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Revista Literaria AZUL@RTE

Santiago RISSO

Santiago RISSO

Santiago Risso nació en Lima el 8 de septiembre de 1967. Es egresado de una Maestría en Comunicación Social. Preside «Mammalia Comunicación & Cultura». Es columnista en varios medios de prensa. Autor, entre otros poemarios, de Rey del charco (1995); Cuesta (1999) y Peldaño (1999). En 1996, el Fondo Editorial de la Biblioteca Nacional del Perú le editó la muestra La generación del noventa, y el 2000, su obra poética Transmutaciones.

Escriba al autor: santiagoaugustorisso@yahoo.es

Santiago colabora en la sección de Literatura de Ciberayllu.

http://www.andes.missouri.edu/ANDES/Literatura

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Estimados amigos,

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El poeta Santiago Risso me envía esta entrevista tomada de la revista CIBERAYLLU que reproduzco y comparto con ustedes, amigos y compañeros muy apreciados.

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http://www.andes.missouri.edu/andes/Cronicas/SR_JJSoto.html

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Juan José Soto: desafiando la palabra

«Es todo este bendito silencio / una invocación de eternidad
el estruendo de una palabra / en la heredad de un segundo.»

Santiago Risso

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Poeta surgido en los años noventa, caracterizado por el trabajo arduo sobre la palabra, un descubrir del súmmum poético sobre el propio poema, es Juan José Soto Bacigalupo, nacido en Barranco, Lima, en agosto de 1965. Lector y admirador de Martín Adán y José María Eguren, y autor de los poemarios Cárcel de mi ojo (1994), Morada Diosa (1997) y Palabra sobre los abismos (2005), que motiva esta entrevista. La obra de Soto -Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad San Martín de Porres, donde además cursó la Maestría en Periodismo- ha aparecido en varias revistas especializadas y en antologías de poesía peruana. Es también, a través de Internet, promotor de actividades literarias mediante su agenda cultural denominada «Itinerario de la palabra». Hablar con Juan José Soto, más que un desafío, es un placer de acercamiento a la palabra.

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Santiago Risso: ¿Cómo surge Palabra sobre los abismos?

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Juan José Soto: La obra surge a fines de la década pasada y se consolida como libro en los primeros años del 2000. El leit motiv del poemario es la palabra misma; hurgar en ella, sus rincones, sus orillas, sus cimas y sus abismos y configurar una suerte de metapoética. Claro que esto último empieza a decantarse a medida que los poemas van surgiendo y la palabra poética reclama un espacio propio. Palabra sobre los abismos es en suma una apuesta por la palabra poética cercana a la tradición pero que intenta a su vez proponer una voz propia, un estilo particular.

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¿Cuál es el nexo, tu propuesta de este poemario frente a tus dos primeros libros «Cárcel de mi ojo» y «Morada diosa»?

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Cárcel de mi ojo (1994) representó una búsqueda por hacer corpóreo el mundo interior a partir de las palabras: mundo en permanente agitación; inmerso en la agobiante limitación humana y los vestigios del amor. Morada diosa (1997), por otra parte, representa un intento por trascender -más allá de la limitación humana- aparejado de la palabra poética en ese humano tránsito por el infierno, atravesando el purgatorio, hasta alcanzar la divina morada: la morada diosa. Palabra sobre los abismos (2005) plantea a su vez una reflexión en torno a la palabra poética a partir de la palabra y el oficio del poeta. Esta palabra, como en los poemarios anteriores, se desvincula ex profeso de toda referencia o apelación que la limite, acote o vuelva anecdótica, cotidiana o vulnerable.

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¿A qué poetas o escritores frecuentas?

¿Cuáles son tus influencias literarias?

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Dado el imperativo de subsistir tengo que trabajar de lunes a viernes durante casi doce horas diarias, razón por la cual se hace cada vez más difícil reunirme con muchos amigos poetas y escritores. Sin embargo, uno siempre se las ingenia para compartir un café, una chelita o un emilio con grandes amigos como Sergio Dextre, José Pancorvo, Miguel Ildefonso, Willy Gómez, Richie Mesías Evangelista, Euvgeni Bezubikoff, Christian Galarreta; en fin, la lista es larga e incluye a muchos poetas jóvenes, a los que sigo con entusiasmo. Tú me conoces, Santiago, yo soy amiguero por naturaleza, y tú también estás presente en esa lista interminable de patas y amigos. Por otro lado, si hablamos de influencias, te mencionaría más bien a poetas a los que me siento vinculado -unos en mayor medida que otros- en diferentes etapas de mi vida y a los que acudo para refrescar mi alma poética. Entonces debo mencionar -sin querer implicar nada por el orden- Pablo Neruda, de Residencia en la tierra; Vicente Aleixandre, De la destrucción o el amor; César Vallejo, de Trilce; Lorca, de Poeta en Nueva York; Thomas Eliot, de The Waste Land, entre los que me vienen a la mente.Es inevitable mencionar también al enorme Rafael de la Fuente Benavides -Martín Adán- a Emilio Adolfo Westphalen, César Moro, Alejandro Romualdo y Juan Gonzalo Rose.   

¿Qué es para ti la generación del noventa?

¿Qué significado tuvo aquella década en tu formación literaria?

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No sé si realmente se puede hablar propiamente de una generación del noventa, pero definitivamente en la década pasada surgieron muchos jóvenes poetas en torno a diversos grupos, universidades y talleres; poetas que hicieron visible su trabajo poético en recitales, lecturas, revistas, poemarios y antologías. Todo este material testimonia la presencia de escritores de excelente nivel y calidad literaria, en una etapa difícil, dura, signada por la violencia y el terror; la corrupción en todos los niveles del Estado; la podredumbre de los hombres de gobierno; la censura y la represión política. Esta década, en lo personal, significó el ingreso y participación de manera activa en la movida poética de aquellos años. Aún recuerdo la primera invitación que me extendiste a inicios de los 90 para participar en un recital que organizaba «Mammalia» y al que acudieron muchos de los poetas que llegarían a consolidarse en la actualidad. 

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¿Cómo te resulta la aparición de la muestra-estudio sobre los noventa que recientemente ha publicado Manuel Pantigoso?

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Interesante por su aporte. Manuel Pantigoso es un apasionado hombre de letras y amante de las artes en general; por tal razón, no es una sorpresa ver la publicación de esta singular antología de la década del 90. Hay que decir que Pantigoso tuvo una relación estrecha con poetas de los 90, vinculación que se afianzó a partir del taller de poesía que dicta precisamente a inicios de la década pasada a propuesta de «Mammalia». Este punto de encuentro entre Manuel Pantigoso y los 90 generó mucha comunicación con los jóvenes poetas de aquel entonces. En cuanto a la antología debo decir que no agota -como creo, M. Pantigoso aclara, no es su pretensión- una visión de la poesía de aquella década. Empero, dicho trabajo recoge varias voces poéticas distantes del círculo marketero que imperó e impera en los medios de comunicación y los sumos pontífices de la literatura. Es por esta razón que, desde esta perspectiva, la antología es destacable pues plantea una convocatoria abierta a voces de diversas regiones del país: 19 poetas antologados nacieron fuera de Lima y 9 en Lima. Hay que acotar, sin embargo, que varios de los poetas del interior del país han desarrollado su trabajo creativo en Lima. En resumidas cuentas, un trabajo plausible y que brinda aportes para aproximarse a la poesía de la década pasada desde una mirada caleidoscópica de la realidad poética.

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Tú libro está dedicado, por lo que observo, a tu familia, y por allí a Barranco, Juan Soto: «poeta barranquino» y Chiclayo, tierra de tus antepasados y de tu tío el poeta Carlos Ramírez Soto. ¿Palabra sobre los abismos vendría a ser un puente de acercamiento a tus mitos y «demonios» familiares?

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Recuerdo el gesto de sorpresa de un amigo poeta al ver la dedicatoria. Te puedo decir lo siguiente: Palabra sobre los abismos surge pensando en el cierre de un ciclo poético, en el sentido más amplio de la palabra. En consecuencia, en la dedicatoria traté de saldar deudas con mis ancestros, con mi familia más cercana… No obstante, en pleno proceso de edición del poemario surgió un poema que compuse y me conmovió, lloré de emoción. Dije, este poema es el inicio de un nuevo poemario, y esto escapa a mi propia humana decisión. Habiendo dicho todo esto, ratifico mi identificación con la tradición familiar, con mi bisabuelo, José Clodomiro Soto Ortiz, poeta chiclayano nacido a mediados del siglo XIX; mis tíos poetas Carlos y Raúl Ramírez Soto a quienes conocí personalmente hace unos cinco años aproximadamente. Entonces, sí es verdad, mi sentido de pertenencia está dividido entre Barranco y Chiclayo, tierras a las cuales quiero sin reservas.    

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¿Qué proyectos literarios o profesionales tienes?

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Estoy trabajando mi cuarto poemario, no he decidido el título todavía; me gustaría, por otra parte, ver la posibilidad de postular a la Maestría de Literatura en San Marcos el próximo año. En fin, hay tantas cosas en mente, por ejemplo la creación de mi propia página web y un blog de poetas del noventa. Démosle tiempo al tiempo. 

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X
 
«Es desde la hondura
Donde emerge la palabra
Su sentido abisal
La mirada en carne viva
Indescifrable caos el de nuestras voces
Y los crustáceos kamikaces
Estrellándose contra las rocas
Irrefrenable eco
Adherido a lo que queda de nuestras sombras
Y la honda escena del quebranto
Mismísimo destino del hombre
Revelación de su velado propósito
Su finalidad última
Alma al aire
Mano febril del naufragio
Estremecida por el amor.»
 

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Ilustración : 

Remedios Varo Uranga (http://www.angelfire.com/va2/vcollazo/RemediosVaro.html)

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