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Revista Literaria AZUL@RTE

Victor JARA

Victor JARA

Mi canto es una cadena sin comienzo ni final

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De origen campesino, hijo de un inquilino y una cantora popular, Víctor Jara se transformó con su muerte el 16 de septiembre de 1973, en un referente de la música chilena y en un testimonio vivo de la creación artística popular.

Luego de deambular por Chillán Viejo y Lonquén, en 1944 llegó a Santiago junto a su familia. Su juventud estuvo marcada por sus estudios de contabilidad, su ingreso al Seminario de la Orden de los Redentores de San Bernardo y su cumplimiento del servicio militar obligatorio. Se incorporó en 1953 al coro de la Universidad de Chile, momento en que inició formalmente su incursión en la música que ya había sido motivada por la labor de interpretación y recopilación folclórica de su madre, Amanda Martínez.

Sin embargo, su primera opción académica fue el teatro. Estudió, entre 1959 y 1961, actuación y dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Durante toda la década de 1960 se consolidó como uno de los mejores directores de la escena chilena, obteniendo numerosos premios y reconocimientos del público y la crítica especializada. Fue, así, uno de los directores teatrales más importantes de su tiempo.

Paralelamente, su labor en la música popular la construyó desde su participación en el grupo Cuncumén, con el que trabajó entre 1957 y 1962. Su creación musical tendió al rescate de la tradición popular y la reivindicación social de las clases desposeídas del país. En este marco, fue director artístico del conjunto Quilapayún (entre 1966 y 1969), colaboró con el conjunto Inti Illimani y fue número estable de la reconocida Peña de los Parra.

Tuvo una fructífera carrera como solista y compositor. Su discografía es una de las más ricas e interesantes de su tiempo. En 1969 obtuvo el triunfo en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su composición “Plegaria a un labrador”, que interpretó acompañado del conjunto Quilapayún. Se transformó, así, en uno de los principales símbolos de este movimiento musical.

Desde 1970 asumió un fuerte compromiso político participando activamente en las campañas electorales de la Unidad Popular y en el gobierno de Salvador Allende. En 1971 ingresó al cuerpo de artistas estables de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. El 11 de septiembre de 1973 acudió a cumplir sus labores a dicha universidad, donde fue tomado prisionero por tropas del Ejército de Chile, siendo brutalmente torturado y asesinado en el Estadio Chile. Hoy, ese estadio lleva su nombre.

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Victor Jara con sus niños 

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Septiembre del 73 La última entrevista 

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La última edición de Ramona salió a la calle en las primeras horas del martes 11 de Septiembre del 73. Dentro, la última entrevista a Víctor Jara. En ella, Víctor habla de su último disco, contesta preguntas sobre su vida, sonríe con la naturalidad de los que van a morir. 

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La idea de hacer el disco me la sugirió un amigo, que me dijo: "Oye, ¿y cuándo vas a grabar esas canciones alegres, divertidas, que te he escuchado por ahí?" Pensé que tenía razón, que los chilenos somos alegres, dicharacheros con mucho sentido del humor... por otra parte, en este vaivén de la canción comprometida, en esta discusión diaria que hay sobre ella, me pareció que se le estaba dando importancia a unos materiales que no nos corresponden; una insistencia en incluir dentro de nosotros unos ritmos foráneos que si bien son del patrimonio latinoamericano, no podemos dejar de considerar como de fuera. Me pareció conveniente hacer un disco con este material tan chileno, tan nuestro... además, creo necesario recordar que no todo lo chileno es quena, charango y bombo... creo que hay mucho del centro y del sur que no puede ser olvidado. La beata la incluí en este LP porque creo que representa un auténtico sabor popular, una manera de sentir y de decir auténticamente campesina. No creo que ofenda a nadie porque hemos madurado en el conocimiento de nuestra propia literatura, de nuestra música, de nuestro folclor. La primera vez, en 1966, el disco fue prohibido porque hubo protestas de algunos medios católicos que, entonces, no comprendieron que no había intención alguna de ofender.

Bueno, en las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma vienen muchos versos por el estilo y nadie ha dicho que tan distinguido escritor esté ofendiendo a la Iglesia. A propósito, ¿tú eres bautizado y con primera comunión?

Mira yo respeto todo sentimiento que sea auténtico, serio, y la religión me merece un profundo respeto. Claro, yo hice la primera comunión y me confesé y todo eso.

¿Es cierto que estuviste en la Acción Católica?

Sí, cuando cabro, ahí en el barrio Blanco Encalada..., ahí conocí a mucha gente macanuda, muchos cabros que todavía los considero mis mejores amigos, algunos de ellos dirigentes de cierto nombre... yo estudiaba en el Comercial, para ser contador, tal vez porque mi mamá tenía un negocito ahí en la Vega Poniente...

¿Es efectivo que después estudiaste para cura?

Estuve dos años en el Seminario de San Bernardo. Sí, quería ser sacerdote. Fue algo muy serio. Ahora, mirando hacia atrás, pienso que fue la soledad, el desencuentro con un mundo que de repente me pareció vacío.

¿Había muerto tu madre?

Sí, y ello significó la disolución de la familia. Yo me refugié prácticamente ahí buscando otros valores, otros afectos, tal vez algo que llenara ese vacío. Fueron dos años de mucho estudio, de mucha concentración. Ahí fue donde aprendí música..., había un coro, y por supuesto yo cantaba ahí...

¿Nunca antes habías estudiado música ni cantado?

Solamente había escuchado a mi mamá y a mi papá... Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba mucho. Así que ahí en el Seminario empecé a cantar... Claro que a los dos años me di cuenta que la decisión era muy seria y que yo no debía seguir..., que no tenía real vocación para sacerdote y que estaba ahí motivado por muchas otras cosas...

Bueno, y cuando saliste del Seminario, ¿Seguiste estudiando otra cosa?

No, tuve que hacer el servicio militar... Imagínate, pasaba del convento, como quien dice, al regimiento. ¿Te das cuenta? Después de dos años fuera del mundo, caes al Servicio Militar... al comienzo me sentía remal... al primer día del servicio, todos en pelotita a bañarse... puchas, yo venía de un lugar donde el cuerpo era algo así como pecado, entonces te puedes dar cuenta lo brusco del cambio... claro que no me costo mucho ponerme en la onda de mis compañeros. Por todo esto, te repito, es que siento mucho respeto por quienes tienen un sentimiento, una fe, cualquiera que ella sea.  

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A leer:

http://www.fundacionvictorjara.cl/

http://www.victorjara.cjb.net/ 

http://www.margencero.com/musica/jara/aungsan.htm 

A escuchar:

http://www.nuevacancion.net/victor/mp3.html  

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"Lo mataron simplemente por dedicar sus canciones, su arte, su danza y el folclore al mundo popular, y fue tomado casi como un trofeo para los militares"

Nelson Caucoto, abogado de Víctor Jara 

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Ilustración: Federica MATTA

http://www.federicamatta.com/mistral-public.html 

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