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Revista Literaria AZUL@RTE

Los 100 años de Frida…

Los 100 años de Frida…

Homenaje a Frida

Silsh 

*

Frida,
esa mujer que mira
por los agujeros de su vientre
enroscando sus venas, cicatrices
donde aquietar su furia sobre lienzos,
la esclava de pasiones, de puñales
que retratada-atada
está
entre girasoles,
que escupe y carajea
ante injusticias
desde su cuna-cama-dura-quieta,
recortada en pedazos
su columna.

Frida, la de los clavos
clama,
retorcida cadera inmóvil
entre pájaros-pinceles,
revoluciona tiempos
agitada de amor
por su Rivera.
   

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Diego RIVERA Y Frida KAHLO en «stand by»

Antonio Canet

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No necesito que digan que está nevando en Nueva York
frente a la columnata del empire state saltan las pulgas
cuando el sentido de la ilusión cobra su desaliento
bendita maldad se estaciona frente al mural de Rockefeller
hay una bala de cañón ensañándose con el juego del billar
sólo el populacho desconoce las credenciales genuinas
que llevan a cabo los pintores de la corte mexicana
sin que ningún intruso impida la majestuosidad del color
echan abajo el pilar junto al fusil de pliegues y pinceles
mientras que Rivera y Frida nos invitan a un café
decidimos ingerir un tequila con el visto bueno de Tronsky
el ruso escurridizo de la palabra no consume vodka
lo mismo que decir la mierda revolución del terror
otra historia que cuenta la veracidad sin estocada
convirtiéndose en un slogan partido en el centro del lienzo
escritura maldecida por una joven pícara postsurrealista
aquella cinta puesta alrededor de la cabeza de Breton
supo después que París es un bulevar decadentista
no la cara de Pierrot haciendo reír a los transeúntes
cuántas veces Frida Kahlo pinta su estocada mortal
delante los incrédulos moribundos festejan la muerte
el recurso de hacer vital el cuerpo creativo del ser
intensa vaguedad de sus entrañas maltrechas
por esa ironía escrita en el destino del paisaje insomne
festejar es otra manera de morir como sobrevivientes
naufragio que nunca abandonó la antesala pictórica
la casa azul dividida en dos parcelas geniales
unida por una simple línea sobre el puente imaginario
conquista la ciudad en cada viajero que se acerca
Diego Rivera y Frida Kahlo prendidos al hilo geométrico
que forma la figura de ese autorretrato conmovedor
dentro de un estuche con sombrilla ticket for visitor
donativo a quince metros para levantar el obelisco
quizás aquel boleto para el visitante se hizo luna negra
Xochimilgo es un tranvía cargado de hojas revoloteando
aún siguen batiendo las imágenes con infinitud resuelta
Frida no sé qué pensaste cuando llegaron los gendarmes
con ese retruécano de señorío que confunde al Hado
querer sentir la escarcha en los suburbios de Manhattan
es convencer a Diego Rivera de tu estocada inmortal.

*

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FRIDA KAHLO

Ramón MORALES TARANCÓN

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Adherida a tu sillón de mutaciones
         De amores latentes
         De galimatías arrítmicas
         Y de esperanzas por la magia irrepetible
         De tus colores indígenas
Vives.
Frida quimérica madreselva
Aferrada a la negación de tu andamiaje
A la infertitlidad de tu campo
Y a la fábula de la tristeza
                   Marchita por el ruso.

Eres la mujer comprometida de la leyenda
Sediciosa y vehemente
Rebelde y pasionaria
Declinas lo grandioso
Pero exigimos tu lugar entre los grandes.

El aire mece tu hamaca
Y levanta vestidos impecables de tradición
Y los óleos gritan tu posmodernidad.
  

*

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A consultar:

http://es.wikipedia.org/wiki/Frida_Kahlo

http://www.psikeba.com.ar/articulos/AWkahlo.htm

http://www.pbs.org/weta/fridakahlo/worksofart/index_esp.html  

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La Vida callada... dadora de mundos. Venados heridos, ropas de tehuana, rayos, penas, soles, ritmos escondidos "La niña Mariana" frutos ya muy vivos, la muerte se aleja, líneas, formas, nidos, las manos construyen los ojos abiertos los Diegos sentidos lágrimas enteras todas son muy claras Cósmicas verdades que viven sin ruidos Arbol de la Esperanza mantente firme."

Frida Kahlo

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SILSH

SILSH

 

Silsh, porteña enamorada de Buenos Aires y del Río de la Plata, que desde los cuatro años juega a armar palabras. Incansable "laburante" que quiere seguir resistiendo en su complicado país y que alimenta su costado sensible a través de la escritura para poder vivir y darle sonido a su voz interior. Adicta al "pucho" y al "mate" además de ser una apasionada por la lectura y la música que, de curiosa, se recibió de Lic. en Publicidad dejando inconcluso su antiguo amor por la bioquímica.Ha publicado su libro de poemas "Descalza y con sombrero" (Letramundi-Argentina) en el 2004. 

E-mail : silsh@arnet.com.ar 

Sitio Web : http://silsh.webcindario.com/       

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HE REGRESADO A CASA        

Extraviada de vos, he regresado a casa.

El jardín, insiste en su nobleza de pincelar con verdes el rellano y las flores anuncian bienvenidas.

Me acurruco en la puerta bajo el dintel añoso.

El picaporte gime con pertinaz nostalgia.

La madera del piso me mira con candor.

Camino sin rozarla, buscando mis rincones e invierto al mediodía que empuja su destino de primavera blanca.

En actitud de abrazo, el nogal de la mesa me brinda con robusta estatura.

Me adueño de mis cosas: de este paso que elige, de mi escozor, mi cauce, mi gesto familiar.

Y las manos responden.

Acarician los nudos que brotaron del árbol donde juega un hornero con maternal instinto, desde un ojal de barro.

Se columpia un retoño del jazmín que diluye el peltre de otras lluvias.

El sol filtra los muros, desnuda cada sombra, mientras abro cajones que conversan en clave, crónicas de humedad (¿alguien conoce acaso, mi fecha de partida?)

Con las dudas gastadas, con los ojos más limpios, reúno mis porciones de pastel carcomido en una fiesta vieja (afuera; los residuos, descartable lo rancio) y en el centro de todo, un candil encendido me ríe la tardanza. 

Descubre a mi juglar, que no cesa, que canta su verbo más sonoro.

Con este pulso escribo sobre papel de arroz.He regresado a casa después de tantas hojas, de recortes, de inviernos, de andar sin un paraguas, de quebrar los zapatos en mitades ausentes.

Sólo sabe - mi casa - del pan recién horneado y esta sonrisa nueva. 

*

Ilustración: Randy Wiens

http://www.webstergalleries.com/wiens.htm

Oscar Felipe CHAVEZ GUTIERREZ

Oscar Felipe CHAVEZ GUTIERREZ

 

oscar felipe chavez gutierrez osfechavez@hotmail.com  

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PROMOCION XIII ENCUENTRO DEL TEATRO EXPERIMENTAL COMUNITARIO ABIERTO

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Cordial  Saludo, en este
Décimo Tercer  XIII  ENCUENTRO POPULAR del TEATRO EXPERIMENTAL COMUNITARIA ABIERTO.   

Compartimos con Ustedes la Felicidad de Nuestros primeros Quince Años como Estrategia Teatral TECA, que se apropia afectivamente de los Espacios Abiertos para el Desarrollo de las Artes Escénicas y  de la Formación, creación de nuevos públicos, nuevos actores y actrices;  de afianzamiento de nuevos directores, expresando dramaturgias que recojan las identidades urbanas de la convivencia comunitaria en Procesos Culturales.

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NUESTRA XIII  FIESTA PRIMORDIAL

Tenemos  para Ustedes  7500 SIETE MIL QUINIENTAS  localidades en 24 funciones Listas, cupos para seis Talleres de Formación TECCA, desde del 22 de Septiembre y hasta el 11 de Octubre; para COMPARTIR  nuestras estéticas escénicas,  demostrarnos como estamos ampliando nuestra base  del Reino Teatral en Nuestra Tierra y mostrar y VER; apreciar la Variedad de propuestas,  técnicas, estilos, géneros diversos y que clase de Teatro - Espectáculo también  hacemos, que clase de Actores de Paz tejen la noción Cultural de Nación y el sentido inapreciable que tienen de la Vida. Adjuntamos Programas.

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Solicitamos respetuosamente  su valioso concurso, para  DIVULGAR nuestra programación y  Apoyar tan importante esfuerzo para APRECIAR Y RECONOCER  a DIEZ Propuestas Escénicas así: cuatro grupos Nacionales y Tres organizaciones Locales que nos Acompañarán en esta XIII versión con 24 funciones Teatrales:

Estrenan  Escena en Cali CARRETACA TEATRO con las obras: el porquerizo y Escoba

- Red Colombiana de Teatro en Comunidad. (6PAX) Jocrar

- Nuestra Gente de Medellín Red Colombiana de Teatro en Comunidad. (11PAX) de la CASA Rayuela Títeres  y Teatro de Pasto

Salomón Gómez, Pionero TECA, Asociado a la CASA TECA, Fundador y Articulador en Pasto

- Nariño de la Red Latinoamericana de Actores de Paz  (3PAX) Escuela del Teatro Libre de Bogotá  

- El  Actor  y Coordinador de la Gira: "Jóvenes Actores de Paz",  Carlos Alberto Ossa, es parte del proceso TECA en la comuna 17, Fundador y Articulador en Bogotá Distrito Capital y El Departamento de Cundinamarca de la Red Latinoamericana de Actores de Paz.(8 PAX)

Colectivo Teatral  CTI de Cali

- Pionero TECA, Asociado a la CASA TECA, Fundador y Articulador en Cali  de la Red Latinoamericana de Actores de Paz La Culebra de Cali, Tiene como preocupación primera, la promoción de la Cultura afro descendiente. Pionero TECA, Asociado a la CASA TECA, Fundador y Articulador en Cali Valle del Cauca de la Red Latinoamericana de Actores de Paz AMBIENTAL CLUB de Cali, Agrupación Promotora de Música Urbana original, Pionero TECA, Asociado a la CASA TECA, Fundador y Articulador en Cali, de la Red Latinoamericana de Actores de Paz

Teatro de la Plaza,  de Cali, Organización Productiva de la CASA TECA Fundador y Pionero TECA, Asociado a la CASA TECA, Fundador y Articulador en Cali - Colombia de la Red Latinoamericana de Actores de Paz, participa en el encuentro con tres Equipos Escénicos, cada uno con su montaje diferente.


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TRUEQUE CULTURAL

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Estamos dispuestos a  la contraprestación equitativa de Servicios y hasta por los mismos valores  de su importante APORTE, a nuestra Causa Cultural a través de:


1 Pendón: En todos los Eventos : 7.500 Impactos Directos Mención como patrocinador en las sesenta apariciones públicas. Pauta Cultural en la Revista EIKON,  Circulación certificada 2.000 ejemplares. Tenemos paquetes de  sillas disponibles para un canje por los servicios solicitados. Adjunto ejemplar de la Revista Eikon.


Agradecemos su Amable atención y contribución a la DIVULGACION  de  estas Rutas de los Actores de Paz por una ciudad Culta, en Convivencia y educando con el Ejemplo.

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Atentos a sus instrucciones;


Daniel Andres RONCANCIO BARRIOS,

Director CASA TECA

Fernando CANTÚ JAUCKENS

Fernando  CANTÚ JAUCKENS

 

Los haikus de KEROUAC 

La práctica del budismo llevó a Jack Kerouac (1922-1969), uno de los gurús de la generación beat, a salpicar su obra con enseñanzas de la sabiduría oriental. En su búsqueda de la expresión literaria minimalista encontró el haiku, pieza breve que para el poeta japonés Basho (siglo XVII) detiene “lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”. Reproducimos a continuación 24 instantes atrapados por Kerouac.

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01

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Su interés por el budismo llevó de la mano a Jack Kerouac, la figura más destacada de la generación beat, hacia la forma poética del haiku. Y como desde temprano en su carrera el escritor francoestadunidense fue impactado por esa religión, centenares de “haikus americanos” aparecen incorporados en sus novelas, correspondencia, libretas, diarios, dibujos y grabaciones.

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A partir del catolicismo místico de su infancia, Kerouac saltó al budismo para lograr un sincretismo improbable. Le decía a Carolyn Cassady en una carta de julio de 1954: “Recuerda que la piedad y la compasión yacen en el corazón de la verdad dorada, así es que practícalas.... El mayor problema es enredarse con el Yo, con una personalidad-ego. Yo no soy Jack, ahora yo soy Buda. Sólo soy Jack cuando actúo como tal, o sea de manera cruel, tonta, estrecha o egoísta. El Buda me ha reemplazado...”

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Ese año le escribió a Malcolm Cowley, uno de sus primeros editores: “He empezado a estudiar budismo y para mí es la palabra y el camino que estaba buscando. Todas las cosas son imaginarias y se encuentran en un estado de sufrimiento debido a la Ignorancia, todas las cosas son una manifestación de la Esencia de la Mente. Lea las grandes Sutras Sánscritas Mahayana escritas en el amanecer de la humanidad, 500 años A. C.”

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Al poeta y amigo Allen Ginsberg lo convencería también sobre el budismo. En 1955 le escribió: “La mente tiene su propia luz interior pero sólo se revela si dejas de pensar y permites que el cuerpo se disuelva... Todos tus sentidos se purifican y tu mente regresa a su estado original de Perfección. ¿No te acuerdas de antes de nacer?”.

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Pero es en su novela Los vagabundos del Drama (1953) en la que Kerouac describe mejor su aproximación al budismo. En ella narra cómo conoció en San Franciso, California, a un orientalista al que llama Japhy Ryder (en realidad Gary Snyder, otro amigo poeta), experto en budismo Zen y traductor de poesía china y japonesa al inglés. En uno de los capítulos iniciales Keoruac (Ray Smith) escribe sobre Japhy, con quien tenía incesantes discusiones sobre budismo: “Conocía todos los detalles del budismo tibetano, chino, mahayana, hinaya, japonés y hasta el de Burma, pero cuanto antes le advertí que me importaba un comino la mitología y todos los nombres y sabores nacionales del budismo, y que sólo me interesaba la primera de las cuatro nobles verdades de Sakiamuni: Toda la vida es sufrimiento. Y que hasta cierto punto me interesaba la tercera: Se puede obtener la cancelación del sufrimiento, lo que entonces dudaba que pudiera lograrse”.
 

*

02

*
Los orígenes del haiku se remontan al Japón del siglo XV, pero alcanzan su máxima expresión con los escritos por Basho y Buson en los siglos XVII y XVIII. Los haikus clásicos son poemas de tres líneas y 17 sílabas. Algo así como:
Cayó la luna del cielo.
Peces de luz por todo el río
Kerouac, sin embargo, quiso experimentar, liberarse del conteo de sílabas para llegar más a fondo en la esencia de la forma poética. Escribió: “Yo propongo que el ‘haiku occidental’ sencillamente diga mucho en tres líneas de cualquier lengua occidental. Un haiku debe ser sobre todo muy sencillo y libre de cualquier truco poético, pintar un cuadro pequeño y ser al mismo tiempo tan airoso y gracioso como una Pastorella de Vivaldi”.
 

*

Varios poetas norteamericanos intentaron escribir haikus, inspirados en el clásico libro de T.D. Susuki Ensayos de Budismo Zen (1927). Pero según Allen Ginsberg, Kerouac fue “el único maestro del haiku. Él es el único en Estados Unidos que sabe cómo escribir un haiku porque habla y piensa así”, declaró al Paris Review.

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Entre 1956 y 1966 Kerouac escribió casi un millar de haikus. En 2003 Regina Weinreich, experta en Kerouac y la generación beat, publicó (Penguin) una amplia selección de esos haikus dispersos por toda su obra. Muchos son visiones agudas de la naturaleza, al estilo de los clásicos japoneses. Otros revelan instantes de una desolada belleza, como hacen las pinturas de Edward Hopper. Lo que sigue es la selección personal y traducción de algunos de esos haikus.

***

*

Instantes de desolada belleza
por JACK KEROUAC
 

1
Una flor
al lado del risco
Se inclina ante el cañón

*

2
Cruzando el campo de futbol
al regresar de su trabajo
el solitario hombre de negocios

*

3
Ningún telegrama hoy
—Sólo cayeron
Más hojas

*

4
Chicas preciosas corren
y suben los escalones de la biblioteca
Con sus shorts puestos

*

5
Un toro negro
y un pájaro blanco
Parados juntos en la playa

*

6
Los grillos —lloran
por la lluvia—
¿De nuevo?

*

7
La silla de verano
meciéndose sola
En la ventisca

*

8
Una rosa blanca
salpicada de rojo —¡O
la cereza de un helado de vainilla!

*

9
Descalzo junto al mar
me detengo para rascarme un tobillo
Con el dedo gordo del pie

*

10
Mañana de octubre fría y quebradiza
—los gatos peleándose
En las hierbas

*

11

Las estrellas corren
con rapidez
A través de las nubes

*

12
El sonido del silencio
es toda la instrucción
Que recibirás

*

13
Hombre muriéndose
Luces del puerto
Sobre agua quieta

*

14
Autobús Greyhound,
fluyendo toda la noche,
Virginia

*

15
Por siempre y por siempre
todo está bien—
bosques de medianoche

*

16
Bebiendo vino
—la Reina de Grecia
en una estampilla postal

*

17
Bach a través
de una ventana abierta
los pájaros guardan silencio

*

18
Mañana fresca y con brisa
—el gato retoza
Sobre su lomo

*

19
Solo, en ropas
viejas, bebiendo vino
Bajo la luna

*

20
Mirándose mutuamente,
Ardilla en la rama,
Gato sobre el césped

*

21
Invierno—ese
nido de golondrina
Aún vacío

*

22
Mucha bebida & fiestas
de piano—llegó
y se fue la Navidad

*

23
El hijo empaca
sin hacer ruido mientras la
Madre duerme

*

24
Cierra los ojos—
El rentero llama
A la puerta trasera

*

Kerouac.

Su obra completa ha sido editada por Anagrama. 

* 

El Universal: http://www.eluniversal.com.mx 

A consultar:

http://jackkerouac.webcindario.com/ 

http://www.lector.net/phyfeb00/kerouac.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/Kerouac

http://www4.loscuentos.net/cuentos/local/kerouac/  

Ilustración: Mugs http://www.writersmugs.com/

*

Cesare PAVESE

Cesare PAVESE

Cesare Pavese

(San Stefano Belbo, 1908-Turín, 1950) Escritor italiano. Su infancia y su juventud transcurrieron en Turín, donde se graduó en Letras con una tesis sobre W. Whitman. Su carácter tímido, los desengaños amorosos y las sucesivas crisis vitales, de orden religioso y político (en un principio vinculado al fascismo, posteriormente fue miembro del partido comunista), lo llevaron hasta un aislamiento que culminó en suicidio. Su vida pública y literaria está relacionada con su actividad en la editorial turinesa Einaudi, de la que fue lector y consejero. Pavese perteneció a la generación neorrealista italiana y contribuyó a la difusión de los novelistas norteamericanos tanto a través de sus traducciones de Melville, Dos Passos, Faulkner, Steinbeck, Stein y Joyce, como por su colaboración en la antología Americana (1942), junto con E. Vittorini. Asimismo, sistematizó sus conocimientos sobre literatura estadounidense en La literatura americana y otros ensayos (1951). Inició su obra de escritor con la publicación del poemario Trabajar cansa (1936), con el que se opuso a la poesía hermética italiana. Su obra narrativa, de un lúcido realismo, plasma el mundo rural y la vida social contemporánea (Allá en tu aldea, 1941; La playa, 1942; La cárcel, 1938-1939, publicado en 1949; Antes de que el gallo cante, 1949; El bello verano, 1949; Entre mujeres solas, 1949; El diablo en las colinas, 1949; La luna y las fogatas, 1950). Su diario El oficio de vivir (1952) es un extraordinario testimonio sobre la vida y el oficio de un escritor. 

http://duellimortali.altervista.org/_altervista_ht/baudelaire.jpg

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Poesía de Pavese:

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto.

Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo.

Oh, cara esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
 

*


Trabajar cansa (fragmento)

"Estas colinas duras que han formado mi cuerpo
y lo sacuden con tantos recuerdos, me han abierto el prodigio
de aquella que no sabe que la vivo y no llego a entenderla.

Me la encontré una noche: una mancha más clara
bajo las inciertas estrellas, en la oscuridad del verano.
Percibíase en torno la fragancia de estas colinas
más profunda que la sombra y de repente sonó
como si saliera de estas colinas, una voz más limpia
y áspera, a la vez, una voz de tiempos perdidos.

Alguna vez la veo, y se pone ante mí
definida, inmutable, como un recuerdo.
Nunca he podido asirla: su realidad
cada vez se me escapa y me lleva más lejos.
Si es bella, no lo sé.

Es joven entre las otras:
me sorprende, al imaginarla, un lejano recuerdo
de mi infancia vivida entre estas colinas,
tan joven es. Semeja la mañana.

Me muestra en los ojos
todos los cielos lejanos de aquellas mañanas remotas.
Y tiene en los ojos un firme propósito: la luz más limpia
que jamás tuvo el alba sobre estas colinas.

La he creado del fondo de todas las cosas
que me son más queridas, y no llego a entenderla. "

*

*



Manuscrito de C.PAVESE 

*

Cuento de C. PAVESE:  

Años

De lo que era yo entonces no queda nada: apenas hombre, era aún un crío. Lo sabía hacía tiempo, pero todo ocurrió a finales del invierno, una tarde y una mañana. Vivíamos juntos, casi escondidos, en una habitación que daba a una avenida. Silvia me dijo esa noche que tenía que irme, o irse ella: ya no teníamos nada que hacer juntos. Le supliqué que dejara que probásemos de nuevo; estaba acostado a su lado y la abrazaba. Ella me dijo:

-¿Con qué finalidad? -Hablábamos en voz baja, a oscuras.

Luego Silvia se durmió y yo tuve hasta la mañana una rodilla pegada a la suya. Apareció la mañana como había aparecido siempre, y hacía mucho frío; Silvia tenía el pelo sobre los ojos y no se movía. En la penumbra yo miraba pasar el tiempo, sabía que pasaba y corría, y que afuera había niebla. Todo el tiempo que había vivido con Silvia en aquella habitación era como un solo día y una noche, que ahora terminaba por la mañana. Entonces comprendí que nunca volvería a salir conmigo entre la niebla fresca.

Era mejor que me vistiera y me marchase sin despertarla. Pero ahora tenía en la cabeza una cosa que preguntarle. Esperé, intentando adormilarme.

Cuando estuvo despierta, Silvia me sonrió. Seguimos hablando. Ella dijo:

-Es bonito ser sinceros, como nosotros.

-¡Oh, Silvia! -susurré-, ¿qué haré al salir de aquí? ¿Adónde iré?

Era eso lo que tenía que preguntarle. Sin apartar la nuca del almohadón, ella sonrió de nuevo, beatífica.

-Bobo -dijo-, irás a donde quieras. ¿No es hermoso ser libre? Conocerás a muchas chicas, harás todas las cosas que quieras. Te envidio, palabra.

Ahora la mañana llenaba el cuarto y sólo había un poco de calor en la cama. Silvia esperaba paciente.

-Tú eres como una prostituta -le dije- y siempre lo has sido.

Silvia no abrió los ojos.

-¿Estás mejor ahora que lo has dicho? -me dijo.

Entonces me quedé como si ella no estuviera, y miraba al techo y lloraba sin ruido. Las lágrimas me llenaban los ojos y corrían sobre la almohada. No valía la pena que se diera cuenta. Mucho tiempo ha pasado, y ahora sé que aquellas lágrimas mudas fueron la única cosa de hombre que hice con Silvia; sé que lloraba no por ella sino porque había entrevisto mi destino. De lo que era yo entonces no queda nada. Queda sólo que había comprendido quién sería en el futuro.

Luego Silvia me dijo:

-Ya basta. Tengo que levantarme.

Nos levantamos juntos, los dos. No la vi vestirse. Estuve pronto en pie, a la ventana; y miraba vislumbrarse las plantas. Detrás de la niebla estaba el sol, el sol que tantas veces había entibiado el cuarto. También Silvia se vistió pronto, y me preguntó si no me llevaba mis cosas. Le dije que primero quería calentar el café, y encendí el hornillo.

Silvia, sentada al borde de la cama, se puso a arreglarse las uñas. En el pasado se las había arreglado siempre en la mesa. Parecía abstraída y el pelo le caía continuamente sobre los ojos. Entonces daba sacudidas con la cabeza y se liberaba. Yo deambulé por el cuarto y recogí mis cosas. Hice un montón sobre una silla y de repente Silvia saltó en pie y corrió a apagar el café que se derramaba.

Luego saqué la maleta y metí las cosas. Mientras tanto, por dentro me esforzaba por recoger todos los recuerdos desagradables que tenía de Silvia: sus futilidades, sus malos humores, sus frases irritantes, sus arrugas. Eso me llevaba de su cuarto. Lo que dejaba era una niebla.

Cuando hube acabado, el café estaba listo. Lo tomamos de pie, junto al hornillo. Silvia dijo algo, que ese día iría a ver a un tipo, a hablar de un asunto. Poco después dejé la taza y me marché con la maleta. Afuera la niebla y el sol cegaban.

*

fin 

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A consultar:

http://es.wikipedia.org/wiki/Cesare_Pavese 

http://www.ucm.es/info/especulo/numero3/cpavese.htm

http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/pavese.html

http://www.adamar.org/oldesign/num7/pag17.html 

Ilustración: David Levine

http://www.nybooks.com/archives/

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Pío BAROJA

Pío BAROJA

  

Novelista español, considerado por la crítica el novelista español más importante del siglo XX. Nació en San Sebastián (País Vasco) en 1872 y estudió Medicina en Madrid, ciudad en la que vivió la mayor parte de su vida. Su primera novela fue Vidas sombrías (1900), a la que siguió el mismo año La casa de Aizgorri. Esta novela forma parte de la primera de las trilogías de Baroja, Tierra vasca, que también incluye El mayorazgo de Labraz (1903), una de sus novelas más admiradas, y Zalacaín el aventurero (1909). Con Aventuras y mixtificaciones de Silvestre Paradox (1901), inició la trilogía La vida fantástica, expresión de su individualismo anarquista y su filosofía pesimista, integrada además por Camino de perfección (1902) y Paradox Rey (1906). La obra por la que se hizo más conocido fuera de España es la trilogía La lucha por la vida, una conmovedora descripción de los bajos fondos de Madrid, que forman La busca (1904), La mala hierba (1904) y Aurora roja (1905). Realizó viajes por España, Italia, Francia, Inglaterra, los Países Bajos y Suiza, y en 1911 publicó El árbol de la ciencia, posiblemente su novela más perfecta. Entre 1913 y 1935 aparecieron los 22 volúmenes de una novela histórica, Memorias de un hombre de acción, basada en el conspirador Eugenio de Avinareta, uno de los antepasados del autor que vivió en el País Vasco en la época de las Guerras carlistas. Ingresó en la Real Academia Española en 1935, y pasó la Guerra Civil española en Francia, de donde regresó en 1940. A su regreso, se instaló en Madrid, donde llevó una vida alejada de cualquier actividad pública, hasta su muerte. Entre 1944 y 1948 aparecieron sus Memorias, subtituladas Desde la última vuelta del camino, de máximo interés para el estudio de su vida y su obra. Baroja publicó en total más de cien libros. Usando elementos de la tradición de la novela picaresca, Baroja eligió como protagonistas a marginados de la sociedad. Sus novelas están llenas de incidentes y personajes muy bien trazados, y destacan por la fluidez de sus diálogos y las descripciones impresionistas. Maestro del retrato realista, en especial cuando se centra en su País Vasco natal, tiene un estilo abrupto, vívido e impersonal, aunque se ha señalado que la aparente limitación de registros es una consecuencia de su deseo de exactitud y sobriedad. Ha influido mucho en los escritores españoles posteriores a él, como Camilo José Cela o Juan Benet, y en muchos extranjeros entre los que destaca Ernest Hemingway.

El estilo

El estilo, tan estudiado por los críticos de todos los tiempos, adquirirá un nuevo sentido, ya que el vasco, dejando de lado las consideraciones retóricas, dirá que es la manera en que cada hombre se representa el mundo y la forma en que interviene en su representación. "Para mí –sostiene- el ideal de un autor sería que su estilo fuera siempre inesperado; un estilo que no se pudiera imitar a fuerza de personal". Para él, "el estilo es una manifestación de la personalidad humana como puede serlo el hablar, el sonreír y el andar". Hay un estilo interno, que es el que "preside la elección de un asunto, da el tono a la obra literaria"; y hay un estilo externo, por el que se van desarrollando los fines de un modo objetivo. Pero –aclara- la división no es absoluta, ya que ambos se influyen y entrecruzan.

Al ideal de su tiempo, resumido en el casticismo, el adorno y la elocuencia, Baroja opone su propia manera de concebirlo: "Para mí no es el ideal del estilo ni el casticismo, ni el adorno, ni la elocuencia; lo es, en cambio, la claridad, la precisión y la elegancia". La novela –comenta- es el género que menos se presta para los ejercicios de estilo. Eugenio Matus sostiene que, para Baroja, el lenguaje debe desempeñar su papel de mostrar al mundo de la manera más discreta. 

*

A consular:

http://www.monografias.com/trabajos12/piobaroj/piobaroj.shtml  

*

Pío Baroja (España, 1872-1956) 

*

El reloj

«Porque todos sus días, dolores, y sus ocupaciones,
 molestias, aún de noche su corazón no reposa.»
-Eclesiastés

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Hay en los dominios de la fantasía bellas comarcas en donde los árboles suspiran y los arroyos cristalinos se deslizan cantando por entre orillas esmaltadas de flores a perderse en el azul mar. Lejos de estas comarcas, muy lejos de ellas, hay una región terrible y misteriosa en donde los árboles elevan al cielo sus descarnados brazos de espectro y en donde el silencio y la oscuridad proyectan sobre el alma rayos intensos de sombría desolación y de muerte.

Y en lo más siniestro de esa región de sombras, hay un castillo, un castillo negro y grande, con torreones almenados, con su galería ojival ya derruida y un foso lleno de aguas muertas y malsanas.

Yo la conozco, conozco esa región terrible. Una noche, emborrachado por mis tristezas y por el alcohol, iba por el camino tambaleándome como un barco viejo al compás de las notas de una vieja canción marinera. Era una canción la mía en tono menor, canción de pueblo salvaje y primitivo, triste como un canto luterano, canción serena de una amargura grande y sombría, de la amargura de la montaña y del bosque. Y era de noche. De repente, sentí un gran terror. Me encontré junto al castillo, y entré en una sala desierta; un alcotán, con un ala rota, se arrastraba por el suelo.

Desde la ventana se veía la luna, que ilumina a con su luz espectral el campo yerto y desnudo; en los fosos se estremecía el agua intranquila y llena de emanaciones. Arriba, en el cielo, el brillante Arturus resplandecía y titilaba con un parpadeo misterioso y confidencial. En la lejanía las llamas de una hoguera se agitaban con el viento. En el ancho salón, adornado con negras colgaduras, puse mi cama de helechos secos. El salón estaba abandonado; un braserillo, donde ardía un montón de teas, lo iluminaba. Junto a una pared del salón había un reloj gigantesco, alto y estrecho como un ataúd, un reloj de caja negra que en las noches llenas de silencio lanzaba su tictac metálico con la energía de una amenaza.

«¡Ah! Soy feliz -me repetía a mí mismo-. Ya no oigo la odiosa voz humana, nunca, nunca.»

Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.

La vida estaba dominada; había encontrado el reposo. Mi espíritu gozaba con el horror de la noche, mejor que con las claridades blancas de la aurora.

¡Oh! Me encontraba tranquilo, nada turbaba mi calma; allí podía pasar mi vida solo, siempre solo, rumiando en silencio el amargo pasto de mis ideas, sin locas esperanzas, sin necias ilusiones, con el espíritu lleno de serenidades grises, como un paisaje de otoño.

Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico. En las noches calladas una nota melancólica, el canto de un sapo me acompañaba.

-Tú también -le decía al cantor de la noche- vives en la soledad. En el fondo de tu escondrijo no tienes quien te responda más que el eco de los latidos de tu corazón.

Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.

Una noche, una noche callada, sentí el terror de algo vago que se cernía sobre mi alma; algo tan vago como la sombra de un sueño en el mar agitado de las ideas. Me asomé a la ventana. Allá en el negro cielo se estremecían y palpitaban los astros, en la inmensidad de sus existencias solitarias; ni un grito, ni un estremecimiento de vida en la tierra negra. Y el reloj sombrío medía indiferente las horas tristes con su tictac metálico.

Escuché atentamente; nada se oía. ¡El silencio, el silencio por todas partes! Sobrecogido, delirante, supliqué a los árboles que suspiraban en la noche que me acompañaran con suspiros; supliqué al viento que murmurase entre el follaje, y a la lluvia que resonara en las hojas secas del camino; e imploré de las cosas y de los hombres que no me abandonasen, y pedí a la luna que rompiera su negro manto de ébano y acariciara mis ojos, mis pobres ojos, turbios por la angustia de la muerte, con su mirada argentada y casta.

Y los árboles, y la luna, y la lluvia, y el viento permanecieron sordos. Y el reloj sombrío que mide indiferente las horas tristes se había parado para siempre. 

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FIN

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Cortesía:

http://www.ciudadseva.com/ 

A leer:

http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%ADo_Baroja

http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=8&id=2

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/baroja/pb.htm 

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Ilustración: Juan Etchevarría

Diesel/Alejandro CASONA

Diesel/Alejandro CASONA

La Sirena de Alejandro

Por «diesel» 

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La imaginación al poder es siempre frase simbólica y emblemática desde que se puso de moda a finales de los 60 del pasado, y a veces ya añorado, siglo XX. Pero antes de esos años, allá por 1934, la imaginación tomaba el poder en los escenarios teatrales de Madrid y España gracias a la pluma del asturiano Alejandro Rodríguez Álvarez. Quizás este nombre, dicho así, apenas le haga recordar a casi nadie… pero si señalamos que Alejandro Rodríguez Álvarez pasó a la historia del teatro español y mundial con el sobrenombre de Alejandro Casona ya es otra cosa. Todos los aficionados al teatro lo recordarán. Es aquel Alejandro Casona que nacido en 1903 en la aldea mágica asturiana (porque tenía su propia bruja) de Besullo (muy cerca de las minas de carbón y caolín de la villa de Cangas de Tineo y también muy cerca de los pastos y la cuenca hullera de Cangas de Narcea) terminó por aposentarse en Madrid tras haber pasado por otros lugares como la ciudad de Murcia.


En aquel año de 1934, Alejandro Casona estrenó en Madrid su obra titulada La sirena varada. Llamó poderosamente la atención esta obra de teatro (ganadora del Premio Municipal matritense) que ahora he podido leer y que en su día fue un verdadero éxito de público justo en el mismo momento político-histórico en que el ascenso de la derecha republicana al poder, apoyada por la CEDA (Confederación Española de Derecha Autónoma de José María Gil Robles), provocó precisamente la revolución de Asturias y Cataluña. Inmediatamente después de estos hechos (dos años más tarde) se inició la Guerra Civil en España.


Pero entonces, en 1934, Alejandro Casona elevó a la imaginación a la toma del poder con su Sirena. Encerrado en una casa con un grupo de amigos, el protagonista principal funda una república con la imaginación como máxima autoridad. Allí los espectadores pudieron ver cómo la sinrazón se aleja del mundo donde siempre impera el sentido común que es el más manipulado y manipulador de los sentidos. Por estas y otras razones, Alejandro Casona se exilió de España al terminar la Guerra Civil y anduvo por París y numerosos países de las Américas (sobre todo por México y Argentina) escribiendo obras de teatro para la imaginación. Mas su Sirena quedó varada… hasta que en 1962 vuelve el dramaturgo a España y se revaloriza su teatro, que vuelve a prender la llama del éxito, junto a otros autores como Edgar Neville y Víctor Ruiz Iriarte
 


Con Alejandro Casona y La sirena varada el teatro abandona espejismos y dioramas rancios para volcarse en la valoración de conceptos y elementos humanos, aunque todavía sea muy apreciable una cierta carga de simbolismo anterior. Así cuando el protagonista principal está iluminado con la ensoñación de una república idealísticamente ácrata aparece Sirena, un personaje femenino del cual se enamora rápidamente. Comienza entonces la parte más esencial de la dramática histórica de los allí reunidos, porque cuando alguien se enamora es necesario conocer la verdad según dicen los grandes pensadores (cosa con la que yo no estoy enteramente de acuerdo) y el mundo originario de Sirena se ve enmarañado de metáforas: o volver a la dura realidad o quedar sumergida en el sueño.


De esta manera, podemos observar a la Sirena varada como un esqueleto de acción con sólo una piel de palabras pegada a los huesos. Las referencias fantásticas de la imaginación convierten a la vida en un teatro andante donde se escucha que la noche es todo magia para invitarnos a inventar realidades nuevas. Pero la realidad es dura y Sirena se queda varada en ella. En la roca muere una sirena por el amor a un hombre…


Junto con las probabilidades de imaginaciones surgidas en nuestras primaveras existe siempre un árbol de vida en pie (dichosa juventud de sueños y conquistas utópicas) que dan homogeneidad temática y estructura dramática a nuestras primeras existencias. Imaginación juvenil como estilo y significación de vida. Pero surge luego ese inmovilismo interior que frena la ilusión. Irrealidad, fantasía e imaginación son el prototipo de una cierta etapa en la vida humana; prototipo de brillo y acción. Pero es en la realidad donde los hombres y mujeres quedamos varados y en su verdad se plasma la humanidad adulta que consiste en ir uniendo pequeñas realidades hasta ahogar por completo a la Gran Irrealidad.


No es la Sirena varada una concepción completa de escapismo sino una esencia sentimental por la que todos hemos pasado alguna vez. Vaya entonces un saludo a la Sirena de Alejandro que tan buenos momentos me ha hecho pasar al leerla.

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Ilustración: Galienni

http://www.galienni.com/sommaire.php3 

Alejandro CASONA

Alejandro CASONA

Alejandro Rodríguez Álvarez nació el 23 de marzo de 1903 en una pequeña aldea llamada Besullo. Su niñez y adolescencia transcurrieron entre Besullo, Luarca, Miranda, Villaviciosa, Gijón dado que sus padres, maestros lo dos, se mudaron varias veces en busca de un mejor salario. Su familia era pobre así que no tuvo la oportunidad de tener muchos juguetes pero con los otros chicos de la aldea se entretenían en “La castañonera”, un árbol que les servía para hacer mil juegos.

Otra de las actividades favoritas durante su niñez fue escuchar romances famosos de los siglos XIV, XV y XVI. Estudió el bachillerato en Gijón donde descubrió la vida urbana, el mar, los tranvías. Allí nació su afición por la lectura; su primer amor literario fue La vida es sueño de Calderón. Fue en esta ciudad donde asistió al teatro por primera vez y se enamoró de él. Pasó su adolescencia en la cuidad de Levante donde empezó a estudiar teatro por sugerencia de un amigo y donde escribió sus primeras páginas, de dudosa calidad según el propio autor.

Más tarde los dos se escaparon de sus casas para formar parte de una compañía de teatro. El intento de ser actores fracasó cuando la compañía dejó a los dos jovencitos abandonados en la ciudad, motivo por el cual tuvieron que regresar a sus respectivos hogares.En 1922 comenzó sus estudios en la Escuela Superior de Magisterio de Madrid. A los veinticuatro años se fue a vivir a las islas Canarias, al Valle de Arán, con la idea de ganar un poco de dinero. Allí escribió La pájara Pinta, una obra para niños, y La sirena varada, una comedia moderna, pero en aquel entonces no consiguió a nadie que quisiera publicárselas.

En 1928 se casó con Rosalía Martín y en 1930 nació su hija Marta. En 1932 ganó el Premio Nacional de Literatura con Flor de Leyendas. En 1933 obtuvo el premio Lope de Vega por La sirena varada, lo que constituyó una gran ayuda económica para Casona. La obra fue bien recibida no sólo en España sino también en el extranjero, en París y en Roma. A partir de la publicación de La flauta del sapo en 1930 utilizó el seudónimo de Casona.

Participó en la formación de un grupo de teatro destinado a la gente del campo, a los analfabetos, bajo la dirección de Cossío. Este emprendimiento fue muy importante para él aunque nada redituable. A fin de que la compañía pudiera representarla escribió Juicios de Sancho Panza en la ínsula Barataria. Más tarde vivó en diferentes lugares de Hispanoamérica como Méjico, La Habana, Puerto Rico, Colombia y Venezuela por el espacio de dos años, hasta que en 1939 se estableció en Buenos Aires donde residió hasta su regreso a España después de la caída de Franco.

En América hizo casi exclusivamente teatro aunque también dio algunas conferencias, escribió artículos y trabajó para el cine como guionista. Fue por estos años que escribió obras tan destacadas como La dama del alba y Los árboles mueren de pie. En 1962, después de veinticinco años de silencio, volvió a representarse su teatro en España, al estrenarse en el teatro Bellas Artes La dama del alba que fue muy bien recibida por el público.

Murió el 17 de septiembre de 1965, a los 62 años, en España.  

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El milagro pequeño



Aquella pobre niña
que aún no tenía senos...

Y la niña lloraba:
—Yo quiero tener senos.
—Señor, haz un milagro:
un milagro pequeño.

Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos...

Y cogió dos palomas,
se las puso en el pecho...
Pero las dos palomas
levantaron el vuelo.

Y cogió dos estrellas,
se la puso en el pecho...
Las estrellas temblaron
y se apagaron luego.

Y cogió dos magnolias,
se las puso en el pecho...
Las dos magnolias blancas
deshojaron sus pétalos.

Y cogió dos panales,
se los puso en el pecho...
Y la miel y la cera
se helaron en el viento.

¡Un milagro, Señor,
un milagro pequeño!

Pero Dios no la oía,
allá arriba, tan lejos.

Y un día fue el amor;
se le entró pecho adentro
¡y se sintió florida!
Le nacieron dos senos
con pico de paloma,
con temblor de luceros,
como magnolias, blancos;
como panales, llenos.

¡Igual que dos milagros...
pequeños!
   

A consultar:

http://www.literaturas.com/MonograficoACasona.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Casona 

http://www.alejandro-casona.com/

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