren de inanición y de la infinita gracia  de esa plegaria del "preguntar", para la que habíamos venido a éste mundo.

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Oscar Portela- 30 de septiembre del 2006.

Ilustración: Siegfried Woldhek

http://www.woldhek.nl/ 

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