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Revista Literaria AZUL@RTE

Manuel LOZANO

Manuel LOZANO

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Manuel Lozano nació en Córdoba, Argentina. Es escritor (poeta, narrador, crítico literario y ensayista). Ha cursado estudios de literatura y lingüística en Europa. Es “Master en Historia de la Cultura Argentina” (Escuela de Administración Cultural -E.D.A.C-, Bs. As.), habiendo recibido la máxima calificación (10) y la medalla “Victoria Ocampo”, por su tesis “El enigma Silvina Ocampo. La Paradoja y lo Sublime”. Concluyó, en 1998, el “Master en Comunicación”, en la Fundación de Altos Estudios en Arte y Comunicación (F.A.C.U)…

http://www.islabahia.com/PlumasSelectas/manuellozano/00principal.asp     *

E-mail : manuel_lozano@arnet.com.ar *

El texto "TIGRA DE SED EN LOS SUBURBIOS DE KFAR KANNA", con el cual Manuel Lozano inauguró su programa "El Oro de los Tigres" del jueves 10 de agosto, acaba de ser seleccionado para la prestigiosa XV edición de la "Nueva Poesía Hispanoamericana", entre más de 1500 obras, Editorial Lord Byron, Madrid, 2006. Por otra parte, acaba de ser traducido al inglés, francés, portugués e italiano.   

Equipo de Producción "El Oro de los Tigres"

www.fmradiocultura.com.ar    **

*

TIGRA DE SED EN LOS SUBURBIOS DE KFAR KANNA  

«Y te daré a ti y a tu descendencia después de ti la tierra en que moras, 

toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua...» Génesis, 17:8*  

Para eso labraron tus calles,

imantados hasta donde el fuego se corrompe,

como plagas en la noche del desprecio.

El agua vuelve a ser vino

pero no hay siquiera un dios en estas posesiones.

¡Viviente Cocteau desesperado

a qué llaga dormida convertirías en oráculo

para decir la guerra y sus alcantarillas!

Resplandece un cráneo lamido por la sangre.

He llorado esta sangre

mirando desde lo alto el reino de este mundo.

¿Y la bujía como cuchillo fidelísimo en las ventanas?

Para siempre hurgo entre cascotes los restos de piedad,

esa esfinge dorada que se apartó de los hombres.

Hoy la luna perfora una ausencia.   

Los tentáculos prueban a mansalva

el grito inacabado, la cicatriz, el fruto. 

Dinastías de mendigos llegan a las puertas  

custodiadas por grifos y por perros.

El vario ritual alza en la noche una constelación

de ciudades para el deslumbramiento.

Nunca hubo pacto aquí.

El agua de esta lepra traspasada de espinas,

¿aullará de amor en medio de la fiesta?

Descendemos a Carpernaúm.

Alevosa farsa el teatro de la razón en luto

sobre el muelle desfondado de los pobres. 

¿Roes los escombros, palpas sus vestidos?

¡Arrodíllate al sol sin retorno de esta tierra!

La imaginación es una tigra de sed.  

* 

Buenos Aires, agosto de 2006 

*   * 

"Vive la Paix" Pablo PICASSO*

*

LA BOCA CON EL OJO MONSTRUOSO 

«Ocúltate, guerra.»
Lautréamont, Poésies
   

Con hambre, con ácidos y trapos de escalofrío, con cascotes, con el descaro del vértigo, con ardiente horror en los bordes de la ciudad. La molienda de la traición funda su reino. ¿Lloras por la caída de tu especie a la que llamaron hombre? ¿Ríes de pavor ante el muro, ante los muros, ante el lecho de alimañas en la necrópolis del desperdicio? El amparo cava su limosna y miras la corriente de niños bestializados por las calles. Afuera, los jadeos se precipitan al relámpago.

Una llaga profunda. 

Circuído por las nervaduras extremas, devoras el embalaje del intruso. ¿Habrá un responso cuando se cierren las puertas y aguardes como un animal las sobras del festín? 

Iniciación del alarido. Hubo que deshabitar la casa del silencio. Fueron también en el origen la agonía, el redoble y la hoguera. Ya no hay pan que descienda sobre tus posesiones. 

Ahora como antes, como siempre, como después, sé que preparan el rojo jardín de la muerte. Sus altos cedros están huecos. El áspero jardinero, una sombra entre raíces, golpea su sombra.  

Desperté y vi la herida: los ojos cerrados que sangraban. Misa de pavor, misa de éxtasis. 

Las lavanderas convalescientes limpiarían los restos desde Beit Nuba hasta Wisconsin. Aquí estuvo la calumnia, allí el calvario. En todas las posadas, los ulcerosos naipes del rematador de tu especie.  

¡Me crucifican, hijo, izan la cruz de mi inocencia! Sucede siempre en la lluvia. Para la primera representación traen un maniquí. Escribo esta verdad: todos los que vieron la escena deben morir sacrificados. 

El oro sucio se enfría en la tierra. Dejadme sin entender. Dejadme abandonado a mi cueva de poseído con antiguas palabras. 

La noche desollada formula así una plegaria obscena. Después del baile en los graneros, ¿qué espectros sonreirán en ataúdes invisibles? 

El zumbido mojado; llevo la luz. Clavo el espada de azucenas en el vientre de carbón de esta larva, multiplicando el ritmo de mi vigilia de pensar. Un mínimo galope. 

Eran jaulas de granizo vagando por los cuerpos. Caliente humo sobre la noche de los siglos. Recojo la sal que late conmigo y dibujo un corazón impuro. 

La muerte pide sed entre las tumbas. Vestida de niña en alto trono, pide sed frente a los matorrales. 

Que no se apiaden de sus vestiduras. No protejan el dulce hedor de estas aguas. 

¿Mímicas de voces después de la batalla? Debajo del pantano y de sus hendiduras va surgiendo la música. Y revela.

Nacerás de la destrucción. Regresarán los Bienaventurados. 

Quienquiera que seas, no soples el candil que aún te alumbra. ¿Acaso ves los fragmentos de caras gimiendo en la tragedia? ¿Impacientas el hacha del verdugo? ¿Te envuelven los rumores que antes fueron la espléndida palabra? Ladra el cadáver. Se entrega hasta el mármol de tu especie en ruinas. ¿Oyes el silbido de esa hiena disfrazada de pastora? Es la guerra. 

El peregrino que fui me reclina a las puertas del principio del amor, del indescifrable. También recorrerás los otros caminos como una pregunta. ¿Qué es el mundo y sus frutos, sino la perdida provocación? ¿A través de cuáles intersticios mancillo la apariencia?  Ardimos en horror pero la luz se desata sin fin, aguardándonos.


*

Buenos Aires, febrero de 2003

"Visage de la Paix" Pablo PICASSO 

*

IRÉ

Arañas y relicarios duermen discordantes en la plegaria de horror donde me anego. Sin fin, lo que se inclina. Sin fin, lo que se arrastra en líquido mármol de locura. ¿Hablabas del mundo sangrado en apariencia? Las viudas del misterio encandilan. Tejiste una estatua para el duelo. A veces he pasado bajo ese pórtico.
*

*

Villa Santa Lucía de Siracusa, enero de 2003 *     

*

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Ilustración : Igor VARTCHENKO

http://www.fundacionlolitarubial.org/galerias/marcohum.html?humor1.html

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