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Revista Literaria AZUL@RTE

ARGENTINA

SILSH

SILSH

 

Porteña enamorada de Buenos Aires y del Río de la Plata, que desde los cuatro años juega a armar palabras. Incansable "laburante" que quiere seguir resistiendo en su complicado país y que alimenta su costado sensible a través de la escritura para poder vivir y darle sonido a su voz interior. Adicta al "pucho" y al "mate" además de ser una apasionada por la lectura y la música que, de curiosa, se recibió de Lic. en Publicidad dejando inconcluso su antiguo amor por la bioquímica.Ha publicado su libro de poemas "Descalza y con sombrero" (Letramundi-Argentina) en el 2004. 

E-mail : silsh@arnet.com.ar 

Sitio Web : http://silsh.webcindario.com/   

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NO PREGUNTES POR MÍ 

En las fronteras donde el agua juega a hacer canales con las sombras, he percibido la caricia salada de tus playas. Liban su piel escrita a mordiscones hasta arañarse de dudas inconclusas. Un pedazo de pan flota en pantanos, nos mira hasta medirnos el calor de la entrega.  

Nunca te has ido, siempre lo supe. En cada tarde gris, cuando moría el grito, mojé con tinta de jazmines estos dedos. Escribí para tus ojos sobre paredes blancas, sabiendo de estas notas empeñadas en continuar arqueando cielos. Puse un beso en el aire para sellar reclamos de tus párpados, mientras las lluvias azotaron su ritual sobre almohadas amanecidas en insomnios.

Siempre has estado, siempre lo supe cuando olía a piedra-barro-arena-margaritas. Cuando las aves ataron con sus hilos de luna, el rumor del otoño, al demorar escarchas sobre mis balcones. O ante el naufragio ronco desde donde pude acariciar los surcos que te habitan, esos mismos que me construyen-destruyen la impotencia de saberme sin tenerme. 

Claro que no pregunto. No, no es necesario, porque los círculos de humo dibujan tus manos en el hueco fatal de este misterio.  

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Ilustración: Javad Alizadeh http://www.irancartoon.com/

Pablo GIANERA

Pablo GIANERA

La música degenerada

Por Pablo Gianera

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Joseph Goebbels elaboró en 1938 una lista de músicos condenados por no responder a la ideología nazi. La integraban algunos de los nombres más ilustres de la música alemana. Uno de esos compositores era el austríaco Ernst Krenek, autor de Jonny spielt auf, que se representa en estos días en el Colón.

En 1933, cuando la asunción de Adolf Hitler como canciller de Alemania arrasó las ilusiones primaverales de la República de Weimar, Wilhelm Furtwängler le envió una carta de dos páginas a Joseph Goebbels, flamante ministro de propaganda del régimen. Recogida posteriormente en el libro Ton und Wort (El sonido y la palabra, 1954), el mensaje del genial director de orquesta pedía, en un tono alarmado y al mismo tiempo elusivo, que la lucha contra el judaísmo no afectara a los "artistas reales". Evidentemente, la alusión a la realidad de los artistas -músicos, en este caso- era un temeroso rodeo para nombrar el peligro que corrían sus cuerpos y sus vidas, sobre todo considerando que Furtwängler no presenta objeción alguna a la abyección de semejante lucha. Así, un párrafo antes de la despedida reverencial, apelaba "en nombre del arte alemán" a la benevolencia del jerarca "para que no sucedan cosas que serán acaso irreparables". La aparente temeridad del genial director queda matizada por una carta de Alban Berg fechada el 17 de mayo del mismo año. El autor de Wozzeck le cuenta allí a Helene, su mujer, que asistió a la presentación del tradicional Festival Brahms y que Furtwängler pronunció un "discurso inspirado en el nazismo en torno a la música alemana, cuyo último representante era, según su opinión, el propio Brahms". Agrega que "condenó a toda la generación post-brahmsiana, sobre todo a Mahler y a la generación más joven. No hizo referencia alguna a la existencia de Schoenberg y su escuela".  

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Wilhelm Furtwängler

Los dos testimonios muestran el modo en que la música, pese a ser casi irreductible a los conceptos, adquirió una creciente funcionalidad en la discusión política. Arrancada de la simple esfera estética, la música devino un campo de batalla en el que se jugaba -hacia un lado o hacia otro- la identidad nacional, el servilismo a la ideología hitleriana del Blut und Boden ,la sangre y el suelo. Se desplegó entonces un implacable sistema de exclusiones en el que se inscribe, desde luego, la conferencia que menciona Berg. La verdad es que la enunciación de este proyecto es un poco más antigua y puede leerse ya en los artículos y en las entradas del diario personal -el libro marrón- que Richard Wagner dedicó a promover a Beethoven como símbolo del alma alemana. Precisamente para el 125 aniversario del nacimiento de Wagner, en 1938, y en coincidencia con la anexión de Austria, se organizó en Düsserldorf la muestra Entartete Musik (música degenerada), secuela de otra ( Entartete Kunst ) dedicada a las artes plásticas, que se había celebrado el año anterior en Munich. La palabra "degeneración" remite a la zoología y la botánica, y contiene el desprestigio de la corrupción (en un sentido moral) y la desnaturalización (en un sentido biológico). Su circulación no era nueva en Alemania y contaba con un precedente inesperado. Paradójicamente, había sido usada por un conspicuo militante sionista, el escritor y médico Max Nordau. En su libro Entartung (Degeneración), publicado en 1892, Nordau arremetió contra casi todo el arte del siglo XIX, en el que detectaba, como un aplicado discípulo del frenólogo Cesare Lombroso, los síntomas de la locura y la decadencia: la enervación, el agotamiento, la histeria y la neurosis. Los casos clínicos del tratado (cuya fama vulneró las fronteras de Europa y permitió que Rubén Darío lo comentara burlonamente en Los raros ) van desde Oscar Wilde, Henrik Ibsen y León Tolstoi hasta Emile Zola, los pintores prerrafaelistas y Walt Whitman, pasando, significativamente, por Wagner. Enfermos contagiosos, merecían, por la salud propia y la ajena, la profilaxis del aislamiento. Nordau prescribía abstenerse de la frecuentación perniciosa de las obras de tales artistas. 

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Max Nordau

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Con todo, el nazismo le dio una vuelta de tuerca a esta terapéutica y pasó de las virtudes de la cura a la punición del artista y la criminalización de sus obras. La inclusión en la lista ominosa de la "Música degenerada" era un honor tan ambiguo como peligroso. Naturalmente, las partituras expuestas pertenecían mayoritariamente a compositores judíos, aunque hubo excepciones. La inequívoca pureza aria de Anton Webern no pudo sortear la interdicción, tampoco el protestantismo de Paul Hindemith. Y Béla Bartók, que no figuraba, pidió poco antes de morir que se lo incluyera porque se sentía parte de esa familia degenerada. Por otro lado, se condenaron también el lenguaje atonal (la emancipación de la disonancia era juzgada como un emblema del bolchevismo cultural), las armonías jazzísticas que aparecían en la emblemática ópera Jonny spielt auf (1927) de Ernst Krenek -título que acaba de estrenarse en el Teatro Colón- y las vertientes del music hall que se escuchaban, aunque filtradas por el cuño objetivista de Igor Stravinsky,en Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny (1930) y La ópera de tres centavos (1928)de Kurt Weill y Bertolt Brecht. 

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Ernst Krenek 

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Hasta aquí podría pensarse que las prohibiciones tenían menos que ver con la organización de los materiales musicales que con la higiene racial. Sin embargo, no puede pasarse por alto que se trata en todos los casos de músicas fuertemente disruptivas, ajenas tanto al colectivismo como al retorno a las formas feudales y precapitalistas que alentaba el Tercer Reich. Las tensiones sin reposo y la supresión de las relaciones de jerarquía entre los sonidos de la escala que definen a la técnica dodecafónica, por ejemplo, difícilmente podían encontrar una correspondencia en un orden totalitario. Y, más allá de la apropiación por parte del régimen nazi de las ideas de Wagner (y de los elementos internos de su música que alentaban esa apropiación), es claro que el nazismo no advirtió que la radicalidad de muchos de estos músicos era una consecuencia del cromatismo wagneriano. Igualmente revulsivas resultaban las espléndidas sátiras sociales que Weill traficaba bajo las seducciones del espectáculo de variété .

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Kurt Weill

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El caso del jazz, en cambio, es más ambiguo. Se debe al filósofo Theodor W. Adorno la idea de que "el jazz y el pogrom forman una pareja". Ya desde el afiche mismo de la exposición Entartete Musik (un saxofonista negro con una estrella de David en la solapa del frac), los nazis notaban una afinidad entre ambos. No estaban seguros de si el jazz era una invención con la que los judíos planeaban corromper el mundo, o si era algo que les habían robado a los negros, pero, cualquiera fuera el caso, debía por las dudas ser prohibida. El propio Adorno, siempre dispuesto para la defensa de las vanguardias, encontraba en el jazz otras cualidades. Incurriendo en una equivocación ahora célebre (pero justificable en su momento si se tiene en cuenta el escaso conocimiento del género), oía ecos marciales en las instrumentaciones del jazz y entendía que los arreglos eran similares a los de las bandas militares.

Los motivos por los cuales Krenek compuso una ópera cuyo protagonista es un violinista negro de jazz son más urgentes y remiten en parte a su biografía. Krenek es todavía una figura postergada de la música del siglo XX. En su larguísima vida (nació en 1900 y murió en 1991), estuvo casado con Anna Mahler, la hija de Gustav, se nacionalizó estadounidense y agotó todos los estilos posibles, del neorromanticismo al coqueteo con el jazz, del serialismo a la música electrónica. Esos devaneos dejaron innumerables canciones, diez óperas, obras corales y siete sonatas para piano (la última terminada hacia 1988). Pero además de ser un compositor proteico, impelido por el cambio, Krenek fue un lúcido ensayista, capaz de examinar con perspicacia la música propia y ajena. En el artículo "Nuevo humanismo y vieja objetividad" (1931), explica que compuso Jonny spielt auf -en cuyo origen estaba Chocolate Kiddies de Duke Ellington- para negociar con otra variedad de la coacción, más sutil pero igualmente imperiosa: el mercado. No se trataba ya de cumplir con las autoridades eclesiásticas, como en el siglo XVI, cuando el Concilio de Trento restringió el desarrollo de la polifonía para que la música no conspirara contra la comprensión de los textos sagrados. Ni siquiera, como sucedía en el siglo XIX, de complacer las demandas del público burgués. 
 

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Anna Mahler

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El proyecto de Krenek pretendía encontrar la matriz de un arte ajustado al signo de los tiempos, pero no tan impenetrable como el de las vanguardias, que el público pudiera habitar y asimilar; un proyecto socialmente útil que Hanns Eisler consumó en la República Democrática Alemana como compositor oficial de ese país y autor de su himno. Eisler fue uno de los alumnos predilectos de Arnold Schoenberg hasta mediados de la década 1920, momento en el que se alejó del círculo del maestro y se comprometió resueltamente con el Partido Comunista. Entendía que la música moderna, tal como se la practicaba, carecía de toda incidencia en las masas y que resultaba necesario crear una música accesible sin renunciar a las nuevas técnicas de composición. Durante su exilio en Estados Unidos, trabajó para el cine, compuso un puñado de lieder exquisitos y completó partes de la pieza que resuelve de la manera más eficaz esa ecuación: Sinfonía alemana,"cantata antifascista" concebida para "transmitir el dolor sin sensiblerías, y la lucha sin música militar". Concluida en 1957, cinco años antes de la muerte de Eisler, lleva unos versos de Brecht a modo de "Preludio": "Oh, Alemania, madre pálida/ cómo te ensuciaste/ con la sangre de tus mejores hijos".
 
El itinerario ulterior de los músicos degenerados constituye una confirmación trágica de la idea de Walter Benjamin según la cual "ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo". Y aunque el enemigo no triunfó, el olvido fue la condena póstuma que cayó sobre las víctimas. Hasta fines de los años treinta, el checo Viktor Ullmann era un compositor ocasional, dedicado más bien a la dirección, la crítica y al estudio de la antroposofía. Una vez que lo deportaron al guetto de Theresienstadt, sin embargo, escribió, acosado por "el peso de la vida material", su obra más memorable: El Emperador de la Atlántida. En esa crispada alegoría del nazismo, la muerte, convertida en personaje, se niega a cumplir su tarea y asegura que no es la peste, sino la liberación de la peste. Aunque no llegó a representarse en el gueto, la ópera sobrevivió porque Ullmann se desprendió de la partitura antes de ser asesinado, en 1944, en la cámara de gas de Auschwitz. En la diáspora del exilio, el austríaco Erich Wolfgang Korngold, ya alejado de su inicial militancia en el atonalismo, trabajó intensamente para la industria hollywoodense, y Weill se dedicó a escribir comedias musicales. Tal vez por eso, el alcance de la música degenerada excede la exhibición en Düsseldorf y puede alcanzar también obras posteriores. Piezas tan disímiles como la canción "Speak Low", devenida standard de jazz, y la Oda a Napoleón Bonaparte, que Schoenberg compuso en Los Angeles en 1942, tienen ganada su carta de ciudadanía en la categoría de la degeneración. 
 

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Viktor Ullmann

Con algunas excepciones, la música degenerada fue poco y mal conocida durante casi todo el siglo XX, mientras que, por el contrario, el oratorio Carmina Burana -escrito por Carl Orff, músico oficial del Reich- para celebrar las Olimpíadas de 1936,gozó en esos años de una sostenida popularidad en las salas de concierto de los países democráticos. A comienzos de la década de 1990, el sello discográfico inglés Decca lanzó una colección que, con el nombre "Entartete Musik", reivindicó a esos compositores imprescindibles y presentó las primeras grabaciones mundiales de muchas de sus obras. Pero los emprendimientos comerciales y los rescates que lleva adelante el Colón (además de Jonny... , se pudo ver en estos días la ópera de Ullmann, y el año pasado se estrenó también Der König Kandaules , de Alexander von Zemlinsky, otro compositor prohibido) sirven no sólo para recuperar un repertorio de obras magníficas.  

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Carl Orff

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La condena implicada en la "música degenerada" puede servir todavía para pensar cómo y quién construye el sentido en la música. Y, sobre todo, hasta qué punto el momento degenerado de toda música, la resistencia a las legalidades impuestas desde afuera, es el requisito que la vuelve agudamente política, pero también, en una suerte arabesco, le confiere un blindaje a su amenazada autonomía.

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Para LA NACION- BUENOS AIRES, 2006

Carlos Contreras Elvira

Carlos Contreras Elvira

  

"Excelsos desdoblamientos de una escritura habitada - sobre y desde Mansión Artaud, de Manuel Lozano"  

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Tras haber asimilado en buena medida las últimas proclamaciones arrojadas por la poesía de nuestro tiempo, acabo de leer con gozo una selección de poemas del libro del escritor argentino Manuel Lozano, y más que nunca me asevero en mis antiguas creencias.

Estoy acompañado ahora mismo de los ejemplos dadaístas de Tristán Tzara, manifiestos surrealistas y los míos propios. Como en mi anterior ensayo, he de repetir aquello de que todos coincidimos en lo mismo, un amor a la poesía y un notable desprecio de la realidad. Para el autor de estos textos la realidad es la poesía y la poesía suma inagotable de realidades, la verdad del arte empieza allí donde termina la realidad de la vida.  

Aclaremos que el surrealismo que podemos observar en Manuel Lozano no es un automatismo psíquico como propone la tesis de Louis Aragon, según tuve ocasión de saber por el propio autor, cuando le comenté este punto de vista o mostración de lo indescriptible y negó tajantemente su creencia en el primero, punto en el que hoy coincidimos. Manuel Lozano sigue los pasos marcados en la arena del sendero por el que paseó aquel Ricardo Güiraldes narrador de Don segundo sombra, obra fundacional de la literatura argentina, aquel que nos dejara la ulterior "me fui como quien se desangra" con la que tanto se identifica el autor de Mansión Artaud (Cf. primer verso del fragmento del poema Dudante o el jardín amurallado, abajo mencionado), dejándonos claro que cuando cree terminar un texto -pues un escritor desconoce cuándo éste parece concluir - la sensación que le queda es la de "palabra y sangre fundidas en un crisol fúlgido y avieso".  

También chorrea de los respaldos mamposteros de esta fuente de pensamiento que se encuentra en el Jardín de la Mansión (al que pocos pueden llegar por su localización oscura y recóndita) y que tiene por escultor a "un verdadero animal literario" como dijera Fernando Beltrán (Madrid, 1993), el influjo filosófico empirista de autores ingleses como Locke, Berkeley y David Hume, de quienes recolecta los frutos de su noción de percepción subjetiva de realidad, la "desobjetivación" del mundo, el costal del "esse est percipi" que vacía continuamente en su obra.  

Pero aunque no se produzca este automatismo psíquico en la Mansión Artaud, he de decir que hay una afirmación rotunda del pensar como ejercicio de supervivencia básico o necesario. El pensar no sólo es discurrir acerca de temas positivamente eruditos ni es discutir sobre el sentido de la vida; el pensar es también sentir, imaginar, palpar, amar pasionalmente -y esto a veces nos impide ver con claridad y juicio, luego nos impide reflexionar lejos del objeto con nitidez, y sin embargo pensamos, ya que pensar no es un cuerpo simple sino compuesto-.  

¿Creen ustedes que es posible fragmentar, dividir alguno de sus componentes?¿Creen ustedes que podrían ponerme delante algún poema parido por ese automatismo psíquico puro? ¿Creen que la razón no lleva a cabo su examen, siquiera su crítica? ¿Pueden asegurarme que la apariencia o facha de estas cosas de apariencia espontánea no llegan a la pluma ya destiladas y con el desfile de ideas horrorosamente oficial de un juicio anterior (tal vez lejano temporalmente) en el justo momento del nacimiento de la obra? Con esto, ustedes sólo han podido simplificar un problema que es mucho más complejo.

Desde que Manuel se sentó en su silla lápiz en mano para regalarnos estos textos, es notoria su voluntad de producir por lo que el automatismo desaparece, más que nada por lo involuntario y maquinal del mismo. Desde el momento en que el autor se preparó para escribir esta Mansión Artaud y guiarnos por sus oscuras pero encandiladas salas, el pensamiento surge examinado y bello "como un canto de pelícano". Son por tanto ustedes víctimas de una apariencia de espontaneidad ("trampa de simulacros", según el autor).

Como ejemplo de lo que digo, anoto este fragmento: 

"Cuando el río sube con sus desperdicios

(en la difunta alegría de lo que ha sido revelado),

la mujer abre la jaula.

Una fotografía de impaciencia dirá ser su verdugo,

pero es otra la tormenta entre bambúes;

hubiera sido preciso desterrarse

hasta el no-castigo, hasta la parálisis

de quienes moran la noche

con forma de camelia y maneras de pelícano." 

*Comienzo del poema El claro regreso que el autor dedicara, según sus propias palabras, al "Canto del Cisne" en septiembre de 2002.  

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El filósofo italiano Vico decía en su Sciencia Nuova, publicada en Nápoles en 1725, que "mientras más débil es el razonar más robusta habrá de ser la fantasía". Sin irnos tan lejos tenemos también el ejemplo de Henri Bergson, quien escribiera que "el sueño es la vida mental completa". Por su parte, Platón decía del poeta "no cantará nunca sin cierto transporte divino, sin cierto suave furor. Lejos de él la fría razón, desde que quiere obedecerle, se acaban los versos, se acaban los oráculos." 

Pero hay otra razón aparte de la fría de que nos habla Platón, otra que no es sino caliente, la que mientras el poeta trabaja se halla al unísono con el calor de su alma. ¿Para qué dar tanta importancia a esa semi personalidad (pues el automatismo sólo existe en los centros corticales inferiores), no dándosela a nuestra personalidad total y verdadera? ¿De verdad creen que ese hombre que duerme es menos hombre o menos atrayente que uno despabilado?. Los actos automáticos existen, pero son precisamente los más vulgares o habituales, no el acto poético. 

La manera automática de escribir consistente en dejar correr la pluma bajo el impulso de un dictado aparencialmente espontáneo que brota del sueño, les quita al poeta y a la poesía toda la fuerza de su delirio natural (natural en los poetas), les arrebata el misterio propio de su origen departiéndonos desde el territorio de la tribu indivisa del mundo, de una representación quizá de indeliberado cuerpo: voz de desdoblamientos anacrónica, inactual. 

Y de su realización, el juego completo del ensamble de las palabras, todo un mecanismo de travesura de sonajas a percusión, juego consciente (aún en medio de la fiebre), juego del mayor lirismo, que es lo único que apasiona al poeta: esto se revela en Mansión Artaud y la levanta como coloso literario. 

"Con una máscara de hueso proteges al gusano", dice el autor en su poema Estandarte de Ur, para dejarnos claro que a él no le han arrebatado el misterio genealógico de su particular origen y realización. 

Si a Manuel le robaran el instante de la producción, el momento maravilloso de la mirada abierta desmesuradamente hasta llenar el universo y absorberlo como una bomba, el instante apasionante de ese juego consistente en reunir en el papel los varios elementos, de esa partida de ajedrez contra el infinito, el único momento que le hace olvidar la realidad cotidiana, el se suicidaría. 

"Ya las manos son agua de sangre

de la noche de quien golpea harapos.

¿Y los ríos donde perder

el amarre de tus cercos de sombra

hacia el festejo de las pesadillas?

Dijiste que despertar era increíble,

entre jirones y metamorfosis." 

* Fragmento de Dudante o el jardín amurallado.  

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El estado de superconciencia de que nos habla Huidobro está presente en el poeta de La Mansión Artaud, estado que, según Vicente, sólo pertenece a los poetas. Abomino, al igual que el susodicho autor creacionista, del refrán "de poeta y de loco todos tenemos un poco" por su radical falsedad. 

En el delirio en el que se sumerge Manuel Lozano –que es hermosísimo, mucho más que el ensueño-, sigue estando controlada la razón, examen que no existe en el sueño oriundo. El delirio es una especie de convergencia intensiva de todo nuestro entresijo intelectual hacia un deseo sobrehumano, hacia un impulso enamoradizo de infinito, es irreal en la vida pero realidad para quien lo produce y para los que alcanzan a impregnarse en su atmósfera. Es la facultad que tienen algunas personas de excitarse naturalmente hasta el transporte, de poseer un mecanismo cerebral tan sensible que los hechos del mundo exterior pueden ponerlos en dicho estado de fiebre y alta frecuencia mnemónica. La razón le sigue, le ayuda a organizarse en la creación del hecho nuevo que está produciendo. 

"¿Cómo me diste tanta soledad si estaba lleno?

Las piedras urden lo que graba tu piel en los baldíos.

¿Cómo es entonces el camino?

Estás a punto de trizar el bloque de hielo que te encierra

en viejas, atroces migraciones al silencio

revelando ciudades partidas por un ala.

Canta, lastimada mía.

En la negrura del mar rozo mi cuerpo, mi fardo de preguntas,

esta fotografía salvada para siempre del naufragio.

Canta, lastimada mía.

La voluptuosa canta de blanco sobre un fondo rojo.

Canta en las cuevas masticando ayeres desde su porvenir milenario.

Canta, lastimada mía.

Canta ahora.Y despréndete." 

*Final del poderoso poema "Canta, lastimada mía"   

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En definitiva, en la selección de textos de Mansión Artaud vive la tradición, conviven la cultura, la civilización y la tribu: los tres orangutanes delirantes que se columpian en el cordón umbilical de la humanidad. ¡Paso al progreso! ¡Paso al espectáculo grandioso! ¡Y viva la vida! grita el sepulturero interior de Don Manuel Lozano, y vivan las bestias necrófilas que se inflan el vientre.  

Y cuando los peluqueros entre sus adminículos amontonados y alpacas de cabello bruno pregunten angustiados ¿hacia donde nos dirigimos?, sólo un eco saltarín y zalamero responderá: a la nada. 

"El sudario ofrece llagas

para un dios que está ciego.

¿Cómo pronunciar frente a la piel

su historia de tenues vejaciones a la luz?

¿Por qué no pronunciarme desnudez

en este dilatado país de un ardor tan fulmíneo?

De un zarpazo llegarás a la casa.

¿Cómo debo mirar ahora

la devastación y las puertas?

Tenebroso, imantado o quemante,

el revés de tu sexo muerde piedad

cuando me viertes."

* Final de Tatuaje en fuga de dos cuerpos.  

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Su poesía sigue orientándonos visualmente por las diferentes habitaciones de esta Gran Mansión con un lujo prodigioso, como una catarata de mármol cortante y oscuro: 

"¿Por qué asesinaste a la madre?

¿Por qué volcaron pus sobre tu vientre blanco?

¿Por qué te asesinaban?"

**Final de Retrato de familia.  

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Es por tanto una selección de textos que ejercen sobre el lector un extraño poder taumatúrgico similar al de la quimera, que lo lleva más allá de lo racional, mas siempre guiado por los espléndidos recovecos del pensamiento, sabiamente guiado y muy bien referenciado. 

Corría el año 1988 cuando Silvina Ocampo, célebre escritora argentina sobre la que el autor ha realizado diferentes estudios como "El enigma Silvina Ocampo" (siendo reconocido como uno de los estudiosos más importantes que acerca de la obra de esta autora se conocen), manifestara la fascinación que le producía la lectura de los poemas y relatos de Manuel, y el tiempo que había estado esperando algo que creía perdido, con estas palabras intemporales:  

"Los poemas y relatos de Manuel Lozano, prodigiosamente escritos, me transportan a los infiernos del cielo, a Paraísos que creí perdidos para siempre...Me fascinan... ¡Lo esperé durante tanto tiempo!" 

También otro importantísimo autor como Jorge Luis Borges, ha tenido palabras de admiración hacia el autor de Mansión Artaud, así mismo recordemos que Manuel es uno de los estudiosos más reconocidos sobre la obra de Borges, encontrando recompensa a su continuo trabajo y dedicación. Borges le escribía, en 1984, estas lúcidas palabras: 

"Nos deslumbra con páginas memorables. Descubro que tiene el hábito de frecuentar el universo, de traducirlo en misteriosas y afortunadas invenciones" 

Después de esto sólo me queda desear larga vida a los jardines y muros de esta Mansión, a los espléndidos mosaicos esmeralda del paraninfo donde resuenan las notas de la música extremada de Fray Luis de León, que Don Manuel Lozano ha levantado como uno de los arquitectos literarios más notables de nuestro tiempo. 

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Oscar PORTELA

Oscar PORTELA


Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país. Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas.

E-mail : portelao@hotmail.com
Página personal : http://www.universoportela.com.ar/
Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm 

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Arcaísmo e hiperracionalidad... 

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Todo nos retrotrae a una cosmología arcaica - los arcaísmos no han sido superados por el logos griego ni por los trucos de los magos de la teología católica -: aún en el mundo, no se ha cumplido aquello de la verdad y la mentira en sentido "extramoral", y vivimos, no un más allá del bien y del mal, sino en un más acá del bien y del mal: toda antropología, afirma Heidegger, no puede decirnos que es el hombre, porque no pregunta, nace ya de una respuesta, dada por Aristóteles hace más de 2500 años: "animal racional", sin dejar de ser animales - y hoy podríamos decir, sin las virtudes que trae aparejado el serlo -, el hombre, el animal, por lo tanto no fijado metafísicamente, (Nietzsche) - (solo el que "podría prometer) -, aquel que qué poéticamente dibujado por Euripides de manera insuperada, como el ser que en su esencia se muestra desde siempre como señor del ente, el animal "malevolente" y sin "fundamento" ontológico, que no sea el abismo que lo convierta en el único animal que puede caer bajo el imperio de la ratio, su aparente fundamento -, y por debajo de su parte animal , más acá de si mismo, hacia la oscuridad de lo "sub-humano".

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Todo como lo demostró en los últimos siglos -, (Heidegger), convirtiendo así la voluntad que se sabe si misma, en un más, que trasmuta lo mortal en materia de si mismo, convirtiéndolo en el autómata producido en serie por la oculta esencia de la técnica. Apartado así definitivamente de su verdad inesencial, el peligro del lenguaje, y dejándolo expuesto a la infinitud del querer de una volición técnica, que nos lo muestra como el más peligroso monstruo engendrado por la naturaleza.
 

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De tal modo, que toda defensa de derechos "humanos", lo que no significa bajar los brazos frente a Bush y sus esbirros -, carece en esencia de una falta, de una carencia, que nos retrotrae a la estéril lucha de los demonios de la luz y las sombras: por debajo de Zaratustra, Zoroastro: todo fundamentalismo (puritanismos basados en una teoría salvacionista de lo histórico), recae en la terna lucha de bien y mal, de ángeles y demonios, historia que solo puede fenecer con la extinción de la especie.
 

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Tanto el impuro mesianismo ario - , como el fundamentalismo semita, se cruzan en éste punto, como en el antiguo medio oriente, tal una batalla a muerte entre bien absoluto (justicia racional o fe), que, solos, montados sobre la organización técnica de lo real, se convierten en el mas peligroso de todos los huéspedes (el nihilismo), en donde la falta de fines, deja a la voluntad, el infinito de un poder que se sabe a si mismo y que no puede ya tener limites que le imponga ninguna ratio.

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Como veréis, no tengo una gran opinión del hombre que los griegos elevaron hijo de Prometeo, y sigo textualmente la frase de Heidegger, "no existe peor enemigo del pensar que la razón", lo que me lleva a pensar como los sofistas que jamás fue el logo ni el saber, aquello que mejor podía ser lo común a la especie de la que tratamos: hoy, más allá de todas las obstrucciones que impiden el crecimiento del espíritu (¿flama que convierte el alma en cenizas?) la misma tierra a enfermedad de lo que Nietzsche llamaba precisamente la enfermedad del planeta, y  el hombre, el predador por antonomasia se encuentra amenazado, desde un más allá del calculo físico matemático,  con tomarse una feroz revancha con sus pobladores "pensantes".

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De cualquier modo, en "Verdad y la mentira en sentido extramoral" - allá por 1878 - Nietzsche anunció la posibilidad de la extinción de una especie que con soberbia había convertido el "conocimiento" en el dedo de dios sobre la historia. Y el mismísimo Poincaré, a principios del siglo XX afirmaba: "donde termina la física, comienza la poesía".

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¿Existirá una visión de la historia que no sea maniquea? ¿Maniqueísmo y mito escatológico estarán trabados en la esencia del mito desde siempre y para siempre siendo así la misma cosa?
  

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Ilustración: Justin Kempton http://www.writersmugs.com/ 

Manuel LOZANO

Manuel LOZANO

 

Manuel Lozano nació en Córdoba, Argentina. Es escritor (poeta, narrador, crítico literario y ensayista). Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Es “Master en Historia de la Cultura Argentina” (Escuela de Administración Cultural -E.D.A.C-, Bs. As.), habiendo recibido la máxima calificación (10) y la medalla “Victoria Ocampo”, por su tesis “El enigma Silvina Ocampo. La Paradoja y lo Sublime”. Concluyó, en 1998, el “Master en Comunicación”, en la Fundación de Altos Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U)…

http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/manuellozano/00principal.asp      

E-mail : manuel_lozano@arnet.com.ar 

Paginas personales :

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http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia2.htm 

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia3.htm

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia4.htm

http://www.artepoetica.net/Manuel_Lozano_Antologia5.htm   **  

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Fernand Khnopff acaricia una esfinge

para Marta Minujín          

De esta caverna no podría salir sin aullar con grito de recién nacido la rota sangre del sobreviviente. Hubo en la arena una señal, pero no la recuerdo. ¿Qué nos prometían? Saliva y soplo. ¿Quién jugaba a ser guardián en las tocinerías de la herencia? Una ebria de huesos con boca de hiena.           

Te aguardaban escarchas, rotando entre la carne y las pezuñas de tus crías. ¡Y por qué tienes que amaestrar al pasajero delirante que proclama su reino! Kfar Kanna escondida en una mano para los idólatras. Kfar Kanna, panal retraído en las alas del murciélago. Kfar Kanna debajo de una jauría de lentejuelas calientes hasta el vértigo.                 

Abrirás los tinglados con la expiación que deja siempre una huella. Y abajo el huracán de frío donde oler el infierno. ¿Y el altar de iris, áncora de la Gracia? Entonces beberías locamente de un agua de espinas, taumaturga piadosa. Nada turbe el prodigio que me pides, que me descrees, que llevas adherido como un pan de sangre al manicomio del recuerdo. Jesús a oscuras decapita la noche. ¡Estoy triste hasta la muerte! Biombos de falso esplendor tiernamente consagran la savia sin tiempo de los abatidos.        

(Le dirá que son voces. Le ofrecerá el azogue, una puerta de anunciación, la deshilachada máscara con que mentir la historia.)          

¿Quién es el habitador de la guerra? Carne muerta. Carne gris. Carne ciega.         

Envuelta en talismanes, la fiebre. Kfar Kanna rueda en desperdicios una feria en suspenso. La herida se carcome hacia la noche. ¿Por qué nos condenaron a tragar la miseria debajo de los astros? La miseria. Las vísceras. El liquen. (Las tres lastimadoras mendigando en el umbral.)        

Disperso en oro ceniciento, hay un cristal con que transfigurar la pelambre.  El ávido golpea dondequiera que esté. Quiere borrajear el simulacro de un animal perfecto.   

*

Villa Santa Lucía de Syracusa, Agosto 2006  

*

(de su libro "La Rueca Dorada"-Con este poema Manuel Lozano inauguró su programa "El Oro de los Tigres -Para un panorama de la Cultura actual",  www.fmradiocultura.com.ar, del 17 de agosto.) 

*Derechos registrados   

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1 - Fernand Khnopff (Grembergen-lez-Termonde, 1858 - Bruselas, 1921) Pintor, grabador y escultor belga. Abandonó sus estudios de derecho para ingresar en la Academia de Bruselas, donde estudió con Mellery. En 1877 se trasladó a París, donde entró en contacto con las obras de Delacroix, de Moreau, de Burne-Jones y de Rossetti. Formó parte del grupo de los Veinte. Tras sus inicios como pintor de interiores y de retratos, se convirtió con posterioridad en uno de los más sutiles exponentes del simbolismo.   

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Mirta ROSENBERG

Mirta ROSENBERG

Mirta Rosenberg nació en Rosario (Santa Fe, Argentina), el 7 de octubre de 1951. Actualmente reside en Buenos Aires. Es traductora. Publicó los libros de poesía: Pasajes (Trocadero, 1984); Madam (Libros de Tierra Firme, 1988) y Teoría sentimental (Libros de Tierra Firme, 1994). Forma parte del Consejo de Dirección de Diario de Poesía desde su formación. Como el guante perdido, los poemas de El arte de perder son, a su modo, felices: la pérdida, en su doble sentido de perderse y de perder, extravío y desposesión, releva de obligaciones para con aquello que uno tenía o que lo tenía a uno: no hay pobreza en esa desnudez, sino la huella de una liberación; no hay tampoco la búsqueda de una pureza del ser, sino el placer puro del desasimiento. 

Otros sitios :

http://www.zapatosrojos.com.ar/Biblioteca/Mirta%20Rosenberg.htm

http://members.fortunecity.com/mundopoesia2/autores/mirta_rosenberg.htm 

http://www.paulodacosta.com/lapiel.htm  

*

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Una elegía

En la época de mi madre
las mujeres eran probables.
Mi madre se sentaba junto a mi abuela
y las dos eran completamente de carne y hueso.

Yo soy apenas una secuela estable
de aquel exceso de realidad.

Y en la ansiedad del pasado indefinido,
en el aspecto durativo de elegir,
escribo ahora: una elegía.

En la época de mi madre
las mujeres eran perdurables,
completamente hueso y carne.
Mi madre se ponía el collar
de plata y de turquesas
que mi padre le había traído de Suecia
y se sentaba a la mesa como una especie exótica,
para que todo se volviera más grande que la vida,
y cualquier ficción fuera posible.

En la época de mi madre, las mujeres
eran un quid: mi madre nos contó
a mi hermano y a mí: "cuando salía de la escuela,
iba a buscar a mi padre al trabajo,
en Santa Fe, y los compañeros le decían es un biscuit,
tu hija es un biscuit
, y nunca supe qué querían decir,
qué era un biscuit", un bizcocho estando muy enferma,
una porcelana exquisita todavía para nosotros,
y mi hermano apurándola:

"¿Y?"No sé qué es un biscuit, ¿una especie exótica
algo de todos modos, especial? Igual
andaba delicadamente por la casa, rozando los ochenta
como se roza una herida
con una gasa.
En la época de mi madre
las mujeres eran muy visibles.
Mi madre se miraba en los espejos
y yo no llegaba a abarcar
su imagen con mis ojos. Me excedía,
la intuía a lo lejos como algo que se añora.

Como ahora,
una elegía.
A la criatura adorable
fijada en lo remoto de la foto,
que ya a los ocho años parecía
más grande que la vida: te extraño,
aunque no te conocía.

Eso fue antes
que a mí me dieras vida
en un tamaño apenas natural.
Igual,
una elegía.

Y a la otra de la foto que espero
conservar, la mujer bella que sostiene
el libro ante la hija de un año
en el engaño de la lectura:
te quiero por lo que dura, y es suficiente
leer en el presente, aunque se haya apagado
tu estrella.
Por ella,
una elegía.

Ahora soy la fotografía
y vos el líquido revelador. Tu muerte
me convierte en yo: como una ciencia aplicada
soy la causa y el efecto,
el ensayo y el error, este vacío
de la nada que golpea mi corazón
como cáscara vacía.
Una elegía,
cada vez con más razón.

   

«El arte de perder» (poesía), 64 páginas 

Modernismo y globalización

por Andreas HUYSSEN

*

 

En el ensayo Geografías del modernismo en un mundo globalizado, del que publicamos algunos fragmentos, el pensador alemán, uno de los mayores especialistas mundiales en globalización, reflexiona sobre la genealogía de ese proceso

En memoria de Edward Said 

*
La geografía del modernismo clásico está determinada primordialmente por las ciudades metropolitanas y por los experimentos y revoluciones culturales que generaron: el París de
Baudelaire, la San Petersburgo de Dostoievski o de Mandelstam, la Viena de Schönberg, Freud y Wittgenstein, la Praga de Kafka, el Dublín de Joyce, la Roma de los futuristas, el Londres de Woolf, Dadá en Zurich, Munich y Der Blaue Reiter, el Berlín de Brecht, Döblin y la Bauhaus, el Moscú de Tretiakov, el París del cubismo y el surrealismo, el Manhattan de Dos Passos. Esta es, de hecho, la lista continental europea estándar con sus pocos puestos de avanzada anglos, pero no contempla el modernismo de Shangai o de San Pablo en la década de 1920, el Buenos Aires de Borges, el Caribe de Aimé Césaire, la Ciudad de México de Frida Kahlo, Diego Rivera y Alfaro Siqueiros. Ignora las diversas maneras en que la cultura metropolitana se tradujo, fue apropiada y creativamente imitada en los países colonizados y poscoloniales de Asia, África y Latinoamérica. Con modalidades muy interesantes, el modernismo se abre paso en culturas imperiales y postimperiales, coloniales y colonizadas. Con frecuencia, el contacto de los artistas e intelectuales coloniales con la metrópolis estimuló el deseo de liberación e independencia. Y el recíproco aunque asimétrico contacto del artista europeo con el mundo colonial alimentó el vuelco contra las tradiciones de la correcta cultura burguesa. [...] Las crisis de la subjetividad y de la representación que constituyen el núcleo del modernismo europeo se desarrollaron de manera muy diferente en una modernidad colonial y poscolonial. Esas geografías alternativas del modernismo han emergido enérgicamente en nuestro horizonte desde la aparición de los estudios poscoloniales y de una nueva atención hacia la genealogía de la globalización cultural.


Todas estas geografías adquieren su forma determinadas también por su inscripción temporal. El marco temporal del modernismo internacional en las artes suele fijarse desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, pero dentro de ese marco existen significativas variantes temporales y espaciales. Las culturas nacionales continentales de Europa no funcionan sincrónicamente (el modernismo francés precede a la variante alemana) y diferentes medios artísticos se vuelcan al modernismo en secuencias diferentes (la pintura y la novela son las primeras en Francia; la música y la filosofía en Alemania, y la arquitectura modernista es la última que aparece en todas partes).


Esos desarrollos desiguales, por usar el término de Marx, dependían de la naturaleza de las tradiciones nacionales en la misma medida en que reflejaban diferentes etapas de la urbanización y la industrialización. Además, los modernismos europeos divergían en otros aspectos significativos. Antes de la Segunda Guerra Mundial, existía el modernismo fascista, especialmente en Italia, un modernismo comunista en los márgenes de la cultura soviética oficial y un modernismo liberal que fue incorporado en la política popular del Comintern para mediados de la década de 1930. No obstante, el período que se extiende entre la última parte del siglo XIX y la década de 1930 tiene un denominador común si se lo compara con el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Críticos como Fredric Jameson y Perry Anderson, entre otros, han señalado un punto importante: que el ascenso del modernismo en Rusia, Alemania, Francia e Italia dependió de la simultaneidad de un ancien régime con las antiguas elites aristocráticas, de la presencia de un academicismo altamente formalizado en el mundo organizado del arte que rogaba ser contrariado por las diversas secesiones, de la aparición de nuevas tecnologías tales como la fotografía, el cine y la radio, y finalmente, de la proximidad entre la estética y la revolución política, con una fase de mayor intensidad después de la revolución de octubre. En esas décadas, la metrópolis era todavía una isla de modernización en culturas nacionales dominadas por la vida tradicional del ámbito rural o de la vida en las pequeñas ciudades. En otras palabras, el modernismo como fenómeno generalizado debe situarse en el umbral de un mundo aún no plenamente modernizado en el que lo viejo y lo nuevo fueron violentamente enfrentados, generando las chispas de esa asombrosa erupción de creatividad que sólo mucho más tarde llegó a ser conocida como "modernismo". Si la transición es el estado que posibilita el crecimiento del modernismo en Europa, de ello se desprenden dos observaciones: la transición a un mundo más modernizado también caracterizó, aunque de manera diferente, la vida en las colonias y se convirtió en un tropo central de la galvanización y la organización de los procesos poscoloniales después de la Segunda Guerra Mundial. El modernismo posterior a 1945 de la cultura Noratlántica de la Guerra Fría, no obstante, operó en sociedades de consumo plenamente modernizadas, donde perdió mucho de su penetración y mordacidad. De hecho, no se puede hablar del modernismo como cultura adversaria (Lionés Trilling) sin introducir el concepto de modernidades alternativas a las que los múltiples modernismos y sus diferentes trayectorias permanecen ligadas de maneras complejas. 

*

 II

En las décadas que siguieron al punto más alto de la euforia posmodernista norteamericana, a mediados de la década de 1980, hemos sido testigos del sorprendente resurgimiento, en las humanidades y las ciencias sociales, de un nuevo debate sobre la modernidad. El tema que antes parecía haber sido relegado al cubo de la basura de los archivos académicos ha regresado ahora a vengarse. Lejos de condenar junto a Fredric Jameson este retorno, calificándolo de regresión, lo considero un hálito de aire fresco que sopla en las ciencias humanas y sociales, disipando la bruma de lo posmoderno. Durante demasiados años ha primado una interpretación posmoderna unidimensional de la esclarecida modernidad como pecado original de Occidente. Trascender ese enfoque tan reduccionista no significa que regresemos a una visión triunfalista de la modernización. Como seguimos estando al corriente del aspecto problemático de la "modernidad" como "universal del Atlántico Norte", tal como lo ha expresado Michel-Rolph Trouillot, debemos advertir también que el retorno discursivo de la modernidad toma algo de la dialéctica de la globalización, cuya mezcla aporética de destrucción y creación, que recuerda tanto a la modernidad en la era clásica del Imperio, se ha vuelto aún más palpable en los últimos años.
Tanto entonces como ahora, la modernidad nunca es una sola. Así, es especialmente la nueva narrativa de las modernidades alternativas, tal como se expresa en los estudios poscoloniales y en la antropología, la que nos hace mirar hacia atrás para reconocer las variedades de modernismo antes excluidas del canon europeo-estadounidense por considerárselas derivativas e imitativas, y por lo tanto inauténticas. Este cambio de perspectiva es aún más adecuado a medida que hemos llegado a entender que el colonialismo y la conquista son la condición misma de existencia de la modernidad y el modernismo estético. Un caso que sirve de ejemplo es la fascinación por el primitivismo en las artes visuales o la adopción de lo premoderno y lo bárbaro, lo mítico y lo arcaico por parte de escritores modernistas como Benn y Jünger, Eliot, Pound o Bataille. El modernismo clásico articuló por primera vez el vínculo constitutivo entre lo moderno y lo no moderno, con frecuencia en términos de apropiación, pero nunca sin implicar una crítica fundamental de la civilización burguesa y de su ideología de progreso. Claramente, el nuevo interés en los espacios de modernidad del siglo XX que no forman parte de la cultura Noratlántica debe formar parte del debate sobre la globalización, especialmente si nos interesa la genealogía de lo global, que no surgió virginalmente de la cabeza del capitalismo posterior a la Guerra Fría.


El tema de este nuevo debate crítico sobre la modernidad ya no es su oposición a la posmodernidad, aunque este binarismo inevitablemente reduccionista subyace en gran parte del pensamiento -todavía popular- antimodernista que emergió del posestructuralismo y de una visión muy estrecha del enfoque poscolonialista. El tema es, más bien, aquello que Arjun Appadurai ha denominado "la modernidad en general" y lo que otros han descrito como modernidades alternativas. Tal como lo expresa Dilip Gaonkar, la modernidad "no apareció súbitamente sino con lentitud, poco a poco, en la longue durée , suscitada por contacto, transportada por el comercio, administrada por los imperios, portadora de inscripciones coloniales, impulsada por el nacionalismo; y ahora cada vez más dirigida por los medios, las migraciones y el capital globales". De hecho, el foco crítico puesto sobre las modernidades alternativas, con sus profundas historias y sus contingencias locales, parece ofrecer ahora un abordaje mejor que la idea impuesta, por ejemplo, del posmodernismo en Asia o en Latinoamérica. También nos permite hacer una crítica de las actuales teorías de la globalización de las ciencias sociales que, con sus modelos reduccionistas y su carencia de profundidad histórica, pocas veces hacen algo más que reciclar la anterior teoría de la modernización, generada en Estados Unidos, de los años de la Guerra Fría. Aun cuando Occidente sigue siendo un importante administrador de poder y "centro de información" de las modernidades de todo el mundo, tal como lo expresa Gaonkar, no ofrece el único modelo de desarrollo cultural, tal como parecen creer los ciberutopistas y los distópicos teóricos de la McDonaldización. Especialmente el cuento de las dos modernidades, la buena y la mala, parece ahora ser muy específico de un tiempo y de un lugar. Porque la interpretación usual del modernismo estético y del vanguardismo en Europa como una cultura progresista y adversa a la modernidad social y económica de la sociedad burguesa no puede aplicarse con facilidad fuera de Europa. Basta pensar en el "moderno Shangai" de la década de 1930 como espacio de emergencia del comunismo chino, o en la explosión del modernismo en Brasil en las décadas de 1920 y 1930, para advertir que el modelo europeo de fuerte oposición entre la modernidad socioeconómica y el modernismo estético no se tradujo de manera perfecta a otros contextos.  

*

III

El debate sobre la modernidad y el modernismo está estrechamente relacionado con la idea, recientemente muy discutida, de literatura mundial. Como en piloto automático, esas discusiones rápidamente se encaminan hacia la tierra prometida de la Weltliteratur de Goethe, idea que el escritor alemán articuló por primera vez en 1827 en una conversación con Eckermann. Creo que deberíamos resistirnos a una apropiación tan facilita de Goethe, aunque sin enarbolar el pobre argumento de que Goethe padecía de eurocentrismo. El concepto goethiano de Weltliteratur, con sus sombras de cosmopolitismo del siglo XVIII, fue posible gracias a un importante proyecto nacional de traducción y apropiación dentro del romanticismo alemán. Paradójicamente, el proyecto romántico de apropiación y traducción al alemán dio origen a la idea de Weltliteratur de Goethe, que al mismo tiempo apuntaba a contrarrestar la creciente nacionalización de la literatura y la cultura que dominaría el siglo XIX y que más tarde se osificó por completo. En aquella época posromántica de construcción nacional, la propuesta de Goethe fue obviamente poco exitosa. Es dudoso que nuestro actual compromiso popular con una literatura global posnacional consiga un éxito mayor que el de Goethe. 
No obstante, el concepto de Weltliteratur ha seguido siendo objeto de discusiones, especialmente en el ámbito de la literatura comparada, aunque hasta hace poco esta disciplina estuvo centrada, y a salvo, en una tríada de lenguas y literaturas europeas (francesa, inglesa, alemana), con unos pocos maestros de otros contextos nacionales para sazonar la mezcla. Pero más importante que esta limitación geográfica -que después de todo podría corregirse- es la limitación teórica. Celebrar hoy la literatura global como nueva forma ampliada de la Weltliteratur de Goethe implica ignorar el hecho de que la literatura, como medio deproducción cultural ya no ocupa el espacio privilegiado del que disponía en la época de Goethe. [...]
 


La literatura como medio ya no ocupa el centro de la escena en la formación de identidades y culturas nacionales, por lo que podemos reformular la pregunta de Goethe de esta manera: ¿puede existir algo como una Weltkultur, una cultura mundial o global, y si es así, cómo se puede conceptualizarla y hacer justicia a sus variantes locales, nacionales y cada vez más transnacionales? 
Es claro que lo global siempre será modulado por lo local en temas culturales y nada estaba más distante de la mente de Goethe que una literatura mundial homogenizada, tal como Erich Auerbach lo temía en un importante ensayo de 1952, traducido por primera vez al inglés por Edward Said y Maire Janus a fines de la década de 1960. Es fácil acordar que no puede existir una cultura puramente global separada de las tradiciones locales. Tampoco puede existir ya una cultura puramente local aislada de los efectos de lo global. La metrópolis nacional de hace cien años o más ya era un lugar para esos encuentros transnacionales y su espectacular mise-en-scène en las Exposiciones Universales y las Ferias Mundiales. ¿Pero qué formas culturales pueden calificarse de globales hoy, cómo están determinadas por las fuerzas del mercado, por las prácticas de traducción y por los medios, y cómo circulan nacional y transnacionalmente? ¿Qué hubo de global, si es que hubo algo, en el modernismo? ¿Es posible concebir prácticas culturales que son de alguna manera globales pero que no circulan globalmente? ¿La idea de "glocal" de Ronald Robertson es algo más que un cliché útil que señala una obvia mezcla entre lo global y lo local? Me parece que el debate actual presta demasiado poca atención a los múltiples estratos y jerarquías que existen en el intercambio cultural transnacional. ¿No es "global" un término demasiado global para definir procesos de mezcla cultural, apropiaciones e imitaciones recíprocas? En especial, si tenemos en cuenta que se considera literatura global, primordialmente y con demasiada frecuencia, a la literatura escrita en inglés y para un "mercado mundial". Precisamente en este punto, una mayor atención a los modernismos alternativos podría agregar al debate un poco de profundidad histórica y rigor teórico.

*
Traducción: Mirta Rosenberg 

Ilustración: Steve Adamshttp://adamsillustration.com/

Lilí MUÑOZ

Lilí MUÑOZ

 

Escritora argentina. Profesora en letras por el Instituto Nacional del Profesorado (Paraná, Entre Ríos) y por la Universidad Nacional del Comahue (Facultad de Humanidades, Neuquén); especialista en didáctica por la Universidad Nacional de Buenos Aires (Facultad de Filosofía y Letras) y magíster en didáctica (2003, título en trámite) por la misma universidad. Se desempeña como profesora en historia del teatro y literatura dramática en la Escuela Superior de Arte Dramático del Instituto Universitario Patagónico de Artes (Iupa), de General Roca, Río Negro. Poemas y ensayos suyos han sido incluidos en publicaciones electrónicas de Ediciones Culturales Neuquinas (1992) y en diversas antologías, tales como Canto rodado (Taller Literario de General Roca, 1984), Cuentos regionales argentinos (Ediciones Colihue, 1992) y Viento, violines y canto (Atech-Senado de la Nación, 2001), así como en la revista Cuadernos (Fundación Cultural Patagonia, General Roca); Narrativa Folklórica en clave pluridisciplinaria (V Jornadas de Estudio de Narrativa Folklórica, edición del Departamento de Investigaciones Culturales de la Subsecretaría de Cultura de la provincia de La Pampa, 2002); El Libro del Neuquén (Alfa Centro Literario, Neuquén). Ha representado a Argentina en eventos literarios en Bélgica, México y Chile. Ha publicado los libros de cuentos Cueva de la Barda y otros relatos (Narvaja, Córdoba, 1997), Clara de Huevo (El Ave Fénix, Buenos Aires; Edic. Lilí Muñoz, Neuquén, 2001), Pupilas del desierto (El Ave Fénix, Buenos Aires; Ediciones Lilí Muñoz, Neuquén, 2003), el poemario Catedral de Pinares (La Colmena, Buenos Aires, 1999) y el libro de ensayo Mitos y leyendas de la comarca: ¿hijos de un dios menor? Algunas consideraciones sobre la enseñanza de la literatura en la escuela (iRojo, Buenos Aires; Ediciones Lilí Muñoz, Neuquén, 2004). 

E-mail : Lili lidiar@arnet.com.ar 

Paginas personales:

http://www.7calderosmagicos.com.ar/Autores/AutobioA2/Lilimunioz.htm 

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=505 

*

*  

Vestigios de Juan

*

“El sudor me inunda, el temor me posee(...) sin embargo me atrevo (...)”  Safo, Lesbos,VII a.C.  

Entre las islas verdes

el irupé se enciela

se irisa el río

el chajá

en soledad minuana

y a la espera

salmodia

el taïel de los orígenes.  

Es el grito ritual

el que te acerca

desde el vestigio azul

desde tu sombra

cuando hace siglos

hoy  nos descubríamos

en  miradas de dioses  por los muros

en las danzas festivas del misterio

en olores de piel que imaginó la lágrima.   

Y sobre todo

aquella voz

tu voz

aroma

en tiempos de reír

jacarandas y riachos.  

El ceibal aquerencia los rocíos.

El temor busca exilio en la palabra.    

*

La máquina de lavar 

A Madres de Plaza de Mayo (abril 1977-abril 2006)                                                               

La máquina de lavar

danza en mortaja libros

palabras

que acurrucan

los fuegos que enterramos

nuestros fuegos

no alcanzan

la ternura se trunca

paso a paso

entre otoños 

candentes

como aquellos

haya después

en vida

y en  la muerte

por ellas

treinta años de amor 

escribencon el triángulo blanco

en tu tierra y mi tierra

vos y yo

sin retorno

re-negamos deshoras

de amanecer

amantes

en hedores de olvido

a distancia pudieron

ellas/ellos pudieron

más

por cada instante

aun las yemas deshechas

el pezón destrozado

maltrecha la vagina.      

La máquina de lavar

perfora sin dar tregua.

Es rito triturado

mi mano en tu memoria.

*    

Con sólo la canción de la luciérnagas

Velaba brasas

que fueron rupturas

de semánticas mejores

y ahora

tierra sin caricia

ni preñez

monumental y agria

leche

de siempre mamas

yertamoriales yesca.  

Estaba el niño

pero también el hombre

sobre las ubres

negras

amadroñadasy humectantes. 

*  

Fueron

las carpas caras

con boca dura de sueño

de las vísperas.  

Bordeaba el hombre

mayor/menor

sin sindicato

ni overoll ni corbata

apenas

troncos

de los otros,

los carpitas

de cartel/cartón/carta-cabrón/canción.  

El hombre sueña marea

mareante

mamando in mundo himno inmuno.

El niño

tal vez lo acuna

sin más guitarra que la fogata

huérfana

y con sólo la canción

de las luciérnagas.

   

Habrá ritos de luna

Habrá ritos de luna

cada noche

cada luna creciente entre crecientes.  

Manos de fuego fluyen mapas crípticos

y entre juegos concéntricos

el lenguaje asaeta las arterias.  

Habrá ritos de luna porque llegues.

Luces de faro desgarrarán peñascos.

Al viento del verano te alcanzarán fumatas.  

Tan extraño

es pensarte sin la voz de tu cuerpo.

Tan extraño

dialogar

sin apenas tus yemas por las vértebras.  

Habrá ritos de luna

remolinos

que encierren las cadencias de prostíbulo

porque el glaciar se rinda

y la pequeña caricia nos arrope.    

*

Ilustración : David Levine https://www.nybooks.com/gallery/

 

Oscar PORTELA

Oscar PORTELA

Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país.

Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas.

E-mail : portelao@hotmail.com
Página personal : http://www.universoportela.com.ar/
Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm   

*

*

La indescición, la descición

*

La necesidad de dominio de la voluntad requiere hoy de una gigantesca pantalla - el panóptico post-histórico- desde el cual los poderes que manejan el mundo puedan jugar - ya sin lógica alguna- el ajedrez de la supervivencia en un planeta donde todo morar (habitar) resulta hoy imposible.

La muerte de las "humanitas" - la humanidad solo tiene un significado (seguridad, asilo) - no fue pensado sino por algunos nombres ilustres de la filosofía. La indigencia del pensar frente a esta voluntad de dominio que solo anhela la supervivencia y que jamás decide nada, porque toda desición comienza allí donde los actos de la razón instrumental fracasan y comienza o recomienza algo, no mesurable por una razón bastardeada por la esencia de la técnica.

Lo que aquí se afirma es que el descubrimiento de la fricción nuclear comenzó a prepararse en la Grecia de los presocráticos y ancló en la modernidad cartesiana de la certidumbre del yo con respecto al mundo como entidad cuantificable.

¡Nada, absolutamente nada de lo cual puedan hacer los gobiernos de los Estados Naciones, las dirigencias políticas o intelectuales y la impotencia de todo imaginario colectivo, las legislaciones internacionales, los súper estados o mega corporaciones, los foros internacionales pueden decidir acerca de paz o guerra: paz aguerrida y guerra preventiva, son las misma cosa!

Esta aporía con la cual se encuentra zaherido el espíritu y el alma solo en transito en una tierra baldía nos remite al mito de un Teseo ya sin una Ariadna.

El cese de fuego en la guerra del Medio Oriente será entonces solo el paréntesis que abra una vez más el intervalo - entre dos fugases instantes - durante los cuales esa voluntad de dominio, solo aparentemente manejada por la psicosis dirigencial sentada frente a las pantallas gigantes de un mapa-mundi virtual, oxigenará el pánico que sobrellevan las multitudes más afectadas del planeta.

Nada más. Luego desastres más hondos, catástrofes mas devastadoras, eclipses más duraderos: no existen victorias para nadie sino el horror vacuí y la flama de la beligerancia de esa voluntad de dominio que quiere hacerse con el todo de lo ente.

Después de milenios, la luz de la razón muestra su otro rostro: el de irracionalidad absoluta y el de su impotencia para pensar su misma esencia de mendicante indigente en tiempos de penuria en los cuales los instrumentos de destrucción no son ya ni el hacha ni la piedra.

Solo un recreo de ser posible entonces hasta que un timbre nos despierte del sueño y nos entregue al vacío de la alucinaciones más terribles: la guerra del Medio Oriente mientras tanto multiplicara los odios, las estrategias fatales se condensaran en el interregno y los habitantes de la tierra - adormilados por tanto estruendo y tanta sordera- despertarán una vez más entre las llamas de una implosión inextinguible.

*

Ilustración :  Constantin Ciosu  

http://www.irancartoon.com/