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Revista Literaria AZUL@RTE

Gana festival de poesía el Nobel Alternativo

Gana festival de poesía el Nobel Alternativo



El festín literario de Medellín, Colombia, fue galardonado porque ha ayudado a construir la paz en una de las ciudades "más violentas" del mundo 

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El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido galardonado con el denominado Nobel Alternativo de 2006, junto con el activista estadounidense Daniel Ellsberg y la india Ruth Manorama, anunció hoy la fundación Right Livelihood Award.

El premio, que distingue la labor social de personas e instituciones de todo el mundo, es considerado la antesala del Nobel de la Paz.

El jurado reconoció en su fallo que el Festival Internacional de Poesía de Medellín es "único" y ha ayudado a construir la paz en una de las ciudades "más violentas" del mundo, "mostrando cómo la creatividad, la belleza, la expresión libre y el espíritu comunitario pueden florecer y superar incluso al miedo y la violencia más arraigadas".

El galardón, dotado con dos millones de coronas suecas (275 mil dólares), también ha premiado la lucha a favor de la paz en la guerra de Vietnam del activista estadounidense Daniel Ellsberg, así como la labor de la india Ruth Manorama, defensora de los derechos de las mujeres dalit, la casta "intocable" en la India.

El brasileño Chico Whitaker Ferreira ha obtenido el premio honorífico, que no tiene retribución económica, por su trabajo "a favor de la justicia social, que ha fortalecido la democracia en Brasil", y por ser uno de los impulsores del Foro Social Mundial, "mostrando que 'otro mundo es posible'".

El Festival Internacional de Poesía, de periodicidad anual, fue creado en 1991 por una decena de personas vinculadas a la revista literaria Prometeo, entre ellos el poeta Fernando Rendón, como una protesta contra la violencia política imperante en Colombia y, en especial, en Medellín.

Con lecturas de poesía en las calles de Medellín, los organizadores pretendían ayudar a los ciudadanos a restablecer la vida cultural y reclamar su ciudad.

En su primera edición, de un solo día de duración, el festival contó con 800 asistentes, mientras que en la última, de diez días y celebrada el pasado julio, participaron alrededor de 150 mil personas, entre ellas, unos 70 poetas llegados de los cinco continentes.

Hasta 2006, 747 poetas de 131 países habían leído sus poemas en más de 60 idiomas y dialectos durante 906 lecturas públicas en 33 ciudades colombianas.

En 2003, el certamen, uno de los festivales de poesía más prestigiosos del mundo, impulsó la celebración de una Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz de Colombia.

Por su parte, el activista católico Chico Whitaker impulsó varias iniciativas a favor de la democracia durante su exilio de 15 años en Francia y en Chile. De vuelta a Brasil, después de 1982, fue uno de los fundadores de la Asociación por la Solidaridad con los Desempleados de Sao Paulo e impulsó la participación popular en el proceso de creación de la Constitución brasileña.

De 1989 a 1996 fue concejal en Sao Paulo por el Partido de los Trabajadores (PT), formación que abandonó en 2006 por considerar que no era fiel a sus principios originales.

El Premio al Correcto Modo de Vida (Right Livelihood Award), como realmente se llama este galardón, fue instituido en 1980 por el escritor y ex eurodiputado sueco-alemán Jakob von Uexkull y ha distinguido a más de cien personas de medio centenar de países desde su creación.

Von Uexkull señaló hoy en un comunicado que los ganadores de este año habían demostrado "cómo el coraje individual, incluso frente a los intereses poderosos y la represión, puede ayudar a conseguir cambios significativos". La ceremonia de entrega de los premios se celebrará el próximo 8 de diciembre en el Parlamento Sueco, dos días antes de la de los premios Nobel.   

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El Universal: http://estadis.eluniversal.com.mx/notas/377978.html 

Andres BIANQUE

Andres BIANQUE

andres bianque andresbianque@hotmail.com  

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La Educación es oro, pero sólo para los dueños el Oro. 

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”  

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Recorrer los pasillos históricos de la educación chilena, sería entrar en pasadizos medianamente símiles y de un mismo trasfondo político e ideológico, a excepción del gobierno de la Unidad Popular y su inversión histórica del 7,2 % del PIB en educación. Corría el año 1981, cuando como una venganza, cayó la reforma educacional auspiciada sustentada y creada por la dictadura. Dígase de paso, modelo que está incólume y bien cuidado por los Gobiernos de la Concertación. La educación es un privilegio y no un derecho. Indague la distinción entre ricos y pobres se acentúo con sangre. Tal vez basado en viejas enseñanzas de que “La letra con sangre entra”. Y así fue.  

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Entre protestas, muertos, paros y sangre, se impuso la ley educacional de la selva. Y de nuevo, el círculo eterno que nos han impuesto. El pobre, como pobre recibe una educación amarga, el rico recibe una educación mimada. Ellos serán los nuevos patrones, los nuevos juristas que amañen la ley a su antojo, aquellos que tendrán las riendas del país sobre sus manos. 

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Los pobres recibirán un adiestramiento que les permita ser mano de obra barata o a lo sumo tener alguna especialidad como técnico en alguna área de poca importancia. El trabajo sucio lo harán por generaciones los pobres, su pecado es ese, simplemente ser pobres. El 60 % de los jóvenes pertenecientes a las escuelas municipales, (escuelas de cuarta categoría)  tendrá cero opciones de entrar a la universidad por ejemplo. El otro porcentaje restante sé ira decantando producto de las exigencias que la propia universidad presenta, tanto en lo académico, como en lo monetario. El rol social, el papel que el estado tenía sobre la educación ha sido cercenado paulatinamente hasta convertirse en algunos casos, ni siquiera en mero  espectador, sino en un completo extraño. Lo tragicómico de todo esto es que las Instituciones “Privadas” enemigas número uno del “deficiente” Estado, son meros parásitos de ese mismo  Estado que critican. No contentos con eso, muestran su insigne accionar estafa tras estafa. Y el Estado sigue subvencionando con dinero de todos a grupos de particulares que se hacen más y más ricos a costa del sufrimiento y la ignorancia de la gran mayoría. 

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Que no se escandalice nadie si algunos trabajan en el gobierno y al mismo tiempo tienen acciones e intereses económicos instalados en esos mismos establecimientos privados. No debería ser ninguna sorpresa. 

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Cientos de niños no son aceptados en sus colegios simplemente por no tener dinero para cancelar los honorarios que la escuela en cuestión exige.Un atraso en la matrícula o en la mensualidad se paga con la cárcel de la ignorancia y el destierro cultural por parte de estos mercenarios que poco o nada entienden de educación. Cientos de padres, alumnos y maestros se organizan para “pedirle” al establecimiento en cuestión que condone sus deudas o las prorrogue o las reacomode en algún plan ad hoc para los deudores. El gobierno por supuesto apoya las “conversaciones” entre las partes y hará todo lo posible para darle una justa salida al “conflicto” entre ambos segmentos.  

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¿No se supone que, uno no tendría porque estar suplicando que le dejen estudiar al hijo en un colegio? ¿No se supone que existe una declaración de los derechos del niño que asegura la educación gratis para todos los niños de un país?  

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Declaración de la cual Chile, como siempre es signatario y como siempre no respeta. Ergo, ante  los ojos del mundo la educación en Chile es pésima, de un total de 38 países encuestados por el organismo internacional de medición TIMMS sacamos el lugar número 36, agregándole a esto que la educación recibida en octavo básico incluye materias que habían debido estar aprendidas en cuarto básico. Y volviendo a poner el dedo en la llaga, la UNESCO advirtió que los alumnos de cuarto básico no entienden lo que leen. A pesar de todos los efugios usados por el gobierno para modificar los resultados, los mismos, no fueron sorpresa para nadie. Simplemente aciagos. 

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¿Para qué mejorar la educación de futuros obreros, de mano de obra barata en ciernes de maldición vitalicia?  

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En un país con cuatro premios Nóbel, resulta vergonzoso, como la cultura chatarra vive su apogeo. La insistencia de la televisión en transformarnos en simples mirones y compradores. Los diarios y su denodada política de desinformación y manipulación. El retroceso histórico intelectual por el que pasa nuestra nación, no es coincidencia. Adueñados los señores del acceso a la educación han reemplazado ideales por resultados monetarios, todo aquello que haga a un individuo reflexionar es obsoleto, todo aquello que de resultados económicos rentables (sólo para ellos por supuesto) es lo que debe estudiarse con afán. Es asi como existen carreras inútiles según el criterio de estos mercaderes. La antropología o la arquelogía no debiesen impartirse más. No generan ganancias he ahí su desperfecto. Donde hay educación no hay distinción de clases, decía Confucio. Y ese es el quid del asunto, existen seres humanos que no quieren y no desean eso por ningún motivo. Sentarse a la mesa o al escritorio junto a uno que no provenga de la alcurnia es o sería un disparate. 

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¿Perder los privilegios que una educación amañada otorga a unos pocos y ponerla al servicio del que quiera? Nunca. 

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Debemos entender que esos, que aquellos que nos gobiernan NO les importa el desarrollo del país, NO les importa en lo más mínimo. Una nación llena de profesionales que aporten a la ciencia, al desarrollo intelectual al desarrollo cultural de un país y del planeta les preocupa. Eso, eso es una pesadilla horrible, miles de niños y jóvenes aprendiendo, analizando, desarrollándose, preparándose en los colegios, en las Universidades, conociendo las causas y las razones de la intríngulis social, no es un sueño para ellos, es la más espantosa historia que pudiesen soñar.  

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No quieren que pensemos.

No quieren que aprendamos.

No quieren ni siquiera a su propio país.

Sólo les interesa conservar su sitial en la sociedad.Nosotros los ignorantes, ellos los ilustrados que nos dirán cómo se hacen las cosas. 

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Antiguamente cuando un niño no obedecía los mandatos del profesor, éste a punta de regla azotada contra sus pequeñas manos le enseñaba quién era la autoridad, esa era la manera de enseñar a obedecer. Ahora que los tiempos han cambiado y se han unido profesores y estudiantes para reclamar por una educación digna, que han marchado pacíficamente el día de ayer, el Gobierno sustituye esa regla por un laque policial. 

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Cientos de policías tuvieron que secarse la espuma de la boca con sus propias manos a falta de espaldas y piernas que morder. Elija un político o representante del estado actual y averigüe dónde estudian sus hijos, si es que los tiene. A ver cuántos de ellos estudian en colegios municipales. También averigüe en que Consultorio de la Periferia se atienden.  

Después que investigue eso quizás entienda quién es quién y cuánto valen los discursos ciudadanos. 

Andrés Bianque Septiembre 2006 

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Ilustración: Steven Adams

http://adamsillustration.com/  

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Edgardo Cozarinsky

Edgardo Cozarinsky

Borges, de Adolfo Bioy Casares: dos amigos implacables

Por Edgardo Cozarinsky

 

Es el acontecimiento literario del año. En las próximas semanas, aparecerá Borges, de Adolfo Bioy Casares (Destino), el diario de 1600 páginas donde éste registró las conversaciones que mantuvo con su colega “Georgie”

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Una mañana de domingo de 1952 Borges llama por teléfono a Bioy para preguntarle si quedó "maltrecho después del impacto". Se trata de la lectura de unos pensamientos inéditos de Güiraldes publicados ese día en el suplemento literario de LA NACIÓN. Después de transcribir algunos fragmentos poco felices del autor de Don Segundo Sombra , Bioy anota: "[Borges] me asegura que es indispensable destruir todos los papeles porque el día menos pensado uno desaparece y los amigos le publican esas grietas y esos estigmas" (26-10-52).

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Con una mezcla de curiosidad y temor, el lector "maltrecho" de Descanso de caminantes se dispone, ante las imponentes 1650 páginas de este Borges de Bioy, a abordar una nueva exhumación póstuma de grietas y estigmas. Nada más diferente, sin embargo. Reconocerá, sí, coincidencias de elenco y algunas, muy ocasionales, de anécdota, pero no lo abrumarán aquí sueños sólo interesantes, a lo sumo, para quien los soñó, ni rimas pueriles que se quieren graciosas. En este diario donde anotó todas las noches, durante los casi 40 años en que Borges cenó en su casa, a menudo varias veces por semana, las conversaciones de sobremesa, es el mejor Bioy quien preside la ceremonia, eligiendo el discreto papel de Boswell ante el Johnson actuado por Borges. En 1990 anunció que reuniría estas notas en un libro donde Borges aparecería "riéndose de las cosas que él mismo respetaba, hablando como un amigo íntimo". Daniel Martino, albacea de Bioy, trabajó con el autor durante 1997 y 1998 en la organización del texto, cuya versión final revisaron "
no menos de dos veces antes del adverso milagro de 1999" (Martino, "Prefacio").

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Los años de amistad literaria y complicidad en la maledicencia que este volumen registra son los de la madurez creadora de ambos escritores. Tanto Borges como Bioy han relatado a menudo la historia de una influencia mutua: la conversación de Borges y la lectura de los autores por él frecuentados permitió a Bioy renegar de sus libros juveniles, impregnados de una fantasía anárquica y una escritura caprichosa, para elegir lo que llamaría "imaginación razonada" y una sencillez cada vez más despojada; Borges, a su vez, ha repetido que el ejemplo de Bioy lo llevó hacia una forma de clasicismo. Cuando crearon en colaboración a Bustos Domecq, autor intoxicado de retórica y extraviado entre metáforas impenetrables, la parodia no sólo tenía por blanco cierta tendencia porteña a la pomposidad en el habla; exorcizaban, ambos, los demonios de su juventud. (En la prosa del Borges de los años 20 hay más de un eco de la oratoria de Hipólito Yrigoyen.) Las páginas liminares ("1931-1946") y las finales ("1987", "1989"), redactadas por Bioy en el ocaso de su vida de escritor, poseen la límpida precisión de quien lega a quienes vendrán un testimonio que no pretende objetividad ni generosidad, menos aún erigir una estatua intachable para la imprevisible posteridad.

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El placer tan común como no admitido del chisme, cuyo gozo se multiplica en la trasmisión, de dejar en suspenso todo lazo de amistad por el mero gusto de lanzar una frase ingeniosa, aunque se la sepa hiriente; la parcialidad, aun la ceguera ante cualidades literarias o intelectuales que no corresponden a la práctica de ambos escritores: nada de ello ha sido disimulado. Al contrario, es la espléndida candidez con que estas páginas ignoran todo criterio de lo que hoy ha dado en llamarse políticamente correcto lo que las hace más valiosas: la misoginia más agresiva, el racismo (limitado a la raza negra), el más vetusto sentimiento de superioridad argentina sobre los demás países del continente aparecen aquí con una franqueza propia de otros siglos, antes que la mala conciencia contemporánea aprendiese a encubrirlos.

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Gustos impiadosos

"¿No te parece que es el mayor bluff de la literatura?" BORGES sobre el Fausto de Goethe (5-10-71)

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La literatura es el territorio compartido, el único terreno que alimenta la amistad de Borges y Bioy, su medida de todos los demás valores. Lectura y escritura se entremezclan, a menudo borronean sus límites. Cuando traducen textos orientales o no literarios pero que en su forma fragmentaria o abreviada se prestan a la composición de Cuentos breves y extraordinarios, Borges y Bioy reescriben sin timidez, mutilan, modifican, atribuyen a autores inexistentes sus apócrifos, sólo guiados por el efecto literario buscado, por el placer de lograrlo. Ante una leyenda de la India que Borges recuerda, sin poder hallar el libro donde la leyó, Bioy sugiere "
Contemos nosotros el episodio y lo atribuimos a un autor cualquiera" (28-4-53); así lo hicieron: la fuente inventada es Cuarenta años en el lecho del Ganges "de un jesuita portugués".

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Ante la realidad no impresa, Borges reacciona como ante un relato compuesto: al escuchar una noticia de policía comentada por Bioy padre, observa "
lo que no hubiera ayudado al argumento es que el autor insistiera en..." (6-4-53), como si se tratase, ya, de un cuento publicado, o del argumento para uno que están componiendo. Con asombrosa memoria, Borges cita versos no sólo de sus poetas preferidos; ha retenido muchos casos de torpeza y cursilería que le parecen ejemplares. Puesto a censurar, a señalar desaciertos que podrían corregirse, nadie se salva; acaso Hilario Ascasubi.

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De su ambigua relación con Lugones (a quien dedicaría, en colaboración con Betina Edelberg, un menudo estudio donde prima la relación emotiva con un poeta mayor que reconoce, con fingida modestia, importante para su obra) en este diario dan testimonio elogios y reproches alternados con frecuencia. Pero no es necesario limitarse al autor de una novela tan justamente vapuleada como La guerra gaucha. El gusto de Borges por navegar contra la corriente lo lleva a rescatar poetas huérfanos de lectores contemporáneos, como Arturo Capdevila: "
Lo peor de Capdevila es peor que lo peor de Mastronardi, pero lo mejor es mejor y esto es lo que importa" (27-10-69). También reivindica, reiteradamente, la poesía de Menéndez y Pelayo.

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De Shakespeare, Bioy recoge la opinión de Borges, para quien "
en literatura fue un amateur, the divine amateur , lo compara con Dante, verdadero literato. Recuerda que las piezas de teatro no se consideraban literatura: las escribían de cualquier modo, con argumentos ajenos y hasta confusísimos" (30-8-53). Cita como ejemplo de debilidad o anticlímax la exclamación " O my prophetic soul! My uncle! " ( Hamlet, 1, 5), donde la palabra "tío" derriba la elevación poética de la primera parte como no lo hubiera hecho "hermano", cuya carga metafórica es superior al mero, preciso lazo de parentesco de "tío". "Shakespeare siempre usa el mot injuste " (Borges, 15-12-49).

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Pedro Henríquez Ureña vio muy temprano (en una carta a José Rodríguez Feo del 19-5-45, citada en nota al pie de la página 1293) los límites del gusto, lo arbitrario de las devociones literarias de Borges; como buen profesor, acaso no advirtiera que en esos límites residía la fuerza de Borges, como la de todo hombre de letras: no aspirar a la ecuanimidad, elegir lo que sirve para la obra propia, desechar lo que estorba. "
Borges tiene aberraciones terribles; detesta a Francia y a España; todo lo inglés le parece bien [...]. De Inglaterra, sólo detesta lo que se parece a lo latino: Keats y Shelley. [...]. Como idioma, sí, te diré, es estupendo; no se equivoca nunca." Sin embargo, el Quijote y las novelas de Eça de Queiroz entusiasman a Borges tanto como Stevenson. La lectura comentada de la "Epístola moral a Fabio" (7-6-63) es un gran momento de este libro, en que la atención del lector, llevada por Borges y Bioy a determinadas palabras que van aislando en el poema, comparte el placer de la poesía que sienten los autores.

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Es la literatura francesa el terreno donde tanto Borges como Bioy no transigen con la ecclesia visibilis (Bioy: "
Benjamin Constant. Lo estuve releyendo en Pardo. Creo que es el mejor escritor francés. Borges: Yo creo que sí", 16-10-71). Borges explicó más de una vez que las letras inglesas estaban hechas por individuos, las francesas por seres históricos que sabían que pertenecían a una época, a un movimiento, a una escuela.

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Las palabras "agrado" y "amable" reaparecen con asiduidad para delatar el rechazo de ambos autores por todo lo que huela a vanguardia o experimentación: "
Leemos absurdas cacografías de la Pizarnik" (23-11-68) es la nota que registra al pasar el nombre de la poeta. Esa desconfianza los inmuniza, por ejemplo, contra el surrealismo, del que Borges opina que, contrariamente a otras ideologías invasoras de lo literario, catolicismo y comunismo, prescinde del propósito de lograr obras legibles... La desafección por Joyce, en cambio, no les impide reconocer (a Bioy) que "es más complejo que todos los otros que juegan a ser modernos y raros" y (a Borges) que "tiene vueltas, es bastante endiablado". De Ezra Pound observa: "Yeats, Joyce, Eliot lo juzgan el mejor poeta, il miglior fabbro , pero nadie lo lee. Lo ponderan porque no condesciende a temas que interesan al lector [...]. Qué diferencia con Stevenson, que decía que ´el encanto no es muy importante, pero sin él ninguna otra virtud vale. A Pound le atribuyen todas las otras virtudes" (06-09-65).

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Los autores no vacilan en reconocer errores pasados. Borges relee sus primeros libros de poesía, Fervor de Buenos Aires y Luna de enfrente, para la traducción al inglés: "
No son corregibles esos poemas. Sólo puedo moderar fealdades extremas" (21-8-69). Llegan a sospechar que sus convicciones presentes no son definitivas, que acaso lleguen a parecerles igualmente equivocadas. Las circunstancias de estas revisiones pueden ser imprevistas. La visión del film de Manuel Antín Don Segundo Sombra (que califica de "obra de arte") provoca en Bioy una revisión del menosprecio, compartido con Borges, que siempre había manifestado por la novela de Güiraldes: "Si Borges, en su incredulidad, me pregunta cómo esa historia tan poco accidentada, entreverada con frases que ensamblan de cualquier modo la inseguridad idiomática del autor con los dicharachos camperos y las metáforas ultraístas, me conmovió, le diré que tal vez he llegado a la edad en que nos volvemos tradicionalistas" (10-10-69).

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Bioy anota que varias veces Borges demuestra "su puritana antipatía por el tema del amor" (1-11-68) y queda "un poco exasperado por su puritanismo" cuando llama " a tart" a Egle Martin, para Bioy "una bataclana bastante evolucionada" (23-6-71). Bioy registra reiteradamente la incomodidad de Borges ante todo tratamiento literario, aun alusivo, de lo sexual: escudado tras la noción de que el tema erótico le parece inferior a lo épico, estalla en epítetos de inusitada violencia para todo texto que incursione en el tema, vedado para él. Estas reservas de sensibilidad alcanzan hasta a una amiga cercana, cuya obra no suele incursionar en ese terreno, para Borges, minado: el cuento "Hortus conclusus", lo mejor que Alicia Jurado haya escrito, le parece "algo tonto y erróneo". Bioy añade: "
No creo que tenga razón" (30-10-58).

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Bioy Casares 

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Toda reputación perecerá

"Yo creo que Thomas Mann era un idiota. A Estela Canto le gustaba mucho..." (BORGES, 26-7-67)

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Más allá del placer de la maledicencia, los amigos ejercen con entusiasmo el ajuste de cuentas con el pasado y el presente. Según Bioy, Borges recordaba que en tiempos de Proa y Martín Fierro había dos bandos: los partidarios de que el peor poeta era Bernárdez y los partidatios de que el peor era Oliverio Girondo. "
Ahora se inclina a considerar a Oliverio peor que Bernárdez y que Marechal" (21-5-67). Borges también se luce en el arte de derribar más de un pájaro con un solo tiro: "Azorín [...] con ese estilo de pan rallado, como decía Carriego de Más y Pí; Carriego era mucho mejor hablando que por escrito..." (26-4-67). Otro disparo de eficacia múltiple de Borges: "Yo creo que Manuel Gálvez es pésimo, pero muy superior a Quiroga. No creo que nadie sea tan malo como Quiroga. Güiraldes ha de ser mejor que los dos. ¿O será mucho peor?" (19-6-68).

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La rápida consagración de Don Segundo Sombra como clásico argentino del siglo XX intriga más que irrita a los amigos. Según Borges "de pronto apareció un libro gauchesco en un estilo que podía aprobar un lector de Apollinaire. La gente comprendió que quedaba bien admirando el libro. Y Güiraldes murió en seguida: para su gloria fue una muerte oportuna" (2-11-58).

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La fama póstuma, la perdurabilidad de la obra propia no parecen inquietar la elegante impasibilidad, la escrupulosa modestia con que Borges y Bioy se refieren a su propia obra. Sin embargo, aviesas pitonisas, no escatiman predicciones sobre los colegas. Según Bioy, "
Mallea, insistiendo con sus novelas ilegibles, se mantiene en el recuerdo. Mientras viva, Mallea será un escritor de algún nombre; después se hundirá en el olvido, como si fuera de plomo. ¿Quién se atreverá a reeditar sus novelas? Nadie. Sabato también desaparecerá, sin dejar rastro, después de la muerte. Es curioso el caso de Sabato: ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa" (10-8-56, es decir, antes de la publicación de Sobre héroes y tumbas).

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En 1958 (27-4) Borges se extraña de que nadie recuerde a Gómez de la Serna ("hasta Guillermo [de Torre] tiene más realidad que él"), uno "de los escritores españoles contemporáneos que han dejado mejores paginas". Cuando Bioy cita otra "fama curiosa", la de Gide, Borges observa: "
Tuvo tanta suerte o fue tan hábil que hasta la pederastia le sirvió para obtener un efecto patético". Con los años, los autores no se aburren de este ejercicio. En 1970, Bioy suscita "una mueca de disgusto" en Borges al informarle que Silvina Bullrich "es hoy más importante que Mallea". Ante la incredulidad del interlocutor, explica: "Aunque te parezca increíble, Silvina Bullrich alcanzó la dignidad de una Old Lady de nuestras letras. A Mallea ya casi nadie lo lee, ni siquiera para despreciarlo (muchos leen a Silvina Bullrich para despreciarla). Mallea está en esos cincuenta años de oscuridad, inmediatos a la muerte; sólo que vivo." (13-1-70)

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Sobre la vida literaria

"Todas estas polémicas literarias son como efusiones de sangre en el teatro: después nadie muere." (BORGES, 14-6-55)

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El doctor Johnson reaparece frecuentemente, invocado a lo largo de los años como el paradigma de la mejor prosa del siglo XVIII, y es un punto de vista muy propio del grand siècle, aunque lejano de Versailles y de Saint-Simon, el que anima esta vasta enciclopedia de opiniones literarias, observaciones de costumbres, crónica de guerras intestinas de un mundo cultural que muchos recordarán y, al reencontrarlo en estas páginas, reconocerán como irremediablemente clausurado. (Los equivalentes contemporáneos, acaso por cercanos, parecen demasiado banales, tanto en la intriga como en el ridículo.) El placer de la maledicencia se explaya sin censura a todo lo largo de esta voluminosa crónica de una amistad; aun más, parecería que mantiene viva esa complicidad: la nutren chismes compartidos, intercambiados, repetidos. Una routine , como de avezados comediantes, va haciéndose evidente: Bioy prefiere la perfidia de la mesura, Borges el golpe breve y certero, pero a veces los amigos intercambian tácticas; aunque rara vez apelan a la artillería pesada, esto no les impide ser, en toda ocasión, letales.

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Como una versión inteligente de Bouvard y Pécuchet, compilan el sotissier de la vida literaria y mundana que atraviesan; como los miembros del legendario dúo Buono-Striano, uno le da el pie al otro para fortalecer la eficacia del efecto cómico.

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Aunque el 20 de junio de 1954 Bioy registra la hoy trifulca entre Viñas y Girondo en el restaurant Edelweiss, la violencia no abunda en estas páginas. Los amigos se preguntan quién será olvidado primero, Mallea o Sabato.
"¿ La penúltima puerta ? Qué buen título. Mallea tiene una notable capacidad para elegir buenos títulos. Es una lástima que se obstine en añadirles libros" (Borges, 28-12-69). Mientras que en Mallea es la obra, no la persona, lo que alimenta generosamente la sorna, en Sabato el desprecio se ejerce menos sobre la obra, despachada sumariamente, que ante el personaje público, con su avidez de protagonismo y figuración sustentada sobre una base de pedestre oportunismo: "groseramente elocuente, con indiferencia a la escasa calidad de lo que dice" (Bioy, 10-7-49).

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La amistad no ciega a los autores. "
Qué raro que la mejor obra de Gerchunoff sean unas cuantas bromas de su conversación. Bueno: la obra escrita no vale nada. Todos sus libros son hack work ; su verdadera obra estaba en su conversación" opina Borges (17-7-69). Recuerda una frase de Gerchunoff, de 1946: "El país cayó en poder de un bailarín de quilombo".

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Borges
no oculta sus propias bêtes noires : en primer lugar su cuñado, el profesor y crítico español Guillermo de Torre, quien habría opinado que Conrad era un autor de relatos de aventuras, como Salgari, y sólo empezó a tomarlo en serio cuando supo que Gide lo había traducido al francés (17-1-54). Lo siguen el profesor Anderson Imbert y los poetas Eduardo González Lanuza y, sobre todo, Ricardo E. Molinari ("chambón imitativo", 18-6-56), a quien vuelve infatigablemente a lo largo de los años con nuevas ocasiones de menosprecio. Borges visita a Ricardo Rojas, que festeja el medio siglo de la publicación de su primer libro, en esa casa que "parece un museo, un museo dedicado a él mismo [...]. Le di la mano y comprendí que había cometido una gaffe. Había que abrazarlo. ¿Te das cuenta? Abrazarlo porque hace cincuenta años que publicó un libro del que debería avergonzarse" (1-11-53). La nota del 23 de septiembre de 1971 revela que el modelo de Gervasio Montenegro, sesudo académico, cultor de vocablos de diccionario, apócrifo autor de prólogos para obras de Bustos Domecq, ese "Biorges" de pura invención paródica, tuvo por modelos al profesor Giménez Pastor "cruzado acaso con Larreta".

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¿Necesitan de ese espectáculo para ejercer su lucidez, para medir la distancia que los separa de una vida literaria despreciada? Esta sospecha de pequeñez se va borrando a medida que el texto avanza y asciende: la maledicencia se ejerce sobre la pretensión, la vanidad, el prejuicio; rara vez sobre víctimas inermes. El 27 de octubre de 1971 se abren los sobres correspondientes a los trabajos presentados al premio de LA NACION; uno de los premiados es Alberto Manguel. El escribano pronuncia su apellido Manguél. Bioy observa que Carmen [Gándara] se esperanza: "A lo mejor es catalán..."Algunas felicidades puramente verbales de Bioy:
"[Virgilio] Piñera es delgado, con cabeza de perro flaco de empuñadura de paraguas" (18-6-56); Gloria Alcorta ha "amaestrado" a actores franceses que leerán sus poemas en una fiesta de la poesía en la SADE (12-11-50).

 

Jorge Luis Borges con José García Nieto

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El sainete mundano

"No hay mayor error que llamar intelectuales a los escritores" (BORGES, 4-10-69)

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Cuando se publicó póstumamente Descanso de caminantes , quienes habían tratado superficialmente a Bioy Casares quedaron confundidos por la misantropía agresiva de alguien a quien habían conocido como el más amable y afable de los caballeros, por la misoginia de un legendario Don Juan. Entre la persona pública y la privada, Bioy había erigido un dique sólido: había perfeccionado la primera como un caparazón de inexpugnable cortesía para preservar de todo desgaste la segunda. El filo no mellado de su observación de conductas y caracteres ahora reaparece, compartido si no superado por Borges, apenas mitigado por la hilaridad ante un comercio mundano que no rehúyen.

Borges no tiene piedad con las mujeres que en algún momento lo habían interesado sentimentalmente. De Haydée Lange afirma: "
Vive idiotizada por el acohol" (1-9-71). De Estela Canto, que hizo su mejor libro, en todo caso el único vivo, sobre su relación con Borges, dice: "Ahora mucha gente aspira a atraer a los peronistas. Estela fue al Rosario, atacó al gobierno, a la Marina y a Aramburu. Le pregunté por qué lo hacía ahora y no en tiempos de Perón. Este pilar de la rectitud contestó que porque ahora hay garantía de que a uno no le va a pasar nada" (30-5-56).

Un antiperonismo visceral no le impide a Borges citar a Arturo Jauretche, sólo para registrar una injuria dirigida a Silvina Bullrich: "su criterio estrecho de gorda raviolera del barrio de Flores". Borges comenta: "Hay que reconocer que [la frase] tiene todo lo que puede molestar a Silvina Bullrich y que en ese sentido es perfecta: [ella] prevé ataques por ser una señora que escribe, no una raviolera. Flores está bien elegido: después de la vulgaridad, la cursilería. ´De Las Latas o ´de la Boca no agregaría nada... Y lo de gorda no alegra a ninguna mujer" (5-8-63).

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Quienes se interesen en la fascinación que la inteligencia puede sentir ante la tontería hallarán en este volumen una nómina generosa de figurantes que deleitaban a los amigos son sus despropósitos, su vanidad o su ceguera. No cualquier tontería los divertía. Así como prestaban una atención profesional a las imprecisiones, a las innovaciones involuntarias del vocabulario popular (se consignan, por ejemplo, cosas oídas por Borges en el subterráneo, 15-8-53 y 25-1-54), no perdonaban la sonsera, la tilinguería, la pretensión encarnadas en damas de lo que hasta no hace mucho se llamaba "buena sociedad", mujeres de apellido variablemente distinguido y fortuna invariablemente considerable que frecuentaban el dislate con ahínco.

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Las palabras más duras van para Susana Soca, la mecenas uruguaya que financió la revista bilingüe La Licorne en París y más tarde las Entregas de La Licorne en Montevideo. En palabras de Bioy: "
Una especie de fantasma abúlico, con manía expositiva, evidente debilidad de juicio, dificultad casi penosa para hablar y extraña pronunciación ( ¡carasho! ). Cuando se iban, en un aparte demasiado cercano, Borges me confió: ´Es una opa (22-7-49)". Pero las autóctonas Susana Bombal, Carmen Gándara, las hermanas Grondona, Wally Zenner, Marta Mosquera, Esther Zemboráin de Torres, "Pipina" Diehl aportan regularmente a estas páginas el colorido de un escenario entre cultural y mundano hoy extinguido, rico en rivalidades y envidias, susceptibilidades y mínimas conspiraciones. En cambio, una lealtad tenaz lleva a Borges a visitar en el día de su cumpleaños a Elvira de Alvear, demente y empobrecida, y a fingir un diálogo con su desvarío.

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Acaso el "personaje inolvidable" del libro sea una señora Bibiloni de Bullrich que, si no apareciese identificada en el índice onomástico, se hubiese podido creer inventada por Bustos Domecq. Audaz en el neologismo, intrépida en la confidencia, imprevisible en toda circunstancia, sus intervenciones son un deleite infalible para el lector. Desde la primera (a Borges: "
Así como a usted le interesa conocer poetas y escritores, a mí me interesa conocer gente rica", 6-12-49) su ímpetu no decae: al salir de un recital de danza por Cecilia Ingenieros, comenta "Está muy bien, pero yo prefiero los otros bailes, con orquesta y con personas conocidas que la sacan a una a bailar" (7-3-52); en medio de una comida: "Soy tan inteligente, tan genial que a veces no me pueden comprender" (14-3-52); "A mí no me gustan pero soy tan inteligente que he descubierto que conviene estar bien con los peronistas" (3-7-52). Más tarde, rehúsa la mudanza a un departamento que "era un sueño" porque tiene unos pocos metros cuadrados menos que el actual: "Mudarse hubiera sido reducirnos. Una mujer como yo no puede aceptar eso. No sólo por el respeto que me inspiro yo misma, sino por mis hijos, por lo que debo a mi clase [...] y, usted comprende, en estos momentos hay que tener mucho cuidado" (20-6-53); el marido indignado, tras abandonarla una semana, vuelve y le agradece "que le haya dado una lección".

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Llega el momento en que Borges decide casarse, a los 68 años, con una novia de juventud que ha reaparecido en su vida. Doña Leonor confía a Bioy sus impresiones de Elsa, la futura esposa: "
No se parece a las que él nos tiene acostumbrados. Yo me quedo tranquila: creo que lo va a cuidar. Ya no es joven. Fue linda: ahora, ya la verás... Pero él no ve. Para él sigue siendo la de antes." (26-4-67). Bioy, el mismo día, al conocer al personaje, anota: "Vieja, de piel grisácea; en actitud de sierva enamorada, postrada de admiración ante el ídolo potencialmente díscolo [...]; resuelta a rodear al hombre de cuidados domésticos y a persuadirlo de los encantos hogareños; proclive a tomar ofensa y a ofuscarse por celos; desconfiada; querendona, cariñosa y optimista; expresiva y dada al mohín. La madre (que sufre en su amor propio y en su snobismo) se aviene, sobre todo porque la novia no es una chica. A la mejor chica del mundo no le perdonaría la juventud. Cuando la novia soltó lo de fetitas de jamón, para la madre fue un momento amargo." Los amigos de Borges hacen un esfuerzo por tratar a Elsa. Esta advierte que en realidad no la admiten en el círculo de esa vieja amistad y ventila su despecho ante el marido. "Elsa asegura que sin que Borges lo sepa le está rompiendo recuerdos, cartas, fotografías" (12-5-68). Vendrán luego los celos por los homenajes al escritor donde ella se siente relegada, las invitaciones a universidades que aprovecha para renovar su guardarropa con los honorarios del marido, mientras a éste le compra ropa y zapatos de segunda mano, el distanciamiento de sus amistades que intenta imponerle cuando siente que éstas no la festejan. El 6 de enero de 1970, Vlady Kociancich y Bioy ya ven en María Kodama la posibilidad de "salvar a Borges de Elsa".

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No sólo las mujeres hallaron en Borges un sujeto maleable a sus designios. Un traductor como Norman Thomas di Giovanni conoció al lado de Borges su hora de gloria. Gracias a un sentido empresarial muy norteamericano, Di Giovanni obtuvo para Borges honorarios que éste, con su desidia alimentada por la vetusta noción de que un caballero no se ocupa de dinero, nunca hubiese alcanzado. Que el traductor guardase para sí el cincuenta por ciento de esas sumas es casi un detalle, si se tiene en cuenta que la exploración de ese mercado y la tenacidad del traductor obligaron a Borges a dictar el ensayo autobiográfico para el New Yorker y a volver a escribir cuentos, los de El informe de Brodie. Este aspecto positivo de la relación es indiscutible; no careció, sin embargo, de su lado de sombra. Que, una vez solos, Borges y Bioy coincidieran en que si no le explicaban el sentido del texto, Di Giovanni no entendía lo que estaba traduciendo es casi insignificante ante la gradual invasión de la vida privada por este amistoso, servicial y ocurrente personaje: pronto empezó a atender el teléfono cuando sonaba en casa de Borges y un día lo esperó tendido en la cama del escritor, sin zapatos. Más tarde su mujer iba a llegar a Buenos Aires y Di Giovanni se encargó de canjear los dos pasajes de primera clase de una invitación para Borges y acompañante por tres de clase turista para incluirla en el viaje. Como todo individuo débil, Borges necesitó sentirse humillado por la imagen de pusilánime que ofrecía para poder reaccionar. El 10 de julio de 1971, en medio de la comida, deja la mesa y, antes de tener tiempo de meditar su impulso, llama a Di Giovanni para decirle que ha decidido interrumpir las traducciones. Más tarde resume: "
Con Norman al lado de nada me servía haberme librado de Elsa".

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El abismo de la política

"Buena parte de la Historia argentina ocurrió entre gangsters " (BORGES, 30-9-69)

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En un volumen donde sólo cuenta la literatura, las ocasionales intromisiones del comentario político se destacan con un relieve particular. Durante el gobierno peronista, la actualidad local está ausente de estas páginas, sin que se advierta si los amigos la ignoran por indiferencia o con tenacidad. La Revolución Libertadora, previsiblemente, motiva su entusiasmo. Para quienes sólo tienen del período las versiones variadamente partidarias y unívocamente negativas del conformismo actual, será novedad, más allá de los comentarios de los amigos, la observación menuda de cómo el más rancio nacionalismo va ganando posiciones durante la gestión de Lonardi, cómo su desplazamiento por Aramburu y Rojas pudo ser interpretado como el avance de una tendencia "liberal" (en el sentido del siglo XIX y principios del XX, no en el que pervirtió la política económica de los años 90 del siglo pasado). De ese período particularmente miope de la historia argentina, en que una sección ilustrada de la sociedad creyó posible borrar los doce años que separaron el golpe militar fascista de 1943 del derrocamiento del general-presidente Perón, tras los tan ecuánimes incendios de iglesias, de la Casa del Pueblo y del Jockey Club, las conversaciones registradas en este libro dejan huellas riquísimas. Sin duda suscitarán la animadversión de muchos lectores; sin duda también, rescatan una percepción cotidiana, parcial de los hechos, esa experiencia vivida que la historia suele (¿debe?) desechar para constituirse.

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Años más tarde, en momentos en que el peronismo conoce un lifting de izquierda, Borges cuenta que ha estado con "
el autor de La Marcha de la Libertad , un tal Rodríguez Ocampo, una persona muy antipática [...]. Es anti-peronista for the wrong reasons , porque es un señor de horca y cuchillo; porque está en contra del lado ´populachero y guarango del peronismo . Dijo que él, ante todo, es monárquico y carlista [...]. Le dije que la clase media era lo mejor del país y que tal vez Sarmiento fuera el más gran hombre que este país haya producido" (16-9-69). La literatura, evidentemente, no puede estar ausente del relato; Borges ultima al personaje, versificador ocasional, observando que "en un poema sobre el campo emplea la palabra merienda ".

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Un episodio olvidado que estas páginas exhuman en toda su comicidad es el del duelo al que Francisco Romero, profesor de filosofía, para algunos filósofo, y oficial del ejército, retó a Leónidas Barletta, fundador del Teatro del Pueblo, militante comunista y redactor responsable de Propósitos, periódico que mencionó a Romero entre otros intelectuales que se habrían "vendido" al gobierno de facto. La incongruencia entre ambos personajes, el duelo como confrontación ya entonces anacrónica, impracticable, las escaramuzas de Barletta para evitarlo y las de Romero por vindicar su honor componen un sainete desopilante.


Razones equivocadas o razones justas, el sentimiento antiperonista de Borges es inamovible. El 23 de febrero de 1958 confía a Bioy que "
Frondizi está frito. Le pasó lo peor que podría pasarle: ganó. Porque ganó, van a echarlo". En la persistencia del peronismo, en su ilusa utilización electoral por Frondizi, en sus reciclajes futuros por jóvenes que nunca vivieron su editio princeps , Borges ve, a través del lente de Sarmiento, la persistencia tenaz de la barbarie que resiste a la civilización. "Hernández en un discurso preguntó hasta cuándo el país estaría sometido a la amenaza del puñal de los unitarios. ¿No habrá oído hablar de la Mazorca? Como todo conduce a la literatura, Borges y Bioy leen en el Martín Fierro el anuncio del peronismo, sienten que Hernández hubiese sido peronista, que el hecho de que su poema sea el texto representativo de la nación la ha signado para un destino adverso. "El día que el país eligió Martín Fierro en lugar del Facundo para libro nacional, eligió la barbarie" (28-6-69).

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El respeto de Borges por sus antepasados militares, su idealización de los combates donde pelearon y murieron en el siglo XIX, toda una mitología familiar cultivada por su madre y sin relación con las performances del ejército argentino en el siglo XX, iba a arrastrarlo a varios desatinos posteriores. Esto no le nubló la vista cuando, de visita en Coronel Suárez, le presentan al general Osiris Villegas, figura de fugaz notoriedad en tiempos del régimen de Onganía:
"...Destila estupidez. No es necesario que hable, basta mirarlo" (5-8-68). Para asombro de Borges, Villegas no reconoce los nombres de Clausewitz ni de Liddle Hart; tampoco parece informado sobre las guerras de la Independencia y civiles, apenas sobre la batalla de Junín (16-8-68). Y, siempre, es la literatura quien tiene la última palabra: "Tenemos que incluir en la antología a Benarós. Estoy peleado con él porque se hizo peronista, pero es buen poeta. Además, como peronista, no llegó a ser muy importante" (Borges, 27-6-56).

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Silvina Ocampo 

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Silvina

"En un tiempo te gustaron las cursilerías. Por fidelidad a esa época mantenés la admiración por Ibsen. (SILVINA OCAMPO A BORGES, 4-10-69)

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El 20 de junio de 1958, Bioy había evocado con Silvina Ocampo una larga lista de mujeres que interesaron a Borges, literatas o aspirantes a literatas todas. " Really, he has seen the horrors.... ", comenta Silvina y cuando Bioy rescata de la lista dos "excepciones", su esposa se obstina en el silencio. Ese silencio elocuente es el aporte frecuente de Silvina a las conversaciones de Borges y Bioy. Presencia constante, sólo ocasionalmente registrada por Bioy en su diario, personaje casi invisible, casi tácito, Silvina es capaz de iluminar con una mirada disidente la conversación de los amigos.

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Es conocida la incomodidad de Borges, admirador de su poesía, ante los cuentos, cada vez más libres, desobedientes de las preferencias literarias del amigo y del marido, que Silvina empezó a publicar a partir de La furia (1959). La crueldad, la sensualidad, el grotesco, la indeterminación sexual de algunos personajes y relaciones eran, previsiblemente, elementos disonantes para la sensibilidad de Borges. Con firmeza, sin estridencia, en sus escasas intervenciones registradas en este diario, Silvina sostiene opiniones y gustos propios. Defiende en varias ocasiones a Baudelaire, cuya poesía deja insensibles, cuando no disgusta a Borges y a Bioy. El 18 de julio de 1953, abandona a ambos comiendo en su casa para asistir a la lectura de una pieza de teatro de Estela y Patricio Canto donde Borges y Bioy están presentados "
sin duda no benévolamente". (El 27 de septiembre del mismo año, Borges cuenta, riéndose, que Estela le refirió una frase ridícula que le hacen decir en la obra.) Cuando Borges cuenta que "al final de su vida a Coleridge sólo le importaba hablar. No le importaba el interlocutor, ni nada", Bioy registra: "Silvina ( mirando a Borges ): "Hay mucha gente así..."

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Sócrates antes que Cristo

Dos observaciones sobre la edición de estos diarios. Es admirable la riqueza y erudición de las notas a pie de página que iluminan el origen de citas oscuras, de alusiones a textos de difícil acceso. El índice onomástico identifica al numeroso elenco de esta comédie humaine , aunque -único reproche, pero capital- omite el número de la página donde aparecen, algo que en un volumen de estas dimensiones resultaba indispensable.

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También es probable que un escrúpulo de prudencia editorial haya limado la mordacidad de este texto tan poco prudente, en lo que concierne a alguna persona que ha sobrevivido a los autores. Aunque sin llegar al extremo de los volúmenes severamente censurados de la autobiografía de Victoria Ocampo, publicados póstumamente, quienes recuerdan los sentimientos de Bioy Casares por Kodama se sorprenderán ante la mesura con que aparece mencionada en las páginas finales. Se me ocurre que esa mesura, sin embargo, es un postrero gesto de elegancia, donde prima el afecto no empañado, a la memoria de quien eligió morir en compañía de una mujer que el amigo no admira.

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Es un gesto que Bioy no concede, en cambio, a otras dos figuras presentes ante el lecho de muerte de Borges: un profesor, ex diplomático que Borges "conocía superficialmente, de verlo en mi casa" y el escritor franco-argentino Bianciotti, que "
fue siempre para Borges un personaje ridículo, vanidoso, afectado, afantochado".

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Borges recuerda que Macedonio Fernández se refería a Lord Byron como "el patotero universal", él mismo piensa que Julio César "debió ser un compadrito inmundo". Acaso intente medirse con ellos en la provocación cuando le dice a Bioy: "
Cristo no era un caballero, como Sócrates. Tenía algún talento literario, shakespiriano [...]. Si comparás la muerte de Sócrates y la de Cristo no hay duda de que Sócrates era el más grande de los dos. Sócrates era un caballero y Cristo un político, que buscaba la compasión [...], con su efecto teatral, falsamente grandioso, de ´Perdónalos, no saben lo que hacen [...], o maldiciendo una ciudad donde no le llevaron el apunte, no parece un individuo muy admirable. Los Padres de la Iglesia eran otra porquería" (10-6-71). A este tipo de irrepetibles ocasiones verbales, que se hubiesen perdido como toda conversación, debe este voluminoso archivo sus mejores momentos, su razón de ser.

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LA NACION-BUENOS AIRES, 2006

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/842807

Adriana GOÑI GODOY/Manuel GUERRERO

Adriana GOÑI GODOY/Manuel GUERRERO

 

Adriana Goñi adrianagoni@tie.cl  

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Recibido de Manuel GUERRERO. Acaba de fallecer el coreógrafo chileno Patricio Bunster. Una de las personas más vitales, brillantes, exigentes y comprometidas que he tenido la oportunidad de conocer. Su carisma, amor por su actividad y profundidad de mirada era tal que estuve a punto de abandonar la carrera de sociología y cambiarme a danza luego de las múltiples conversaciones que sostuvimos en torno a la contingencia politica, el arte y, claro, la fuerza transformadora de la danza.
Acá va mi breve y apurado homenaje al Maestro Patricio Bunster.

Un abrazo, Manuel.
   

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GRACIAS POR LA DANZA

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En nuestros tiempos? post? se ha diagnosticado el ?fin de la historia? Como el término de la posibilidad de generar proyectos colectivos de emancipación. Qué visión más sospechosamente conveniente para las políticas individualistas neoliberales que requieren del olvido social para operar sin contrapeso. Y qué dictamen más lejano de las reales posibilidades que tienen los pueblos para crear mayores espacios de libertad e igualdad. Baste como medio de prueba un solo ejemplo de vida que encarna esta potencia realizadora de la humanidad: Patricio Bunster.

En la cuarta década del siglo XX, Patricio cursaba cuarto año de Arquitectura. Sin embargo, el impacto que le provocó ver la actuación del Ballet de Kurt Jooss fue de tal magnitud, que decidió dar un giro a su vida, convirtiéndose en uno de los primeros estudiantes de la Escuela de Danza en Chile. Fundado el Ballet Nacional Chileno en 1945, Patricio se desempeñó como solista en múltiples obras, como Coppelia, Rey Dosselbart, Leyenda de José, Gran Ciudad, Baile en Antigua Viena, La Mesa Verde y Juventud. En 1951 fue solista además del Ballet de Jooss y bailó en Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza e Islas Británicas. Luego, siguió estudios intensivos en Londres con el maestro de la danza moderna, Sigurd Leeder.

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En 1954 regresó a Chile y asumió como solista y subdirector del Ballet Nacional, hasta 1964, aportando con sus propias coreografías a la danza nacional: Bastián y Bastiana, Calaucán, Surazo, Capicúa 7/4, Amatorias, Uka Ara, La Silla Vacía, Catrala Desciende, Los Siete Estados, Aurora, Las Tres Caras de la Luna y Vindicación de la Primavera. Participó activamente en la Reforma Universitaria democratizando la Escuela de Danza de la Universidad de Chile, donde fue elegido por académicos y estudiantes como su Director.

El diseño formativo de Patricio era inédito para la danza, pues su plan de estudios contemplaba una etapa preparatoria a nivel de las comunas del país, seguida de una etapa básica común de tres años en la Escuela, que culminaba con un período de especialización conducente al título de Instructor, Profesor, Bailarín, Coreógrafo o Especialista en Notación. Patricio vinculaba, además, el Taller Coreográfico con las giras nacionales, lo que permitía la inserción rápida de la creación artística de punta en la realidad y el público nacional. De este modo se generaron diversas obras de Hilda Riveros, Rob Struyf, Joachim Frowin, entre otros, y del propio Patricio, que las creaba para el Ballet Popular que fundara Joan Turner, viuda de Víctor Jara, y quien fuera su compañera durante años.
Producido el golpe militar Patricio salió al exilio a la República Democrática Alemana, donde trabajó hasta 1985 como profesor de danza moderna y coreógrafo en la Escuela Palucca de la ciudad de Dresden y como director de movimiento de montajes teatrales. De aquella época son sus coreografías a pesar de todo, Tui Sum, saludo para Amadeo, porque tenemos sólo una vida y Relumbrará su sombra, que se estrenó en el Ballet de la Opera Cómica de Berlín. Por su labor docente y creativa recibió innumerables distinciones, siendo elegido en 1984 miembro correspondiente de la Academia de las Artes de Berlín. Trabajó como coreógrafo invitado en el Ballet Nacional de Cuba, en el grupo de Danza de la UNAM de México, en Noruega y Costa Rica, y dictó cursos en Alemania Federal y en el Laban Centre de Londres.

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Apenas la dictadura levantó en 1985 la prohibición para su regreso, Patricio, junto a la maestra Joan Turner, fundó el Centro de Danza Espiral, donde retomó la formación de Intérpretes, Coreógrafos y Profesores de Danza, así como la difusión de la danza a los sectores marginados de la sociedad. Su labor creativa no la interrumpió a pesar de ser un octogenario y a partir de 1988 participó como actor de reparto en numerosos filmes nacionales, siendo memorables sus roles en La Frontera, Sub Terra y El Chacotero Sentimental.

En 1995 recibió el Premio Municipal de Arte, en 1996 diseñó la carrera de danza de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano siendo su Director desde entonces, y en 1997 fue condecorado con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral en el Grado de Oficial. En 1998 fue elegido Miembro Correspondiente de la Academia de las Artes de Sajonia y el 2004 obtuvo el Premio Altazor.

Contagiado por su carisma fui uno de los tantos que tomó cursos de danza en el Espiral. Ahí pude sentir el goce del movimiento, de la coordinación de individualidades que logran conformar un todo organizado y armónico. En ocasiones lo acompañé a establecimientos educacionales populares y pude comprobar la transformación en acto del mundo de la vida de aquellos niños y jóvenes al entrar en contacto con la danza y cómo ésta resulta clave para la conformación de la memoria colectiva, esencial para la constitución de sujetos de cambio que, para llegar a ser tales, deben dotarse de un ?nosotros? que les permita salir del desánimo y la amargura de quien ha terminado por creer que está sólo en el mundo.

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Recientemente nos hemos enterado de tu fallecimiento. Pero el amor a la humanidad que entregaste no tiene punto de término. Con personas como tú la historia de las sociedades siempre se movilizará hacia nuevos horizontes y ya vemos como tus coreografías son bailadas por otras generaciones que construyen ese mundo común en que todos y todas llegaremos a ser auténticamente libres e iguales. Gracias Patricio por guiar nuestros pasos.
Gracias por la danza.
 

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Ilustración: Siegfried Woldhek http://www.woldhek.nl/ 

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Robin BBUSS/Albert CAMUS

Robin BBUSS/Albert CAMUS

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El nuevo Camus

por Robin Bbuss 

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En 1965, ocho años después de que el escritor francés de origen argelino Albert Camus (1913-1960) recibiera el Premio Nobel de Literatura, aparecieron dos tomos de sus obras completas en la Bibliothèque de la Pléiade. Hallazgos recientes y estudios académicos han redimensionado el trabajo narrativo y periodístico del autor de El extranjero: Gallimard acaba de lanzar, completamente reestructurada, la última versión de sus libros. Aquí, una aproximación al nuevo Camus.

Los Gallimard dieron a conocer a Camus y un Gallimard acabó con su vida. A partir de El extranjero, todas las obras del escritor fueron publicadas por esa empresa familiar, la editorial más prestigiada en la literatura francesa del siglo XX. De hecho, cuando Camus llegó a París a principios de 1940, una de las primeras personas a quienes conoció, en el periódico Paris-Soir, fue Janine Thomasset, quien más tarde sería la esposa de Pierre Gallimard y, después, del primo de éste, Michel Gallimard.

La editorial no tardó mucho en sacar un par de tomos en su colección Bibliothèque de la Pléiade en honor del ganador del Premio Nobel, quien entonces ya había fallecido. El primero apareció en 1962 y la edición estuvo a cargo de Roger Quilliot; Théâtre, récits, nouvelles, dedicado a la obra de ficción de Camus, quedó complementado en 1965 por Essais, un volumen de ensayos. Sin embargo, desde entonces ha aparecido material nuevo, sobre todo El primer hombre, la última —e inconclusa— novela de Camus y, en el otro extremo de su carrera, Una muerte feliz, obra precursora de El extranjero que no se publicó sino hasta 1971.

También era necesario tomar en cuenta los estudios académicos que se han llevado a cabo sobre sus escritos; por ejemplo, el ensayo en donde Jacqueline Lévi-Valensi, la gran especialista en Camus, analiza las contribuciones reales, probables y posibles del autor al periódico clandestino Combat, ensayo que apareció en 2002 (y que, huelga decir, se publicó en Gallimard). Había llegado el momento de hacer una nueva edición conmemorativa, así que ya tenemos esta colección de Camus en la Pléiade, destinada eventualmente a consistir de cuatro tomos dispuestos por orden cronológico más que temático. El equipo editorial fue dirigido por la profesora Lévi-Valensi, quien también redactó la introducción general de la colección pero, como ella murió en noviembre de 2004, esto significa que alguien más tendrá que asumir la responsabilidad editorial de los dos últimos tomos.

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Albert CAMUS 

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Los volúmenes de la Pléiade representan un magnífico homenaje para cualquier escritor. Cuentan con una sobria introducción, con un admirable trabajo de investigación realizado por los principales especialistas, incluyen notas académicas y variantes de lecturas, bibliografía, cronología y demás; están impresos en las pastas tradicionales con letras doradas, conservados en forros de plástico transparente y cada tomo tiene un estuche blanco individual. Buscan ser la versión autorizada de la obra del autor elegido.

Su imperfección aparece sólo si uno trata de leerlos: la letra minúscula, las notas aún más pequeñas y las mil páginas, o más, de delgado papel, del tipo que suele usarse para las biblias y los devocionarios, son una desventaja para su uso en la vida real. La semana pasada, cuando viajaba en tren a Cambridge, me pareció impropio sacar del estuche el primer volumen de Camus, sobre todo al encontrarme en un vagón de segunda clase… era como leer un folio empastado en cuero en un McDonald’s. Uno debería estar en una biblioteca privada para poder abrir cada volumen sobre el regazo o una mesa, y volver las páginas lentamente, con respeto.

La Pléiade incluye ahora a escritores como Simenon, cuya canonización se apoya en cimientos más dudosos que la de Camus, pero la presencia física de la Pléiade (para no mencionar su precio) exige una actitud reverente hacia la colección y el autor. Uno no desea subrayar nada ni anotar números de página en la guarda ni garabatear un comentario escéptico ni siquiera hacer una corrección al margen (por ejemplo, junto al número de página equivocado que aparece en una nota al pie del tomo uno, página 1,273, con referencia a la biografía de Olivier Todd sobre Camus).

Si la colección de la Pléiade sobre Camus debe considerarse como la biblia de la obra del autor, entonces el mejor comentario que lo ayuda a uno a orientarse a través del primero de estos volúmenes es “Albert Camus ou la naissance d’un romancier” de Jacqueline Lévi-Valensi. Este libro empezó siendo su tesis doctoral en 1980, pero no fue sino hasta mucho después que ella se decidió a revisarlo para publicarlo. Cuando murió, en eso seguía y contaba con la ayuda de Agnès Spiquel (quien finalmente se hizo cargo de publicar esta edición). Lévi-Valensi inicia su análisis de las primeras obras de Camus abordando un momento crucial en la vida de éste: cuando, en 1930, se hizo consciente de su vocación como escritor y de su propia mortalidad; en diciembre de ese año, un mes más o menos después de haber cumplido los diecisiete años, a Camus le diagnosticaron que tenía tuberculosis. No fue sino hasta octubre del año entrante que él pudo reanudar sus estudios en el Grand Lycée de Argel, en el grupo de Jean Grenier (quien llegaría a ser uno de sus amigos más importantes).

Lévi-Valensi nos lleva de la mano a través de los doce años que precedieron la publicación de El extranjero (1942) y examina lo que Camus escribió, desde la perspectiva que implica conocer dicha novela; la editorial anuncia este libro como “Camus avant L’étranger” [“Camus antes de El extranjero”]. Este enfoque inevitablemente implica una distorsión, al condicionar en cierto modo el interés de las distintas actividades literarias de Camus (periodismo, ensayos, teatro y novela) a la forma en que éstas se relacionan con su primera gran obra; por ejemplo, la especialista describe Una muerte feliz, que Camus escribió de 1936 a 1938 antes de acabar abandonándola, francamente como “une erreur” [“un error”]; a pesar de eso, la colección Penguin de clásicos modernos incluyó en julio A happy death entre las obras traducidas de Camus.

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Su libro "El extranjero" en francés

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Es cierto que, una vez que decidió cuál era su vocación, Camus fue un escritor asombrosamente consciente de sí mismo. La declaración que hizo en 1935 de que “L’oeuvre est un aveu; il me faut témoigner” [“La obra es una confesión; debo declarar como testigo”] podría ser el epígrafe de todos sus escritos subsecuentes. Ya desde entonces, en un cuaderno que llevó de 1938 a 1942 (que se publica aquí por vez primera, bajo el título de “Sans lendemain”), él planeaba “une oeuvre à faire” [una obra por hacer], dividida en ensayos, obras de teatro y novelas, que comenzaría con un primer grupo que describe así: Lo Absurdo (ensayo), Calígula (obra de teatro) y Un hombre libre (novela).

Para el mes de junio de 1947, ya había desarrollado esta idea en su cuaderno hasta convertirla en un esbozo más detallado de su obra, existente y futura, dividiendo novelas, ensayos y obras de teatro en cinco grupos: primero, “L’Absurde” [“Lo Absurdo”] (El extranjero, El mito de Sísifo, Calígula, El malentendido); segundo, “La Révolte” [“La Rebelión”] (la novela La peste, recientemente terminada, el ensayo El hombre rebelde y la obra de teatro Los justos; estas dos últimas estaban inconclusas en ese entonces); tercero, “Le jugement” [“El juicio”] (una categoría en donde podría incluirse La caída, una novela que escribió mucho después, aunque parece ser poco probable que él la haya planeado con tanta anticipación); cuarto, “L’amour déchiré” [“El amor destrozado”]; y, por último, “La Création corrigée ou Le Système” [“La Creación corregida o El Sistema”], que incluye “gran roman + grande médiation + pièce injouable” [gran novela + gran mediación + obra de teatro imposible de llevar a escena].

Huelga decir que la existencia de semejante plan no significa que, aun de haber vivido, Camus lo hubiera seguido a pie juntillas, pero sugiere la existencia de una fuerte determinación detrás de su vocación (con un toque de humor en la última sección), así como la voluntad de creer que su tuberculosis no necesariamente era una sentencia de muerte. Sin embargo, estos mismos cuadernos contienen muchas anotaciones acerca de proyectos que no encajan en el esquema y que nunca se llevaron a cabo; por ejemplo, “Étude sur G. comme esprit opposé a Malraux” (la nota de la Pléiade nos indica que la G se refiere a Grenier, aunque también podría tratarse de Gide, un escritor vivo a quien Camus admiraba, al igual que a Malraux); o “Nouvelle ou roman Justice”; o bien “Pièce Dora…”. Todos estos proyectos aparecen más o menos por la misma época, en 1947 o a principios de 1948. Y aunque es fascinante contemplar en los cuadernos y en los proyectos frustrados la base de lo que llegaría a convertirse en las principales aportaciones de Camus a la literatura, resulta igual de fascinante ver lo que podrían parecer desviaciones de esa ruta, por ejemplo, su trabajo como periodista. Al considerar los textos de la década de los treinta desde el punto de vista de su relación con El extranjero, Lévi-Valensi tiene muy poco que decir acerca de la participación del escritor con el Partido Comunista o con el grupo teatral con el que colaboró en la obra Rebelión en Asturias (1936), que el alcalde de Argel prohibió por considerarla subversiva y que es la primera obra que se incluye en el primer volumen de la colección de la Pléiade.

Ahora bien, el libro de Lévi-Valensi sí hace hincapié en la persistencia de ciertos temas en la obra del escritor, empezando con la idea de lo Absurdo. Ésta se vincula claramente con el hecho de que el autor descubriera a temprana edad que su vida era amenazada por la tuberculosis; el concepto camusiano de lo Absurdo se deriva de la certeza de la muerte: “juger que la vie vaut o ne vaut pas la peine d’être vécue, c’est répondre à la question fondamentale de la philosophie” [“juzgar si la vida merece vivirse o no es contestar la pregunta fundamental de la filosofía”], escribe al principio de El mito de Sísifo. “Le sujet de cet essai est précisément ce rapport entre l’absurde et le suicide, la mesure exacte dans laquelle le suicide est une solution à l’absurde[“El tema de este ensayo es precisamente la relación que existe entre lo absurdo y el suicidio, la medida exacta en la que el suicidio es una solución para lo absurdo”].No obstante, cuando este libro estuvo listo para ser publicado, la guerra estalló. El conflicto armado y la ocupación de Francia replantearon todas las preguntas acerca del valor de la vida y de lo que podría darle algún sentido. En efecto, Raymond Queneau, uno de los editores de Gallimard, se vio obligado en 1942 a escribirle a Camus para explicarle que, debido a algunas “dificultades locales”, Gaston Gallimard deseaba que el capítulo sobre Kafka quedara fuera de El mito de Sísifo; no sería prudente publicar un estudio acerca de un escritor judío durante la ocupación nazi. Aunque Pascal Pia le sugirió que el libro se publicara en Suiza, Camus aceptó la petición de Gallimard y el capítulo sobre Kafka no apareció sino hasta después de la guerra.

Los otros dos páneles del tríptico sobre lo Absurdo son El extranjero, la novela más conocida de Camus (que Sartre, para disgusto de Lévi-Valensi, describió como “une illustration concertée des thèses soutenues dans Le mythe de Sisyphe” [“una ilustración concertada de las tesis que se sustentan en El mito de Sísifo”]) y la obra de teatro Calígula, en donde el emperador romano se convierte en un héroe “absurdista”; la Pléiade nos permite seguir la obra a lo largo de sus distintas versiones. Un tema recurrente que aparece en las entrevistas y en otros textos que Camus escribió al respecto es su rechazo a la idea de que cualquiera de sus obras “ilustra” conceptos filosóficos, ya sea propios o ajenos. Por eso es que, en 1948, Camus se toma la molestia de escribirle al editor de La Nef para expresar su irritación por el hecho de que Henri Troyat describiera Calígula como “una ilustración —esa odiada palabra— de los principios existencialistas del señor Sartre”.

El propio Camus insistió en la reseña que hizo de La náusea de Sartre: “Un roman n’est jamais qu’une philosophie mise en images” [“Una novela nunca es tan sólo una filosofía representada en imágenes”]; y estaba decidido a mantener esta distinción en su propio trabajo (distinción que fue respetada en la edición original de la Pléiade), entre novela, teatro y ensayos; esto es, entre el arte y la teoría.
El segundo volumen de esta nueva edición de la Pléiade sólo incluye una de las novelas más importantes, La peste, y está integrado sobre todo por artículos de periódico y otros textos escritos por encargo. Camus siempre tuvo un concepto elevado del periodismo en tanto que profesión, concepto que su experiencia durante la guerra reforzó de manera natural: “Pour de hommes qui, pendant des années, écrivant un article, savaient que cet article pouvait se payer de la prison et de la mort, il était évident que les mots avaient leur valeur” [“Para los hombres que durante años supieron que, al escribir un artículo, podían pagarlo con la cárcel y con la muerte, resultaba evidente que las palabras tenían un valor propio”], escribió en Combat en agosto de 1944. Sin embargo, decirles a los periodistas que lo que escriben es un asunto de vida o muerte tiene como resultado que éstos exageren su propia importancia y los artículos periodísticos de Camus también pueden ser excesivamente moralizantes.

Después de superar las desventajas físicas de estos volúmenes, demasiado preciados, uno descubre mucho material fascinante, sobre todo en los escritos de menor importancia: reseñas literarias, entrevistas, prefacios y cuadernos. Hay un interesante artículo, que data de la preguerra, sobre el nacionalismo argelino que se publicó en 1939 pero, salvo por esto, Argelia parece estar ausente. Una de las razones de ello es que los artículos que Camus escribió sobre su tierra natal, sobre todo la importante serie que escribió para Combat en mayo de 1945, cuando las masacres de Sétif, se publicaron posteriormente en el volumen Crónicas argelinas, 1939-1958 y tendrán que esperar su turno hasta que se publique la última parte de esta colección. Como es comprensible, el problema de Argelia preocupaba mucho a Camus y acabó atormentándolo; uno no tiene más remedio que especular sobre el giro que habrían dado sus ideas si el autor hubiera vivido para presenciar la independencia de ese país en 1962 y la campaña asesina de la OAS que fue la respuesta de los pieds noirs. Si tan sólo hubiera seguido con su plan original de tomar el tren de regreso a París, en vez de aceptar que Michel Gallimard lo llevara en su auto...

A Camus se le había oído comentar alguna vez que no había nada más absurdo que morir en un accidente automovilístico. 

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Buss. Escritor y traductor. Especialista en literatura francesa.
Tomado de The Times Literary Supplement.
Traducción de Katia Rheault.

Confabulario, El Universal.com :http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/index.html  

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Albert Camus

Nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi (hoy Drean, Argelia). Cursó estudios en la universidad de Argel que interrumpió debido a una tuberculosis. Creó una compañía de teatro de aficionados que representaba obras a las clases trabajadoras; encontró trabajó como periodista y realizó muchos viajes por la vieja Europa. Está considerado el representante del existencialismo «ateo». En el año 1939, publicó Bodas, artículos sobre reflexiones inspiradas por sus lecturas y viajes. En 1940, se trasladó al fin a París y entró como redactor en el periódico Paris-Soir. Fue miembro activo de la Resistencia francesa durante la II Guerra Mundial dirigió de 1945 a 1947, Combat, una publicación clandestina. En "El extranjero" (1942) la primera novela que publicó Camus, tiene a Argelia como fondo como en la mayoría de sus narraciones siguientes. Esta obra y el ensayo en el que se basa, "El mito de Sísifo" (1942), exponen la influencia del existencialismo en su pensamiento. De las obras de teatro que desarrollan temas existencialistas, Calígula (1945) es una de las más célebres. Aunque en su novela La Peste (1947) Camus todavía se interesa por el absurdo fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los desastres. Sus obras posteriores incluyen la novela La caída (1956), inspirada en un ensayo precedente; El hombre rebelde (1951); la obra de teatro Estado de sitio (1948); y un conjunto de relatos, El exilio y el reino (1957). Colecciones de sus trabajos periodísticos aparecieron con el título de Actuelles (3 vols., 1950, 1953 y 1958) y El verano (1954). Una muerte feliz (1971), aunque publicada póstumamente, de hecho es su primera novela. En 1994, se publicó la novela incompleta en la que trabajaba cuando murió, El primer hombre. Sus Cuadernos, que cubren los años 1935 a 1951, también se publicaron póstumamente en dos volúmenes (1962 y 1964). Camus, que obtuvo en 1957 el Premio Nobel de Literatura, murió en un accidente de circulación en Villeblerin (Francia) el 4 de enero de 1960.
  

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A consultar:

http://es.wikipedia.org/wiki/Albert_Camus 

http://www.monografias.com/trabajos10/extra/extra.shtml

http://www.lainsignia.org/2000/octubre/cul_016.htm 

Ilustración: Siegfried Woldhek

http://www.woldhek.nl/ 

Raoul DALEV

Raoul DALEV

raoul dalev radiotvneruda73@gmail.com   

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Estimados Nerudianos,

Agradecemos todo el esfuerzo que realizan en sus trabajos por mejorar la vida en esta gran aldea.

Nuestro Pablo el Neruda de todos nos enseño con su vida que es importante hacer el bien, aun con modestas palabras.

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Les informamos que
www.radioneruda.org mantiene su presencia ahora les presentamos a www.radiotvneruda.com  ambas al servicio de devolver los trabajos nerudianos para el ser humano… 

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Adriana GOÑI GODOY

Adriana GOÑI GODOY

Adriana Goñi adrianagoni@terra.cl 

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Poesía y Memoria:
Ayer, hoy, mañana

Por Omar Lara*


 La poesía
 ¿Para qué puede servir
 Sino para encontrarnos?


Eso dije una vez, y en este reencontrarnos
Con la vida mayor, con el torrente diáfano
De la fluyente memoria
Me pregunto otra vez
La poesía
Para qué puede servir.


También dije una vez que la víspera/tarde
Fernando le cantaba a su hija Camila
Y que un día Camila cantaría para él
En otras calles limpias. Supongamos, Camila,
Que esta canción es hoy, que el día limpio
Es hoy.


Dije también el flaco
Nuestro flaco de pelo crespo
Al que le ganábamos al dudo
Sin ninguna consideración
En las tardes diluvios de junio.
Dije también el Flaco, quiero decir
Nuestro Héctor Valenzuela
Dije también.

 También dije René,
En el azogue ardiente de su espejo.
dije tantos porque tantos hubo.

 Se me viene a la mente
En este verde amado
Vecino del granito que extenderá
Sus nombres
Se me viene a la mente
La vida/poesía del compañero Allende
¿perdón? Del compañero Allende.
Cuánto orgullo, qué gozo qué extrañeza poder decir
El compañero Allende.
Se me viene la voz
De los que no se llaman
En la hondura malévola
De los abandonados
De los que no se nombran
En la espiral perversa
De lo ocultado y lo resquebrajado
De los que no se llaman sino
Apenas
En la musitación
Los flagelados
Los asesinados
Los desaparecidos...

 Pero ahora, esta tarde
Una tarde parece vivida tantas tardes
En la memoria pavorosa
Demos nombre a todos los anónimos
A todos el fervor de huesas florecidas
Digamos, esta tarde
Que se llaman también
René Barrientos
Luis Appel
Angélica Delard
Fernando Krauss
José Gregorio Liendo
Alejandro Mellado
Sergio Pardo
Héctor Darío Valenzuela
Hugo Vásquez

 Digamos que ustedes son el nombre
De todos los que faltan
De los anonimados, de los
Escamoteados de la vida y su fuego.
Ustedes son sus padres y sus hijos
Ustedes nuestros padres nuestros hijos.

 Y esta tarde tenemos, fíjate compañera
Fíjate, compañero
Vida, destino, fíjate.
En este oscuro nido de los desamparados
Tenemos un destino, parece
Los débiles que somos
Los desesperanzados
Los cautelosos y los descreídos
Los cansados
Y -sin embargo- audaces en la re-invención
Del no-olvido
De la vida y sus ritos.

 Así nos hemos, nos habéis convocado
Para mirar una vez más la mirada ferviente
Que fuimos una vez.


Y no somos nostálgicos
Y si somos nostálgicos
Lo somos del mañana.
No de ayer.

 Queden aquí sus nombres
No importa que esta piedra se disuelva en el viento
No será esta materia la que encienda
Sus voces.

«La Memoria es la búsqueda de la Historia aún no contada.»   

A consultar:

http://corporacionculturalacu.blogspot.com/  

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* Con motivo de la inauguración del monolito recordatorio de los estudiantes de la Universidad Austral asesinados en la dictadura.
25/07/2006
  

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Ilustración: Siegfried Woldhek

http://www.woldhek.nl/ 

Los 100 años de Frida…

Los 100 años de Frida…

 

Festejarán España, México e Italia centenario de Frida 

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Presentan en Italia el programa de actos culturales en memoria de la pintora mexicana.

Instituciones españolas, mexicanas e italianas presentaron hoy en Roma el programa para la celebración del centenario del nacimiento de la pintora mexicana Frida Kahlo, que tendrá como plato principal un espectáculo de flamenco basado en la vida de la artista.

La colaboración en los actos de homenaje a Kahlo corre a cargo del Instituto Cervantes y la Real Academia de España en Roma, la embajada de México en Italia y el Ayuntamiento de la capital italiana.

Las cuatro instituciones han programado para el 1 y el 2 de octubre el espectáculo El dolor de Frida Kahlo: el doble y el espejo, que correrá a cargo de la asociación cultural “ El Mirabrás ”.

En una rueda de prensa al presentar el espectáculo, que será representado en el Auditorium de Roma, su director Gianni Licata, comentó que la pretensión es crear una coreografía continua que refleje la vida de Kahlo y su pintura.

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Para el 4 de noviembre se ha programado una mesa redonda, bajo el título: “ Frida Kahlo y el México de su tiempo ”, que se celebrará en la Real Academia de España, y que contará con la presencia de la directora de la institución, Rosario Otegui Pascual, el embajador de México en Italia, Rafael Tovar y de Teresa, y el profesor de historia contemporánea de la Universidad de la Sapienza, Stefano Tedeschi, entre otros.

Los actos se han anticipado en unos meses al año del centenario del nacimiento de Frida Kahlo (1907-1954), que será en 2007. En la rueda de prensa, la directora del Instituto Cervantes, Fanny Rubio, resaltó la figura de la pintora mexicana, de la que dijo fue un reflejo de la mujer moderna y una superviviente en un mundo de hombres. Rubio explicó la elección del nombre del espectáculo, El dolor de Frida Kahlo: el doble y el espejo, porque fue una mujer que se examinó constantemente y cuya vida estuvo marcada por el dolor, que en lugar de romper su personalidad se convirtió en motor de su fuerza creadora.

mvc

El Universal
Roma, Italia
      

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Magdalena Carmen Frida Khalo y Calderón nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Era la tercera de cuatro hijas del matrimonio de Matilde Calderón y Guillermo Kahlo. A los seis años enfermó de poliomielitis lo que provocó que su pierna derecha adelgazara. Una enfermedad que ella intentaba ocultar, de joven bajo pantalones, más tarde bajo largas faldas mexicanas. Su padre, fotógrafo de profesión, le enseño a utilizar la cámara, revelar, retocar y colorear, lo cual le sería útil para su pintura.
    

En 1922 se matriculó en la Escuela Nacional Preparatoria. Le interesaban las ciencias naturales, biología y anatomía, y deseaba ser médico. En la escuela era miembro de un grupo apodado "Los cachuchas", quienes se identifican con una gorra de traficante. Era un grupo interesado en la literatura y con ideas social nacionalistas. De sus filas saldrían más tarde varios líderes de la izquierda mexicana.
    

En 1925, Frida y su amigo Alejandro Gómez Arias sufrieron un accidente al chocar el autobús en que viajaban con un tranvía. Frida pasó tres meses en cama y al año le detectaron una vértebra rota lo que exigió el uso de corsés durante nueve meses. Como tenía que pasar dias en cama con movimientos reducidos empezó a pintar. En su cama se instaló un caballete que le permitía pintar recostada y comenzó a pintar su primer cuadro, el retrato de una amiga. Luego al tener un espejo cerca pudo verse a sí misma y pintar sus autorretratos. Más tarde diría: "Me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco".

    

Primero fue realista -retratos de amigos y familiares, flores-; después, a causa de la intensidad de sus sentimientos y de un cuerpo destrozado, pintó más y más su propia imagen combinada con expresiones oníricas a veces brutales. Parte de su obra incluso se ha asociado a tendencias surrealistas. 

    

En 1929 contrajo nupcias con Diego Rivera, de quien se divorció en 1940 para volverse a casar con él un año después. Fue maestra de pintura en la Escuela de Artes Plásticas, y miembro del seminario de Cultura Mexicana. En 1938 montó su primera exposición individual en la Julien Levy Gallery de Nueva York.
    

Algunos de sus trabajos fueron incluidos en la Exposición "Mexique" de 1939, en la Galería Renou et Colle de París, así como en diversas colectivas a lo largo de su vida en México. Participó en la Exposición Internacional del Surrealismo organizada en 1940 en la Galería de Arte Moderno en la capital de México. Instituciones de la importancia del Museo de Arte Moderno de Nueva York y Georges Pompidou de París cuentan con obra de la pintora.  

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Frida Kahlo / El Abrazo de Amor del Universo, la Tierra (México), Diego, Yo
y el Sr. Xolotl / 1949
Oleo sobre masonite / 70 x 60,5 cm / Colección J. y N. Gelman

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En abril de 1953 expuso por primera vez en la galería de Arte Contemporáneo de Ciudad de México. Un año después murió. El matrimonio Kahlo-Rivera fue miembro del Partido Comunista Mexicano. El día de su entierro, el féretro de Frida fue cubierto con la bandera del partido, un hecho que fue muy criticado por toda la prensa nacional.      

Su casa de Coyoacán fue transformada en Museo y lleva su nombre.  

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