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Revista Literaria AZUL@RTE

Oscar PORTELA

Oscar PORTELA

Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país.

Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas.

E-mail : portelao@hotmail.com
Página personal : http://www.universoportela.com.ar/
Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm   

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La indescición, la descición

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La necesidad de dominio de la voluntad requiere hoy de una gigantesca pantalla - el panóptico post-histórico- desde el cual los poderes que manejan el mundo puedan jugar - ya sin lógica alguna- el ajedrez de la supervivencia en un planeta donde todo morar (habitar) resulta hoy imposible.

La muerte de las "humanitas" - la humanidad solo tiene un significado (seguridad, asilo) - no fue pensado sino por algunos nombres ilustres de la filosofía. La indigencia del pensar frente a esta voluntad de dominio que solo anhela la supervivencia y que jamás decide nada, porque toda desición comienza allí donde los actos de la razón instrumental fracasan y comienza o recomienza algo, no mesurable por una razón bastardeada por la esencia de la técnica.

Lo que aquí se afirma es que el descubrimiento de la fricción nuclear comenzó a prepararse en la Grecia de los presocráticos y ancló en la modernidad cartesiana de la certidumbre del yo con respecto al mundo como entidad cuantificable.

¡Nada, absolutamente nada de lo cual puedan hacer los gobiernos de los Estados Naciones, las dirigencias políticas o intelectuales y la impotencia de todo imaginario colectivo, las legislaciones internacionales, los súper estados o mega corporaciones, los foros internacionales pueden decidir acerca de paz o guerra: paz aguerrida y guerra preventiva, son las misma cosa!

Esta aporía con la cual se encuentra zaherido el espíritu y el alma solo en transito en una tierra baldía nos remite al mito de un Teseo ya sin una Ariadna.

El cese de fuego en la guerra del Medio Oriente será entonces solo el paréntesis que abra una vez más el intervalo - entre dos fugases instantes - durante los cuales esa voluntad de dominio, solo aparentemente manejada por la psicosis dirigencial sentada frente a las pantallas gigantes de un mapa-mundi virtual, oxigenará el pánico que sobrellevan las multitudes más afectadas del planeta.

Nada más. Luego desastres más hondos, catástrofes mas devastadoras, eclipses más duraderos: no existen victorias para nadie sino el horror vacuí y la flama de la beligerancia de esa voluntad de dominio que quiere hacerse con el todo de lo ente.

Después de milenios, la luz de la razón muestra su otro rostro: el de irracionalidad absoluta y el de su impotencia para pensar su misma esencia de mendicante indigente en tiempos de penuria en los cuales los instrumentos de destrucción no son ya ni el hacha ni la piedra.

Solo un recreo de ser posible entonces hasta que un timbre nos despierte del sueño y nos entregue al vacío de la alucinaciones más terribles: la guerra del Medio Oriente mientras tanto multiplicara los odios, las estrategias fatales se condensaran en el interregno y los habitantes de la tierra - adormilados por tanto estruendo y tanta sordera- despertarán una vez más entre las llamas de una implosión inextinguible.

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Ilustración :  Constantin Ciosu  

http://www.irancartoon.com/

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