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Revista Literaria AZUL@RTE

Leoncio LUQUE CCOTA/Fabricio REBATTA

Leoncio LUQUE CCOTA/Fabricio REBATTA

   

CLAROSCURO,

NOMBRE SINTÉTICO DE COMUNIÓN LITERARIA

Por y con Leoncio Luque


Leoncio Luque Ccota leoncioluque@hotmail.com
        

*

Fabricio REBATTA

Lima, 1964. Licenciado en Comunicación Social (UNMSM). Guionista y realizador de cine y televisión. Miembro fundador del grupo literario Claroscuro. Es Coordinador de la revista literaria Casa Nuestra. Sus poemas han sido publicados en la revista Taller de poesía # 5 (Tránsito editores 2004), Casa Nuestra # 2 (Angrafer editores 2005) y en la plaquette colectiva Claroscuro. En octubre del 2004, obtuvo el 3er puesto en el concurso de cuento de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ) con Tribulaciones de un reprimido que forma parte de “Tumbalatas y otros cuentos” (inédito).

Lata


el mar otea en maretazo
al niño que a pedrazo mata lata

vuela piedra
zumba gaviota
rompe ola
y quiña lata
(de leche
metal sin nata)

vuela gaviota
zumba ola
rompe lata
y quiña piedra
(al mar metal
oxidada lata)

el perro ladra piedra herrada
del niño ola rompe mata

gruñe gaviota
rompe ola
danza perro
y cae lata
(de leche
metal sin nata)

gruñe ola
rompe perro
danza lata
y cae gaviota
(al mar metal
oxidada nata)

el bravo mar abraza bronco
remoto entronco de can y niño mataperro



Volcanes


acequia santa rosa en sequía
osa en ojos del niño ser río
y río y río el recuerdo
sauce yerba mala y niña

revuelven manos pequeñas
crean volcán tierra arena
sauce papel yerba seca
prende volcán fuego fuego

danzan manos pies sonrisas
más volcanes fuego fuego
acequia o río de volcanes
niño y niña juego nuevo

huye rata yerba mala
sauce ríe viene acequia
revuelven manos son represas
tierra arena ríe niña

corre acequia santa rosa
agua empoza presa estalla
volcanes callan fuego y humo
río lava lava y juego

río y río en el recuerdo
humo sauce rata fuego
corre el río fuego niño
niño y niña juego nuevo.



E-mail a Washington Delgado
maestro@sanmarcos.com


Terminé de releer tus poemas sacudiendo mi desidia en las páginas, reluciste mis primeros días de Septiembre con baladas y elegías, pero al retornar el libro a su lugar de espera, Decano, me enteré de tu partida. Ahora entiendo que fue tu esencia que se despedía, que se desperezaba en la biblioteca empolvada para ser leída en voz alta.

Te fuiste cuando la noche del fútbol no dejaba oír tus sueños, te fuiste siguiendo a Marte que pasó tan cerca, te fuiste porque te llamaba Artidoro de la mano de Nati, desde los rosales de la avenida Abancay; ahora caminas por ellos con Mariena suspendida en el aire, con Susan y su vestido blanco, con Mae y su pícara tonada, con Rosaura sin sombrero, y más allá ves a Mari, Rosa, Yolanda y Elsa que ya no son amores inútiles.

Fred Murray sigue frente al mar, en el que Pedro Salinas, al que tanto leías, te espera para conversar eternamente, mientras los que aquí dejaste, recorren con una lágrima todas las formas de tu ausencia. 



Arcilla


Divinas y humanas,
desnudas, grávidas,
con el pubis tatuado y luciendo tupus;
reclusas en las estanterías del salón
te observan las mujeres precolombinas,
mientras serena discurres sobre ellas
tus ojos de juguete antiguo.

Madres, hijas, esposas,
adivinas, escribanas, artistas,
todas de arcilla seca tras los siglos.

Curanderas preparando sabia chicha,
políticas comiendo escuincles de aullido mudo,
guerreras degollando esclavos de inocente amor,
sacerdotisas adorando la luna que aún nos mira.

Eres húmeda arcilla girando
en mi distante contemplación,
arcilla dúctil y tan fresca,
cotidiana y sacra,
tan lejana de la reclusión
en las estanterías de mi memoria.

*

Ilustración : Siegfried Woldhek - http://www.woldhek.nl/ 

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