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Revista Literaria AZUL@RTE

Nicanor PARRA

Nicanor PARRA

Nicanor PARRA SANDOVAL, nació el día 05 en Septiembre el año 1914 en la ciudad de CHILLAN, VIII región CHILE Hijo de don Nicanor Parra y doña Clara Sandoval.   

Su padre tocaba el violín y escribía poemas, talento que heredaron la mayoría de los hermanos Parra, entre los que destacan Violeta y Roberto, junto a Nicanor. Por razones económicas, la familia se traslada continuamente de ciudad en ciudad, por lo cual realizó sus estudios en Lautaro, Chillan, Ancud, y en 1932 huyó de su casa para trasladarse a Santiago. Ya en la capital, ingresó al Instituto Nacional Barros Arana, gracias a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres. En 1933 se matriculó en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, para estudiar Matemáticas y Física; mientras trabajaba en el INBA como inspector, fundó, junto a Jorge Millas y Carlos Pedraza, la "Revista Nueva", donde publicó su primer "anticuento", el que provocó grandes polémicas.  

Trabajó como profesor en Chillan y Santiago y en 1946 obtuvo el cargo de profesor titular de Mecánica Racional en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, iniciando una larga carrera como profesor universitario, tanto en Chile como en el extranjero. En su calidad de científico y escritor ha viajado por todo el mundo, participando en cursos, conferencias, encuentros etc. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas y muchas de sus obras han sido publicadas en ediciones bilingües, especialmente en ingles.  Por su vasta obra ha recibido algunos de los premios m s importantes del ámbito literario, tanto en Chile como en el extranjero, y figura en numerosas antologías.   

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Sus obras :

http://www.letrasdechile.cl/modules.php?name=News&file=article&sid=501  

Sitios : 

http://www.nicanorparra.uchile.cl/

http://www.letras.s5.com/archivoparra.htm

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/parra/ 

http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=nicanorparra(1914-)  

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Autorretrato 

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo claes:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.

¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.
 *

*

Coplas del vino

 

Nervioso, pero sin duelo
a toda la concurrencia
por la mala voz suplico
perdón y condescendencia.
 
Con mi cara de ataúd
y mis mariposas viejas
yo también me hago presente
en esta solemne fiesta.
 
¿Hay algo, pregunto yo
más noble que una botella
de vino bien conversado
entre dos almas gemelas?
 
El vino tiene un poder
que admira y que desconcierta
transmuta la nieve en fuego
y al fuego lo vuelve piedra.
 
 
   

El hombre imaginario

 

 

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario.
 
De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios.
 
Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.
 
Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.
 
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

 

 

 

 

Ultimo brindis

 

 

Lo queramos o no
sólo tenemos tres alternativas:
el ayer, el presente y el mañana.
 
Y ni siquiera tres
porque como dice el filósofo
el ayer es ayer
nos pertenece sólo en el recuerdo:
a la rosa que ya se deshojó
no se le puede sacar otro pétalo.
 
Las cartas por jugar
son solamente dos:
el presente y el día de mañana.
 
Y ni siquiera dos
porque es un hecho bien establecido
que el presente no existe
sino en la medida en que se hace pasado
y ya pasó...
como la juventud.
 
En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana:
yo levanto mi copa
por ese día que no llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente disponemos.

 

 
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