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Revista Literaria AZUL@RTE

Luciano HUAMÁN- ARISMENDI

Luciano HUAMÁN- ARISMENDI

 Lima (1971). Licenciado en Psicología y Educación, especializado en “Desarrollo Humano” y identificación e intervención psicoeducativa a menores con altas capacidades. Es miembro fundador del grupo literario Claroscuro; editor y corrector de textos en la revista literaria Casa Nuestra (Angrafer, 2005). Ha publicado Plaquettes de poesía y cuento (Lima 2002, 2003). Poesías y cuentos suyos han sido publicados por la UNFV en la obra El lobo no aúlla en el crepúsculo (Lima, 2001), en la revista Taller de Poesía Nº 5, por la UNMSM (Transito Editores, 2004), en la obra colectiva Claroscuro (Feria Internacional del Libro, 2005) y en varios portales literarios. Está próximo a publicar el poemario Cantotucanto y una colección de narraciones Diario de Extramuros (2do. Lugar en el Premio Nacional Horacio – Lima, Perú 2005). 

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 E-mails :

cantotucanto@hotmail.com / lhuaman@minedu.gob.pe

 Paginas Web :

http://claroscuro-luciano.blogspot.com/ 

http://claroscuro-poesia.blogspot.com/

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DESARROLLO HUMANO:EL ENCUENTRO

DE LA SENSIBILIDAD SOCIAL Y LA CREATIVIDAD

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PRIMERO: «LA CREATIVIDAD Y EL ARTE»*

 La Educación vinculada a la Creatividad, Sensibilidad Social y el Arte estaría entendida como “un conjunto de acciones organizadas en forma sistemática que contribuyen a desarrollar al máximo los potenciales espirituales y culturales de la persona, que le permiten ampliar sus facultades creadoras y realizar de manera integral su proceso de formación general. Para ello atenderá sistemáticamente el desarrollo de la creatividad y de la capacidad de goce estético, mediante el conocimiento y práctica de las Artes y el fomento de actividades estéticas en el medio educativo formal y no formal”. Según la ley, a nivel conceptual y como sustento de principios para la práctica, el desarrollo de la Educación en relación a la Creatividad y la Sensibilidad Social se basa en diferentes teorías Psicológicas y corrientes educativas como las de Piaget con el aprendizaje por descubrimiento, Ausubel  y los aprendizajes significativos, Dewey con la teoría del aprendizaje inmerso en la experiencia real y práctica, Vigotsky en el aprendizaje por interacción social y el posterior proceso de internalización para una comprensión profunda, Gardner con las múltiples inteligencias, Diamond con sus trabajos en neurociencia sobre el cerebro y el aprendizaje. 

Lo anteriormente dicho son solo pamplinas. Tinta mojada en papel. Conceptos y más conceptos. Abrumar con la erudición y nada más. Todo fofo y hueco. Desconcierto. Ser o no ser. Votar por el mal menor o no. He allí el dilema. 

Por ello parto de la premisa que el Arte es vital en el proceso educativo y en el desarrollo integral del ser humano y que es imperativo incluirlo en todas las modalidades y niveles del sistema educativo y sobretodo a nivel universitario. Nuestro país inmerso en resentimientos y rencores sociales reclama cada vez más y con mayor urgencia su presencia en las aulas y en la cotidianidad de los individuos como una manera de fortalecer valores humanos y culturales, de identidad, pertenencia, afecto, solidaridad y convivencia. El valor del Arte como herramienta pedagógica es indiscutible y su práctica regular permite el desarrollo simultáneo de las múltiples inteligencias de la persona, acompasando el pensamiento racional, lógico y normativo con el pensamiento divergente, creativo y emocional. 

Pese a que existen organismos a nivel de Estado y privado que promueven el desarrollo de la Creatividad a través del Arte que la vinculan con la proyección social, sentimos un significativo grado de insatisfacción en relación a lo planteado, por lo menos partiendo de nuestras experiencias y sobre todo que aún no percibimos resultados significativos a nivel educativo. Nos preguntamos ¿Qué sucede? ¿Por qué las experiencias oficiales de inclusión del Arte en la escuela y sobre todo su implementación, se caracterizan por profundas fallas conceptuales y operativas? 

Desarrollar integralmente al ser humano y sobretodo en cuestiones artísticas en la Escuela o Universidad y que pueda realmente cumplir con la meta de apoyar el desarrollo del pensamiento divergente y de la acción creadora como eje fundamental de toda actividad humana orientada a un verdadero desarrollo individual y social es un desafío. Estudiar de qué manera real, bajo qué condiciones especiales, con qué herramientas y con qué perfil artista-docente, podemos darle al Arte y su práctica, la enorme y esencial responsabilidad de fomentar la sensibilidad estética, el franco desarrollo de las potencialidades, las capacidades creadoras, el conocimiento, confianza y aprecio del sí mismo y del otro que favorezca una convivencia nutritiva, solidaria, amorosa y de pleno desarrollo entre los individuos.  

Detengámonos otro momento para reflexionar: 

¿Estamos seguros de que el ser artista y practicar un Arte garantiza la sensibilidad y madurez emocional que se requiere para ser modelo y promover en el niño/a los valores humanos y estéticos que teóricamente el Arte debiera promover? 

¿Porqué tantas veces el Arte ve tristemente frustrada su misión fundamental de apoyar el crecimiento armónico del individuo, de manera especial su esfera emocional y espiritual, al ver reemplazada la generosidad, la paz, la comunicación, la libertad, el amor y la creación como vivencias nutritivas de crecimiento, por posiciones vanidosas y egos sublimados que dictaminan y descalifican potencialidades naturales de expresión y creación de muchas personas argumentando ausencia de talento natural?  

¿Es que es justo que el Arte llegue a la escuela/universidad, como tantas veces lo hace y en lugar de impulsar, frena la imaginación y encarcela las fantasías infantiles que quisieran poder volar convertidas en palabras, movimientos, sonidos e imágenes y por el contrario se transforman en desconfianza y creencias limitadoras sobre las propias capacidades expresivas-creativas? 

Deseo insistir en esa área esencial del ser humano que no es visible ni tangible, que permanece relegada y que es fundamental para que las herramientas y procedimientos que manejemos sean realmente efectivos y nos ayuden a alcanzar las metas que deseamos: ese saber ser y saber comunicar que implica mucho más que técnicas y conocimientos teóricos. Quisiera apoyar la búsqueda de la esencia con la cual el Arte tendría que hacer o mantener su presencia en la escuela, una presencia desde el sentido básico de la curiosidad, exploración, manipulación, creación, conocimiento y práctica artística ajustada realmente al contexto educativo/universitario; una presencia desde el respeto y la confianza en las potencialidades individuales, desde la libertad de expresión y creación, desde la comprensión, el afecto y la estima de la persona en su proceso de desarrollo. 

Creo que quizás la razón fundamental por la cual el Arte aún estando dentro no ha podido expandir su beneficio real en la escuela, es porque en la enseñanza del Arte como quizás también en la educación en general continuamos distantes del ser humano, de su esencia, de su necesidad y capacidad de sentir y expresarse emocionalmente; porque como artistas continuamos demasiado centrados en la técnica y la teoría (aspectos conceptuales y procedimentales) en lugar de la experiencia y la creación (aspectos actitudinales); porque continuamos concibiendo al ser humano en pequeños compartimientos desintegrando su compleja unidad multidimensional; porque no es suficiente dominar mecánicamente técnicas y procedimientos para enseñar la esencia del Arte; porque seguimos manejando una inteligencia parcelada  que rompe el ser humano, el cual es polidisciplinario, multidimensional y pluricultural; porque manejamos la inteligencia de una manera restringida limitándola a la capacidad de abstracción, a la lógica formal, a la comprensión del conocimiento, olvidándonos de la creatividad, del entusiasmo, la motivación, las actitudes de solidaridad, de relación, comunicación, la capacidad de sentir y expresar emociones; porque olvidamos que el desarrollo de las inteligencias o talentos y la enseñanza y práctica del Arte es inseparable del de la afectividad y que lo que pensamos y hacemos estará siempre afectado por la emoción y que a su vez la ausencia de emoción puede muchas veces provocar conductas desadaptativas. 

El Arte en la escuela/universidad sólo busca ser vehículo para llegar a la meta de conexión expresa y profunda con el mundo emocional y espiritual de la persona, como creador y constructor de su propio futuro. Recordar que aquello que necesitamos de fondo en la escuela/universidad es una educación que tenga al Arte como uno de sus pilares fundamentales de apoyo para, desde una visión holística, ofrecer una verdadera educación de la sensibilidad, de la fraternidad y el afecto, de la capacidad expresiva, comunicativa y creadora del ser a través de un cuerpo realmente presente, receptivo, sensitivo, flexible y emocional capaz de transformar los sonidos, los colores, las palabras y el gesto en un Arte vivo que genere vínculos afectivos entre las personas. 

Podría atreverme a decir que la educación general y del Arte necesita más presencia de lo humano y de la emoción. Humberto Maturana, señala: “El aspecto fundamental de lo humano está en el amor, es decir, en la aceptación del otro como un legítimo otro  en la convivencia” y agrega  “educar se constituye en el proceso en el cual el niño/a o el adulto convive con otro”. Se trata de que el Arte conviva en la escuela y no como un ente extraño o de presencia ocasional, sino como un ente vivo estableciendo alianzas permanentes de experimentación y de creación con los niños/as, los docentes, los espacios, el tiempo y las otras disciplinas humanistas y científicas. 

Las Artes son fundamentalmente formas de expresión de la esencia humana y lenguajes que permiten expresar las experiencias del individuo y su particular manera de vivenciar, interpretar y recrear la realidad circundante. Como fuente primaria que permite la existencia, desarrollo y proyección del Arte, no podemos aceptar permanecer por más tiempo alejados del ser humano como eje fundamental de toda educación y por demás en la educación en y por el Arte. En 1999, a solicitud de la UNESCO, Edgar Morin, advertía acerca de que la Educación es la “enseñanza fundamental y universal centrada en la condición humana”, pero añadiría que dejemos de desarticularla en porciones de conocimientos, saberes y destrezas que llevan cada vez más al individuo a la insatisfacción, el individualismo, la incomunicación, el egoísmo e irresponsabilidad en relación a su sociedad y a un mundo al cual pertenece Concebimos el rol del Arte en la Escuela y la Universidad como un medio expresivo accesible a todos sin distinción de ningún tipo y que además de entrenar en el manejo de su lenguaje, sus procesos, posibilidades expresivas, recursos y códigos, debemos ayudar con el Arte a cumplir con la misión espiritual de toda educación: “enseñar a que las personas se comprendan como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad” (Edgar Morin). El cultivo de la creatividad a través del Arte en la Universidad y en la Escuela nos exige una cuota especial de responsabilidad como educadores en poder alcanzar exitosamente lo antes posible esta meta para bien de la humanidad.  La sensibilidad social, la creatividad y el arte nos hace más humanos y ella se relaciona con el respeto, aceptación y tolerancia de la singularidad y la diversidad. Significa percibir a las demás personas desde la esencia humana, tener empatía, apertura, identificación y consideración por el otro ser humano. Edgar Morín añade si sabemos comprender antes de condenar, estaremos en la vía de la humanización de las relaciones humanas”. Entonces, si comprendiéramos antes de juzgar, de calificar, descalificar, clasificar, categorizar, comparar; si comprendiéramos antes de querer mantenernos protegidos en nuestro caparazón de autoridad por conocimiento, edad y estatus en el Arte, si comprendiéramos para percibir las diferencias, las necesidades, las emociones y el ser en su plenitud, entonces estaremos en la vía de la humanización del docente y del proceso de enseñanza y aprendizaje en el Arte. Así, podemos atrevernos a decir que nuestro compromiso como artistas–educadores, no es directamente con el Arte sino con el ser humano total que permite su existencia.   

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Ilustración : Massoud Mehrabi http://www.irancartoon.com/mehrabi/index2.htm

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