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Revista Literaria AZUL@RTE

MÉTAFORA/Nicolás HIDROGO

MÉTAFORA/Nicolás HIDROGO

MÉTAFORA

revista literaria, arte & critica literaria

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ENTREVISTA LITERARIA A UNO DE LOS GRANDES POETAS DE LA GENERACIÒN DEL 60 

Por Nicolás HIDROGO

Carlos Bancayàn Llontop representa una de las voces más autorizadas en el ámbito literario de los 60. Fue y es un consumado poeta, difusor de tertulias y asistente a cuanto evento literario: es el gran escudriñador de lo que pasa en la cultura lambayecana actual. 

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Nicolás Hidrogo: ¿Qué recuerdos tienes de tu generación literaria?

Carlos Bancayàn: En primer lugar Nicolás felicitaciones a ti y a tu grupo porque es importantísimo que los jóvenes productivos y talentosos tomen la posta en la difusión de la cultura.En cuanto a los recuerdos se podría decir en estos momentos son de una década muy presente y retórica de idealismo. Participábamos aquellos que habían sido poetas en la gran revolución socialista que empezaba en Rusia luego quiso difundirse en el mundo con gran intensidad por borrar las diferencias, las desigualdades y las injusticias.  Si bien acá los que pertenecíamos en los años 65 al grupo ALBA después devino al de ADEL, no participamos de manera definida digamos como El Río si eran militantes no podíamos dejar de sentirnos inspirados e impulsados por aquellos ideales, que lamentablemente ya no existe en nuestra época.  

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N.H.: ¿Qué diferencia existe en ALBA y El  Río ideológicamente, en género, posición ideológica cultura?

C.B.: Eminentemente ideológica. Los jóvenes de El Río eran militantes socialistas; los de ALBA no militábamos estábamos muy creídos por aquella época por aspiración solidaria o militaría Soviética y en la Cuba que era el trampolín de Rusia en aquellos tiempos de Che Guevara, Javier Heraud, entre muertos de pájaros en puerto Maldonado, entonces evidentemente era una posición ideológica.  

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N.H.: ¿Cómo era la proyección que ustedes hacían a la comunidad en la época, qué tipos de actividades realizaban?

C.B.: Fuimos muy afortunados también porque en aquel tiempo actúa en Chiclayo un grupo de mayores que se interesaban no solamente por la poesía sino también por el arte musical,  me estoy refiriendo a Rafael Carretero Carretero y su esposa Espani, el padre Luis Beroño que era uno de los adultos como primer director de la casa de cultura motivaba todos los aspectos culturales, nos acogía, nos preparaba para las reuniones nos daba el auditorio y nos apoyaba en lo que le pedíamos y en lo que él nos podía dar. 

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N.H.: ¿Qué diferencias encuentras entre el actuar literario -lo que tu estas comentando en tu generación- con las generaciones posteriores en el caso de la generación 80 y 90?

C.B.: Evidentemente -lo que te decía antes- ya no hay el idealismo que sí hubo en la década en los 60; no solamente por aquella ausencia de perfiles anémicos en base a un idealismo actual como el que damos nosotros; los jóvenes tienen un gran importancia, un mundo satural, esto es grave, entonces surge lo que Alfredo José Delgado ha llamado la poesía y la literatura del encanto. Aquí en Chiclayo tenemos un notable jovencito que confecciona y vende tofes sufre mucho Cristian Valiente. Dedicado una poesía mía, hace honor a su apellido porque su poesía no es de  encanto, al contrario es de espíritu ideal, pero si en mucho si se deja notar una gran diferencia, un espíritu pesimista, una congestión interior que el se ve con una falta de horizonte.  

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N.H.: ¿Quiénes de los nombres que tu recuerdes de la época Carlos han salido han trascendido fuera del país en caso de tu generación literaria?

C.B.: Jorge Fernando Espino estuvo en Europa durante 20 años, José Díaz Salazar que continúa en Holanda como pintor y poeta, un joven que nunca se supo pero que también salió y que es novelista, Alfredo entre otros.  

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N.H.: Haz un memorando de un día en la reunión del grupo ALBA, danos un una idea.

C.B.: Es difícil porque las escenas de estas transcurridas surgen de los recuerdos. Por ejemplo en as reuniones en la casa de Moreno era obligado poesías para ser leídas y comentadas entre todos como el profesor Alfredo, los romances que estaba muy enamorado de la actriz y luego nuestras reuniones que eran periódicas en la casa de la cultura. Nosotros teníamos en mente una disciplina, una rutina literaria: llevar a la gran mayoría poesías y ser comentadas y algunos también llevaban relatos cortos y teníamos reuniones semanales y por supuesto más adelante hemos realizado actividades.  

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N.H.: ¿Qué autores inspiraron, qué leyeron, qué los llevó a ustedes a la literatura, algún ideal?

C.B.: Por supuesto, es lógico, habían preferencias, ideales, pero como los profetas peruanos los denominadores comunes eran como César Abraham Vallejo, Alejandro Romualdo, nuestro asesor Winston Orrillo y después Poeta Joven del Perú, Premio nacional de periodismo también narrador entre los universales los rusos Walt Whitman de Norteamérica, y en lo personal yo he leído a Withman al gran poeta.  

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N.H.: ¿Entre ALBA y Río que era lo había en común?

C.B.: Alfredo José Delgado Bravo coincide con don Pedro Delgado Rosado en que Lambayeque es tierra de poetas; eso es cierto ellos nos cuentan lo benigno del clima, la cercanía del mar, nos dispone así que el género predominante era y sigue siendo el poético pero habían narrativos como Rita Coronel, Rully Falla Fayloc no era nuestro pero también tiene un cuento famoso la Lagartija, C.B., entre otros. También hacíamos cuento.  

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N.H.: En el contexto periodístico lambayecano ¿apoyaban  los medios de comunicación?, tenemos referencia que tú dirigías en Délcar un programa; cuéntanos de esa experiencia periodística.

C.B.: Felizmente radio Délcar en el aspecto cultural y el diario La Industria han acogido las inquietudes culturales. Efectivamente tenían condiciones radiales nuestra introducción era una famosa pieza de monza poética, un noticiero cultural que había durante la semana y poesías también en un tiempo tenían una audición cultural en radio Tumán esto fue con Leonela Vásquez Solís una poeta muy activa y en cuanto al que hemos escrito siempre ha cogido en su página editorial el artículo literario y en los años 75 en adelante gestionamos que sus suplemento dominical apareciera una columna joven lambayecano.  

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N.H.: Que autores visitaron peruano visitaron por acá en Lambayeque los impacto a ustedes.

C.B.: De los que trajo Abel en su época, en sus años ALBA fue de los 65 aproximadamente y luego se va a los 85 así que entramos a los 20 años hemos traído a Chiclayo por ejemplo Rosalsa el maestro Florián presentaban en la casa de la cultura y luego por supuesto no nos olvidamos del local entre los participantes estaban Alfredo, Alfonso Marchena, Nicolás de la Fuente, también teníamos la generaciones jóvenes, mas adelante y creo que me salgo un poco de tu pregunta aparece muy activo un grupo umbral de los años 80 que se caso con un contador Alfredo.  

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N.H.: En la generación de los 80 a quienes tu a parte de Mariano Llanos que grupo que personas generaban porque casi no hay mucha no hay mucha información sobre la generación 80 Carlos, que nos podías decir con tu experiencia referir.

C.B.: Es bueno recordar Nicolás aquellos Chiclayanos y no nativos identificados por el Perú que no solo actuaron por acá sino en Lima, por ejemplo Cesar Arturo Montalvo muy dinámico profesor universitario de San Marcos en la última hora es un monumental de la literatura peruana Alfonso Alfredo Marchena que es el hombre poeta pintor periodista profesor, que dirige con buena muñeca su principal pacto Alfonso Chochope del Mar, el Ingeniero Mauricio José Luis Agüero que esta delicado de salud y nos olvidemos en cuanto al escenario de la década del 70 como el autor Manuel Arellano Ramírez era un médico que tenía una carta señorial en el verdadero museo particular en la calle Cuglivievan que daba apoyo siempre cuando se le necesitaba, el doctor José Gálvez Jaime Oculista tan deleite tan sensible que terminó en el suicidio que también daba apoyo de manera accesional luego algunas prensas por ejemplo Félix Ku, actualmente dueño de la librería Kemoy que auspició mas adelante a David Céspedes una bonita antología poética. Alrededor del grupo de Mariana Llano surgieron valores en base a concursos literarios que convocaban las promotoras y poetas  Mariana Llano y Giuliana Aguirre.  

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N.H.:¿Qué revistas resaltantes circulaban en la época?

C.B.: Las revistas producidas que eran de formato sensibles que llevaban el nombre de los grupos respectivos ALBA, dirigida por Carlos Bancayán y Oscar posteriormente la Revista ADEL la dirigió Pérez Ríos por su parte su director era Víctor Alvarado. Había publicaciones temporales.  

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N.H.: ¿Qué significa ALBA, qué connotación tiene, una simbología, nombre de cada uno de los poetas?

C.B.: Es posible que también guarde estos recuerdos pero en Realidad ALBA significó una asociación literaria y de bellas artes porque quienes integraban también se dedicaban al dibujo y a la pintura, Estrella Salazar, Jorge Fernández Agustín, algunas chicas que dibujaban. ADEL es anecdótico porque en su comienzo se llamo Asociación de escritores Jóvenes Lambayecanos pero por el cercano consejo de nuestro asesor y profesor Wilson, se cambió porque los únicos asistentes iban a ser jóvenes.  

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N.H.: De la producción hecha en esa época cuál fue lo que ha trascendido o lo que ha quedado como elemento  base como para poder citar, o poder hablar sobre una obra en canto a la poesía.

C.B.: Les sugiero a ustedes que entrevisten a Guillermo Suárez Nicanor de la Fuente, es metódico y debe guardar las revistas, ya donó pero eso sería buena fuente, yo tengo de los cuadernos chiclayanos que dicto la casa de la cultura.  

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N.H.: Dime Carlos Nicanor de la Fuente ¿ejerció alguna influencia algún patriarcado sobre ustedes porque ustedes señalan mucho como un maestro a don Alfredo José, comienza a ejercer alguna influencia sobre ustedes?

C.B.: Alfredo José ha sido maestro tú sabes que los poetas siempre tienen cercanía con los muchachada; Ni ha sido siempre un poeta para decirlo de modo poco poetisa porque su vanguardismo fue en su época también una corriente poetista.  

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N.H.: Cuéntanos de tu experiencia de colaborador literario en La Industria cuándo empieza, cómo haces tu, envías tu trabajo, cómo llegas hacer un difusor cultural.

C.B.: Bueno mira yo he tenido una vida inquieta en la secundaria sobre la problemática social cultural y como  en La Industria aparecía un artículo de opinión un día me aventuré (creo que a los 17 años) a escribir también y poder publicarlo y seguir publicando. En la Industria, además de artículos literarios y de opinión se acoge relatos breves y sería bueno que retomaran una política de parte de ustedes para que se incluyan en la poesía.  

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N.H.: Carlos hablemos un poco de periodismo lambayecano en general de la época que a ti te tocó vivir; cuál es la época en que crees tu que el periodismo jugó un rol importantísimo en defensa de los derechos de la población de los derechos o intereses de la colectividad.

C.B.: Sin duda que fue aquella época del 70 aquella década en que teníamos nosotros no solamente los jóvenes sino las generaciones de los 40 a 50 años, aquel fermento, aquel ideal, aquel vehemente anhelo de mejorar lo bueno en base a su decisión.  

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N.H.: Si tú tuvieras que quedarte con un año dentro de tu generación, cuál es el año que recuerdas con más cariño, con más vehemencia; porque probablemente fue el año en el que mas te inspiraste.

C.B.: Los años 70. Entre los años 70 ó 80 ha sido la época más intensa que más frutos hemos dados. 

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N.H.: Con qué libro te identificas, cuál vendría ser tu libro símbolo de tu generación.

C.B.: Es difícil porque tendríamos que ver toda la gama de la publicación. Prefiero referirme a la antología que mencionamos antes. Ese libro salió por los 80 y recoge a varios poetas de ley y poetas mayores incluso Felix Agüero entre otros.  

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N.H.: Dime ¿El rol del papel de la mujer en el periodismo lambayecano fue tenue, destacable? ¿Qué mujeres tanto del periodismo escrito y del periodismo radial recuerdas?

C.B.: Destaquemos nuevamente a Jesús Piscoya, Nélida Castillo Chirinos que dirigió la revista y luego Gisela jefa de publicaciones de nivel de no solamente de lo literario sino el panorama turístico costumbrista de acá de Chiclayo; Estrella Mora quien siempre también ha estado interesada en estos aspectos.  

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N.H.: ¿Cuál es la situación actual en cuanto a producción en cuanto a miembros de la Casa del poeta?

C.B.: La Casa del poeta hay que ser francos Nicolás permanece latente y estamos en la espera de que el verdadero impulsor chiclayano José Guillermo Vargas Rodríguez señale el lugar y fecha del próximo encuentro mundial.  

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N.H.:¿Qué mensajes darías Carlos a las nuevas generaciones? ¿Cual sería tu mensaje para las generaciones que has visto nacer y estás viendo crecer? 

C.B.: Bueno, como estamos en la era de lo audiovisual, entonces que lean autores y escriban todo lo que puedan.  

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N.H.: A los jóvenes estudiantes lambayecanos ¿tú crees que hay una valoración en realidad sobre identidad de literatura lambayecana.

C.B.: Mira sobre esta identidad hay mucho que hablar. En lo particular pienso que como identidad significa parecerse a sí mismo; no existiría semánticamente hablando porque somos de una universidad de gran despistaje que existe. 

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N.H.: Digamos que tú crees que hay un gran tema, un solo tema único central que ha unido a los literatos narradores lambayecanos, ¿hay algún tema?, ¿se habla sobre lo que es el lambayecano propio?

C.B.: Un gran tema es el mar es una constante, pensemos de Orlando Vásquez narrador y periodista durante muchos años cultural y difusor también de su propia obra, pensemos en Alfredo José Delgado Bravo que tiene una obra los sueños vivos en el Mar;  es una constante, así como también la naturaleza.  

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N.H.: ¿Ha habido musas dentro de tu generación,  mujeres en las que se inspiraban, en las que se motivaban para la poesía erótica; había ese abordaje ese quehacer?

C.B. Todavía hemos disfrutado de lo que  podemos llamar la época del candor. En el colegio San José llegaban por supuesto para el aniversario de septiembre candidatas de los diversos colegios y nosotros estudiantes del cuarto y quinto de secundaria las elegíamos por sus propios secretos, así que teníamos una señorita simpatía y una señorita del deporte elegidos por los propios asistentes por supuesto por la mayoría de chicas que les tenían cariño. Luego más adelante hemos ido conociendo a otras señoritas que nos causaban inspiración. 

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N.H.: ¿Cómo ves  el futuro de la literatura?

C.B.: Si quisiéramos ser realistas inevitablemente Nicolás tendríamos que ser pesimistas. Hace años hubo un encuentro de escritores en Ferreñafe y una excelente ponencia el poeta nacional Pablo Guevara dijo que «el arte fino está en rápido deterioro en el Perú refiriéndonos exclusivamente a la literatura», tipo poesía, música, simbólica y social. Este trabajo tuyo y el trabajo de cada institución pudiera ser poner vitrinas durables cómo a la vez hacíamos antes. Nosotros poníamos paneles con poesías de manera atractiva y estrofas cortas a la salida de los a la misa para que le dieran impacto, todos los esfuerzos que pueden hacerse son necesarias en este momento.  

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N.H.: En el campo del producir de obras ¿hay en el país en general un decaimiento  de la producción de textos con respecto a tu generación?

C.B.: La técnica que tiene el lado oscuro también tiene el lado positivo comparativamente el publicar ahora con un manchote y el fotocopiado es más económico al que nosotros nos resultaba comprar esténcil comprar la tinta aunque nos prestasen dinero pero nos resultaba caro comparativamente a los que ahora si les resulta para los nuevos, incluso los trabajos en imprenta son muchos mas económicos comparativamente para nuestra época.  

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N.H.: Tú dirías que la literatura te ha permitido vivir de ella.

C.B.: No, la literatura aquí en el Perú es mas bien una afición digamos así por amor al arte sabemos que personas con ciertos peculios como el primero que se me viene en la mente es Otiliano que es una excelente novela, me he tenido un listado de literatos aquí porque lamentablemente se vende.  

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N.H.: Carlos para ti que cosa es la literatura.

C.B.: Una manera de expresarse pero de lo mas profundo sobre todo de la poesía como dijo Luis Reyes que comprende todas las artes porque el manejo acertada la palabra aun da el sentimiento a la razón.  

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N.H.: ¿Tu crees que la poesía de los 80 ó 90 hay cierta confluencia en lo que dice el texto poético y lo que dice el aspecto vivencial del aspecto del actuar del poeta?

C.B.: Esto depende enteramente de cada base, es un asunto debidamente individual justamente el poeta que se considera tal tiene que bucear en sus profanidades hacer resonar el mundo en sí.  

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N.H.: ¿Para que sirve la poesía?

C.B.: Repito para expresar un mundo interior, cada poeta se dirige en un pedestal muy alto dijo Nietzche el famoso que cada poeta es un grandísimo leído, se ubica en un pedestal muy alto pero al mismo tiempo tiene que sentir tiene que ser un diapasón tiene que recibirla.  

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N.H.: ¿Cual autor literaria esta leyendo últimamente?

C.B.: Mira estoy investigando sobre un filósofo Alemán a raíz de un ensayo y en cuanto a literatura estoy terminando una medieval en diferente estado por soy amiga de un intelectual.  

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N.H.: Estamos observando tengo una decisión breve sobre un habiente sobre la casa del poeta y escritor Carlos Bancayan, apreciamos unos cuadros y la mano izquierda un sillón con flores bordadas apreciamos un cuadro con flores en el centro tenemos una pareja un alto beso de despedida, acá una campesina con un tulipán tenemos el papa una biblioteca de libros su mesa de trabajo y ya están marcando las 10:30 y ¿de quienes son esos cuadros que describes Carlos?

C.B.: De izquierda derecha las hortensias del plástico de Walter Vargas Tocto integrante del grupo, en el centro de Oscar pintor peruano y de la derecha una campesina aspirando un aroma de un cartucho del conocido pintor Rabi, seudónimo artístico de Gaspar Mendoza muy productivo ya sea de paso.  

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N.H.: De cuantos textos consta tu biblioteca Carlitos parece que tú de una manera muy generoso te haz desasido para donarlos, de cuantos textos constas y cual de estos textos son los más valiosos para tí.

C.B.: Mira los más valiosos en que conservó pueden llegar a unos 500 pero es tan erótico que ustedes encuentres en un proceso de depuración de mi biblioteca que pueden ser en unos 2000 pueden que tengo en la otra casa pero sin embargo ya los podría estar trabajando como mi casa esta en refracción estoy depurada incluso para rematar e incluso para obsequiar algunos y vamos a proceder a ellos.  

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N.H.: Cuéntanos algo de tu vida personal como es un día en su vida personal de Carlos Bancayàn.

C.B.: Fíjate desde que soy cesante de la Municipalidad donde fui afortunadamente director fundador de la Biblioteca Municipal a partir de 1983,  me dirijo por las tardes a la enseñanza particular, soy profesor de matemáticas, física, química de secundaria y pre-universidad. Por las me dedico a repasar religiosamente todos los días un poco de matemáticas de 8:00 a 9:00 a.m luego cojo la literatura,  luego voy a hacer compras a partir de las 10:00 hasta las 11:00a.m. A las once tengo por obligación un paseo matinal por que es básico. Cuando me canso de mi paseo matinal  visito amigos que se encuentran en las diferentes bibliotecas públicas y en las noches frecuento a diferentes eventos y recitales.   

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N.H.: ¿Carlos aparte de tus actividades académicas y personales cuáles son tus proyectos literarios, qué estás escribiendo ahora aparte de tus artículos obviamente que estamos acostumbrados a leerlos en La Industria?

C.B.: Justo te contaba que tengo la intención de publicar un libro de ensayo para dar la impresión que soy un poético con diferentes facetas de la diversidad de temas.  

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N.H.: ¿Qué es para ti el amor?

C.B.: Es una incógnita.  

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N.H.: ¿Encontraste alguna vez la mujer ideal?

C.B.: No, creo que no existe la mujer ideal, ni tampoco el hombre ideal para la mujer.  

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N.H.: ¿Qué es la muerte?

C.B.: Una gran esperanza con la cual no creo mucho hasta los 40 años creía en mundo sobrenatural, de suspiros, y entro los hindúes.  

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N.H.: Si quisieras regresar a una etapa de tu vida a un año de tu vida ¿a que año te gustaría regresar?

C.B.: Por ejemplo el año 65 primera juventud, el grupo ALBA, los primeros romances, los escarceos. 

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N.H.: ¿Cómo fue tu etapa escolar?

C.B.: Fui como se llama un alumno chancón, aplicado, estudioso en el colegio San José, tuve excelentes  maestros. Buenos Profesores de artes, profesor pre-militar que nos enseñaban a rampar, a disparar balas de verdad, profesora de educación física, buen colegio era el San José.  

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N.H.: ¿Crees tú que, después de la generación del 90 que algunos dudan que haya existido esta una introducción crees tu que se pueda producir un fenómeno nuevo de generación 2000 ahora?

C.B.: A su modo si con las peculiaridades de  el mundo un poquito remante que esta viviendo la juventud lo vemos se produce de manera completamente peculiar y vuelvo a recordar a Cristian Valiente que vende tofes, Rolando Barrios que es campesino, Alex Cieza que está en la universidad, se produce a su modo pero se produce.

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Ilustración : Siegfried Woldhek  

http://www.woldhek.nl/ 

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MÉTAFORA/Teresa Liliana MENOR ALARCÓN

MÉTAFORA/Teresa Liliana MENOR ALARCÓN

Métafora

revista literaria, arte & critica literaria  

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¿Por qué  los poetas y escritores lambayecanos no son reconocidos como tales?

Por Teresa Liliana Menor Alarcón

Eran épocas de estudio en el Instituto Sagrado Corazón de Jesús cuando decidí asistir a un homenaje a tres grandes figuras de la Literatura Peruana: Carlos Mariátegui, César Vallejos y Nicanor de La Fuente Sifuentes "Nixa". Me emocionó conocer al tercero. Me habían comentado que era de avanzada edad y un hombre multifacético. Eso me llamó la atención. Entonces, comencé a conocerlo a través de sus poemas, sus artículos periodísticos, anécdotas contadas en un diario local y sus cortas historias. Posteriormente asistí a una conferencia que organizó la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Allí conocí a Andrés Díaz Núñez. Con él pude tratar y conversar acerca de la temática de sus novelas.

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Cuando viajé a Lima, en la Universidad nacional de San Marcos conocí a Miguel Ángel Cornejo, a Antonio Cisneros, Óscar Quezada, Desiderio Blanco y a algún chico que decía ser estudiante de Literatura. Con esa experiencia regresé a la Normal. Tenía más argumentos para debatir en clase, pero no lo hacía porque temía el "ya porque se ha ido a Lima…", o " eso es allá, pero estás en Chiclayo". Entonces, pensé que la mejor manera de hablar era escribiendo. No conocía muchos poetas, pero sí a críticos y teóricos de la literatura peruana y a muchos profesores que en eventos y talleres me aconsejaban no quemar, romper o regalar un poema o un cuento recién terminado.

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Cuando empecé a trabajar mi tesis acerca de la Novela Puerto Cholo de Mario Puga Imaña, me choqué con una dura y triste realidad. Sabía que había poquísima información, pero me arriesgué a conseguir más acerca del autor de la novela.

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En una de mis esporádicas visitas al Instituto Nacional de Cultura de la ciudad de Lambayeque, conocí a un amigo de la especialidad de Lengua y literatura y le pregunté por Mario Puga Imaña. Sólo me dijo que nunca lo había escuchado. Otras veces, pregunté a un profesor de la misma especialidad y me dijo "los nuevos escritores no los he estudiado todavía" y por último, pregunté a uno que vende libros. Él me respondió que sólo tenía la novela Puerto Cholo. Al menos ya había conseguido la obra, pero por "tradición" necesitaba saber quién era, qué otras obras había escrito. Hice una búsqueda exhaustiva pensando encontrar algo de él, pero mi búsqueda terminó limitándome a unos tres o cuatro libros de Literatura lambayecana en los que, por cierto, ni figuraba su nombre. En otros, sólo había un fragmento de la novela Puerto Cholo. Lean bien, un fragmento de la novela Puerto Cholo. Y la búsqueda en la red, no quedó atrás. Busqué por el apellido, el nombre de la novela y del autor, casi resulta inútil, si no es porque cuando obtuve información supuesta del autor, leí "cevichería Puerto Cholo", "Bar el Puerto". Lo curioso de esto es que esa cevichería y  bar eran mexicanos. Y también que el nombre de Mario Puga Imaña, figuraba en una página de México. Un momento, me dije, ¿es peruano o mexicano; es escritor o gastrónomo? Seguí buscando y encontré información acerca del parentesco y árbol genealógico de él. Mi impresión era tal que me provocó un fruncir de cejas y hacer que mi boca quede semiabierta. Es que no pensé que estaría haciendo un trabajo cuyo autor de la novela Puerto Cholo tuviera hermanos vivos, hijos y nietos. Nunca lo creí y saben por qué, porque en mi vida de estudiante nunca había escuchado su nombre, menos leído su obra. Pero a uno de mis hermanos le habían hecho leerla en el colegio. Me gustó la forma de narrar del autor y lo elegí como objeto de estudio para mi tesis.

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La narrativa lambayecana, según Toro Montalvo, no es muy frondosa, pero sí de contenido regionalista que exalta las costumbres, el paisaje, la tradición y la problemática social que encuadran nuestra identidad cultural. Pero, eso no lo descubrí como alumna en el colegio. En cuanto a sus representantes, sólo se nombra a Carlos Camino Calderón, a Andrés Díaz Núñez, Jorge Lazo Arrasco y a Rully Falla Fayloc. No sé por qué no se nombra a Mario Puga, por ejemplo. Lo mismo pasó al leer los nombres de algunos representantes de la poesía. Entre ellos José Eufemio Lora y Lora, José Alfredo Delgado Bravo, Nicanor de La Fuente, Estuardo Deza Saldaña, Alfonso Tello Marchena, Y así puedo seguir enumerando, pero francamente no tiene sentido cuando sólo se conoce sus nombres. Sin embargo existen otros poetas que sin hacer trayectoria literaria en las Universidades o en los Institutos pedagógicos, tienen producciones literarias que se empolvan es sus escritorios o esperan la oportunidad para ser publicados y aún así son conocidos, gracias a las actividades culturales que se promueven y organizan en el INC o las Universidades del entorno.

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La falta de recursos económicos tal vez es una de las excusas por las que no se publican las producciones literarias de nuestros escritores lambayecanos y por ende, éstos no son conocidos públicamente. Pero también, es porque el mismo escritor prefiere no enfrentar la indiferencia del público hacia su trabajo literario. Un público que muy poco disfruta de una tertulia literaria, de una conferencia acerca de poesía o literatura, de un evento de exposición de  trabajos literarios y de otras actividades culturales afines.

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Yo creo que si preguntamos a alumnos de escuelas, e incluso de Universidades y de Institutos pedagógicos acerca de quién es José Alfredo Delgado Bravo, Nicanor de la fuente, Andrés Díaz Núñez, entre otros, un 90 % no han escuchado ni sus nombres. Y el resto sabe que es poeta o escritor y nada más. Y sin tomar en cuenta que estos escritores pertenecen a generaciones muy anteriores a la nuestra y que sólo los conocen personas que leen o que han estudiado la carrera de profesor(a) de Lengua y Literatura.

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Les aseguro que si no hubiese estudiado la carrera de educación, en la especialidad de Lengua y Literatura no hubiera leído las producciones literarias de aquéllos. Tan sólo me hubiera limitado a escuchar sus nombres más, nada.Mi realidad era esa y sigue siendo la misma actualmente para otros muchos alumnos. Entonces, cabe preguntar ¿De qué depende que no conozcamos a nuestros escritores?

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Depende de la falta de promoción de su producción literaria por parte de las instituciones culturales y educativas. Ellas son las que deben organizar eventos para conocer a las generaciones pasadas y presentes de la literatura lambayecana. O si lo hacían, las restricciones en cuanto a edad no se hacían esperar. Pero felizmente, se ha empezado a caminar por un nuevo sendero, donde el trabajo de los círculos literarios y de agrupaciones literarias de Lambayeque va creciendo lento pero seguro.

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Recitales, actuaciones, publicaciones y conferencias de quienes en un pasado fueron espectadores, se podrían organizar en un presente. Lo importante es no dejar que el tiempo avance sin que nuestra gente conozca y valore lo que se produce. Y que si en el Perú se estudian a sus literatos o poetas cuando están fuera del país o éstos mueren o, simplemente forman parte del pasado, con ese tipo de eventos no sigamos esperando a que ese día llegue, mientras otras generaciones permanecen en el anonimato exigido y otras emergen y se proyectan hacia el futuro.

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Mientras tanto, en las escuelas siempre debió existir la oportunidad de trabajar una sesión de clase con textos literarios de escritores peruanos y lambayecanos, aunque no lo mande la currícula. Los profesores no debieron ni debemos dejar de lado lo que producen nuestros escritores. Tomar en cuenta lo que se publica en nuestro departamento y lo que aún está en papeles sueltos originales, es lo importante y no mucho la vida de quien los escribe. Lo que importa es su aporte hacia los alumnos como escritor o poeta y como ser humano. Aparte de ello, apoyar en las actividades culturales como pintura, danza, dibujo, poesía, narrativa, etc. que realiza el colegio.

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De esa manera, aquellos alumnos que están empezando a escribir sus primeros cuentos o poemas, se darían cuenta de que su trabajo creativo y libre es considerado, de que sus proyectos literarios no pueden truncarse por tan sólo creer que ser poeta implica estar "loco" o pensar en que sólo pueden ser escritores o poetas los que no viven en su localidad, ni es compañero de su aula. Y también, para que entiendan que la necesidad de leer y componer es parte de la vida del ser humano (niño, joven o adulto), de quien con el tiempo podrían ser uno de los escritores representante de nuestra literatura lambayecana. 

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Santiago M. BAO

Santiago M. BAO

Santiago M. Bao nació el 5 de septiembre de 1936 en San Fernando (Pcia. de Buenos Aires). Estudió Antropología en la Universidad de Buenos Aires, la que debió abandonar en 1976 luego del golpe militar de ese año.Publicó en libro “Trece poetas” (Bibliograma, Instituto Amigos del Libro, Bs.As, 1967), Antología del Empedrado II y Antología del Empedrado III (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997). “Trabajos Forzados” (poesía) (Libros del Empedrado, Bs.As. 1997); “Al otro lado” (poesía y prosa) ( Edit. Dunken, Bs. As. 1998; “En el desvío” (poesía) (L. J. Silver Producciones Literarias, Bs.As. 1999). “Pendientes” (poesía) (R. Salido), Junín, Bs.As, 2002.“La máquina nocturna y otros cuentos” (narrativa), (R. Salido), Junín, Bs.As., 2004. “Memorias del zoo” (poesía) –Ediciones Suárez, Mar del Plata, 2005.-   

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DIENTES DE CABALLO 

En la fiereza de la llanura

jurarse amistad eterna,

compartir las distancias,

los exilios

ese instante especial

de la risa del espíritu

aquel pequeño libro

de las alabanzas

el alivio de la mansedumbre.

Encaminarse ahora

con el viento del oeste

en las sienes

y el collar profético

de dientes de caballo.

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ALAS DE ABEJA 

Desciende la penumbra

con sus párpados cerrados

y su inclinación

de alas quietas.

Desde una puerta misteriosa

que se abre a un paisaje

de nubes que pasan

desciende una abeja

que deposita un polen

invisible sobre los ojos

que despiertan.   

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MOCO DE PAVO 

Para descifrar los mensajes

ocultos por milenios

de crecientes monomanías

del dolor y el abandono,

no son útiles

sino alfabetos sangrientos. 

Hay mucho por restaurar

no de entusiasmos breves

o pasatiempos virtuales

sino despliegues profundos.

Combates que no son

moco de pavo.   

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RATA POR TIRANTE 

Siempre medir

desde las sombras

hasta las luces

del amarillo al azul

del negro al luto

las permanentes aplicaciones

del sistema métrico

a todo lo que nos circunda

y no hablemos del tiempo

festín predilecto

de las mensuras

o del dinero;

pero nos extraviamos

más allá de esa curva

del camino

o de las nubes

que pasan encorvadas.

Se nos escapa el canto

de los pájaros

o la música de la brisa

entre las hojas

y la luz, la luz huye

entre los dedos

como rata por tirante.   

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OJOS DE GALLINA 

Esa constancia

al alba cenicienta

a los limos amanecidos

en campanarios de verano,

picotear de guitarra

que teje el tapiz

polvoriento de la mañana,

botones brillantes

del pequeño horizonte

párpados de relámpago:

ojos de gallina.   

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PROPÓSITOS DEL CARACOL 

Voy a irme muy lejos,

ya me he puesto

en camino.

Algo ha cambiado

desde hace siglos,

tengo que irme

muy lejos,

hacia otros sitios

de tibias humedades

y forestas perennes

muy lejos,

donde las antiguas promesas

finalmente se cumplan

sin delatoras huellas

de plata

ni pesos de frágiles refugios.   

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CANTOS DE MURCIÉLAGO 

Poseo sombras y tinieblas

que como cataratas destilan 

en el espacio

una lluvia de terciopelo

y de una oscuridad blanda

construyo mis túneles

de luces distintas

que mis ojos no ven,

transcurro cerca

de la risa de ciertos ángeles

mientras la noche

me recibe con un temblor

desnudo

cuelgo como nave de polvo

tras el espanto

que se arrastra

desde el otoño antiguo

de mis alas.   

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MOTIVOS DEL ZORZAL 

Me distraigo en mi canto

zurciendo mañanas imperfectas

picoteando el rostro

de la aurora

en bosques y pantanos

sin saber del propósito

de mi canción al aire

de la encendida alabanza

a la transparencia de la brisa

o al río inmemorial.

Los recuerdos y los amantes

se multiplican en el placer

de un cielo abierto.

Casi nada. La insistencia

de un canto, que, aunque breve

completa el sentido

de los días a la deriva.  

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ZAPATOS DE CAMELLO 

La verdad sea dicha,

aún sin llegar

a ningún sitio definitivo

estos zapatos son los testigos

silenciosos

de lo caminado en este mundo.

Incansables casi, duraderos,

despojados de brillos,

ocultos de humildad

y aunque a los sitios

donde mis propósitos

me llevaron

no fueron sino

sombras fantasmales

motivos para otros sitios,

permanecen alertas

para iniciar otras travesías

búsquedas inexorables

espejismos que me sostienen.

Apoyo de perdidas verdades:

zapatos de camello.   

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JAULA DE TIGRE 

Mi engaño

aunque sencillo

en la noche oscura

mantiene al tigre

soñando con la selva

que vislumbra al otro lado

de las rejas

y aunque el amanecer

lo inunde de una espera dolorosa,

de evidencia malograda,

a la noche repite

su sueño selvático.

Engaños de hombre

esos de construir

no otra cosa

que tapiales sin salidas.   

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CEREBRO DE PINGÜINO 

El andar erguidos

no tarda en recompensarnos

con crecimientos del cerebro

y desde luego

de inteligencias privilegiadas,

lo dicen eminentes

antropólogos y científicos,

y a los pingüinos

nos agrada

porque incrementa

nuestra autoestima.   

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OLFATO DE SABUESO 

Tú que estás de rodillas sin que el poderoso te obligue.”

Manuel del Cabral  

Cansado de husmear

en los residuos de la memoria,

mi olfato descubrió

el olor más nauseabundo,

el que desprende eso que es

más que el cuerpo,

el hedor que desprenden

los serviles, los mercaderes,

los que creen en el poder,

los hipócritas faranduleros,

los mensajeros de Dios. 

La insensibilidad huele feo,

señal que anticipa

las podredumbres de la muerte.   

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SANGRE DE MOSQUITO 

Comemos el pan

que merecemos

y aunque no lo parezca

siempre con reservas.

No repetimos de la misma piel

la sangre subversiva

ni su tradición valiosa.

Amalgama de modestias

y renuncia de eternidades

mi efímero vuelo

es rojo que fluye,

que nunca se aferra

a las certidumbres.

Digestiones alquímicas

crisol de razas:

sangre de mosquito. 

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Ilustración: Chagall

 

Honoré de BALZAC

Honoré de BALZAC

  

Retrato de BALZAC  

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Pocas veces el destino permite que un gran escritor sea retratado por un gran poeta. Sin embargo, la amistad que unió a Honoré de Balzac (1799-1850) y Théophile Gautier (1811-1872) permitió la creación de uno de los perfiles más portentosos del autor de La comedia humana. Ofrecemos a los lectores este ejercicio que excede los límites de la simple biografía, como adelanto de un libro, Retrato de Balzac, inédito hasta ahora en lengua española, que la editorial Sexto Piso se prepara a poner en circulación.

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Por Théophile Gautier

Hacia 1835 ocupaba yo una habitación compuesta de dos cuartitos, en el callejón del Doyenné, poco más o menos en el sitio que hoy ocupa el pabellón Molién. Aunque situado en el centro de París, frente a las Tullerías, a dos pasos del Louvre, el lugar era desierto y salvaje, necesitándose en verdad tener sumo empeño en ello para descubrir mi residencia. Sin embargo, una mañana vi traspasar mis umbrales, dando excusas por presentarse a sí mismo, a un joven de maneras distinguidas, de franco e inteligente aspecto. Era Jules Sandeau; venía en mi busca de parte de Balzac para invitarme a colaborar en La crónica de París, periódico semanal que acaso no haya sido olvidado, pero que no tuvo el éxito pecuniario del que era digno. Me dijo Sandeau que Balzac había leído La señorita de Maupin, la cual a la sazón acababa de aparecer, y había admirado mucho su estilo; que por ese motivo deseaba contar con mi colaboración en el semanario por él patrocinado y dirigido. Se concertó una entrevista para ponernos en relaciones, y desde ese día data entre nosotros una amistad que sólo la muerte pudo romper.



Si he relatado esta anécdota no es por lo que tiene de lisonjera para mí, sino porque honra a Balzac, quien, siendo ya ilustre, hacía llamar a un joven escritor oscuro y principiante de la víspera, para asociarle a sus trabajos bajo el pie de un compañerismo y una igualdad perfectos. Verdad es que por aquel entonces Balzac aún no era el autor de La comedia humana, pero aparte de varios cuentos, había escrito la Fisiología del matrimonio, La piel de zapa, Louis Lambert, Séraphita, Eugénie Grandet, Historia de los trece, El médico de aldea, Papá Goriot, es decir, tenía con qué fundar en tiempos ordinarios cinco o seis reputaciones. Su naciente gloria, reforzada cada mes con nuevos rayos, brillaba con todos los esplendores de la aurora. Y en verdad que se necesita un fulgor intenso para lucir en un cielo donde brillaban a la vez Lamartine, Víctor Hugo, de Vigny, de Musset, Sainte-Beuve, Alexandre Dumas, Merimée, Georg Sand y tantos otros más. Pero en ninguna época de su vida pretendió aparentar Balzac el papel de gran Lama literario, y siempre fue buen compañero; tenía orgullo, pero estaba enteramente desprovisto de vanidad.

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Por aquel tiempo vivía él al extremo del Luxemburgo, cerca del Observatorio, en una calleja no concurrida, y bautizada con el nombre de Cassini, sin duda a causa de la vecindad astronómica. En las paredes del jardín que ocupaba casi todo un lado de la callejuela, y al fin del cual estaba el pabellón habitado por Balzac, se leía: Lo Absoluto, vendedor de ladrillos. Este rótulo extraño, que aún subsiste, si no me engaño, me chocó mucho. Quizá no tuviese otro punto de partida La investigación de lo absoluto. Probablemente, este nombre fatídico sugirió al autor la idea de Balthasar Claës en persecución de su ensueño imposible.
Cuando vi por primera vez a Balzac, tenía éste un año más que el siglo, o sea treinta y seis años, y su fisonomía era de las que no se olvidan nunca. En presencia suya venía a mi memoria la frase de Shakespeare acerca de César:
“Ante él podía levantarse con atrevimiento la naturaleza y decir al universo: ¡Este es un hombre!”.
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Me palpitaba el corazón, pues nunca me he acercado sin temblar a un maestro en el pensar, y todos los discursos que había preparado en el camino se me quedaron en la garganta, para no dejar paso más que a una estúpida frase, equivalente a ésta:
“¡Qué buena temperatura la de hoy!”. Balzac, que vio mis apuros, me sacó bien pronto del atolladero, y durante el almuerzo recuperé la suficiente sangre fría para examinarle en detalle.

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A guisa de bata gastaba ya entonces ese capillo frailesco de cachemira o de franela blanca, sujeto a la cintura por un cordón, vestimenta con la cual se hizo retratar algún tiempo después por el pintor Louis Boulanger. ¿Qué capricho le había inducido a elegir ese indumento con preferencia a otro cualquiera?; es cosa que ignoramos. ¿Simbolizaba, quizá a sus ojos, la vida claustral a que su labor le condenaba, y siendo el benedictino de la novela, había tomado el hábito de esa orden? Lo cierto y seguro es que el tal capillo le sentaba a las mil maravillas. Al mostrarnos sus mangas intactas, se vanagloriaba de no haber alterado nunca su pureza con la menor mancha de tinta,
“porque —decía— el verdadero literato debe ser pulcro en su trabajo”.

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El capillo echado atrás le dejaba al descubierto su cuello de atleta o de toro, redondo como un fuste de columna, sin músculos aparentes y de una blancura satinada, que contrastaba con el colorido más intenso del rostro. Por aquella época, Balzac, en toda la fuerza de la edad, presentaba los signos de una exuberante salud, poco en armonía con las palideces y los tonos verdosos románticos puestos de moda. Su pura sangre turense encendía sus mejillas con un púrpura intenso, y coloreaba con calor sus bondadosos labios gruesos y sinuosos, fáciles para la risa; ligeros bigotes y mosca acentuaban sus contornos sin ocultarlos; la nariz, cuadrada por la punta, partida en dos lóbulos, abierta por unas ventanillas anchas, tenía un carácter enteramente original y particular; por esto, al servir de modelo a David d’Angers para que le hiciese el busto, le recomendó:
“Fíjese usted en mi nariz; ¡mi nariz es un mundo!”. La frente era hermosa, ancha, noble, sensiblemente más blanca que la cara, sin más repliegue que un surco vertical en el arranque de la nariz; las protuberancias de la memoria de lugares formaban un relieve muy pronunciado por encima de los arcos superciliares; los cabellos, abundantes, largos, fuertes y negros, se dirigían hacia atrás como las melenas de un león. En cuanto a los ojos, nunca han existido otros semejantes. Tenían una vida, una luz y un magnetismo inconcebibles. A pesar de las vigilias de todas las noches, su esclerótica era pura, límpida, azulada como la de un niño o de una virgen, y recuadraban dos diamantes negros que, a veces, fulguraban con espléndidos reflejos de oro: eran unos ojos capaces de hacer bajar la vista a las águilas, de leer a través de las paredes y de los pechos, de derribar a una fiera furiosa, ojos de soberano, de vidente, de domador.

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La señora de Émil de Girardin, en su novela rotulada El bastón del Sr. de Balzac, habla de esos ojos fulgurantes:
“Tancredo observó entonces en el puño de aquella especie de maza, turquesas, oro y maravillosas cinceladuras, y detrás de todo esto dos ojazos negros, más brillantes que la pedrería”.
En cuanto se había tropezado con la mirada de esos ojazos extraordinarios, era ya imposible fijarse en lo que pudieran tener de trivial o de irregular las otras facciones.
La expresión habitual del rostro era una especie de hilaridad poderosa, de alegría rabelaisiana y monacal —sin duda, el capillo contribuía a producir esa idea— que hacían pensar en fray Jean de Entommeures, pero engrandecido y magnificado por un ingenio de primer orden.

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Según costumbre, Balzac se había levantado a medianoche y había estado trabajando hasta que llegamos nosotros. Sin embargo, sus facciones no revelaban ninguna fatiga, aparte de unas leves ojeras, y durante todo el almuerzo estuvo loco de alegría. Poco a poco se dirigió la conversación al campo de la literatura, y se quejó de las enormes dificultades de la lengua francesa. El estilo le preocupaba mucho, y creía sinceramente no tenerlo. Verdad es que por entonces era general negarle esta cualidad. La escuela de Hugo, enamorada de la decimosexta centuria y de la Edad Media, sabia en giros, ritmos, estructuras y periodos, rica en vocablos, formada para la prosa con la gimnástica del verso, y operando además bajo la dirección de un maestro con procedimientos seguros, sólo hacía caso de lo que estaba bien escrito, es decir, trabajado, y desmedidamente subido de tono, a la vez que encontraba inútil, plebeya y falta de lirismo la representación de las costumbres modernas. Así pues, a pesar de la boga que comenzaba a tener entre el público, Balzac no era admitido entre los dioses del romanticismo, y él lo sabía. Aun devorando sus libros, no se paraban en su lado serio, y hasta para sus admiradores permaneció siendo “el más fecundo de nuestros novelistas”, y nada más; sorpréndenos hoy esto, pero puedo responder de la verdad de mi aserto. Por eso se tomaba un trabajo horrible a fin de conseguir tener estilo; y, en su afán de corrección, consultaba a personas cien veces inferiores a él. Antes de firmar nada, se decía que había escrito con diferentes seudónimos (Horace de Saint-Aubin, L. De Villerglé, etcétera) un centenar de tomos “para soltarse la mano”. Eso, no obstante, poseía ya su forma propia sin tener conciencia de ello.

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Pero, volvamos a nuestro almuerzo. Hablando, Balzac jugaba con el cuchillo o con el tenedor, y me fijé en sus manos que eran de rara belleza, verdaderas manos de prelado, blancas, con dedos menudos y redonditos, uñas sonrosadas y brillantes, hacía coquetona gala de ellas y se sonreía de gusto cuando se las miraban. Las tenía por un signo de raza superior y de aristocracia. Lord Byron dice en una nota, con visible satisfacción, que Alí-Bajá le hizo un elogio por la pequeñez de las orejas y de ellas infirió que era un verdadero noble. Una observación semejante acerca de las manos también hubiera halagado a Balzac, y aún más que el elogio de uno de sus libros. Hasta tenía una especie de prevención contra aquellos a quienes les faltaba finura en las extremidades. El banquete era bastante delicado; en él figuraba un pastel de hígado grasiento, pero esto era una derogación de la frugalidad habitual, como lo hizo advertir riéndose; y para “esta solemnidad” había pedido prestados cubiertos de plata ¡a su librero!

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Me retiré después de haber prometido artículos para La crónica de París, donde aparecieron el Viaje a Bélgica, La muerta enamorada, La cadena de oro y otros trabajos literarios. Charles de Bernard, llamado también por Balzac, publicó allí La mujer de cuarenta años, La rosa amarilla y algunas novelas coleccionadas después en tomos. Según se sabe, Balzac había inventado la mujer de treinta años; su imitador añadió dos lustros a esta edad ya venerable, y no por eso obtuvo menos éxito su heroína.

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Antes de seguir más lejos, hagamos alto un poco y demos algunos detalles acerca de la vida de Balzac anterior a mis relaciones con él. Nuestras autoridades serán la señora de Gurville, su hermana, y él mismo.

Balzac nació en Tours el 16 de mayo de 1799, el día de Saint Honoré, cuyo nombre le pusieron, pareciéndoles eufónico y de buen agüero. El pequeño Honoré no fue un niño prodigio, no anunció prematuramente que escribiría La comedia humana. Era un muchacho fresco y colorado, muy sano, juguetón, de ojos brillantes y dulce mirar, pero que en nada se distinguía de los demás chicos, por lo menos para miradas poco atentas. A los siete años, al salir de un colegio de externos de Tours, pusiéronle de interno en el colegio de Vendôme, dirigido por padres del Oratorio, y en él pasó por ser un colegial muy mediano.

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La primera parte de Louis Lambert contiene curiosos informes acerca de estos tiempos de la vida de Balzac. Desdoblando su personalidad, se pinta allí como antiguo condiscípulo de Louis Lambert, ora hablando en su nombre, ora prestando sus propios sentimientos a ese personaje imaginario, pero, sin embargo, muy real, puesto que es una especie de objetivación del alma misma del escritor.

“Situado el colegio en medio de la ciudad, a orillas del Loire que baña sus edificios, forma un vasto recinto donde se hallan encerradas las dependencias necesarias en un instituto de este género: capilla, teatro, enfermería, panadería, aguas corrientes. Este colegio, el más célebre centro de instrucción que hay en las provincias centrales, está sostenido por éstas y por nuestras colonias. El alejamiento no permite, pues, a los padres ir allí a menudo a ver a sus hijos; por otra parte, el reglamento prohibía las vacaciones externas. Una vez que los alumnos ingresaban en el colegio, ya no salían de él hasta el término de sus estudios. Con excepción de los paseos dados por el exterior acompañados por los padres, todo se había calculado para dar a aquella casa las ventajas de la regla conventual. En mi tiempo, el corrector era un recuerdo aún viviente, y la férula de cuero representaba allí con honor su terrible papel”.

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Así pinta Balzac ese formidable colegio, que dejó en su imaginación tan indelebles memorias. Sería curioso comparar la novela titulada William Wilson, en que Edgar Allan Poe describe con las misteriosas ampliaciones de la infancia el vetusto edificio de los tiempos de la reina Isabel, donde su protagonista se educa con un compañero no menos extraño que Louis Lambert, pero éste no es lugar oportuno para tal comparación, y nos limitamos a indicarla.

Balzac sufrió terriblemente en aquel colegio, donde su naturaleza soñadora se veía a cada instante magullada por una disciplina inflexible.

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Descuidaba el cumplimiento de sus deberes; pero favorecido por la complicidad tácita de un pasante de matemáticas a la vez que bibliotecario, ocupado con alguna obra trascendental, no le daba la lección y se llevaba cuantos libros quería. Todo el tiempo se lo pasó leyendo a hurtadillas. Por eso fue bien pronto el alumno más castigado de su clase. La copia de lecciones y los encierros acabaron por absorber el tiempo de los recreos. A ciertas naturalezas de escolares los castigos les inspiran una especie de rebelión estoica, y oponen a los profesores exasperados la misma impasibilidad desdeñosa que los guerreros salvajes hechos esclavos a los vencedores enemigos que les dan tormento. Ni el calabozo, ni la privación de manjares, ni la palmeta, logran arrancarles la menor queja; hay entonces entre maestro y discípulo luchas horribles, desconocidas para los padres, en las cuales se igualan la constancia de los mártires y la habilidad de los verdugos. Algunos profesores nerviosos no pueden resistir la mirada llena de odio, desprecio y amenaza con que les desafía un chicuelo de ocho a diez años.

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Reunamos aquí algunos detalles característicos que, con el nombre de Louis Lambert, corresponden a Balzac.
“Acostumbrado al aire libre, a la independencia de una educación dejada a la casualidad, acariciado por las tiernas atenciones de un viejo que le amaba, habituado a pensar al sol, le fue bien difícil doblegarse a la regla del colegio, marchar en fila, vivir entre las cuatro paredes de un salón donde ochenta muchachos estaban silenciosos, sentados en bancos de madera y cada cual delante de su pupitre. Sus sentidos poseían una perfección que les daba una exquisita delicadeza, y todo sufría en él con esta vida en común; las exhalaciones corruptoras del aire, mezcladas con el olor de una clase siempre sucia y llena de residuos de nuestros almuerzos y meriendas afectaron su olfato, ese sentido que, por estar en más directa relación que los otros con el sistema cerebral, debe de causar con sus alteraciones trastornos invisibles en los órganos del pensamiento; aparte de estas causas de corrupción atmosférica, había en nuestras aulas barracas donde cada cual guardaba su botín, pichones muertos para los días de fiesta o manjares escondidos en el refectorio. Por último, nuestras salas contenían además una piedra inmensa donde en todo tiempo había dos cubos llenos de agua, en los cuales todas las mañanas íbamos a remojarnos la cara y lavarnos las manos por turno, en presencia del maestro. Como no lo limpiaban más que una vez al día, antes de levantarnos, siempre estaba sucio nuestro local. Luego, a pesar del número de ventanas y de la altura de la puerta, el aire estaba allí constantemente viciado por las emanaciones del lavadero, de la barraca, por las mil industrias de cada escolar, sin contar con nuestros ochenta cuerpos reunidos. Esta especie de humus colegial, mezclado sin cesar con el barro que traíamos de los patios, formaba un estercolero de un hedor inaguantable. La privación del aire puro y aromoso de los campos en que hasta entonces había vivido, el cambio de costumbre, la disciplina, todo contristó a Lambert. Con la cabeza siempre apoyada en la mano izquierda y puesto de codos en el pupitre, pasaba las horas de estudio mirando las copas de los árboles del patio o las nubes del cielo. Parecía estar estudiando las lecciones; pero al verle con la pluma inmóvil o con el papel en blanco, el regente le gritaba: ‘¡Lambert, que no hace usted nada!’”.

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A esta pintura tan viva y verdadera de los sufrimientos de la vida de colegio, añadamos también este trozo donde Balzac, designándose en su dualidad con el doble sobrenombre de Pitágoras y de el Poeta, el uno llevado por la mitad de sí mismo personificada en Louis Lambert, y el otro por la otra mitad de sí propio confesada, explica admirablemente por qué pasó a los ojos de los profesores por un niño inepto.

“Nuestra independencia, nuestras ocupaciones ilícitas, nuestra aparente holgazanería, el entorpecimiento en que permanecíamos, nuestros constantes castigos, nuestra repugnancia por las lecciones de obligación y de castigo, nos valieron la reputación de ser unos niños flojos e incorregibles, nuestros maestros nos menospreciaron, y caímos igualmente en el más profundo descrédito en el ánimo de nuestros camaradas, a quienes ocultábamos nuestros estudios de contrabando por temor a sus burlas. Esta doble falta de estimación, injusta en los Padres, era un sentimiento natural en nuestros condiscípulos; nosotros no sabíamos jugar a la pelota, ni correr, ni subir en zancos los días de asueto, cuando por casualidad lográbamos unos instantes de libertad, no tomábamos parte en ninguna de las diversiones de moda en el colegio; extraños a los juegos de nuestros camaradas, permanecíamos solos, melancólicamente sentados bajo algún árbol del patio. El Poeta y Pitágoras fueron, pues, una excepción, una vida fuera de la vida común. El instinto tan penetrante, el amor propio tan delicado de los escolares, les hicieron presentir en nosotros inteligencias situadas más arriba o más abajo que las de ellos; de aquí, en unos odio a nuestra muda aristocracia, en otros desprecio a nuestra inutilidad, estos sentimientos existían entre nosotros sin darnos cuenta, y quizá no los he adivinado hasta hoy. Vivíamos, pues, exactamente como dos ratones agachados en el rincón de la sala donde estaban nuestros pupitres, retenidos allí lo mismo durante las horas de estudio que durante las horas de recreo”.

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El resultado de estos trabajos ocultos, de estas meditaciones que ocupaban el lugar de los estudios, fue ese famoso Tratado de la voluntad del que varias veces se habla en La comedia humana. Balzac deploró siempre la pérdida de aquella primera obra, que bosqueja someramente en Louis Lambert, y refiere con una emoción no disminuida por el tiempo el decomiso de la caja en donde estaba guardado el precioso manuscrito. Unos condiscípulos envidiosos tratan de arrancar el cofrecillo a los dos amigos, quienes lo defienden con tenacidad.
“De pronto, atraído por el estrépito de la batalla, intervino bruscamente el padre Haugoult y se enteró de la disputa. Ese terrible Haugoult nos mandó entregarle la cajita; Lambert le dio la llave, el regente cogió los papeles y los hojeó; luego dijo, confiscándolos: ‘¡Éstas son las necedades por las que ustedes abandonan sus deberes!’. De los ojos de Lambert cayeron gruesas lágrimas, arrancadas tanto por la conciencia de su superioridad moral ofendida, cuanto por el insulto gratuito y la traición que nos afligían. El padre Haugoult probablemente vendió a algún tendero de Vendôme el Tratado de la voluntad, sin conocer la importancia de los tesoros científicos, cuyos gérmenes abortados se disiparon en ignorantes manos”.

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Después de este relato, añade:
“En memoria de la catástrofe ocurrida al libro de Louis en la obra, por la cual comienzan estos estudios, me he servido para una obra ficticia del título realmente inventado por Lambert, y he dado el nombre (Paulina) de una mujer para él muy querida a una joven llena de abnegación”.

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En efecto, si abrimos La piel de zapa, encontramos allí en la confesión de Raphaël las frases siguientes:
“Tú sólo admirarás mi Teoría de la voluntad, esa larga obra para la cual había yo aprendido las lenguas orientales, la anatomía y la fisiología, y a la cual había consagrado la mayor parte de mi tiempo; obra que, si no me engaño, completará los trabajos de Mesmer, de Lavater, de Gall y de Bichat, abriendo un nuevo camino a la ciencia humana. Ahí se detiene mi hermosa vida, ese sacrificio diario, ese trabajo de gusano de seda, desconocido para el mundo y cuya única recompensa quizá consista en el trabajo mismo; desde la edad de la razón hasta el momento en que hube terminado mi Teoría, observé, aprendí, escribí, leí sin descanso, y mi vida fue como un largo castigo de colegial. Amante afeminado de la pereza oriental, enamorado de mis ensueños y sensual, he trabajado siempre, negándome a gozar de los placeres de la vida parisiense; aficionado a comer bien, he sido sobrio; gustándome el andar y los viajes marítimos, deseando visitar países, encontrando todavía gusto en hacer como un chico recovecos sobre el agua, he permanecido constantemente sentado con una pluma en la mano; parlanchín por naturaleza, he ido a escuchar en silencio a los profesores en los cursos públicos de la Biblioteca y del Museo; he dormido en mi camastro solitario como un religioso de la orden de San Benito, y sin embargo, la mujer era mi única ilusión, ¡una quimera que yo acariciaba y la cual huía siempre de mí!”.

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Si Balzac echó de menos con pesar el Tratado de la voluntad, debió ser menos sensible a la pérdida de su poema épico acerca de los Incas, que comenzaba así:
Oh Inca, rey infortunado y triste, desdichada inspiración que le valió, todo el tiempo que estuvo en el colegio, el irrisorio sobrenombre de Poeta Preciso, es confesar que Balzac no tuvo nunca el don de la poesía, de versificación a lo menos; su pensamiento, tan complejo, siempre fue rebelde al ritmo.
De esas meditaciones tan intensas, de esos esfuerzos intelectuales verdaderamente prodigiosos en un niño de doce o catorce años, resultó una enfermedad extraña, una fiebre nerviosa, una especie de coma del todo inexplicable para los profesores que no estaban en el secreto de las lecturas y de los trabajos del joven Honoré, en apariencia ocioso y estúpido; en el colegio, nadie sospechaba esos feroces excesos de inteligencia, ni sabía que en el calabozo (donde diariamente hacía que le metiesen a fin de estar libre) el escolar tenido por vago había devorado toda una biblioteca de libros serios y superiores al alcance de su edad.

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Transcribamos aquí algunas curiosas líneas acerca de la facultad de lectura atribuida a Louis Lambert, es decir, a Balzac.


“En tres años, Louis Lambert había asimilado la sustancia de los libros que en la biblioteca de su tío merecían ser leídos. La absorción de las ideas por la lectura había llegado en él a un fenómeno curioso. Su vista abarcaba de un golpe siete u ocho líneas, y su mente apreciaba el sentido de ellas con una velocidad análoga a la de su mirada. Con frecuencia, hasta una palabra de la frase le bastaba para hacerle tomar el jugo de esta última. Su memoria era prodigiosa. Se acordaba con la misma fidelidad de las ideas adquiridas por la lectura, como de las que la reflexión o la conversación le habían sugerido. En fin, poseía todas las memorias: la de lugares, la de nombres, la de palabras, la de cosas, la de fisonomías; no sólo recordaba los objetos a voluntad, sino que hasta volvía a verlos dentro de sí mismo iluminados y coloridos tal y conforme estaban en el momento de haberlos visto por vez primera. Este poder se aplicaba igualmente a los actos más intangibles del entendimiento. Según expresión suya, no sólo se acordaba del sitio de las ideas en el libro done las había adquirido, sino también de las disposiciones de su ánimo en épocas remotas”.

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Balzac conservó toda su vida este maravilloso don de su juventud, hasta aumentado; y por él pueden explicarse sus inmensos trabajos —verdaderos trabajos de Hércules.

Asustados los profesores, escribieron a los padres de Balzac que fueran en su busca a toda prisa. Corrió su madre y le sacó de allí para llevárselo a Tours. Grande fue el asombro de la familia cuando vio el niño flaco y enfermizo que le devolvía el colegio, en lugar del querubín que había recibido; la abuela de Honoré hizo esta triste observación. No sólo había perdido sus hermosos colores y su fresca gordura, sino que además, por efecto de una congestión de ideas, parecía imbécil. Su actitud era la de un extático, la de un sonámbulo que duerme con los ojos abiertos; perdido en un profundo ensueño, no oía lo que le hablaban, o su espíritu, viniendo de muy lejos, llegaba demasiado tarde para dar la respuesta. Pero el aire libre, el descanso, el cariñoso medio ambiente de la familia, las distracciones a que le obligaban y la enérgica savia de la adolescencia, triunfaron bien pronto sobre ese estado enfermizo. Se apaciguó el tumulto causado en aquel cerebro juvenil por el zumbar de las ideas. Las lecturas confusas se clasificaron poco a poco; a las abstracciones vinieron a unirse imágenes reales, observaciones hechas silenciosamente sobre lo vivo.

Paseándose y jugando estudiaba los lindos paisajes del Loira, los tipos de provincia, la catedral de Saint-Gatien y las fisonomías características de los sacerdotes y de los canónigos; varios cartones, que sirvieron más tarde para el gran fresco de La comedia humana, fueron de seguro bosquejados durante aquella fecunda inacción. Sin embargo, en la familia, lo mismo que en el colegio, no fue adivinada o comprendida la inteligencia de Balzac. Hasta cuando se le escapaba alguna cosa ingeniosa, su madre, a pesar de ser mujer superior, le decía: “Pero Honoré, ¿eres capaz de comprender lo que acabas de decir?”. Y Balzac ríe que ríe, sin explicarse más, con aquella bondadosa risa que tenía. El señor de Balzac padre, mezcla a la vez de Montaigne, de Rabelais y del tío Toby, por su filosofía, su originalidad y su bondad (la señora de Gerville es quien habla) tenía un mejor concepto de su hijo, según cierto sistema genésico que profesaba y en virtud del cual un hijo procreado por él no podía ser tonto; sin embargo, no sospechaba en él, de ningún modo, el futuro gran hombre.

Habiendo vuelto a París la familia de Balzac, entró en el colegio del señor Lepitre, calle de Saint-Louis, y luego en el de los señores Scanzer y Beuzelin, calle de Thorigny, en el Marais. En ellos, como en el colegio de Vendôme, no se reveló su genio, y permaneció confundido entre el rebaño de los escolares comunes. Nadie le había dicho con entusiasmo: Tu Marcellus eris, o: Sic itur ad astra.
Terminados los estudios de humanidades, Balzac se dio a sí mismo esa segunda educación que es la verdadera. Estudió, se perfeccionó, siguió los cursos de la Sorbona y aprobó la carrera de Derecho, mientras estaba trabajando con escribanos y notarios. Ese tiempo, perdido en la apariencia, puesto que Balzac no fue escribano, ni notario, ni abogado, ni juez, le hizo conocer el personal de la curia y le puso en estado de poder escribir más adelante, de un modo que asombra a las personas del oficio, lo que pudiéramos denominar “lo contencioso” de La comedia humana.

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Tomado el título, se presentó la gran cuestión del rumbo que debía seguir. Quísose hacer de Balzac un notario; pero el futuro gran escritor, que tenía la conciencia de su genio aun cuando nadie creyese en éste, se negó con el mayor respeto del mundo, por más que le buscaron una notaría con las mejores condiciones. Su padre le concedió dos años para que hiciese sus pruebas, y como la familia se volvió a la provincia, la señora de Balzac instaló a su hijo Honoré en un sotabanco, señalándole una pensión apenas suficiente para las más estrictas necesidades, esperando que un poco de miseria le hiciera más prudente.

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Esa buhardilla estaba en la calle de Lesdiguières, núm. 9, cerca del Arsenal, cuya biblioteca ofrecía sus recursos al joven trabajador. Sin duda, pasar de una casa abundante y lujosa a un miserable cuchitril sería muy duro en cualquier otra edad que no fuese la de veintiún años, en la que se encontraba Balzac. Pero si el ensueño de todo niño consiste en tener botas, el de todo joven estriba en tener un cuartito, un cuartito enteramente suyo, del cual se tenga la llave en el bolsillo, aunque tan reducido que no se pueda estar en él sino de pie. ¡Un cuartito es la toga viril, la independencia, la personalidad, el amor!

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He aquí, pues, a maese Honoré encaramado cerca del cielo, sentado ante la mesa y ensayándose en la obra maestra que había de darle razón a la indulgencia de su padre y un mentís a los desfavorables horóscopos de los amigos de éste. ¡Cosa extraña: Balzac empezó por una tragedia, por un Cromwell! Aproximadamente al mismo tiempo daba Víctor Hugo la última mano a su Cromwell, cuyo prefacio fue el manifiesto de la joven escuela dramática.

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Gautier. Poeta, crítico y novelista. Es autor de La leyenda de la momia, Viaje por España y La muerta enamorada, entre otros. 

A leer:

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1432

http://es.wikipedia.org/wiki/Honor%C3%A9_de_Balzac

http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaFrancesa/Balzac/index.asp 

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Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

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Fernán Alayza Alves-Oliveira es Licenciado en Lengua China por el Instituto Universitario del Idioma de Beijing y Geólogo por la Universidad de Nanjing. Ha sido profesor en las Universidades de San Marcos y Católica en Lima. Es Traductor Público del Idioma Chino. Ha traducido con Ricardo Silva-Santisteban El bosque de las plumas (antología de poemas de Li Tai Po) Lima, PUCP, El Manantial Oculto, 1999; y, con María A. Benavides, Enseñanzas para la vida y el gobierno (El Da Xue o Estudio de lo Grande, y el Zhong Yong o Acción de lo Interno, dos textos fundamentales del confucianismo), Lima, PUCP, Colección Orientalia, 2004.  

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 María Angélica Matarazzo de Benavides es Master por la Universidad de Texas en Austin. Ha sido profesora de Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es autora de los libros de memorias Pura vida y Tiempo de vivir, Lima, Sociedad Geográfica de Lima, 2004 y 2006; y, con Fernán Alayza Alves-Oliveira, del libro Enseñanzas para la vida y el gobierno, PUCP, Colección Orientalia, 2004.

María tiene página web: www.mariabenavides.com 

E-mail: mariaben@speedy.com.pe .

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El Dao De Zhen Jing (O Tao Te Ching) 

El Dao De Zhen Jing, más conocido como Tao Te Ching, de Lao Zi (siglo VI a. C.) es el texto fundamental del taoísmo. Ha tenido una profunda y amplia influencia en el desarrollo de la filosofía, ciencias naturales, arte, literatura, política y arte militar de la China que se pone de manifiesto en la estructura mental de los chinos inclusive hasta la actualidad. Su lectura es necesaria para comprender la historia antigua y la realidad actual de la China. Su vigoroso aliento poético lo ha convertido en una obra de gran difusión en el mundo occidental. La presente es la traducción preparada especialmente para El Manantial Oculto, colección de poesía dirigida por Ricardo Silva-Santisteban, que aparece bajo el sello de las ediciones del Rectorado de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima 2006). Los traductores procuran ser lo más fieles posible al texto en lengua original y ensayan una técnica de traducción en la que cada palabra china tiene casi siempre un solo correspondiente en lengua castellana, de manera que el lector esté capacitado para hacer sus propias concordancias al texto. En la edición impresa se presenta el original en sinogramas (caracteres chinos) manuscritos por Fernán Alayza seguido por la transliteración pinyin y la traducción en lengua castellana.  

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01 

El camino que puede caminarse no es el Camino constante;

el nombre que puede nombrarse no es el Nombre constante.

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No-Ser es el Nombre del inicio del cielo y la tierra;

ser es el nombre de la madre de las diez mil cosas. 

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Por ello

el constante No-Ser es el deseo de ver su maravilla;

el constante ser es el deseo de ver sus alcances. 

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Estos dos surgen juntamente, pero tienen nombres diferentes:

juntamente se les llama Misterio.

Misterio sobre misterio, la puerta de multitud de maravillas.   

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02 

Bajo el cielo

todos conocen la belleza de lo bello;

esto es aborrecible.

Todos conocen la bondad de lo bueno;

esto es no bondad. 

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Por ello

el ser y el No-Ser nacen recíprocamente;

la dificultad y la facilidad se producen recíprocamente;

lo largo y lo corto se forman recíprocamente;

lo que está en alto y lo que está abajo se inclinan recíprocamente;

sonido y resonancia armonizan recíprocamente;

lo anterior y lo posterior se siguen recíprocamente

Por ello el hombre sabio

se ubica en el servicio de la no acción,

ejecuta la doctrina de no hablar. 

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Las diez mil cosas hacen, la no acción inicia.

Nacer y no poseer,actuar y no  envanecerse,

formar y no posesionarse. 

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Así, sólo el que no se posesiona

no pierde sus méritos.   

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03 

No exaltar a los beneméritos

hace que la gente no dispute.

No dar valor a las mercaderías difíciles de obtener

hace que la gente no robe.

No ver lo deseable

hace que el corazón de la gente no se desordene. 

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Por ello el gobierno del hombre sabio

vacía sus corazones,

llena sus vientres,

debilita sus voluntades,

refuerza sus huesos. 

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Constantemente hace que la gente no sepa y no desee,

hace que los sabios no osen actuar.

Haciendo el no hacer

no hay cosa que no gobierne.

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04 

El Camino

es vacío, se usa pero parece que nunca se llena.

Abismal, parece el ancestro de las diez mil cosas. 

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Embótale su filo,

desátale su nudo,

mitígale su resplandor,

fusiónale sus polvos. 

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No existe pero parece que existiera.

Yo no sé de quién es el hijo;

parece anterior a los antepasados.   

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05 

El cielo y la tierra no son humanos:

toman a las diez mil cosas como a perros de paja.

El hombre sabio no es humano:

toma a la gente común como a perros de paja. 

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El espacio entre el cielo y la tierra

es como un fuelle y una caña.

Está vacío pero no se pliega;

se mueve y sale. 

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Muchas palabras se agotan repetidas veces.

No hay como perseverar en lo interior.   

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06 

El Espíritu del Valle no muere:

llámasele la Hembra Misteriosa. 

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La entrada de la Hembra Misteriosa:

llámasele la Raíz del cielo y de la tierra. 

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Diminuto, casi en el confín de la existencia:

su uso no lo agota.   

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07 

El cielo es extenso, la tierra es perpetua.

El cielo y la tierra pueden ser extensos y eternos

porque no se autogeneran:

por ello pueden generar extensamente. 

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Por ello el hombre sabio

coloca su cuerpo en posición posterior y su cuerpo se antepone.

Coloca su cuerpo en posición exterior y su cuerpo persiste.

¿No es acaso por el abandono de sí mismo

que puede realizarse a sí mismo?   

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08 

La alta bondad es como el agua:

la bondad del agua cosecha a las diez mil cosas pero no disputa.

Se ubica donde la multitud de hombres aborrece

y por ello se acerca al Camino. 

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Su morada es buena tierra,

su corazón es buen abismo,

lo que otorga es buena humanidad,

su palabra es buena fe,

su rectitud es buen gobierno,

su servicio es buena habilidad,

su movimiento es buen tiempo. 

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No disputa:

por ello no tiene exceso.   

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09 

Aferrarse y llenarse no es tanto como detenerse.

Afilarse y aguzarse no puede conservarse largamente. 

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Oro y jade llenan los salones:

nadie sabe si podrá conservarlos.

Riqueza y encumbramiento hasta el orgullo:

uno mismo deja en herencia su penalidad.

Terminar su aporte y retirar su persona es el camino del cielo.   

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10 

Cargando el cuerpo y el alma y abrazándolos como la unidad

¿podrían no separarse? 

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Depurando el aliento (cósmico) hasta la blandura

¿podría uno volverse niño? 

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Lavándose y limpiándose hasta devenir el espejo misterioso

¿podría no tenerse faltas? 

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Amando al pueblo y gobernando al principado

¿podría no llegarse a la sabiduría? 

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Abriendo y cerrando la entrada del cielo

¿podría devenirse en la hembra?

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Si la luz y la blancura alcanzaran los cuatro confines

¿se podría no hacer? 

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Los genera, los cría:los genera y no los tiene. 

Hace, pero no los agarra:

los hace crecer pero no se apodera de ellos. 

Llámase a esto la Virtud Misteriosa.   

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11 

Al juntar treinta rayos en el cubo de una rueda

justamente donde está la nada

se cumple la acción del carro. 

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Al dar forma a la arcilla para fabricar una olla

justamente donde está la nada

se cumple la acción de la olla. 

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Al perforar vanos de puertas y ventanas para hacer un cuarto

justamente donde está la nada

se cumple la acción del cuarto. 

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Por ellos

er es la cosecha;

No-Ser es la acción.  

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12 

Los cinco colores llevan ceguera a los ojos del hombre.

Los cinco sonidos llevan sordera a los oidos del hombre.

Los cinco sabores llevan hastío al paladar del hombre.

La persecución y la cacería llevan locura al corazón del hombre.

Los bienes de difícil obtención llevan barrera a la acción del hombre. 

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Por eso el hombre sabio

actúa para el vientre y no para el ojo,

por ello

abandona esto y adopta aquello.   

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13 

Los favores y las ofensas son como sorpresas.

Lo precioso es desgracia grande como el cuerpo. 

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¿Por qué se dice que los favores y las ofensas son como sorpresas?

Los favores son lo bajo:

obtenerlos es como una sorpresa,

perderlos es como una sorpresa.

Por eso se dice que los favores y las ofensas son como sorpresas. 

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¿Por qué se dice que lo precioso es desgracia grande como el cuerpo?

El por qué yo tengo grandes desgracias

es porque yo tengo un cuerpo.

Si llegara yo a no tener cuerpo

¿qué desgracia tendría yo? 

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Por ello,

si se aprecia cuanto existe bajo el cielo tanto como el cuerpo,

entonces se podrá sostener cuanto existe bajo el cielo.

Si se ama cuanto existe bajo el cielo tanto como el cuerpo

entonces se podrá cargar cuanto existe bajo el cielo.  

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14 

Se mira pero no se ve: llámase remoto.

Se escucha pero no se oye: llámase raro.

Se toca pero no se obtiene: llámase sutil. 

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Estos tres no pueden sondearse

por ello se mezclan en el Uno. 

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Hacia arriba no es claro,

hacia abajo no es oscuro.

Se indaga pero no puede nombrarse,

vuelve de nuevo al No-Ser de las cosas. 

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A esto se llama la apariencia de lo inaparente,

la imagen del No-Ser de las cosas.

A esto se llama la Vaguedad.

Si lo enfrentas, no verás su cabeza,

si lo sigues, no verás su espalda. 

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Mantén el antiguo Camino

para recorrer la existencia de la actualidad.

Puede saberse el antiguo Inicio:

a esto se llama la cuerda maestra del Camino.   

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15 

Los que eran buenos para el Camino

atravesaban en forma sutil y misteriosa:

su profundidad no podía conocerse. 

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A aquel a quien no puede conocerse

es difícil darle una apariencia. 

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Cauteloso, como cruzando en invierno un río,

vacilante, como temiendo a las cuatro fronteras,

severo, como si fuera un huésped,

fluido, como si el hielo fuera a disolverse,

espeso, como si fuera un leño,

extenso, como si fuera un valle,

mezclado, como si fuera viscoso. 

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¿Quién puede hacer que detenga su viscosidad?

La quietud lentamente lo hará claro. 

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¿Quién puede hacer que eternice su calma?

El movimiento lentamente le dará vida. 

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Quien mantiene este camino no ambiciona colmarse.

No puede colmarse,

por tanto puede mantener lo viejo y generar lo nuevo.   

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16 

Alcanzar la extrema vacuidad,

preservar la máxima quietud. 

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Las diez mil cosas se hacen juntamente

y yo puedo ver su reiteración. 

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Las cosas florecen

y todas vuelven a su Raíz. 

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La vuelta a la Raíz se llama quietud:

a esto se llama volver al mandato.

Volver al mandato se llama constante,

saber lo constante se llama luz;

no saber lo constante y hacer locamente trae desventuras. 

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Sabiendo lo constante, será inclusivo,

siendo inclusivo, será ducal,

siendo ducal, será regal,

siendo regal, será celeste,

siendo celeste, será Camino,

siendo Camino, será perpetuo,

y durante toda su existencia corporal no tendrá peligro.   

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17 

A la máxima elevación los que están abajo la saben,

a la que le sigue, la gente es próxima y ensalza,

a la que le sigue, la temen,

a la que le sigue, la menosprecian. 

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La fe es insuficiente y hay falta de fe. 

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Distante, da valor a las palabras,

su esfuerzo completa el servicio

y las cien estirpes afirman: “Yo soy así”.   

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18 

Al abandonarse el gran Camino,

hay la humanidad y la conducta. 

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Al surgir la argucia y la inteligencia,

hay la gran simulación. 

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Al desarmonizarse las seis intimidades,

hay la piedad y la compasión. 

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Al desordenarse los principados y las familias,

hay los súbditos leales.   

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19 

Desecha la sabiduría y abandona la inteligencia

y el pueblo cosechará el céntuplo.

Desecha la humanidad y abandona la conducta

y el pueblo retornará a la piedad y a la compasión.

Desecha el ingenio y abandona la cosecha

y no habrá bandidos ni ladrones. 

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Estos tres se expresan insuficientemente con la escritura,

por ello se da la expresión:se ve lo puro y se abraza lo simple;

hay poco egoísmo y escasa concupiscencia.   

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20 

Desecha el aprendizaje y no habrá preocupaciones. 

¿Cuán lejos están el sí y el “está bien”?

¿Cuán lejos están la bondad y la maldad?

Lo que los hombres temen no puede no temerse

¡desde tiempo remoto, sin término! 

La multitud de los hombres está radiante,

como disfrutando un banquete grande,

como subida en la terraza primaveral. 

Solitario yo y sin dar señales

como un infante que no expresa risas,

cansado como sin tener hogar donde volver.

La multitud de hombres posee excedentes;

yo solo aparento carencia. 

El corazón mío de hombre tonto,

vagamente, indefinido.

Los hombres corrientes resplandecientes;

yo solo en penumbra.Los hombres corrientes severos;

yo solo discreto,amplio como el mar,flotando, como sin fin.

La multitud de los hombres tiene habilidades,

yo solo yo torpe e incapaz.

Yo solo diferente de los hombres

doy valor a la Madre de los alimentos.

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Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

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El Dao De Zhen Jing (O Tao Te Ching)   

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21 

El ámbito de la gran virtud tan solo puede ser seguido por el Camino.

El Camino, esta cosa, es vago e impreciso.

¡Tan impreciso y vago!

y en su interior tiene una imagen,

¡tan vago e impreciso!

y en su interior tiene una cosa.

¡Tan escondido y remoto!

y en su interior tiene una sustancia.

Su sustancia es la más verdadera y en su interior tiene la fe. 

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Desde la antigüedad hasta la actualidad su nombre no se desecha.

Y por él se pasa revista a la multitud de gallardías.

¿Yo cómo puedo saber el estado de la multitud de gallardías?

Por esto.   

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22 

Curvado y sin embargo íntegro;

flexible y sin embargo derecho.

Ahondado y sin embargo pleno;

vetusto y sin embargo renovado.

Escaso y sin embargo obtiene;

abundante y sin embargo confuso. 

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Por ello el hombre sabio

abraza el Uno como instrumento para observar

todo cuanto existe bajo el Cielo. 

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No se ve a sí mismo y por ello tiene luz;

no se afirma a sí mismo y por ello destaca;

no se ensalza y por ello es meritorio;

no se vanagloria y por ello es extenso. 

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Tan solo para aquel que no disputa,

bajo el cielo no existe quien dispute con él. 

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Por ello del que se dice

“discreto y sin embargo, íntegro”

¿cómo podría tener palabras vacías?

La autenticidad se hace íntegra

y por ello retorna.   

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23 

Usar pocas palabras y ser como uno es. 

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Por ello

los ventarrones no se agotan en todo el día

ni los aguaceros se agotan en toda la jornada.

¿Quién hace esto?

El cielo y la tierra.

El cielo y la tierra no pueden ser eternos,

¿cómo podría serlo el hombre? 

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Por ello

para quien se pone al servicio del Camino,

su camino se identifica con el Camino,

su virtud se identifica con la virtud;

el que se pierde se identifica con la pérdida. 

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A aquel que se identifica con el Camino, el Camino se complace en obtenerlo.

A aquel que se identifica con la virtud, la virtud se complace en obtenerlo.

A aquel que se identifica con la pérdida, la pérdida se complace en obtenerlo. 

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Cuando la confianza es insuficiente

hay desconfianza.   

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24 

El que se empina, no se yergue;

el que da pasos muy largos, no anda;

el que ve por sí mismo, no tiene luz;

el que se afirma, no discierne;

el que se ensalza, no aporta nada;

el que se siente superior, no es extenso. 

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Estos, desde el punto de vista del Camino,

se dice que son comidas sobrantes y marchas superfluas;

las cosas los aborrecen. 

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Por ello los que tienen el Camino no se detienen.   

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25 

Había una cosa formada del caos,

nacida antes que el cielo y la tierra,

silenciosa y sin forma,solitaria y sin cambios,

girando sin cesar,

a la que podríamos tomar por Madre

de cuanto existe bajo el cielo. 

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Yo no sé su nombre

pero la sobrenombro Camino,

y si le forzara un nombre la llamaría Grande. 

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Es Grande y decimos que se aparta;

se aparta y decimos que es lejana;

es lejana y decimos se revierte. 

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Por ello

el Camino es grande,

el cielo es grande,

la tierra es grande,

el rey también es grande. 

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En el espacio hay cuatro grandezas y el rey ocupa una de ellas. 

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El hombre toma su arte de la tierra,

la tierra toma su arte del cielo,

el cielo toma su arte del Camino,

el Camino toma su arte de sí mismo.   

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26 

Lo pesado es raíz de lo ligero,

la calma es la soberana de la acción,

por ello el hombre sabio

camina todo el día sin dejar lo ligero y lo pesado.

Aunque tiene visiones gloriosas trasciende el placer. 

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¿Por qué el señor de diez mil carruajes por sí mismo

ve ligero a todo cuanto existe bajo el cielo?

Lo ligero pierde su raíz,

lo apresurado pierde a su soberano.   

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27 

El que camina bien no deja huella,

el que habla bien no tiene faltas,

el que cuenta bien no necesita llevar marcas,

el que cierra bien no necesita cerrojo y nadie podrá abrirlo,

el que anuda bien no necesita de cuerda y nadie podrá soltarlo. 

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Por ello el hombre sabio

es bueno para salvar a los hombres

y por ello no abandona a los hombres;

es bueno para salvar a las cosas

y por ello no abandona a las cosas.

A esto se llama la luz oculta. 

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Por ello

el hombre bueno es maestro del hombre que no es bueno

y el hombre no bueno es el recurso del hombre bueno. 

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Los que no valoran a su maestro

y los que no cuidan su recurso

aunque sean inteligentes se pierden grandemente.

A esto se le llama la maravilla importante.   

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28 

Sabe lo masculino

pero conserva lo femenino,

es el torrente de todo cuanto existe bajo el cielo.

Del torrente de todo cuanto existe bajo el cielo

la virtud constante no se aleja.

Vuelve a la infancia tierna.

Sabe lo blancopero conserva lo negro,

es el modelo de todo cuanto existe bajo el cielo.

Del modelo de todo cuanto existe bajo el cielo

la virtud constante no se pierde.

Vuelve hacia lo que no tiene límite.

Sabe su esplendor

pero conserva su humildad,

es el valle de todo cuanto existe bajo el cielo.

Del valle de todo cuanto existe bajo el cielo

la virtud constante es suficiente.

Vuelve al madero primitivo. 

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El madero primitivo deviene en utensilio.

El hombre sabio lo usa

y deviene el mayor de los magistrados. 

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Por ello el gran régimen no daña.  

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29 

El que quiera ganar cuanto existe

bajo el cielo a través de la acción

yo veo que no lo logrará. 

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El utensilio espiritual de todo cuanto existe

bajo el cielo

no se puede actuar.

El que actúa fracasa

el que lo agarra lo pierde. 

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Por ello,

las cosas o andan o siguen,

o son cálidas o son gélidas,

o son fuertes o son débiles,

o se sostienen o caen. 

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Por ello el hombre sabio

abandona el exceso,

abandona el esfuerzo,

abandona la ambición.   

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30 

El señor que quiere servir a los hombres con el Camino

no toma a las armas para conquistar cuanto existe bajo el cielo.

Porque su acción se invierte. 

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Donde permanecen los ejércitos,

nacen los espinos.

Tras de una guerra larga,

habrá años nefastos. 

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Aquel que es bueno obtiene el resultado y se detiene,

no osa ganar por la fuerza.

Obtiene el resultado y no se gratifica,

obtiene el resultado y no se ensalza,

obtiene el resultado y no se ensoberbece,

obtiene el resultado y es como que no pudiera no hacerlo,

obtiene el resultado y no lo arranca. 

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Las cosas cuando son firmes envejecen,

esto no está de acuerdo con el Camino

y lo que no está de acuerdo

con el Camino tempranamente perece.  

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31 

Las armas

son utensilios nefastos,

la gente las aborrece,

por ello el que sigue el Camino no las adopta. 

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El soberano

al sentarse da valor a la izquierda,

el que usa las armas da valor a la derecha.

Las armas

son utensilios nefastos,

no son utensilios del soberano,

las usa cuando no puede no hacerlo,

sin entusiasmo y se detiene,

vence y no las toma por buenas. 

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Quien las toma por buenases que se regocija

matando a los hombres.

El que se regocija matando a los hombres

no puede obtener la voluntad de cuanto existe bajo el cielo. 

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Por ello los hechos propicios prefieren la izquierda,

los hechos nefastos prefieren la derecha.

Por ello el comandante lateral se sienta a la izquierda;

el comandante superior se sienta a la derecha

para expresar los ritos de duelo. 

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El que mata a las multitudes

se yergue con dolor.

Tras la victoria en la guerra se expresan los ritos de duelo.

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Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

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El Dao De Zhen Jing (O Tao Te Ching)  

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32 

El Camino constantemente no tiene nombre;

al madero primitivo aunque pequeño

no hay nadie bajo el cielo que pueda servirlo.

Si los príncipes y los reyes pudieran preservarlo,

las diez mil cosas se les subordinarían.

Cielo y tierra se reunirían,

para defender al rocío dulce,

y la gente sin recibir órdenes se regularía por sí misma. 

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El inicio del régimen tiene nombre:

el nombre y en consecuencia el ser;

pero habrá de saber donde detenerse. 

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Por ello el que sabe detenerse no tendrá peligro. 

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El Camino de todo cuanto existe bajo el cielo

es como son el gran río y el mar para los valles y los torrentes.   

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33  

Quien conoce a los hombres es sabio,

quien se conoce a sí mismo es luz.

Quien vence a los hombres es recio,

quien se vence a sí mismo es fuerza.

Quien conoce la suficiencia es rico,

quien camina con la fuerza tiene voluntad.

Quien no pierde su sitio es eterno,

quien muere y no se extingue es longevo.   

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34 

El gran Camino se desborda y puede influir a la izquierda y a la derecha.

Las diez mil cosas se apoyan en él para dar nacimientos sin cesar. 

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El que completa su aporte y no nombra su contribuciónviste

y alimenta a las diez mil cosas y no se hace dueño de ellas.

Al que es constantemente sin deseo

se le puede llamar con lo pequeño.

Al que da retorno a las diez mil cosas

y sin embargo no se hace dueño de ellas:

se le puede llamar grande.

Como nunca pretende ser grande,

por ello puede completar su grandeza.   

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35 

Persevera en la gran imagen:

cuanto existe bajo el cielo va hacia ella.

Van hacia ella y no la dañan,

serena, pacífica y salva. 

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Música y fragancias;

los huéspedes pasajeros se detienen.

El Camino sale de la boca,tenue e insípido. 

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Se le mira y no se le ve,

se le escucha y no se le oye,

se le usa y no se agota.   

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36 

Se desea recogerlo

y necesariamente se extiende.

Se desea debilitarlo y necesariamente se fortalece.

Se desea desecharloy necesariamente se erige.

Se desea conquistarloy necesariamente se le da. 

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A esto se llama la luz diminuta.

Lo blando y lo débil vencen a lo duro y lo fuerte. 

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El pez no puede dejar los abismos.

Los utensillos de cosecha

[las armas agudas] no pueden ser exhibidos a los hombres.   

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37 

El Camino constantemente no actúa

y no hay donde no actúe. 

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Si pudieran guardarlo los marqueses

y los reyeslas diez mil cosas se transformarían.

Evolucionarían y desearían hacer.

Yo lo contengo a él con la simplicidad sin nombre.

Simplicidad sin nombrey tampoco habrá deseo.

No habiendo deseo, se logrará quietud

y cuanto existe bajo el cielo se estabilizará   

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38 

La virtud superior no es virtud: he aquí la virtud del ser.

La virtud inferior es virtud: he aquí la virtud del No-Ser.

La virtud superior no actúa y el No-Ser actúa.

La virtud inferior actúa y el ser actúa.

La humanidad superior actúa y el No-Ser actúa.

La conducta superior actúa y el ser actúa.

El rito superior actúa y ninguno le responde;

entonces estira el brazo y lo lanza. 

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Por ello

se pierde el Camino y después llega la virtud,

se pierde la virtud y después llega la humanidad,

se pierde la humanidad y después llega la conducta,

se pierde la conducta y después llega el rito. 

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El rito es la lealtad y la confianza tenues y la cabeza del desorden.

El conocimiento previo es la flor del Camino y el inicio de la necedad. 

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Por esto el gran gentilhombre

se establece en lo espeso y no se sienta en lo tenue,

se establece en el fruto y no se sienta en la flor. 

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Por ello abandona esto y toma eso.   

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39 

Los que antaño obtuvieron el Uno:

el cielo obtuvo el Uno y por ello la claridad,

la tierra obtuvo el Uno y por ello la tranquilidad,

el espíritu obtuvo el Uno y por ello la vivacidad,

el valle obtuvo el Uno y por ello la plenitud,

las diez mil cosas obtuvieron el Uno y por ello la vida,

los marqueses y el rey obtuvieron el Uno y por ello 

actuaron la pureza en todo cuanto existe bajo el cielo.

De Él llega esto. 

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Si el cielo no tuviera claridad, habría de resquebrajarse;

si la tierra no tuviera tranquilidad, habría de estremecerse;

si el espíritu no tuviera vivacidad, habría de apagarse;

si el valle no tuviera plenitud, habría de marchitarse;

si las diez mil cosas no tuvieran vida, habrían de extinguirse;

si los marqueses y reyes no tuvieran preciosidad y altura,

habrían de desaparecer.

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Por ello

la preciosidad tiene a lo corriente por raíz;

la altura tiene a la bajeza por base.

Y entonces los marqueses y el rey se llaman

a si mismos “huérfano”, “desamparado”, “no bondadoso”.

¿Esto no es tener lo corriente por base?

¿No lo es? 

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Por ello buscar mucho prestigio es no tener prestigio.

No se desee ser jade precioso ni piedra vulgar.   

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40 

La reversión es el movimiento del Camino,

la debilidad es la acción del Camino. 

Las diez mil cosas bajo el cielo nacen del ser,

el ser nace del No-Ser.   

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41 

Cuando el señor superior escucha del Camino diligentemente lo actúa.

Cuando el señor intermedio escucha del Camino a ratos lo preserva,

a ratos lo abandona.

Cuando el señor inferior escucha del Camino grandemente se ríe de él;

si no se riera no sería suficiente para tomarlo por el Camino. 

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Por ello las palabras firmes dicen:

“El luminoso Camino es como la penumbra,

entrar en el Camino es como retroceder,

el llano Camino es como áspero;

la alta virtud es como el valle;

la gran blancura es como la modestia;

la amplia virtud es como insuficiente;

la recia virtud es como frágil;

la sustancial verdad es como voluble;

el gran cuadrado no tiene ángulos;

el gran utensilio tardíamente se completa;

el gran sonido es un rumor disperso;

la gran imagen no tiene forma”. 

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El Camino es oculto y no tiene nombre,

tan solo el Camino es bueno para comenzar y completar.   

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42 

El Camino da nacimiento al uno,

el uno da nacimiento al dos,

el dos da nacimiento al tres el tres da nacimiento

a las diez mil cosas.

Las diez mil cosas acarrean a su espalda la umbría

y tienen entre sus brazos la solana;

y estas armonizan dentro del aliento invisible. 

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Lo que los hombres aborrecen es ser huérfano,

desamparado, no bondadoso;

pero los reyes y duques lo toman para llamarse a sí mismos. 

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Por ello, las cosas,cuando pierden,

se benefician;cuando se benefician, pierden. 

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La doctrina de los hombreses también mi doctrina:

“El fuerte no es amo de su muerte”;

yo tomo a esta sentencia como al padre de las doctrinas.

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Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

Fernán ALAYZA ALVES-OLIVEIRA/ María Angélica MATARAZZO DE BENAVIDES

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El Dao De Zhen Jing (O Tao Te Ching)  

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43 

La máxima debilidad de todo cuanto existe bajo el cielo

cabalga sobre lo más pujante de todo cuanto existe bajo el cielo;

el No-Ser penetra donde no hay espacio.

Yo a través de esto sé del beneficio de la no acción. 

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La doctrina sin palabras,

el beneficio de la no acción:

escasos son bajo el cielo aquellos que los alcanzan.   

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44 

Nombre y persona, ¿quién de ellos es más íntimo?

Persona y propiedades, ¿quién de ellos es más?

Obtención y pérdida, ¿quién de ellos perjudica más? 

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Por ello

el máximo amor tendrá necesariamente un gran gasto;

las muchas acumulaciones tendrán necesariamente espesas pérdidas. 

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El que conoce las suficiencias no se avergüenza;

el que conoce donde detenerse no se pone en riesgo,

puede ser largo y eterno.   

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45 

La gran realización es como si fuera deficiencia,

su acción nunca se agota.

La gran plenitud es como si se vaciara,

su acción no se acaba.

La gran derechura es como plegarse.

El gran ingenio es como torpeza.

La gran elocuencia es como incoherencia. 

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La premura vence al frío,

la tranquilidad vence al calor. 

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La clara tranquilidad es la rectitud

de todo cuanto existe bajo el cielo.   

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46 

Cuando bajo el cielo existe el Camino,

los caballos corredores se usan para abonar los campos;

cuando bajo el cielo no existe el Camino,

los caballos de guerra nacen en los altares. 

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No hay crimen más grande que no saber la suficiencia,

no hay calamidad más grande que codiciar obtener ganancias. 

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Por ello

saber la suficiencia de lo suficiente es la suficiencia constante.   

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47 

Sin salir de la puerta, se conoce lo que existe bajo el cielo.

Sin mirar por la ventana se ve el camino del cielo. 

Cuanto más lejos se sale, menos se sabe. 

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Por ello el hombre sabio

no camina pero sabe;

no ve pero tiene luz;

no actúa pero logra completar.   

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48 

Emprendiendo el estudio a diario se aumenta,

emprendiendo el Camino a diario se merma.

Se merma y se vuelve a mermar,

hasta llegar a la no acción. 

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La no acción no hay lugar donde no actúe. 

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Para conquistar cuanto existe bajo el cielo

constantemente se debe hacer no esfuerzo,

cuando se hace esfuerzo

no se puede conquistar cuanto existe bajo el cielo.   

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49 

El hombre sabio no tiene un corazón constante,

toma el corazón de los cien linajes como su propio corazón. 

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Para con el bueno yo soy bueno,

para con el malo también soy bueno.

La virtud es la bondad. 

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En el confiable yo confío,

en el no confiable también confío.

La virtud es la confianza. 

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El hombre sabio en todo cuanto existe bajo el cielo

es apacible y mezcla su corazón con todo cuanto existe bajo el cielo. 

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Los cien linajes prestan atención a las orejas y a los ojos,

el hombre sabio todo lo toma como un niño.   

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50 

Se sale a la vida y se entra a la muerte. 

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De diez, tres son las sendas de vida,

de diez, tres son las sendas de muerte,

de diez, tres también son la vida de los hombres

y la tierra de muerte del movimiento.

¿Por qué es así?

Por el espesor de la vida.  

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He escuchado decir que los que son buenos para proteger la vida,

cuando andan en la tierra no encuentran rinocerontes ni tigres,

cuando entran en los ejércitos no son víctimas de corazas ni de armas. 

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Los rinocerontes no usan sus cuernos,

los tigres no emplean sus garras,

los guerreros no adoptan sus filos.

¿Por qué es así?

Porque no tienen tierra de muerte.   

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51 

El Camino les da vida,

la virtud les da crianza,

la calidad de ser cosas les da forma,

la fuerza los completa. 

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Por ello de las diez mil cosas no hay una

que no venere el Camino y no aprecie la virtud. 

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La veneración del Camino,el aprecio de la virtud,

no provienen de ninguna ordenanza,

pero constantemente son así por sí mismos. 

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Por ello

el Camino les da vida,

la virtud les da crianza,

los hace crecer y desarrollarse,

los hace fructificar y madurar,

los nutre y los cobija,

les da vida pero no los tiene,

los hace pero no los aferra,

los hace crecer pero no se adueña de ellos,

a esto se llama la Virtud Misteriosa.   

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52 

Cuanto existe bajo el cielo

ha sido paridopor quien consideramos

Madre de cuanto existe bajo el cielo.

Al obtener comprensión de la madre

se conoce al hijo;

cuando se conoce al hijo

se vuelve a conocer a la madre;

si es así durante toda la vida corporal no habrá peligro. 

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Obstruye sus cavidades,

cierra sus puertas,

y durante toda la vida corporal no habrá esfuerzos.

Abre sus cavidades,

completa sus tareas,

y durante toda la vida corporal no habrá salvación. 

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Ver lo pequeño se llama luz,

conservar la blandura se llama fuerza. 

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Utilizar su resplandor

y volver de regreso a su luz,

no trae daños a la vida corporal. 

Esto es un hábito constante.   

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53 

Si yo certeramente tengo conocimiento,

transito sobre el gran Camino;

tan solo el desviarme es mi temor. 

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El gran Camino es llano

mas la gente ama los senderos. 

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La corte es muy limpia,

los campos son muy agrestes,

los graneros son muy vacíos,

los vestidos son ornamentados y coloridos,

los que los visten traen afiladas espadas,

hártanse de beber y de comer

y pose en riquezas

y recursos de sobra:

a éstos se les llama conductores de los saqueadores.

¡Por cierto ese no es el Camino!   

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54 

El buen constructor no vacila,

el buen recolector no deja caer,

los hijos y los nietos rinden ofrendas sin cesar. 

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Si se aplica este principio a cada persona, su virtud será sin duda verdadera;

si se aplica a cada familia, su virtud será sin duda abundante;

si se aplica a cada aldea, su virtud será sin duda larga;

si se aplica a cada principado, su virtud será ciertamente copiosa;

si se aplica a cuanto existe bajo el cielo, su virtud será sin duda general. 

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Por ello

se mira a las personas desde las personas,

se mira a las familias desde las familias,

se mira a las aldeas desde las aldeas,

se mira a los principados desde los principados,

se mira a cuanto existe bajo el cielo

desde cuanto existe bajo el cielo. 

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¿Cómo sé yo que cuanto existe bajo el cielo es de esta manera?

Por esto.   

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55 

Tener la más espesa virtud,

se compara con un bebé desnudo.

Los bichos venenosos no lo pican,

los animales feroces no lo atacan,

las aves rapaces no lo agarran.

Sus huesos son débiles,

sus músculos son blandos,

pero su empuñamiento es sólido.

No sabe de la unión entre machos y hembras,

pero su órgano sexual se yergue fuerte,

porque su esencia es máxima.

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Hasta acabarse el día grita pero no se pone ronco,

porque su paz es máxima. 

Saber la paz se llama constante,

saber la constancia se llama luz,

beneficiar a la vida se llama auspicioso,

que el corazón administre al soplo se llama fuerza. 

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Cuando las cosas son robustas,

entonces envejecen,a esto se llama el no-Camino.

El no-Camino tempranamente se extingue.   

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56 

El que sabe no habla,

el que habla no sabe. 

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Obstruye sus cavidades,

cierra sus puertas,

embota sus filos,

desata sus enredos,

apacigua su fulgor,

uniformiza su polvo.

A esto se llama Uniformización Misteriosa. 

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Por ello,

no puede lograrse la intimidad

y no puede lograrse el distanciamiento;

no puede lograrse la cosecha

y no puede lograrse el desastre;

no puede lograrse lo caro

y no puede lograrse lo despreciable.

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Por ello es apreciado por cuanto existe bajo el cielo.   

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57 

Con rectitud se gobiernan los principados

con argucia se usan las armas,

con no ocuparse se conquista cuanto existe bajo el cielo. 

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¿Yo cómo puedo saber que es así?

Por esto:cuantas más prohibiciones existen bajo el cielo,

más pobre es la gente;

cuantas más son las armas agudas de la gente,

más en desorden se encuentran los principados y las familias;

cuanto más ingeniosos son los hombres,

más prósperas son las cosas extravagantes;

cuantas más son las leyes y ordenanzas,

más bandidos existen. 

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Por ello dice el hombre sabio:  

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“Yo no actúo y la gente por sí misma se transforma,

yo amo la quietud y la gente por sí misma se rectifica,

yo no me ocupo y la gente por sí misma se enriquece,

yo no tengo deseos y la gente por sí misma se vuelve franca”.      

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58 

Su gobierno es circunspecto,

su gente es pura.

Su gobierno es estricto,

su gente es defectuosa. 

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¡Desgracia!, la felicidad se apoya cerca,¡felicidad!,

la desgracia se recuesta cerca.

¿Quién sabe sus extremos?

No tiene rectitud.

La rectitud se vuelve extravagante,

la bondad se vuelve aberrante.

La perdición de los hombres:

¡cuán distantes son sus días! 

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Por ello el hombre sabioes cuadrado pero no cortante,

es agudo pero no hiriente,

es derecho pero no estirado,

fulgura pero no deslumbra. 

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