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Revista Literaria AZUL@RTE

Giovanni PAPINI

Giovanni PAPINI

  

El que no pudo amar (Cuento)

Giovanni Papini  

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Desde que don Juan se ha casado es casi imposible encontrarlo fuera de su casa, sobre todo por la noche. Los cabellos ralos y grises, los hombros un poco curvados y también -¿por qué no decirlo?- un catarro obstinado, ya crónico, lo tienen apartado del mundo y de sus pompas. Sin embargo, una noche, a mediados de marzo, vi a don Juan Tenorio hablando en un lugar público con Juan Buttadeo, llamado el Judío Errante. 

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En medio de la ridícula majestad de una gran cervecería de tipo germánico, bajo la claridad esfumada de una redonda lámpara eléctrica, los dos hombres hablaban, meneando sus grises cabezas, sin mirar a las mujeres de labios rojos y a los jovencitos escuálidos que se hallaban ganduleando y beborroteando en torno de ellas. Las dos legendarias apariciones habían bebido su café y no parecía que se diesen cuenta de que se hallaban en el mundo de los estudiosos del "folclor" y de los profesores de poesía comparada. Vivían y hablaban como ustedes y como yo, y sus palabras me llegaron distintas y comprensibles apenas me acerqué a la mesita de hierro junto a la que se hallaban sentados. Había una silla vacía cerca de ellos y me senté en ella. Los dos viejos no interrumpieron su conversación y me miraron con una fugitiva sonrisa, como si hubiese sido un amigo de la infancia que acabasen de dejar pocos momentos antes.

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-No es fácil; no, no es fácil -afirmaba enérgicamente don Juan- dar una explicación de mi historia, y tal vez me moriré antes de que se descubra el secreto de mi vida. He ido algunas veces al teatro donde representaban mis gestas y me he reído mucho más que los otros al ver aquella ingenua parodia que hace de mí un insaciable libertino, amasijo de lujuria y de vanidad, arrastrado finalmente al infierno por la venganza del Comendador y de Dios.

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"¡Dulcísima cosa no ser comprendido por esos reyes de la platea! Ni siquiera Molière, quien, sin embargo, era cortesano y comediante, pudo comprender quién era yo. Bajo mi justillo azul marino, bajo mi sombrero de solitaria pluma negra, nadie ha sabido verme. Seducciones, besos, raptos nocturnos, escaleras secretas, citas insidiosas, celadas, mascaradas y banquetes, y el blanco monumento, y la última fiesta, todo eso era exterior, convencional, ficción; los escritores de tragicomedias y poemas han visto todo eso y nada más. Un pintoresco seductor, un caprichoso caballero, un voluble enamorado; eso es lo que soy para todos ésos y para los que los leen. ¡Y ninguno de estos grandes reveladores del corazón humano han descubierto la razón desesperada de mis aventuras, ni siquiera uno ha adivinado que fui libertino contra mi voluntad y voluble contra mi deseo! "

Podría volver a evocar las noches de mi primera adolescencia, cuando antes de dormirme intentaba imaginar y decidir cuál iba a ser mi vida. No ha habido ningún muchacho más apacible y puro que yo. Pensaba en el amor como en una cosa sagrada y en la mujer como en un proemio misterioso que me esperaba en el umbral de la juventud. Y la juventud llegó, y vino la primavera, y temblaron las estrellas y reverdecieron los árboles, y las mujeres se envolvieron en sus bellos vestidos claros. Pero el amor no vino. El amor fue para mí una palabra. No sentí ninguna de aquellas palpitaciones que hacen poner pálidos de repente los rostros de los hombres. No tuve sobresaltos ni estremecimientos a la vista de un querido rostro, al sonido de una voz clara. Mis sentidos se despertaron, pero mi corazón permaneció tranquilo, pausado, como antes. Tenía el deseo del amor, pero no la capacidad de amar. Comprendía que no amaría nunca, que no podría conocer nunca los extravíos y los perfumes de la pasión. Comprendía que podría disfrutar de las mujeres, que podría hacerme amar por ellas, pero que no conseguiría agitar por un solo momento mi corazón o turbar mi alma. No quise creer en los primeros tiempos en esa imposibilidad de amar y busqué todos los caminos para desmentir mis primeras experiencias, ya que creía en la belleza y en la grandeza del amor, y no quería que las mujeres fuesen para mí únicamente un juego y un pasatiempo. Traté, pues, de hacer nacer en mí, por todos los medios, esa pasión de la que me sentía espontáneamente incapaz; probé todos los métodos para que se desarrollara en mí, aunque no fuese más que por una sola vez, la loca llama del amor.

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"Pensé que lo conseguiría obrando 'como si' estuviese enamorado, esperando que, a fuerza de repetir ciertas palabras y de realizar ciertos actos, nacería también en mí el sentimiento que los demás expresaban con esos actos y palabras. Por eso fingí perfectamente amar e imité todos los gestos, las sonrisas, las miradas, las palabras, las expresiones que usan los enamorados. Repetí mil, diez mil veces las más tiernas imágenes, las más ardientes confidencias y los más apasionados suspiros de lírica apasionada; besé, acaricié, suspiré, pasé largas horas bajo una ventana; esperé noches enteras envuelto en mi capa, la aparición de una luz conocida; escribí cartas desatinadas, me esforcé en verter lágrimas de emoción y conseguí perfectamente comprometerme a los ojos de todos, jurándome solemnemente prometido a una jovencita que mi comedia amorosa había turbado. Pero todo fue vano. De nada valió mi diligente ficción, estudiada con arreglo a los modelos más perfectos y los libros más célebres. Continuaba siendo incapaz del verdadero y único amor; tenía que reconocer siempre mi radical imposibilidad de amar.

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"Entonces comenzó mi vida legendaria, aquella que ha hecho de mí el tipo del inconstante libertino. Hasta aquel tiempo había sido puro de cuerpo y había buscado con toda el alma aquel afecto potente y terrible de que todos los hombres son presa, al menos una vez. Pero ante mi impotencia pasional no tuve valor para resignarme. Quise aún, y por toda la vida, tentar la suerte. Esperaba que, tal vez repentinamente, el amor surgiría a oleadas de mi corazón, más intenso e impetuoso a causa de la larga espera. Creía que hasta aquel momento no había nacido en mí porque no había encontrado todavía la mujer que debía hacer brotar y bullir mi interna fuente de pasión. Y comencé a buscar desesperadamente a esa mujer; recorrí todos los países, todas las ciudades del mundo, toda la Tierra, seduciendo muchachas, atrayendo vírgenes, conquistando viudas y esposas; siempre inquieto, incansable, descontento, no satisfecho; siempre al acecho de esa mujer única, de esa liberadora desconocida que debía existir en alguna parte, que debía encontrar, que debía hacerme conocer el amor inmortal. Y hubo mujeres que huyeron conmigo, y mujeres que lloraron por mí, y mujeres que murieron por mí, y nunca tuve la alegría y la sorpresa de encontrar aquella que debía hacer estremecer mi corazón y confundir mi espíritu. Disfruté los cuerpos de innumerables mujeres, sentí latir sobre mi pecho innumerables corazones de amantes, y, sin embargo, ni por un momento fui capaz de fundir mi alma con la de la que amaba. Me hallaba a su lado con el espíritu frío, insensible, lúcido: interesado únicamente en las formas de sus miembros y en la graciosa curiosidad de sus pequeñas almas ardientes. Las miraba a los ojos -ojos negros, ojos azules, ojos grises, ojos de espasmo y de pasión- y veía en ellos reflejarse mi rostro, y veía brillar la alegría de ellas al sentirme a su lado, y, sin embargo, mis ojos no se velaron ni por un instante, y cuando las había poseído, las dejaba sin remordimientos.  

"Se dijo entonces que yo era un vil lujurioso que buscaba el placer del cuerpo y despreciaba el amor, ¡cuando yo iba de mujer en mujer, de aventura en aventura, para buscar precisamente el único amor, y mi volubilidad nacía de la constancia en quererlo encontrar, y mi capricho nacía de la desesperación de no encontrarlo! Creían que yo me divertía, cuando estaba triste por mi vana persecución; dijeron que era cruel, cuando la suerte era cruel conmigo. Buscaba mil mujeres porque no conseguía amar a una sola para siempre, y se imaginaban que yo quería burlarme de todas. No vieron bajo la aparente ligereza del voluble caballero toda la rabiosa tristeza del 'amante no correspondido por el amor'. Muchos corazones de mujeres sufrieron por mi culpa, pero ninguna conoció, ni en las lágrimas ni en los sollozos del abandono, toda la acerba desesperación de mi alma no satisfecha de la mórbida carne ni de las veloces fortunas. Bajo la máscara de mi leyenda se halla la amarga sonrisa del que fue amado demasiado y no consiguió amar". Calló el viejo seductor en este momento, y el otro viejo comenzó a hablar con voz lejana:

-Lo que has dicho es tal vez verdad y ciertamente terrible. Pero no has dicho más que la causa interna, la prehistoria de tu leyenda, y no has ofrecido ninguna nueva interpretación, no has añadido ningún nuevo sentido. Yo, que hace siglos y siglos recorro el mundo y he aprendido a meditar en la soledad; yo, que he llegado a ser como el errante Edipo, descifrador de enigmas y filósofo trágico, comprendo perfectamente la moraleja que se desprende de tu lamentable historia. Aquello que los hombres han querido condenar y matar en ti es "el amor a la diversidad, el amor al cambio". Ante tu ir de mujer en mujer, ante la continua movilidad de tus gustos y de tus deseos, ellos han levantado la blanca y rígida estatua del Comendador, el verdadero símbolo, diría un lógico, del inmóvil concepto ante la continua variedad de la intuición. ¡Y por eso, oh don Juan, eres mi hermano! También en mí los hombres han expresado su odio y su miedo al cambio.

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"Me han condenado a ser un eterno vagabundo, imaginándose que el cambiar continuamente de lugar, ver siempre cosas nuevas, no tener morada fija, un rincón estable del nacimiento a la muerte, constituye la más grande maldición para el alma de un hombre. En cambio, yo he convertido en alegría su condena; me he hecho un alma magnífica, de pasajero, de explorador, de peregrino, de caballero errante, de globetrotter aficionado, y así vivo, en el continuo diverso y en el perpetuo cambio, una vida bastante más rica que la de mis jueces y mis verdugos. Yo y tú, don Juan, somos los héroes de la diversidad y de la mutabilidad, y los esclavos de la casa única y de la mujer única nos han querido escupir con desprecio. Pero nosotros corremos, ¡oh don Juan!, nosotros corremos más de prisa que ellos y ellos irán pronto bajo tierra a incubar su económica felicidad".

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Pero don Juan no escuchaba al sentencioso viajero, y apenas éste hubo callado, continuó hablando:

-Bajo la máscara de mi leyenda hay tal vez una sonrisa, una amarga sonrisa, pero dentro de mi corazón no hay más que angustia, siempre renovada por mis desilusiones. Ahora ya soy viejo, y no sabré nunca qué cosa es el amor. La mujer que buscaba no me ha salido al encuentro por ningún camino, y cuando ha llegado la vejez y he tenido necesidad del reposo y de cuidados, no he encontrado más que una pobre criada que haya querido cuidarme.

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El Judío Errante iba a sacar alguna consecuencia filosófica de las palabras de don Juan, cuando un hombrecillo muy cumplido, vestido de negro y con un lunar sobre el bigote izquierdo, vino a anunciar que la cervecería se cerraba. Don Juan sacó de su bolsa una moneda de oro, pero el hombrecillo la miró y la rechazó. Era un doblón español de 1662. Juan Buttadeo, más práctico, sacó del bolsillo una moneda de plata, la hizo sonar sobre la mesa y los tres salimos juntos a la plaza desierta, riéndonos estrepitosamente sin razón ninguna. 

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Cortesía:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ita/papini/gp.htm 

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Salomón VALDERRAMA CRUZ

Salomón VALDERRAMA CRUZ

  

Salomón Valderrama Cruz nace en abril de 1979 en Chilia, Departamento de La Libertad (Perú). Realizó estudios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidad Nacional Federico Villarreal. Aparece su primer libro de poemas Encrucijada el año 2002 y, en el 2003, Anemómetro. Ha sido publicado en revistas y otros medios de difusión literaria de Perú, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, El Salvador, España, Puerto Rico, Francia, Canadá y Alemania. Ha sido antologado en Generación del 2000?: Muestra de Poesía Joven  (Círculo Abierto Editores, Lima, 2006.) Está por publicar los libros, Facción de imperdido al arte y Amórfor 

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E-mail: facciondeimperdidoalarte@yahoo.com 

Paginas personales:

http://sol-negro.blogspot.com/2006/08/salomn-valderrama.html ; http://www.eldigoras.com/eom03/2004/2/aire38svc07.htm ; http://www.bestiario.com.br/25_arquivos/pishtako.html ; http://www.andes.missouri.edu/andes/Comentario/SV_MartinAdan.html  ; http://www.omni-bus.com/n9/eielson.html#r0 ; http://www.bestiario.com.br/maquinadomundo/ed5/salomon.htm  ; http://www.enfocarte.com/6.28/cruz.html ; http://www.palabrasdiversas.com/archpal/lavoz.htm ; http://www.elcoloquiodelosperros.net/curioso12.htm#salomon   

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7 poemas del libro inédito «Amórfor» 

Poesía: Me gusta pensarte insaciable, aborrecible Amable... hermosa basura reciclable  De “Fantasmas del alimento.”   No hay noche sino largo día en que me escondo a descansar mi muerte a repasar los densos óseos que me nutren indias ultrajadasde un falso tiempo antagónico de bellezas exhumadasretozando cabales tropos en que leo detenido y me reconozcosevicia cuando los cuerpos son conquistados por las manos de Artevicio potencia palabra placer solaz jurásica y cuaternaria niña veloz jaula de las aves que caminan de mi propio recuerdo esperpento virgen de infinitud después de la propia muerte el grito del Sol como un procaz apareamiento en lo que figuro ser yo que engendra a las aguas que desesperan cada vez que la luna está derramada de negro que se torna rojo cuando las aguas brotan de las mitades duelen cuando el oro ya no es oro y las madres ya no son las que cubren desenfreno y cueva del instinto alcoholizado o religión de mis espectros peatones.  

De Artevicio: “El sanador del Cielo”.    

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Los Funerales de Atahualpa 

Para mis amigos, los inmortales, de El Averno 

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No existe límite seguro en esto de morir para ser filmado

Si hasta parece ser que siempre se ha rezado para morir…

Qué contemplación hermosa puede haber en esto de vivir

Hijo del no rezado, del no parido

Tú puedes ser blanco pero yo soy la sombra del ilimitado

El negativo de rezar

El negativo de morir

Soy el Fin, el bello, el imaginado

El llano, el puro, el llorado

Soy la poca fe de los espejos

Pero me verás y seré tu premio

Raza, rasgo inmortal para ser americano

Y despertarás…

Corazón oscuro dirás:

¡Qué negativo el de vivir dormido!    

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Último periódico  

Qué espanto

Que, precisamente, esta calle esté limpia  

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No renuncia a cuerdo ilustración rifada

Divina maquinaria del mirar reelecto

Ante musicar levedad tardía especto

Rascacielos de holgado primero o nada.  

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No anáfora al gritar… no calle de vivir

Astrologar recuerdo en que dormir desnudo…

Relevancia a suspender lo que se queda mudo…

Relleno de castillo coleccionar: No abrir.  

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Anónimo, ingrávido, masticar: Acero.

Nunca extraordinario; nunca libre… insano

Discuto polvo, a no olvido, a no temprano

 

Por final o abran parapetado lucero…

Remedo estar y no reconocido zarpar

Loco de hacer hasta no florecer, trazar mar…   

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Lima, Pachacámac, Junio de 2006. Salomón Valderrama Cruz      

Ilustración: http://sapiens.ya.com/incasnet/

Salomón VALDERRAMA CRUZ

Salomón VALDERRAMA CRUZ

Pachacámac  

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¡Ay, Inti, verás que soy yo la que quema…

¡Todas, vieja o niña, hermosas!  

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Hace mucho tiempo quise ser mortal pero no pude…

Y hoy no quiero bajarme de carne y hueso

Dame brazos para bajar a ti, eternidad

Y beber la luz universal del delicado

Todo

Que mi estrella sea esplendente, invencible… y negra

Que lo que soy no te impida hacerte impío

Porque la piedad de matar no es un secreto

Y lo real es lo más perecedero

Vive en mí, poesía inmortal

Desafía el caduco arte de subir…    

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Los decapitados  

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Y aunque soy libre prisionero del deseo

Por esfuerzo, yermo, tomaría una alegre… 

El amor nos lleva colgando

Y siempre nos parecemos

Porque brotamos de la Nada…

Las manos nos comemos

Y tu cabeza, mi cabeza, es la de cualquiera

Sonrisa, ramo, carne fina

Yo te entierro, tú me entierras

Jamás la primavera

No te preocupes…

No me ames

Te amo por ser negra    

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Fobista del Cansancio  

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Lucida del rocío pecaminoso, envísteme

Del tiempo, destierra cumbre abismal de la Nada

Volando voy redondo en moto

Residuo de la flor en que durmió 

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Indefenso de atrancar… rampar los caminos

Árboles que invaden el terror de la noche

En defensa pensar en hombre no en veneno

Universal Sol, viérteme palaciego… Columna  

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Cuatro… Paraísos de sensualidad tardía

Locura emigrante de hiena y dichosa

Eliminar de día, imposible, de noche

Crear humillación de estilo: Hundimiento 

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Monstruo de que sabes cuarenta y seis idiomas

No olvidas… comes, escupes libros soñados

De risas, en artísticas estrangulaciones

Cavar con puerta al vacío… no rechazado

 

Infernado en la ventana sin contemplarla

Para no escabullirse… poder de gusano

Idiotizado, libre hasta desinfectar la luz

Risorgimento… lamento. El tiempo estático  

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Mía, cual deformador en habitación de tú

Rojo extinguido asustador del negro Sol

No hablar, no mirar, no escuchar, no ir… sentir

Ecos… Abrigado de soledad, donde quiera  

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Aguas del Sur nacer… a beber mitología

En falta: Ser el inmortal hijo de Kay pacha

Herético bailador de la noche animal

La muralla, hocico o laurel de la montaña 

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Bacanales de otras eras perdidas…

Pensar Cántico, vocales asesinas de inocencia

Preñada: Poesía no es cama de hombre

Naciendo, no destino… no vagina… no hermano…  

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He de haber soñado vida, atacar, es igual

Que florecer… Fallecer, es igual, que bendecir

Astuto, ilógico, fobista del cansancio

Pordiosero, billonario, por basura, estudioso 

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Dónde está el artista visionario que deslumbra

En plenitud el acto puro del cagar. Porque

Aún recuerdo ese amanecer en que vi el defecar

De mi princesa… Porque hasta Dios caga cuando piensa  

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Loa, abismo reumático de todo nuestro amor

Vida, poesía es, no vida… sólo pienso en poesía vivida

Fumarte es como besarte Santa, con ropa

Beber es como lamerte con Hielo, desnuda 

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Y si pudiera mataría a todo aquel que no Me gusta.

Lo descuartizaría, haría una ensalada

Y lo repartiría entre la vida amada.

Y cuando Se discuta si soy inocente diré que soy culpable 

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Y cuando digan que soy culpable diré que soy

Inocente… porque prefiero todas las veces

Transgredir, soñar… el día morir por inanición

De amor que pedirte ayuda hombre berdum…    

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Estación canto  

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Belleza, espanto de azar

Planeamos la extinción

Pero nos brota una canción…  

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Acuático de octubre sufres… permaneces

Que vigilante la estación de las gaviotas

Así tal la luz se esconde entre la sombra

Ay, pobre de la sombra cautiva y de la luz 

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Porque conductor desenterrado de los cielos

No impide reconstruir hasta la última vida

Terminal de ahogo lastimado… infinito

La noche además sabe viajar de luz en luz 

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Todo prisionero de La Libertad amada

Hogar, torre del límite bebido…

Oh, Santo… Pobre… rico… tardía sed de volar al mundo

Basurero o depósito de Fe… Viajera 

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Girar a girar… reír basural que espanta

Estrago, árbol de acero.

Tú, crucifixión Revolución a limar… desaparición saltar…

Morir, morir, matar y hasta no vivir… Morir  

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Hijo… Economía la patrulla de los tiempos

Manumitido libertador de la luna

Vuelo, vuelo, porque vuelo volante tengo

Alas luchar… para vejar, mejor no despertar.    

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Belleza helada  

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¡oh, vida!, no viviendo donde vives,

y haciendo porque mueras

las flechas que recibes *

San Juan de la Cruz  

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La suma del mal es el bien...

La resta del bien va en mal...

Hay bien y mal en el camal

De Dios, que perdona también; 

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Una multiplicación ser.

Hora, no mirar, división.

Tonar una mala canción;

No amar, desaparecer.  

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Tú, lentitud de caminar

Amordazar, tiempo, azar

No pensar, jamás, volumen.  

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Célula del corcho sentir

Belleza helada, lumen

Atolondrar fin y vitir.   

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Lima, Pachacámac, Junio de 2006. Salomón Valderrama Cruz 

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Ilustración: Patricio Madura (Chile)

Pura LÓPEZ COLOMÉ/Seamus HEANEY

Pura LÓPEZ COLOMÉ/Seamus HEANEY

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Seamus Heaney (1939- ) Poeta irlandés, n. en Dublín. Graduado en lengua inglesa en la Universidad de Queens, en Belfast, fue profesor de poesía en Oxford antes de fijar su residencia en su ciudad natal para dedicarse exclusivamente a la literatura. En la lista de sus obras están, entre otras, Muerte de un naturalista (1966), Puerta en la oscuridad (1969), Invernando fuera (1972), Trabajo en el campo (1979), Nuevos poemas escogidos (1966-1987) y El fanal (1988). En 1995 le fue otorgado el premio Nobel de Literatura por una «obra literaria de belleza lírica y profundidad ética».

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Dos héroes trágicos 

Por Seamus HEANEY

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Lo que ocurrió en Colono
en memoria de Czeslaw Milosz


Sus lecciones nos calmaban, su compañía y su voz
Eran como buenas nuevas en los árboles de verano,
Salvo que en esta ocasión se dio media vuelta y nos abandonó.
Se fue caminando hasta donde el arroyo corre bajo tierra
Y un pronunciado banco de lajas
Conduce hasta un dintel en el terraplén.
Permaneció de pie, meditando en el porvenir,
Entre un hito de piedra y una placa de mármol
En memoria de los muertos de antiguas batallas.
Otras guerras y palabras me daban vuelta en la cabeza,
Otra mirada final sobre la tierra...
—Caminos resplandecientes tras la lluvia
Como ríos que corren cuesta arriba—
Así que rompí en llanto por su soledad.

Soltó entonces la faja
De sus harapos de espantapájaros, pidió a sus niñas
Que fueran por agua al río, y hallaran un lugar
Donde el césped colgante se meciera larga y verdemente
Para sumergir ahí sus cántaros. Salieron al punto
Y volvieron con vasijas rebosantes
Para realizar la última libación y lavar pies
Y manos a su querido padre en despedida,
Preparar sus vestiduras de lino y hacer todo
Según las costumbres rituales de los muertos.
Con todo listo y las hijas a la espera,
Surgió un ruido como de agua aumentando veloz
Su caudal, lejos, bajo tierra; luego un estallido impetuoso
Como si algún nombre sagrado flotara en el aire,
Un sonido que al escucharse hacía gritar
A las niñas y, al ciego Edipo, tomarlas
Entre sus brazos. “Hijas mías —dijo,
Y nosotros, los demás, nos sentimos aludidos—;
Este día marca el fin de la vida de su padre.
Se levanta la carga que he sido para mí mismo
Y para ustedes. Con todo y que el amor la aligeraba.
Ahora habrán de arreglárselas sin mí y reaprender
El significado de esa palabra recordándola”.
Luego, la catarata de sonido creció tras él
Hasta volverse una cavernosa voz apabullante
Que emitía gritos procedentes de todas direcciones:
“Oye, tú. ¿Qué esperas? Estamos
En ascuas. Vamos ya. Es hora de partir”.

Teníamos ya a un extraño enfrente. Iba jadeando
Conforme sus hijas se le acercaban, poniendo la cabeza
En su regazo, y las tocaba y les besaba la frente, dándoles
Instrucciones una vez más: habían de darse vuelta y partir
Y (he aquí sus palabras precisas) no posar los ojos
En lo que no era de verse, ni prestar oído
A lo que no era de escucharse.
Y lo que les dijo
Nuevamente lo tomamos como alusión personal,
Así que nos dimos media vuelta cuando él hizo lo propio,
Con el rey mismo a su lado.
Mas unos pasos adelante, algunos otros y yo
Nos detuvimos a mirar atrás. Se había perdido de vista:
Mis ojos fueron testigos: el rey había elevado el brazo
Contra el cielo para protegerse los ojos, diríase,
De una luz resplandeciente o de un pavor deslumbrante.
Acto seguido se hallaba de rodillas, la cabeza contra el suelo,
En homenaje a los dioses que debajo habitan;
Se incorporó con los brazos abiertos en honor
De los dioses en lo alto, como un torno volteado
Merced a los poderes de supra e inframundo,
Elevándose por encima del conocimiento,
Testigo único de lo que ocurría.
Ningún dios había pasado
Galopando en carroza de fuego, ningún huracán
Había arrasado la colina. Podrán tildarme de loco
O de simple, pero ese hombre avanzó con aplomo,
Al lado de un guía de su confianza, rumbo al sitio
Donde la luz se ha ido, mas la puerta permanece abierta.

Adaptación de un fragmento del Edipo en Colono de Sófocles

El incidente de Áyax: un testimonio
Extintas las linternas, algo lo sobresaltó.
Dormitaban ya los centinelas. Se levantó

Dispuesto a entrar en acción. Arma de cabecera,
Alzó su espada de dos filos, fiel compañera,

Y mucho más ágil de lo que se habría esperado
De un hombre de semejante porte y tal tamaño

Se escabulló enarbolando esa cuchilla, espejo
De la noche en ristre.

Todas mis palabras, luego,

Por desgracia no le dijeron mayor cosa,
Apenas un ignorado parloteo de esposa,

Aunque no se daba una orden ni una batalla
Se anunciaba con clarín.
Volvió como una lanza

Y entró a la tienda, conquistador ganadero:
De la soga, morro y ternera, sus prisioneros,

Vacas, carneros, perros pastores y ovejas:
Cuánto había asolado esos corrales y dehesas,

Por qué quería los ganados: misterio para mí,
Hasta que empezó el exterminio.

Ahora viene a mí Aquel salpicar de orines, boñiga y entrañas.
De un sablazo en el cuello los decapitaba.

A algunos el plomo dejaba caer sobre el hueso:
Patas arriba, les iba cortando el pescuezo.

Todo era estiércol, coces y agitar de cuernos.
A otros torturaba y rebanaba, como a presos,

De tajo en tajo, tendones, labios y orejas
Hasta dejarlos sin sangre: cascos ante la reja.

Al fin llegaron calma e invectiva contra aquellos
Jefes que atrás había dejado y dado por muertos,

Antiguos camaradas caídos, hombres de honor,
Ahora vilipendiados. A la entrada, en estupor,

Bramaba por la matanza exclamando sus nombres.
Cubierto de costras y escupiendo rabia, entonces,

Se abre paso, vuelve a sus cabales lentamente
Y se da de topes contra un poste inútilmente

Conforme trepa y resbala y lucha; aquí y allá,
Entrañas esparcidas, cadáveres en canal.

Mucho tiempo permanece tirado en pasmo
Mesándose con dedos y uñas, en hartazgo,

Los tiesos cabellos, jadeando bestialmente,
Los labios babeantes. Por fin se restablece,

Se levanta después de andar a gatas y en sangre,
Volviéndose hacia mí para explicar la masacre.

Yo sólo repetí lo que él sabía que había hecho.
De inmediato Áyax alzó la voz entre lamentos.

Acorralado, despreció la consigna vana:
Que un guerrero no llora como cualquier anciana.

Dejó caer la cabeza: su desgarrador bramido
Era el largo y hondo sollozo de un toro herido.

Helo ahí. Se desploma con lentos movimientos
Sobre carne masacrada y tripas, mugiendo

Como a sus adentros. Algo cobra fuerza en la acción
Que está a punto de ocurrir. Hay que prestarle atención.

Nada ha concluido, sino sólo se ha pospuesto.
Uno, amigos, entre ustedes, debe ir a su encuentro.

Adaptación de un fragmento del Áyax de Sófocles

Grecia hoy

Creo que todo aquel que se atreva a tomar en serio la actividad artística del traductor estará de acuerdo en que, para no claudicar ante lo que se presenta como una imposibilidad, los dones, las gracias, tienen que brillar por su presencia. Ese algo, aunque sea minúsculo, que la otra lengua otorga, descubre: según George Steiner, lo nuevo “que ya estaba ahí”. Uno de los aspectos que siempre me han interesado de la actividad total de Seamus Heaney es su tarea como traductor. En varias ocasiones lo he oído citar el ejemplo del poema “Whoso List to Hunt”, gracias al cual Sir Thomas Wyatt escribió su propio poema de amor a Ana Bolena, al tiempo que traducía el famoso soneto de Petrarca. Lo que Heaney siempre alaba no es la capacidad de Wyatt para cantarle asu amada disfrazándola de cervatilla, aprovechando la tradición latina, sino el verdadero cambio que favoreció en el verso inglés aligerándolo, el paso adelante, dicho de otro modo, en la evolución de la lengua poética y hasta del idioma mismo: el acto de traducir parece, así, despojarse de sus vestiduras de quimera... Heaney ha demostrado sobradamente que es capaz de lograr tal empresa. Uno de los ejemplos más relevantes es su versión más o menos reciente del Beowulf, hasta entonces confinado a la academia, al estudio, digamos, y no necesariamente al alcance de cualquier lector.

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Hace unos años tuve el privilegio de traducir un poema de Heaney dedicado a Ted Hughes, en celebración de su último libro de poemas, por un lado, y en su memoria, por otro. Se titula “Sobre una nueva obra en lengua inglesa”, y rinde homenaje al poder poético de Hughes, como individuo, y a su pertenencia a una tradición. Para esto último, Heaney incluye un fragmento de su traducción del Beowulf, a manera de guiño a su par y gran amigo, situándose con él en la Grecia que ambos siempre reconocieron como territorio común, donde no había necesidad de sobresalir como persona o como artista, pues la sustancia atemporal de los orígenes civilizatorios los ubicaba “en el propio más allá,/ cual orilla de mar golpeada por oleajes de quebranto/ en lengua tal que aún al lenguaje lograra soslayar”. Y justamente al final de este poema, el autor cita a Milosz: “Tiene sus escrúpulos el alma. Cosas que no se dicen./ Cosas que se mantienen dentro, que logran mantener/ la mirada al alba abierta y fija. Cosas para el sí de Dios/ y la poesía. Que es, dice Milosz,/ un dividendo de nosotros, un tributo pagado / por nuestra fidelidad. Algo permitido.”

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Ahora es Milosz quien ha muerto. Y es a él a quien Heaney dedica, cual dividendo, las más recientes traducciones de uno de sus autores favoritos, Sófocles, visiones pertenecientes a la antigüedad que ambos valoraban de igual modo. Heaney ha traducido con gran éxito para la escena irlandesa el Filoctetes, que tituló, muy a su manera, “La cura en Troya”, y la Antígona, según él, “El entierro en Tebas”. Como podrá ver el lector, el poeta ha puesto ya manos a la obra en Áyax y Edipo en Colono (que todavía llevan el mismo título). Los dos fragmentos que se ofrecen aquí corresponden, respectivamente, a un parlamento de Tecmesa, la mujer de Áyax (en el cual ve ominosos augurios del triste destino de su esposo, que terminará suicidándose), y al relato que hace el mensajero, al final, de la despedida de este mundo del viejo y ciego Edipo. Es ésta la última obra de Sófocles, quien para entonces era ya nonagenario. Heaney ve en Milosz a un paralelo del dramaturgo griego así como de su último personaje creado, el autor y su obra como una y la misma cosa. Cualquiera que haya leído al Nobel polaco estará de acuerdo en la enorme congruencia que siempre proyectó como persona y como escritor, con todo y sus permanentes contradicciones. Siempre se sintió atraído por la imagen del poeta como alguien que tiene un encargo secreto, lleno de verdades antiguas y vitales. Su obra, como la de Sófocles, según Heaney, “es necesaria para la dignidad humana y la sobrevivencia”, de ahí que tantos de sus poemas fueran variaciones de temas milenarios. Al traducir a Sófocles, Heaney recrea a Milosz, a Hughes, a sí mismo. Nos da entrada a la analogía entre profundidad de imagen y profundidad de conocimientos: “el aquí y el todas partes, el ahora y el siempre del momento poético. Eso que es existencialmente urgente y necesario [...] la inevitabilidad interior, la seguridad de estar frente a la fuente del significado”. 

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Nota y traducción de Pura López Colomé 

A consultar:http://www.galeon.com/literarias/borges.htm

http://www.letraslibres.com/index.php?art=5752

http://es.wikipedia.org/wiki/Seamus_Heaney   

Confabulario – El Universal.com

http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/index.html

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Oscar PORTELA/Abel POSSE

Oscar PORTELA/Abel POSSE

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Oscar Portela, nacido en la provincia de Corrientes (República Argentina) el 5/13/50, es considerado hoy por las más importantes voces de la literatura de su país, como una de las más potentes voces de la poesía y el pensamiento latinoamericano. Administrador Cultural, ha ocupado importantes funciones en su provincia y ha integrado por dos periodos consecutivos la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritores de la Argentina, presidente de la misma entidad en su Provincia, Director de revistas como Tiempo y Signos, entre otras, es y a sido Asesor de Cultura de la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes. Doce títulos de su obra poética editadas (Senderos en el Bosque, Los Nuevos Asilos, Memorial de Corrientes, La Memoria de Láquesis, etc), y obras ensayísticas en las que se ocupa preferentemente del pensamiento filosófico contemporáneo, (Nietzsche sonámbulo del día), le han valido la consideración de importantes pensadores de su país. Ha publicado en España, México, Venezuela, Paraguay, y casi todos los medios de prensa de la Argentina y dictado conferencias en España, Paraguay y provincias Argentinas. Asimismo es especialista en critica e historia del cine y es autor de letras de obras musicales en su mayoría inéditas. 

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E-mail : portelao@hotmail.com

Página personal : http://www.universoportela.com.ar/ 

Otra : http://www.arrakis.es/~joldan/oportela.htm  

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El Gras de Posse

por Oscar Portela 

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Penosísimo intento de exculpar a un cínico "neo-humanista" de sus inciminatorios fantasmas y peor citar a Adorno, el de mi querido y admirado amigo Abel Posse -Gras un xenófobo perseguidor de Heidegger (testimonios de Horkeimer) que trataba de invalidar la poesía - que nada tiene que ver con lo "bello" y menos con el "alma bella" hegeliana, como dieron testimonios en nuestra época las tragedias de Trakl y Celan entre muchas.

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Me extraña de mi amigo Abel siempre tan sutil, que crea en la "resurrección" de las "humanitas". Su cultura no lo permitiría. Gras y los que como él dignificaron la moral de su pueblo fueron los encargados de exonerar a Heidegger del servicio del "saber" y predicar un progresismo ético Light erigiéndose en jueces y fiscales de otros en nombre de quienes? ¿De una Democracia que actualizó hasta nuestros días las leyes de "excepcionalidad" aplicadas por Hitler a partir de la "Teológía Política" - (Suárez, Schmidt, Gramsci)! sin lograr desatar el nudo gordiano de una visión mafiniestámente maniquea de la historia.

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No se trata como interpreta Posse de aquel niño que se negaba a crecer" (el propio Gras): por el contrario se trata de una acusación de Gras contra su Alemania, la misma que realizó en sus cuadernos de viaje cuando en China se preguntó en forma sofística " que sería del mundo con mil millones de alemanes". ¿Que sería del compromiso cívico del escritor con mil millones de grasses?

¿Ese "lengaguemet" sartreano que justificó campos de concentración estalinianos? Perdón querido amigo pero creo que en esto has perdido el  rumbo: se trata de la misma trampa que aquella que tu conocés y que viniendo de las izquierdas "Light te acusaron de colaborar con la ESMA": por ejemplo la Junta de Redacción de "Diario de Poesía" con los cuales nunca colaboré por apreció personal a ti y admiración a tu obra. Deja la palabra civil, como lo hiciste en tu maravillosa nota sobre Lugones, para éste, Unamuno, Camus, Carducci o el mismo Dante. A Gras - más allá de su retórica o sus planteos estéticos- le cabe enorme tal calificativo.

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Y piensa en el Gras hombre. Como tu sabes mucho mejor que yo, fué un caballero como Junger el que ostentó honor y jamás mintió. Eso es todo lo que se le pide a un escritor y lee nuevamente en los "Carnet" de Camus su ensayo titulado, "Porqué España Gabriel Marcel". Aquí si esta el compromiso puro, sin mácula.

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El mismo de Maurice Merleu-Ponty en otro ámbito o el de Derrida más cerca nuestro: yo escribo poesía, otros pintan, otros hacen buen cine (Schlondorf) del cual te recomiendo veas "El noveno día", en referencia a las aporías ético religiosas de un sacerdote que intenta ser sobornado por los nazis.

A mi personalmente poco me importan Gras y su obra. Sí su actitud de "Inquisidor" cuando se guardan tantos rencores y culpas en el corazón. Cuando Cohn Bendit tomó la Universidad de Berlín- su rector Adorno sufrió un ataque cardiovascular fatal-. Era ya tarde para admitir que esto fué lo previsto por Heidegger en el año 1933.


Durante ese mismo año "el perro de Merskirt" como llamó Gras a Heidegger dictaba en la campiña de Provenza las Conferencias de "Le Thor" invitado por un autentico resistente y un autentico patriota: el enorme poeta René. Entre los asistentotes cabían Agamben joven, A. Koiré, J. Whal, Jean Beaufret y pocos más. Era la forma en la que Heraklito invitaba a los extraños a penetrar en su cueva.

 

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Ilustración: Siegfried Woldhek

http://www.woldhek.nl/ 

Abel POSSE

Abel POSSE

Viaje al misterio de Agartha y la corona de los desiertos

por Abel Posse
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Entre las ruinas de nuestra decadencia permanecen el arte, la literatura, como los más resistentes bastiones. Los personajes viven tanto o más que las personas, ¡como el Quijote que sale a cabalgar al cumplir su cuarto siglo! A veces el personaje irónicamente se le presenta al autor.

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Había viajado a China, invitado por el Foro de Pekín. Era mi segundo viaje al Celeste Imperio. Sabine, mi mujer, y Daniel Dimeco me acompañaron.

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En una tarde de tedio y de smog en la todopoderosa Pekín de hoy, se me presentó Walter Werner, mi personaje de El viajero de Agartha. En 1943, en plena caída del sueño nazi, lo habían enviado en busca de esa Ciudad de los Poderes, Agartha, hermana siamesa de Sambalah, donde René Guenon y otros ocultistas sitúan el conocimiento preservado, exiliado, ante la decadencia. Algunos nazis pretendían conseguir la fuerza del Angel Exterminador, el Vril. Del mismo modo que trabajaban denodadamente para convertir el poder nuclear en poder de exterminio militar.

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Werner habita mi novela. Cruza el Tibet disfrazado de agente inglés y pasa los desiertos del Asia Central. Alcanza el Turfán y las lamaserías donde hace diez siglos se escondió, se exilió, el conocimiento primordial.

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Werner, el imaginado, irónicamente se vengaba o llamaba a su imaginador. Con Sabine y Dimeco viajamos por avión seis mil kilómetros y en una Combi destartalada entramos en las ciudades abandonadas, con sus templos abolidos, y en los reductos de contemplación, en las grutas de los Mil Budas, cariadas por el viento y siglos de soledad.

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Gaochang. Jiaohe al atardecer. Rostros de Buda descoloridos, ahora como ángeles de adobe, después del saqueo de los arqueólogos occidentales. La cercanía de Agartha se intuía, se respiraba, tanto como en Machu Picchu, en Delfos o en Luxor se respira la agobiante ausencia de los dioses. En Dunhuang, von Stein encontró en 1907 una roca excavada, disimulada en una gruta pintada con más de cinco mil manuscritos escondidos. Literatura búdica en varios idiomas, textos taoístas, maniqueos, del nestorianismo cristiano primitivo, textos en hebreo. ¿Pretendieron esconder en el desierto más inaccesible el conocimiento que no merecían los hombres del tiempo de destrucción, del Kali Yuga?
En este nuevo siglo que se abrió con las bárbaras matanzas en Irak y la respuesta de terrorismo mundializado, comprendemos qué quiere decir decadencia y comprendemos a esos monjes budistas que hace diez siglos excavaron la roca para esconder la palabra, el logos, como la semilla bajo la nieve.

Sentado al atardecer en una piedra de Jiaohe, comprendo que mi personaje, el que yo hice viajar desde Berlín y el Tibet, ahora nos había traído desde Pekín, a seis mil kilómetros de desierto. Viaje real, hacia lo real mistérico.

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Mi personaje me había escrito ese viaje con Sabine y Daniel Dimeco. No se burlaba. Respiré el viento del atardecer apacible y pensé en nuestra decadencia llena de ruidos y cosas, de Sound and fury, y comprendí la permanencia del mito o del misterio de Agartha.

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¿Walter Werner había muerto en su búsqueda de Agartha? ¿Estaba yo vivo buscando a mi personaje en el desierto central? ¿Estábamos los dos vivos en aquel atardecer en las ruinas de Jiaohe, abandonada hace diez siglos?
  

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A consultar:

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/posse/index.htm 

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2162

http://www.ucm.es/info/especulo/numero10/a_posse.html

http://mirandoalsur.blogia.com/temas/abel-posse.php

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Ilustración: Siegfried Woldhek

http://www.woldhek.nl/ 

Adriana GOÑI GODOY/Mariano PACHECO

Adriana GOÑI GODOY/Mariano PACHECO

Adriana Goñi Godoy adrianagoni@terra.cl  

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MEMORIAS DE UNA JOVEN FORMAL
Por Mariano Pacheco

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"... ¡Matamos para construir un mundo en el que nadie mate ya nunca mas! Aceptamos ser criminales para que la tierra se cubra por fin de inocentes".

"... Me dijo que no había felicidad para él fuera de nuestra comunidad.
'Estamos nosotros, decía, la organización. Y después no hay nada. Es una orden de caballería'...".

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"... Vivimos lejos de él, encerrados en nuestras habitaciones, perdidos en nuestros pensamientos. ¿Y el pueblo nos quiere? ¿Sabe que le queremos? El pueblo calla. Que silencio, que silencio..."

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Albert Camus, Los Justos.

TIEMPO: Marzo 31. Año 1977.

ESCENA: una humilde casilla situada en la barriada popular de Monte -Chingolo, en la zona sur del conurbano bonaerense. Beto y Adriana duermen abrazados. Afuera, en las frías calles y avenidas del distrito de Lanús, los automóviles Ford-Falcon oscuros, sin patente, van y vienen en busca del enemigo de la patria.

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Son las cuatro de la madrugada. Hace cuatro horas que Adriana Lidia Kornblihtt dejó atrás sus dorados quince años. Es temprano. Tiene sueño, hace frío. Es su cumpleaños y le da fiaca levantarse. Mira a su compañero dormir y le dan ganas de quedarse. Pero se levanta. Sabe que ha elegido una vida que está llena de obstáculos. Son infinitas las dificultades. Desde las más grandes, como las que ponen en juego la continuidad de su vida, hasta las más simples, las más sencillas y cotidianas.

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Un camino surcado por las renuncias. Como la de observar el rostro de Beto y tener ganas de acostarse a su lado. Acurrucarse. No salir a la fría noche. Al mundo que niega al ser humano como ser humano. Pero se viste, le da un beso a Beto y parte. Porque el mundo, tal cual está, niega al ser humano como ser humano. Porque el país, como está, niega cualquier posibilidad de proyectarse, de proyectar la vida.

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Son las 4.30 de la madrugada. Adriana sube a un automóvil en el que se trasladan dos muchachos. Son jóvenes, como ella, aunque no tan jóvenes. Al menos, no adolescentes. Los tres son militantes revolucionarios, y juntos, conforman un Pelotón de Combate del Ejercito Montonero. Adri está comenzando su cumpleaños número dieciséis, pero hace un año que es soldado. Antes estaba en la Unión de estudiantes secundarios, la UES. Era una militante de superficie. Pero ahora es parte de la Estructura Militar.

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Desde hace un año, el país está asolado por una dictadura militar. Una dicta/dura, de verdad, terrible. No como las dicta/blandas de antaño que, por cierto, tuvieron cosas terribles. Y se cargaron a sus muertos. En 1955 la Marina de Guerra bombardeó Plaza de Mayo, intentando asesinar al presidente constitucional. Terminaron masacrando a la multitud desarmada, indefensa, que se concentró frente a la Casa de Gobierno para defender al gobierno popular. No estaban dispuestos a ver como se esfumaban las conquistas obtenidas en una década. Pedían armas; pero recibieron balas, sólo balas. Las armas las tenían los militares insurrectos. Las únicas balas que recibieron los trabajadores, fueron las que impactaron sobre sus cuerpos.

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Las armas que Evita había comprado para formar las milicias, Perón se las entregó a sus camaradas de armas. A esos que ahora lo derrocaban. El pueblo peronista pretendía resistir la embestida, pero el General prefería el tiempo. El tiempo, dijo, antes que la sangre. Pero la sangre, finalmente, corrió junto con el tiempo.

Al año siguiente fusilaron civiles y militares que se levantaron contra la Revolución libertadora de Aramburu... Aramburu fue, en mayo de 1970, ejecutado por un grupo de muchachos. Una nueva generación de jóvenes se asumía como peronista y luchaba por el socialismo. La influencia de la triunfante Revolución en Cuba. El cura Camilo Torres en la guerrilla Colombiana. Los procesos revolucionarios en China; Vietnam; Argelia, se plasmaban con "los caños y sabotajes" de la Resistencia de fines de los 50´. El peronismo como el "hecho maldito del país burgués", según había señalado J.W Cooke.

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A los militares de la anterior dicta-blanda, los de la autodenominada Revolución Argentina (que, por supuesto, no tuvo nada de revolucionaria ni de nacional), se los fue poniendo en jaque, poco a poco. Primero con la movilización de las masas. Luego con las puebladas y las acciones armadas de la guerrilla. Se tuvieron que ir. Volvieron a los cuarteles mientras el pueblo festejaba y ganaba las calles... y les gritaba en las caras "se van, se van y nunca volverán"...

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Pero volvieron. Y ahora todo era mas duro. Esta vez el enemigo golpeaba con mucha contundencia. Pero el pueblo había hecho su experiencia. Además contaba con ellos, que no aflojaban. No se rendían. Adriana, Beto y sus compañeros estaban dispuestos a todo; menos a bajar los brazos, todo. Había que persistir; soportar los golpes resistiendo, pensaba Adri.

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Alrededor de las cinco de la madrugada el automóvil se acerca a la comisaría de Monte -Chingolo. Afuera no había nadie. La operación era sencilla: colocar un caño (artefacto explosivo casero) en el lugar y partir. Se hacía con frecuencia: era una forma de demostrar que los Montoneros estaban ahí, luchando. Desde hacía un tiempo que la Organización había comenzado a desarrollar el Ejercito Montonero como estructura especializada, junto con la Milicias.

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Las milicias permitían que los militantes de los frentes de masas vayan adquiriendo una práctica militar. Realizaban pequeños combates, de baja intensidad: como la que realizaron el 22 de agosto de 1974, para recordar a los fusilados en Trelew, ocurridos dos años antes.

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En esa campaña nacional murió Eduardo "Roña" Beckerman, secuestrado en Bernal (Partido de Quilmes, Provincia de Buenos Aires) por una patota de la Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A.

Al principio, durante el 74 y el 75, los militantes realizaban actividades milicianas mientras continuaban con su labor diaria en las Agrupaciones de superficie. Pero a partir del golpe del 24 de marzo el trabajo público ya no era posible.

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Fue para esa época que Adriana pasó a la estructura de Ejercito. Antes había estado en la UES. Primero en Capital, cuando comenzó el secundario en el Nacional de Buenos Aires (junto a su hermana Vicky, que también militaba en la misma agrupación y que, por entonces, era la compañera del responsable de la UES Capital, nada menos; con lo cual, Adri vivía rodeada de integrantes de la conducción). Luego pasó a la UES Avellaneda y finalmente a la de Lanús, donde conoció a Beto.

Con sus 14 años, Adri, "La Turca" para sus compañeros (nombre de guerra que tomó del primer sobrenombre de su hermana Vicky), fue una de las más decididas a la hora de abandonar sus tareas en un colegio de alto nivel, en la metrópoli, y pasar a cursar sus estudios en un colegio del Gran Buenos Aires. No le importó tener que viajar todos los días, dejar a Laura, Gabriela, Moira, su grupo de amigas, y cambiar de ambiente social. La convicción ideológica pudo más que todo.

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Tras las movilizaciones obreras de junio-julio del 75', que desbordaron a la burocracia sindical, fortaleciendo los cuerpos de delegados y las comisiones internas nucleadas en las Coordinadoras inter-fabriles; que desbarataron el plan económico del gobierno, obteniendo aumentos salariales; y que, finalmente, lograron expulsar del gobierno y del país al siniestro Brujo López Rega (organizador de las bandas para-policiales de las 3A) Montoneros fortaleció su posición de priorizar sus vínculos con los trabajadores industriales de los grandes centros urbanos del país.

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Y allí marchó la Turca: a vincularse con los colegios técnicos del Conurbano Bonaerense, semillas de los futuros obreros que protagonizarían la revolución en Argentina. De Capital a Avellaneda y de allí a Lanús. De la UES a la estructura de Ejercito. De la casa de sus padres a la convivencia con su compañero.

Cuatro días antes de su cumpleaños, el domingo 27 de marzo, "La Petiza Pelirroja", como le decía Laura, su hermana mayor (que militaba en el Ejercito Revolucionario del Pueblo), se puso a escribirle una carta. A ella, que se encontraba exiliada en Roma y a Vicky, exiliada en Milán. Aquellas líneas, escritas en la localidad bonaerense de Hudson, donde Adri se refugiaba con Beto para descansar, también estaban destinadas a su cuñado Esteban y sus sobrinos "Este" y "Pauli". En la carta les contaba de lo cansador y mal pago de su nuevo trabajo en un taller textil, y de lo bien que se llevaban con Beto.

Cosiendo bombachas, al son de la recta, el oberlock y el zig-zag, Beto y Adri comenzaron a buscar una "sorpresa". Aunque en la carta aclaran: "todavía sin novedad". Finalmente, su percepción de la situación política: "Por acá las cosas andan mas o menos jodidas, como siempre. Pero las cosas siguen y con muchas ganas de seguir adelante".

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Para adelante. Beto y Adri encararon sus días mirando para adelante. No estaban dispuestos a mirar para otro lado: como Garcín, el personaje Sartreano de la pieza teatral A puerta cerrada, querían mirar la situación de frente. Estaban dispuestos a sortear las dificultades: la falta de trabajo en el caso de Beto; el bajo salario en el de Adriana.

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Alrededor de las seis de la mañana, tras una pesadilla, Beto se despierta. La Turca debería haber llegado ya. Su sueño fue espantoso: estaba sentado en la mesa; se sirve un vaso de soda y, de repente, el sifón estalla en su mano izquierda. Con la otra se saca los pedazos de vidrio, esparcidos por sus dos brazos, el pecho y la cara. Asustado, se seca el sudor de la frente, mira el reloj y vuelve a dormirse.

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Dos horas mas tarde ya estaba fuera del lugar: Adri debería haber vuelto a la casa, para vestirse e irse a trabajar. Beto comienza a angustiarse: piensa lo peor. Esta ansioso, no deja de mirar por la ventana. Pero las ocho de la mañana es el tope del horario de emergencia y debe retirarse. La operación era sencilla. Todo había quedado claramente planificado en la noche del 30, cuando realizaron la ultima reunión. Un compañero iría como chofer del automóvil; el responsable permanecería junto al auto, atento y preparado para disparar su pistola 9 mm, si es que algún policía aparecía de improviso. La Turca colocaría el explosivo. Nada complicado. A las 5.30 horas llegaron a la comisaría. Afuera no hay nadie. El chofer mantiene el coche encendido, listo para escapar. El responsable da la orden. Adri debe activar el caño y regresar al automóvil, volver a su casa, darle un beso a Beto, cambiarse y entrar a la textil. Luego ir a la casa de sus padres a cenar, a festejar sus 16 años y brindar por eso; por el laburo que está por salirle a su compañero; por el hijo que esperan tener; por sus hermanas Laura y Vicky, su cuñado Esteban y sus "sobris" "Este" y "Pauli", que brindarán por ella desde el viejo continente; por sus padres, que esperan que pronto se concrete el casamiento; por los muertos, que ya no pueden brindar y por los presos, que aguantan desde las cárceles el inhumano trato de sus verdugos. Por la victoria que, finalmente, mas temprano que tarde, tiene que llegar.

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Pero algo sale mal. El imprevisto no es la aparición repentina de algún policía. El responsable de la operación escucha una explosión. Comienza a disparar sobre la comisaría; se acerca a ver que ha pasado. La bomba estalló en manos de La Turca, pero su cuerpo no está. Sólo se ven los restos de su ropa.

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Beto se entera a las nueve de la mañana. No lo puede creer. Sigue mirando y esperando que Adri llegue. Quiere decirle feliz cumpleaños, darle un abrazo y marcharse con ella a la casa de sus suegros. Quiere que llegue para irse a cenar y festejar.

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La Turca no fue una joven formal. No pudo, como Simone de Beauvoir, escribir sus memorias. No pudo, porque sus días por vivir, quedaron aplazados con su trágica muerte. Sin embargo, como Juan Gasparini con Montoneros, final de cuentas, Simone de Beauvoir sirvió de inspiración para dar título a este relato.

(NOTA: Simone de Beauvoir fue una de las grandes escritoras francesas de post-guerra. Una de sus particularidades fue que, a diferencia de muchos escritores, ella misma narró su biografía, estando en vida: Memorias de una joven formal; La Plenitud de la vida y La Fuerza de las cosas, son los nombres que le dio al tríptico. Algunos suman un cuarto tomo: Final de cuentas. Libro que, como ella misma reconoció, escribió tras las críticas recibidas luego de publicar su ensayo La vejez; en donde, le decían, no hablaba de ella misma).

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La Turca no escribió ningún libro, pero narró varias cartas. Cartas conmovedoras, desgarradoras. Cartas en donde, el tan frío número de 30.000, deviene experiencia concreta, cotidiana. La ultima carta que escribió, la del domingo 27 de marzo de 1977, quedó incompleta: "... a mí también, Laura, me parece muy raro tener tan solo 15 años y llevar la vida que hago...".

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Tras la muerte de Adriana, Beto no quiso abandonar la casa. Contra todas las medidas de seguridad necesarias en tiempos tan difíciles, como los de aquellos días, se quedó viviendo en el lugar. Lo ultimo que se supo de su vida fue por la carta que, el 30 de julio del 77', les escribió a sus cuñados. "Las cosas andan bastante bien -dice- pero 'la calle' está dura; en la empresa [se refiere a Montoneros] estoy laburando con los fierros [el aparato militar de la organización]". Continúa: "una de las preguntas [que sus cuñados le hacen en una carta anterior] es si recuerdo algo; si es por la casa, no perdí nada; ni siquiera me levanté [irse a otro sitio] y recién ahora me mudo, si Dios quiere...".

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Parece que el Buen Dios no lo quiso; ya que, al poco tiempo, un Grupo de Tareas de la Junta de militares genocidas dio con su domicilio. Beto fue secuestrado y nunca mas se supo de él.

Los restos de Adriana fueron encontrados por el Equipo de Antropología Forense en diciembre de 2004. Lo hallaron como NN en una fosa común, en el Cementerio de Avellaneda. Fueron inhumados el viernes 18 de marzo de 2005, en el Cementerio de la Chacarita.

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Sus padres no llegaron a verlo. Sus antiguos compañeros de estudio y militancia, sí. Entre ellos estaba su amiga Laura; a quien, de repente, la asaltó el recuerdo de Adriana lanzando uno de esos escupitajos impresionantes que largaba. Escupidas que nadie sabía de donde los había aprendido, pero que iban más lejos que las de cualquiera. Habían pasado casi tres décadas y la cara de Adri se le aparecía igual que antaño: frunciendo los labios, tomando aire, y escupiendo a más de un metro de largo. Bruta, varonil y con una sonrisa amplia y divina.

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Vicky, su hermana, todavía recordaba el día en que le llegó a Italia la carta que Adri no terminó de escribir aquel domingo de marzo, 28 años atrás. Recordó las líneas que, al final, Beto le había agregado:


"No la sientan como a una hermana, sino como a una compañera; así los sentimientos son mucho más integrales y sepan valorarlo. Sus 16 años son un ejemplo".




«La Memoria es la búsqueda de la Historia aún no contada.»

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Ilustración: JJFEZhttp://www.jjfez.com/espanol/pag%207tintas.htm

Mariela MIONI/Oscar PORTELA

Mariela MIONI/Oscar PORTELA

  

POESIA :
Oscar Portela: Un año de muchos proyectos cumplidos

Por Mariela Mioni, periodist & escritora


RECONOCIMIENTO EXTERIOR.  

La obra poética y ensayística de Oscar Portela es, hoy por hoy, más reconocida y tenida en cuenta permanentemente en el exterior que en Argentina y en su provincia.

El poeta correntino Oscar Portela está de parabienes, su presencia en el mundo de las letras, de la poesía es permanente, inclusive mucho más en el exterior que en Argentina o en Corrientes. Recientemente ediciones Dans Eira, dirigida por el catedrático José Blanco Alborés, de la Universidad de Santiago de Compostela (España) editó una Antología Poética con la obra de este poeta. Pero también la poesía de Portela formará parte de una antología de poesía latinoamericana en Venezuela, mientras está pendiente que una editorial madrileña seleccione una serie de ensayos y de sus poemas; como así también un ensayo suyo, "Jardines y alquimia", integrará una colección que se editarán en Lisboa.

Sin duda para Oscar Portela éste ha sido uno de los años más difíciles pero también uno de los más productivos en lo que a creatividad se refiere y de mayor difusión de su trabajo, sobre todo en el exterior. En diálogo con EL LIBERTADOR confirmó su participación como panelista en las VIII Jornadas de Educación, Literatura y Comunicación de la UNNE, y adelantó que no se descarta presentar en Buenos Aires su libro "Claroscuro", y como un gran admirador de internet que es -por la posibilidad que le brinda de tomar contacto con todo el mundo- reconoce que en lo últimos tiempos se ha dedicado con mucho más ahínco que antes a participar de foros de debate virtuales en torno a la temática que más ha analizado en sus últimos trabajos, que es la supresión del Estado Nación y de los partidos políticos.



El hombre y la técnica

Por Oscar Portela

No me refiero aquí al famoso texto de Spengler que hoy pocos conocen ni a las atrevidas y superfluas afirmaciones de Ortega de que un hombre  sin técnica no es un hombre:  no contesta ésta afirmación el interrogante quien? o que es un hombre,  sino a partir de las clásicas definiciones aristotélicas en torno al mortal como homínido: cualquier biólogo sabe que los "virus" traen consigo un equipo de auto conservación que los preserva de cualquier intento de destrucción por parte del anti-virus: un organismo sofisticado es ya una medusa.

Las definiciones de Deleuze con respecto a la técnica son más pertinentes a éste respeto: pues desde que la garra se convierte en mano, esta expuesto a lo que Heidegger llamará "la oculta esencia de la técnica".....El lenguaje oculta en si como libre donación esa misma esencia.

Pero la técnica como organización técnica de lo real permite que el hombre olvide ya que es el único animal que se sabe a si mismo mortal. Es decir que el hombre olvida su condición  enraizada en la temporalidad y la finitud.

Una sociedad hipertecnificada permite más y mejor la concentración del poder político y económico manejado no ya como se dice con ligereza por sátrapas de las políticas de los Estados Naciones.
Hablar desde una perspectiva reducionista de la política hoy, o remitirnos a Hobbes o Maquiavelo no soluciona las aporías de la razón creadora del Estado Jurídico.

Decir que las políticas neoliberales han llevado al fracaso y el genocidio de millones de desnutridos y enfermos en el mundo, el volver a simplificar un discurso que merece ser decontruido como lo hizo con efectividad Jacques Derrida.

Una forma de maniqueismo "Light" de aspecto ideológico. En éste sentido cabe recordar el "default" de la Rusia post-soviética y sus demandas al Fondo Monetario Internacional o los mercados cada día más abiertos de la China creada por Mao.

Nos quedan los modelos a copiar de la Cuba castrista o el folklore de la Venezuela actual con el oxigeno de fondo proporcionado por Irán, abastecida de armas por la mafia rusa, mientras los pobres son cada días más pobres: hermoso spectáculo el de Castro enviando "maestros" a la Venezuela de Chávez.

El crecimiento sustentable: otra frasecita armada que esquilmó la técnica como señora de la egoidad absoluta y el solipsismo en el cual vive el hombre de nuestros días: ejemplar tan mimético como un chimpancé actuando en forma teledirigida por los centros de inteligencia artificial lanzadas por el hombre al espacio orbital.

Mejor hablar de los paradigmas de las culturas oficiales de los neo-populismo coincidentes en esto con las políticas de la "concentración económica" en los países hiper-desarrollados en donde Harry Potter a conseguido desplazar a la figura de Bart Simpson.

¿Que un universitario de la Argentina de hoy - afectado al derecho- ignore quien es la señora Nilda Garré  constituye acaso una consecuencia del modelo "liberal" de Educación implantado en la Argentina?¿La Argentina de Diderot y de Sarmiento?

Estoy absolutamente convencido de que debemos  comenzar a hablar en serio para los medios de difusión y solo esto podría obrar milagros de incalculables consecuencias. Y entonces  sí, hablar de "desarrollo" - ético y moral primero- de lo presuntamente humano en el mortal y solo luego de crecimiento económico u desarrollos "sustentables"....porque en la esencia de la técnica habita el peor peligro para el mortal. 

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Ilustración: Giacomo Cardelli http://www.irancartoon.com/