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Revista Literaria AZUL@RTE

Nicolás HIDROGO NAVARRO/CONGLOMERADO CULTURAL

Nicolás HIDROGO NAVARRO/CONGLOMERADO CULTURAL

CONGLOMERADO CULTURAL

Promoviendo integración de creadores

Lambayeque-Perú

conglomeradocultural2005@yahoo.es 

Tfno. (074)9607442   - (074)283273  (074) 234363 

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“Noches de cuento y poesía”

El espacio Azul Norte Poético-Narrativo 

Reconocido con Resolución Directoral

Nº 030-2005-INC/DL/25 de noviembre 2005

Dirección: Calle 8 de octubre Nº 930-Lambayeque-Perú 

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LA GENERACION DEL 90 TIENE YA SUCESORES LITERARIOS DE POLENDAS

Por Nicolás Hidrogo Navarro

          Pese al fatalismo y desesperación que se cierne sobre lo raleado y rareza de creadores y lectores, existe una contraparte: están quedando pocos, pero realmente los que toman en serio a la literatura y creen en ella con ferviente pasión y devoción.

         Para bien o para mal; para despecho de perdedores y regocijo de los ganadores, los juegos florales siempre han constituido motores de búsqueda e impulso del acto creador, no sólo por el significado de premios que a veces suele ser sólo un poco de billetes o monedas que no alcanzarían sino para vivir con él un mes, sino fundamentalmente porque representa un prestigio y estar a tono con el deseo que tu nombre crezca como la espuma marina en un día de marejada y que las miradas en la noche sean tu centro de atención o que al día siguiente algún diario reproduzca una foto o poemas tuyos.

         Dentro de este contexto el Conglomerado Cultural no sólo se ha convertido en un referente cultural en el norte del Perú y en toda una catapulta de creadores noveles y de aquellos que quieren seguir en la palestra, sino que bajo su impulso motivador nuevos valores jóvenes se han animado a romper esos círculos viciosos de hacerle fanfarria y autobombo a lo amigotes. Hemos roto con todas las mafias de hacer, promover e impulsar literatura, por encima de las generaciones, círculos, individualidades y hasta somos caja de resonancia más que cualquier diario, afiche, cherry de suplementos, institución, estatal o particular.

         Bajo ese contexto surgen las nuevas voces poéticas y narracionales que se levantan como olas encrespadas para dar su elan vital y su tempestad e impulso, más con propuestas que con pose malcriada, de viejos fantasmas que quieren parecer chiquillos, de seudoirreverencia, pasotería ególatra, nadería esquinera, vaguearía, fumarola,  encapsulamientos dipsómanos.

         Es así como César Boyd y Ronald Calle, reafirman su calidad literaria y se imponen a reñidos y competitivos adversarios y logran obtener las preseas más codiciadas de la literatura de la Región Lambayeque.

          Pese al fatalismo y desesperación que se cierne sobre lo raleado y rareza de creadores y lectores, existe una contraparte: están quedando pocos, pero realmente los que toman en serio a la literatura y creen en ella con ferviente pasión y devoción.

         Para bien o para mal; para despecho de perdedores y regocijo de los ganadores, los juegos florales siempre han constituido motores de búsqueda e impulso del acto creador, no sólo por el significado de premios que a veces suele ser sólo un poco de billetes o monedas que no alcanzarían sino para vivir con él un mes, sino fundamentalmente porque representa un prestigio y estar a tono con el deseo que tu nombre crezca como la espuma marina en un día de marejada y que las miradas en la noche sean tu centro de atención o que al día siguiente algún diario reproduzca una foto o poemas tuyos.

         Dentro de este contexto el Conglomerado Cultural no sólo se ha convertido en un referente cultural en el norte del Perú y en toda una catapulta de creadores noveles y de aquellos que quieren seguir en la palestra, sino que bajo su impulso motivador nuevos valores jóvenes se han animado a romper esos círculos viciosos de hacerle fanfarria y autobombo a lo amigotes. Hemos roto con todas las mafias de hacer, promover e impulsar literatura, por encima de las generaciones, círculos, individualidades y hasta somos caja de resonancia más que cualquier diario, afiche, cherry de suplementos, institución, estatal o particular.

         Bajo ese contexto surgen las nuevas voces poéticas y narracionales que se levantan como olas encrespadas para dar su elan vital y su tempestad e impulso, más con propuestas que con pose malcriada, de viejos fantasmas que quieren parecer chiquillos, de seudoirreverencia, pasotería ególatra, nadería esquinera, vaguearía, fumarola,  encapsulamientos dipsómanos.

         Es así como César Boyd y Ronald Calle, reafirman su calidad literaria y se imponen a reñidos y competitivos adversarios y logran obtener las preseas más codiciadas de la literatura de la Región Lambayeque. 

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TEXTOS GANADORES: EN LOS JUEGOS FLORALES MUNICIPALES- GOBIENRO PROVINCIAL CHICLAYO-PERU - NOVIEMBRE 2006

GÉNERO LÍRICO: Poemario ganador

«AGONÍA COMPARTIDA»  Por  Ronald Calle Còrdova

«Hay cosas que no logra matar el tiempo, por ejemplo, mi palabra  

Agonía compartida

«Soy la única tumba que camina, esperando las palabras que le faltan para completar el epitafio.»

Giuliana Mazzetti. 

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El mundo está sudando su verano en mi frente

y su hijo está sufriendo aquí en mis ojos,

le han clavado una daga en su costado:

me está doliendo el corazón.

¡Anda! Toma mi mano,

cubre tu herida

y ven,

levantemos la antorcha del hambre,

miles de hombres nos contemplan.  

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Acercose a mí… 

Acercose a mí un niño

con responsabilidades de padre

–Señor, mi nombre es Pedro, pero más me gusta Juan,

ayúdeme, debo alimentar a mi madre-.

Pedro, tan pequeño e inversamente grande.

Con sus cinco años de mundo

sonríe como hijo, trabaja como padre, responde como hombre. 

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Tal vez sea Pedro o Carlos, por qué no Juan.

Negocia su nombre y lucha. 

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Juan, igual a decir hijo, a decir padre

o a decir hombre,

puede que no duerma

pero sí sueña como niño

tal vez ya no juega,

pero ríe.  

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Juan, con sus apresurados pasos

toma el trapecio de la vida

con irresoluta voluntad…  

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Al paso y peso de mis horas

He visto pasar mi vida en un sueño,

desfilaban mi alma y su corazón

a solas,

y mis ojos puestos en no sé qué mundos.

Han visto alegrías, desconciertos, despedidas…

Y otra vez la gran pregunta:

¿Qué pasa cuando esta chispa de luz se apaga? 

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Mi vida ya se va en este día,

enclaustrada en el ocaso de un instante,

congelada en el espacio, en el tiempo;

entre un secreto de sarcófago,

entre la odisea creada desde mi ceguera,

entre la luz de un amor que ya se extingue. 

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Mi vida ya se va en esta noche,

sumergida en el crepúsculo de un sueño,

bifurcada entre un adiós y un cigarro;

lejos de todos, entre mi divina comedia. 

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Aún tengo la vana pretensión que ciega al hombre;

la de alcanzar la gran promesa.

Aún escribo. 

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Mi vida ya se va, ya se irá.

Aún respiro. 

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Ausencia comprendida

Me he preguntado por tu ausencia y comprendo

que el sentirse solo no es estar en soledad

y miento cuando digo no soportar

la perfecta clonación del tiempo,

cuando me duelo por el niño

al que acabo de robar un pan,

cuando me duelo por el placer

que se averguenza de su nombre. 

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No me preguntes por el vino y tu copa,

apenas siento la caída de mi cuerpo

hacia un vacío sin edad y sin nombre.

No preguntes por la hora,

que igual es tarde o temprano

cuando se quiere ser o estar

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Crónica de un viajero

Y mientras un ave atravieza el claroscuro

avanzo un paso más hacia mi norte.

Giro a la derecha y choco con grietas y más grietas

en la tierra,

perdóname vida,

las he comparado con las grietas de tu alma. 

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A la izquierda volteo

y muchos avanzamos contra el caudal

apenas

vivo

perdóname vida

cuanta gente para tan poco río. 

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He levantado el rostro

queriendo avisorar mi norte

y otra vez el claroscuro con su ave solitaria

perdóname vida

otra vez miro lo mismo. 

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Hacia atrás (como quien voltea, levanta su mano

y por no llorar, sonríe y dice adiós)

sólo tinieblas,

perdóname vida si he volteado tarde. 

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Del hombre, su sed y su lluvia  

Llueve, llueve y su sed no se moja

nomás del rescoldo contraído de su vientre,

su sed no toca, no alcanza,

menos goza del maná en el desierto humano

de su éxodo. 

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La lluvia sigue y su sed con ella,

su hambre, lleno de atardeceres

camina con su mirada puesta en el trigal y la vid,

con sus pupilas hartas de lluvias;

no se cansa de llover. 

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Ves cómo se levanta el polvo?

las gotas caen y a ellas vuelven,

vuelven siempre unidos: el hombre,

su sed  y su lluvia.

No, nunca vuelven, jamás se van;

nacieron llenos de pecado,

un día de sol ardiente, de gotas

cortantes, amargas. 

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Viajas y sueñas a ojos abiertos,

construyes recuerdos para mañana

mientras tu lluvia sigue de palmo a palmo

quemando tus días, tus horas…     tus pasos. 

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Mal quedaría si otras cosas diría

callo y no otorgo,

callo y no os doy otra estocada

“hermanos”

Callo y guardo… desesperanza.  

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Errante     

«Partiste con la palma dorada sobre tu manto pensando en el amor y el olvido.»  

Pasas dando a las hojas una dulce

apariencia de lluvia, o tal vez

robando a la gaviota y al buitre

una porción de su vuelo.

Por qué  no despides la nube que

abrazada a mi luna goza,

a esa nube que infringe tus miradas fortuitas

y mis momentos de gloria? 

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Vas eclipsando los vestigios de mis pasos

en tu loco desenfreno y arrebato de mis días

vas dejando

en absoluto desamparo a otros hombres,

sin luz a nuevos ojos

y sin norte a viejos cuerpos. 

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Galante y furibundo juegas

con la cubierta y la vejez del hombre

que cual luchador vencido mira

distante ajena  victoria

y levanta en su bandera, la derrota… 

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Vas silente, lascivo, casi humanamente

gimiendo. 

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Y al deshojar frenéticamente la rosa

vas sustrayendo a mis tardes su aroma. 

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Fuego, polvo: Hombre

Aun no estás contrito ante la vida,

suplicando, suplicando;

compungido por haber perdido lo que no conoces.

Dejas caer la piedra y tus labios besan

la noche

queriendo salvar un silencio claro, frío,

fugitivo. 

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Oyes las cenizas caer sobre sus vívidos cuerpos,

oyes cómo su aliento queda convertido al polvo

y sientes como un instante, una lágrima, un gemido

queman tu piel, tu carne, tus huesos. 

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Sueño o realidad, tus besos mojan la lluvia

desprendida cual rayo del sueño gris

de tu agonía.

Vienes gritando fuego hay en el polvo,

polvo hay en el fuego. 

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Y sigues acrecentando tu deuda,

en tu vana búsqueda

de palomas blancas sobre el olivo. 

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La vida se gasta, la deuda es honda,

no sé si eterna.

Vas pensativa, mirando al cielo en tu andar

disfrutando del fuego, del polvo: del hombre   

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La muerte vista y sentida 

«Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.» César Vallejo 

Desde aquí, desde este recuadro te miro.

Hoy, me he sentado y otra vez he llorado

en el mundo, por el mundo.

¿Quién sabe de nuestro llanto?

Sólo tus cansados ojos de párpados caídos,

de mirar cansino, triste, moribundo.

Ellos si saben del canto triste,

de lluvia a pleno sol, de lluvias

que mojan los labios

y queman el alma. 

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Desde este recuerdo aún te miro

y desde esta gloria te admiro. 

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Ha desaparecido mi hermano ante mi vista;

como Dios, está acá, allá, en todas partes.

¡Dios, has humano al hombre!

¡Has hombre a mi hermano!

¡No te cruces de brazos

cuando tu creación se destruye! 

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De todas las muertes, ésta es más muerte

y mis ojos ya saben del dolor más caro,

ya saben del dolor que tú me causas.  

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Travesía bípeda  

«Pues ya lo sabes, el mundo es así; no siemprecesa el llanto cuando deja de llover.»  

El camino es largo y tu descanso teórico,

has emprendido la carrera de la vida;

corre que no hay tregua,

estás a punto de llegar. 

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Dicen que en verano a veces llueve.

Hermano, aún no llores, aun hay hambre,

aún hay sed, aún hay voluntad,

aún hay ganas de vivir. 

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Extasiado has trabajado en tu sosiego

perturbado te has reído de este mundo

y cuerdamente

has sentido el peso del tiempo

en una lágrima

sentado, parado, qué más da,

si tus ojos ya cansados de la esperase

han posado en el vacío azul, infinito.  

Hermano, ¡detente!

allá también hay soledad

pues pesa, pues dura, pues cansa…

esta hebra llamada andar.  

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Notas:

I

Tomo un café, luego un coñac

como quien toma una palabra

para decir adiós.

Y abrazado a lo constante

reclamo una silueta, un signo

mas solo tropiezo con un trazo de mi olvido

gestados por los pasos de otra sombra. 

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Inocente, busco una ciudad en mi gloria

para lo cual

camino en tu miseria.

Lo que hoy ha muerto nacerá mañana. 

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II

Si me quedé dormido

por favor

despierten a mi cuerpo,

no a mi nombre

pues éste

puede aún no existir

en otros cuerpos.  

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GÉNERO NARRATIVO: CUENTO GANADOR DEL PRIMER PUESTO

«OSCILACIÓN» Por César Boyd Brenis 

Con las lunas del auto abiertas, mi cabello se alborotaba como un mar bravío en verano. Los espejos eran nuevos, también las lunas, los parachoques, y este auto plomo no era mío. Fui dejando en el camino carros lentos. Nunca esperé una detención policial ni una amonestación de mi conciencia. Controlaba el volante con una mano y con la otra sostenía un cigarrillo apagado que no me animaba a encender, pero esperaba fumarlo con ansias. Era una pugna inútil entre ambos argumentos. 

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Rita se enamoró de un belga que la humilló, por eso lo maté.

Me refugié algunos meses lejos de la ciudad para encontrar explicaciones. El arrepentimiento nunca llegó a mí. Estar entre paredes me recordaba a ella. Tenía una ventana cerca para observar si la policía aparecía o rondaba la zona. Siempre existe una oportunidad de fugar en medio de la confusión. Fumaba hasta la mitad de un cigarrillo, era necesario condicionarme a sólo algunas inhalaciones de tabaco con la esperanza de que mi tos cesara. Los nervios sobrevivían en mí y agrandaban mis dificultades. No pertenezco a este sitio, repetía con ira, quiero andar y frecuentar los cines, los parques solitarios de los alrededores, la casa de los padres viejos, pero estuve ahí, abriendo a cada hora latas de comida chatarra para saciar mi hambre.

Necesitaba a Rita dándome las gracias por haber salvado su honor sin importarme el precio. Pero nunca esperé recompensa de ella. Bastaba que él yaciera fuera de este mundo para tratar de encontrar en mi existencia la felicidad esquiva. 

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Me detuve en una esquina cuando ya tenía enfrente la casa a donde iría, bajé del vehículo,  extasiado al cerrar la puerta, al caminar sin prisa y enfrentar la frialdad de las personas que miran de frente, o pisan la misma acera esparcida hasta el horizonte del fondo de la calle. La gente no notaba mis ojos. Y para ese momento ya tenía el arma a la altura de la correa. La agitación de mi cuerpo no me detuvo al traspasar las escalinatas, para tomar aire y seguir subiendo al departamento de la víctima. Pateé al gato del pasillo que desprendió un maullido para perderse escaleras abajo. 

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Lucía, amiga de Rita, trató de detener siempre sus manías, y nunca pudo hacerle cambiar esa idea arraigada de intentar una aventura. Cada vez que se acordaba de su tropiezo ingenuo, se contenía para no maldecir su suerte de amiga irresponsable. Se echaba la culpa y correspondía mis ideas de venganza con el énfasis necesario para darme fuerzas y desagraviar cuanto antes el honor de la burlada. Me acaloraba la mente con su voz corajuda, sin duda concentraba el odio puro de una mujer herida.

Lucía me habló de cómo Rita fue cautivada por el belga. Lo conoció a través de Internet, luego hubo ofrecimientos de viajes y someros lujos que también en un comienzo llegaban a sus oídos como una melodía diferente, seductora. Rita sólo fue sincera con sus impulsos, y partió con el extranjero a un lugar extraño, así fue desencadenándose el afán de llegar a lo alto de no se qué montaña de placeres, que iban cayendo día a día como también el anhelo irreparable de su ilusión. 

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Al forzar el picaporte, una llave alcanzó el suelo, despertó el interés del dueño que al salir súbitamente ya no pudo parpadear. Tenía el revólver en la frente y una sensata súplica llegaba a su boca, luego la desesperación no le hacía articular palabra alguna. Alcanzó a decir ¿por qué? antes del balazo final, después sólo caía su sangre por el piso de madera. En tal silencio, se oían las goteras de algún cuarto de lavado que confundí con la habitación principal de la víctima, pero luego la encontré más adelante mostrando un desorden sospechoso de esconder algo, como un laberinto condicionado a distraer las atenciones. 

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Mi vago recuerdo de Rita estaba en la universidad. Después de las seis de la tarde se dejaba ver por los salones casi vacíos. Era un alma que acumulaba soledad para sentirse intrépida tras esos rasgos tiernos de mozuela. Nos quedábamos a observarla con otros compañeros porque era una necesidad imperativa, y siempre contábamos con algunos soles sobrantes para cambiarlos por cigarrillos o por galletas, de esa forma resistir todo el peso de la tarde, tanto es así que habíamos adelgazado, y tal vez Rita lo había percibido para mala suerte nuestra.

Fue una de las últimas tardes cuando me acerqué a ofrecerle un chocolate, y viéndola de cerca, se notaba emocionada, no sólo porque su atractivo había crecido, sino por su encanto apabullante al tratar de justificar su rostro feliz, pues me decía gracias y me contagiaba el hilo de su alegría. Mis compañeros a lo lejos trataban de reproducir un gesto brutal de satisfacción. Yo entendía porqué sus manos movedizas iban dejando júbilo en sus cuerpos, pues como el mío, sabían de donde venía esa gracia, sabían aferrarse al júbilo cuando era necesario hasta echarse a llorar por amor.Rita nunca me contaba del belga, pero yo suponía que ese individuo era una razón suficiente para expresarse como lo estaba haciendo, y para dejarme colgado de sus labios al articular vocablos comunes, sin razón a veces, sin consistencia, pero con la palabra sola de su boca que tal vez todavía deseo tener para mí. 

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Ya superado el caos del cuarto donde posiblemente llevó alguna vez a Rita, y asumiendo mi imaginación descabellada, en uno de sus cajones, encontré un sobre cerrado y leí la prueba más importante que culpaba al asesinado con el tráfico de mujeres prostitutas. Embolsillé el documento. Necesitaba recolectar indicios que a Rita le serían de valor para sus denuncias, aunque nunca se concretaron.  Sonreí como lo haría un sicario frente al espejo. Tuve tiempo de limpiarme un rastro de sangre, luego caminé. El auto esperaba en una esquina.  

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Rita fue la joven de la fotografía al lado de mi retrato en la cómoda del cuarto, que en ocasiones solía retirar para no hacerla presenciar el amor con mujeres de la noche. Ella a veces se iba reproduciendo en mis pensamientos, su retrato estaba vivo en la luz de una tarde, especulando tristeza furtiva, la cual nunca brotó cuando yo estaba cerca.

Rita era baja de estatura, sin embargo llegaría a besar mi boca sin dificultad, al menos eso intuía por esos tiempos. Mis desenfrenos eran perennes y a Rita le asustaba, eso dejaba entrever cuando se escabullía en la noche para no tener que rechazarme una invitación a algún sitio de moda por ese entonces. Supuse que en el belga ella encontró la docilidad nunca percibida en mí, aunque se equivocaba. A pesar de yo poseer un espíritu rebelde, tenía el impulso de ser frágil en ciertos momentos y podía dejarme llevar por las cuestiones extrañas de los románticos, previa autorización de mi hombría o de mi lucidez. 

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Mi tranquilidad no me duró. Conducía el vehículo con temblores en el cuerpo, tal vez cambié de ánimo cuando pude deducir que el asesinato me alejaría de Rita para siempre. Llegué a la casa de Lucía y toqué el timbre con cierta paciencia. Mis intentos de esperar me traicionaban porque empecé a tocar la puerta con constancia. Lucía asomó la cabeza por el balcón y me miró como si ya supiera todo, pero luego sonrió; bajo enseguida, me dijo. Al conversar con ella me notó nervioso; no es nada, contesté. Le entregué el documento, estaba ajado y presentaba rastros de haber sido muy utilizado. Dale a Rita esto cuanto antes por favor, ella lo necesita; le dije. No contesté sus preguntas curiosas, aunque deseaba hacerla mi cómplice, al fin y al cabo, ella tuvo que ver indirectamente en esta determinación y acondicionó mi valentía para poder imponer la justicia que Rita merecía sin contemplaciones. 

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El belga la golpeaba constantemente sin reparo. Rita soñaba en demasía, por eso creía en los príncipes lejanos de los cuentos o en los poetas de los libros. Ella fue llevada a Europa con sonrisas y fantasía, se regresó con tristeza y humillación. Su partida del país ataviaba los rostros de sus amigas y sus esperanzas. Una vez que pisó el viejo continente la historia cambió, el belga tomó un taxi de un servicio especial, me contó Lucía, atravesó la ciudad y para ese momento su rostro se transformó. Su monstruosidad emergió de súbito en pleno auto, dirigiéndose quién sabe a qué lugar de sordidez y claustro. Una vez en una casa amplia, donde el personal de seguridad se comprendía en gran número, se acercaron dos mujeres que al parecer servirían de guías. Rita asustada le preguntaba al belga a dónde la llevaban, pero él sólo le respondió, con un pésimo español, que acompañara a esas señoritas, amables y risueñas, hacia la habitación correspondiente.

En aquel momento de ese día terrible, sólo por una inclinación de fe, a la mente de Rita llegó el ligero pensamiento de empezar a tratar a una cultura distinta, a pasatiempos europeos, a costumbres marcadas, a rigurosos horarios y distracciones, sin embargo luego se dio cuenta que la posible bondad de esos lugares sólo era un sueño más, una imagen engrandecida de algo ínfimo. Rita maldecía la sombría decisión de haber llegado hasta ese antro, extrañaba cada calle y cada voz de su país. Estaba acorralada, y luego lo único que llegó a maquinar todo el tiempo era la forma cómo escapar. 

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No le di más explicaciones a Lucía. Fue la última vez que la vi. Conduje hacia mi casa para empacar algunos objetos de valor e invalorables. Me permití abrir una botella de licor y pensar en el cuerpo del belga. No me sentía satisfecho. Decidí retornar a su habitación para acomodar sus restos en alguna parte invulnerable. Regresé al vehículo y aceleré, en pos de algo más que ocultar alguna prueba, deseaba no haberlo hecho con mis manos. Y en una esquina ocurrió lo previsto: un policía me detuvo y en el pecho me dio un temblor de culpabilidad y miedo. Está usted muy apurado, me dijo al bajar de su moto. Después de tratar de justificarme, pude meter mi mano al bolsillo y sacar un billete de cincuenta. Me lo aceptó. Avancé para evitar su arrepentimiento y sospecha.

En la misma esquina, bajo las mismas circunstancias, también con el arma lista para una reacción de defensa en un supuesto caos venidero, me dirigí a la habitación del belga. En el pasillo no había felinos entrometidos y las escalinatas estaban más densas. La puerta estaba semiabierta como la había dejado, para buena suerte la sangre no siguió el curso de la salida. Arrastré al muerto hacia lo que fue su habitación para después cerrar la puerta. Limpié la sangre final, las últimas pruebas estaban extintas. Casi a punto de cerrar la puerta principal, un hombre se detuvo frente a mí. ¿Está el belga en su casa?, me preguntó. También lo busco y no está, le respondí. Cerré la puerta fuertemente para que no pudiera entrar. Hasta luego, le dije. Bajé con velocidad las escaleras, tan rápido que no pude notar si ese hombre estaba detrás de mí a punto de detenerme y culparme de todo. 

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Antes de saber que el belga había retornado al país por boca de Lucía, y que lo habían visto con descaro en la misma habitación donde se alojó cuando llegó para encaminar a Rita a Europa, busqué a la desdichada por todos los lugares. Algunos me afirmaban que nunca había retornado del viejo continente, otros sólo me consolaban con decir ha de estar bien, tal vez necesita estar sola. Recorrí sus centros de diversión preferidos con la esperanza de mirar otra vez sus ojos, aunque sabía que su sonrisa podía ya no ser la misma o tal vez ni sus ojos; y ni siquiera su música predilecta (tan conocida por mí) la estaría transportando a donde la noche también la llevaba: la fantasía.

Mis tensiones aumentaron en proporciones escalofriantes, y mi desesperación me condujo a insistirle a Lucía que me revelara el paradero de Rita, sin embargo ella decía ignorarlo, por momentos le creía; y adjuntaba a mis dudas una tranquilidad fingida, necesaria.

Para al menos mantenerme tranquilo, Lucía me confirmó algo: Rita no quería ver a nadie. Ella se había fugado de aquel lugar con la ayuda de un compatriota compasivo que asistía a esas esferas de la noche. Ese hombre le dio dinero y le facilitó las circunstancias para su regreso. Lucía no me dijo nada más, pero no fue una “tumba” después de todo. 

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El cadáver lo encontraron después de algunos días. Leyendo algunos diarios, que comprobaba muy temprano para impedir que me vean, supe de las investigaciones hasta ese momento. Existían dos sospechosos. No me mencionaban, al parecer el belga tuvo muchos enemigos, prestos a reacciones de desquite. En plena mañana de desazón,  la noticia invirtió mis ánimos. Tomé desayuno, acto que había olvidado en todo este tiempo. Leí la noticia una y otra vez para convencerme con más fuerza de las afirmaciones que constaban. Me decidí  salir a caminar sin remordimientos en el rostro. Cómo ansiaba ver a Rita.

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Los vidrios empañados por mi aliento oscurecían el interior de la ventana mientras acercaba mis ojos. Una mano levantada al fondo de aquella sala me demostraba amistad. La originalidad del gesto de cortesía me condicionaba a una juventud de pasatiempos frívolos y dulces. Traté de concebir esa figura difusa sobre la silla, la cual convergía nítidamente con la música. Era una mujer, se dejaba ver las pantorrillas entrecruzadas y su vientre frágil, y fue su forma de vestir lo que me acercó cada vez más a recordarla y lo suficiente para llegar a pronunciar hasta su nombre, que creí perdido en esa tarde musical de rocampop: Rita.

Al reencontrarme con ella también lo hacía con su historia y con su especial desaparición de mi vida. Dio pasos lentos para saludarme. Le mentí cuando le dije que estaba igual de hermosa. Noté que necesitaba esas palabras como nunca, sin embargo no me creyó. Jugaba con sus manos en señal de nerviosismo, pero en el fondo sabía que estaba tranquila, conversándome de los viejos amigos que por alguna parte del mundo andaban, riéndose de lo vacía que es la vida sin ellos y de lo trágicamente necesaria con ellos.

Verla de nuevo me pareció injusto, aunque constituía una dicha siniestra de la vida, y tal vez en ese momento me permitiría confiarle los secretos de todo este tiempo, los más sórdidos y los más fútiles. Entonces cuando le pregunté cómo había llevado sus años y sus trajines, me dijo: me he enamorado de un belga. Me caso el mes próximo.  

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BREVE RESEÑA DEL GRUPO LITERARIO SIGNOS: 

El contexto muchas veces ajeno, insensible, a toda forma de arte, no fue impedimento para que en las aulas de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, un grupo de jóvenes artistas se unieran con un objetivo común: La Literatura.Bajo ese panorama nace SIGNOS, formado en febrero de 2006 con Resolución Nº 282-2006-D-T-FACHSE y los siguientes principios: 

1.- Incentivar el desarrollo del pensamiento literario.

2.- Construcción de una cultura literaria de cambio.

3.- Fomentar la tolerancia y la libre expresión del pensamiento.

4.- Rechazar todo tipo de violencia y toda forma de discriminación. El Grupo Literario SIGNOS consta de cuatro integrantes: 

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RONALD CALLE CÓRDOVA, nació en San Ignacio. Bachiller en Educación (Lengua y Literatura) de la UNPRG. Fue considerado por el Conglomerado Cultural como Poeta Revelación 2005. Ganador del Premio “A Quijotear” – España, en conmemoración a los 400 años de “El Quijote”.  Tiene escrito un poemario inédito titulado Agonía Compartida, con el cual ganó el Primer Puesto en los Juegos Florales Regionales 2006.

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JOSÉ ABAD ASCURRA, nació en Jaén. Estudiante de Educación (Lengua y Literatura) de la UNPRG. Tiene el poemario inédito Absolución de la noche. Ha ganado el Botón de Oro del concurso de poesía realizado por el Círculo de Estudios Lingüísticos y Literarios Luis Hernán Ramírez, en el 2002.

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CROMWELL PIERRE CASTILLO CABREJOS, nació en Motupe, Lambayeque. Artista Plástico, Poeta y Diseñador Gráfico. Tiene estudios de Psicología, Filosofía e Informática. Ganador de varios concursos de dibujo y pintura. En el 2005 escribe su primer poemario inédito Estación desde mi ventana. En el 2006 escribe el poemario Verano reunido  y en la actualidad trabaja en los poemarios Brevedad y Poemas para decapitados.

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CÉSAR BOYD BRENIS, nació en Ferreñafe. Estudiante de Educación (Lengua y Literatura) de la UNPRG. Publica en el 2002 el poemario Mocedades Poéticas. En el 2003 gana el Tercer Puesto en los Juegos Florales de Ferreñafe. En el 2004 gana el Segundo Puesto en los Juegos Florales del Conglomerado Cultural con el poemario Adagios con pedazos de tambor. En el 2005 gana el Primer Puesto en el Concurso Epistolar Regional del Conglomerado Cultural con Carta para Julia. En el mismo año gana el Segundo Puesto en los Juegos Florales Regionales con el poemario Heterónimos Frente al Espejo. Luego, gana el Primer Puesto en los Juegos Florales de Ferreñafe con el poemario Mil Novecientos Noventa y Ocho. En este año, gana el Segundo Puesto en el Concurso de Ensayo de la Escuela de Educación de la UNPRG, con el ensayo titulado Naturaleza social de la educación, y el Primer Puesto en el Concurso Regional de Cuento con el trabajo Oscilación. 

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SIGNOS, ha visitado distintos lugares brindando recitales en cada uno de ellos. El 27 de julio de este año fueron invitados por la Municipalidad de Guadalupe. El 15 de agosto se realizó un recital en Cajamarca, de esa forma se participó en  el Congreso Nacional de Educación hecho en dicha ciudad. El 28 de septiembre fueron invitados por el Grupo Literario Legión de Trujillo para brindar un recital en el Centro Cultural Chaska de esa ciudad.Se tiene en proceso de publicación el libro Signos, poemario que reúne trabajos de los cuatro integrantes.  

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¡¡¡ENTRADA LIBRE!!!

Si Ud. tiene una novela, cuentos, poemario, drama, ensayo o algo que publicar, cuente con nosotros y el auditorio del INC-Lambayeque, estará abierto, todos los viernes desde las 8.00 p.m.   

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Próximamente  presentación de los libros: 

En el marco del Aniversario del INC-Lambayeque

Madrugadas entre brujos y curanderos (Novela) 

de Rosa Berenice Contreras Calderón (24/11/2006) 

(Comentarán)

Escritor: Juan Félix Cortez

Escritora: Carmen Sialer (Presidenta de Escritoras Norteñas-Base Trujillo)

Escritor: Blasco Bazán Vera (Gerente Regional de Desarrollo Social-La Libertad).  

“Canto epico a Micaela Bastidas y el encuentro de dos mundos"

de Maruja Tafur Núñez

(Comentarán)

Escritor     : Juan Félix Cortez

Poeta        : Carlos Bancayàn Llontop 

Participación  musical especial de: Dora Luz Ñïque Alarcón,

Presidente de la Asociación de Mujeres Panamericanas del Perú - Filial Trujillo. 

Audición especial: Los Ángeles También Cantan

CADELPO &  José Guillermo Vargas Rodríguez

CD-MP3   LIBRO

Más de Cien Poemas declamados de autores latinoamericanos seleccionados para esta "Lujosa Colección" de edición limitada.Un estuche con 1 CD en MP3 + Un dossier impreso con los poemas declamados (Interpretación de poemas con fondo musical, incluye dossier impreso con foto, currículo sintetizado y textos poéticos) 

Hasta alcanzar la literatura (Artículería literaria) 

de Nicolás Hidrogo Navarro (24/11/2006)  

Presentación especial de la Revista: Luis Lagos

«Atake lírico» - Revista de ideas y placer

Reseña:
Revista dirigida por Luis Alfonso Lagos. En este número trae, en su sección Sentencia, Doce tesis sobre Estado estamental y sociedad llamada "colonial" de Hugo Neyra; El desafio de la escena contemporánea de Eduardo Arroyo, La naturaleza humana y el renacimiento de Carlos Maza, entre otros. En la sección Plumas y lentejuelas escriben: Javier Garvich, Osmar Gonzales, Pedro Pablo Ccopca y Débora Zambrano. Finalmente en Sala de espera escriben Manuel Cadenas, Rafael Garrido, Victoria Guerrero, Ricardo Virhuez, entre otros. (240)    

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Si Ud. tiene una novela, cuentos, poemario, drama, ensayo o algo que publicar, cuente con nosotros y el auditorio del INC-Lambayeque, estará abierto, todos los viernes desde las 8.00 p.m.Pasión por la literatura   

Enviar trabajos a los correos:

conglomeradocultural2005@yahoo.es

hacedor1968@yahoo.es

marpba@yahoo.es

hacedor1968@hotmail.com

Tfno. (074) 9607442 / (074) 283273  /(074) 284363

Dirección: Calle 8 de octubre Nº 930-Lambayeque-Perú. 

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NICOLÁS HIDROGO NAVARRO

Coordinador General Conglomerado Cultural Lambayeque-Perú 

MARCOANTONIO PAREDES

Coordinador de Noches de cuento & poesía  *

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GALERÍA LITERARIA:

LOS QUE HICIERON Y HACEN HISTORIA EN EL CONGLOMERADO CULTURAL-LAMBAYEQUE-PERU.2004-2006

Todos ellos pasaron dejando una huella imborrable, una experiencia significativa.

Nuestra política la literatura; nuestra pasión, escribidores; nuestra obsesión, hacedores de la palabra. *

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A) NARRADORES Rubén Mesías Cornejo, Joaquín Huamán Rinza, Hugo Rojas Mendoza, Dandy Berrú Cubas, Nicolás Hidrogo Navarro, Marcoantonio Paredes, María Elena Flores Alvitez, Antonio Castro Cruz, William Célis Guerrero, Teresa Menor Alarcón, Abraham Ibáñez Meléndez, Rocío Ríos Arroyo, Juan Montenegro Ordoñez, Roxana Ayasta Seclén, Gerardo Carrillo Burga, Brander Gonzáles López, Juan Carlos Flores Tucto, Marles  Eneque Solano, Paul Muro Losada, Fiorelita Sánchez Lapoint, Mabel Díaz, Alejandro Suyón, Guillermo Figueroa Luna, José Puga  Mendoza, Juan Carlos Briones Dávila, José Antonio Ibáñez, David Huanilo, Carlos Bancayan Llontop, Zoila Gonzáles Rivas, Carlos Muro Yovera, Arturo Bravo Flores, Antonio Serrepe Ascencio, Anders Bocanegra, Antonio Castro Bernal, Luis Alberto Hurtado Ramírez, Manuel Burga Altamirano, Víctor Contreras Arroyo, Javier Villegas Fernández, Rully Falla Failoc, Miguel Garnett Jonson, Willy Edilberto Salcedo Cueva, Dagoberto Ojeda Barturén, Alex Miguel Castillo. 

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B) POETAS Ernesto Zumarán Alvites, Nicolás Hidrogo Navarro, Marcoantonio Paredes, María Elena Alvítez Flores,  Manuel Burga Altamirano, Carlos Bancayán Llontop, Jorge Fernández Espino, Magali López Solórzano, Jonathan Larrea Colchado, Teresa Menor Alarcón, César Limo, Naneska Alarcón Gonzáles, Carlos Abel Araujo Pita, Fernando Odiaga Gonzáles, Rolando Barrios Sandoval, Juan Felipe Chilón, Antonio Castro Bernal, Julio César Porras, Cesar Alexander Limo, Stanley Vega Requejo, Jomara Hidrogo Cabrera, Ana Miranda Salazar, Rocío Ríos Arroyo, Ronald Calle Córdova, Carlos Briones Dávila, Arturo Bravo Flores, Matilde Granados Requejo, Luis Alberto Hurtado Ramírez, CHACO GIL, Nevenka Waterdolsfer, Ronald Calle, Marles Eneque Solano, David Villena Reyes, Henger Capuñay Fenco, Javier Villegas Fernández, Diego Lazarte, Fredy Alcalde, Susy Violeta Morales Coz, César Emiberto Gastelo Guevara, Tomàs Serquèn Montehermoso, Guillermo Ortiz Suàrez,  Carlos Santamaría, Guillermo Fernández, José Ramírez, Enrique Ríos, Néstor Cerna, Percy Espichán, Alberto Zelada, Edgar Palacios, Juan Josè Soto Bacigalupo, Melissa Ramírez Arévalo, David Nùñez Baca, Miguel Otero Zapata.. Elier Tayo Cubas.

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C) COMENTARISTAS Antonio Castro Cruz,  Milton Manayay Tafur, Elmer Llanos Díaz, Fernando Odiaga Gonzáles, Nicolás Hidrogo Navarro, Manuel Patiño López, Jesús Paiba Samamé, Teresa Menor Alarcón, Javier Villegas Fernández, Stanley Vega Requejo, Julio César Díaz Castro, Carlos Bancayán Llontop, Walter Alva Alva, José Wilson Gòmez Cumpa, Guillermo Figueroa Luna, Jorge Fernández Espino, Juan Gamarra Romero, Julio Díaz Merino, Paul Muro Lozada.

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d) Ponentes: Nicolás Hidrogo Navarro, Fernando Odiaga Gonzáles, Carlos Bancayán Llontop, Joaquín Huamán Rinza. Juan Montenegro Ordóñez, Luis Ángel Delgado Flores, Guillermo Figueroa Luna, Bruno Buendía Sialer, Marcoantonio Paredes, Luis Heredia Gonzáles, Julio César Díaz Castro.

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e) círculos invitados PRESENTADOS EN PLENO “Avanzada Cayaltileña”-Cayaltí. , “Legión”-Trujillo.

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f) libros/REVISTAS presentados EN EL ESPACIO Metáfora”- Conglomerado Cultural, “A esa hora del día” de Nicolás Hidrogo Navarro, “Piedra fuerte” de Luis Ángel Yomona Yomona, “Danza ominosa” de  Stanley Vega Requejo, “Dioses, hombres y duendes”, “Coñuma: la pasión por la ternura” de Rully Falla Failoc, “Pizzicato Labio” de Luis Boceli, “A ojo de pájaro” de Miguel Garnett Jonson, “La clavícula de Salomón” de Miguel Lazarte, “Certerni”, de Paul Muro Lozada, “Canto gris” de César Emiberto Gastelo Guevara, “Día de la Luna” de Susy Violeta Morales Coz, “En la puerta del infierno”, de  Willy Salcedo Cueva. “Desde las orillas del Utcubamba” del Círculo Literario Todas las Sangres, “Esa casa que soy yo” de Guillermo Ortiz Suárez, “Palabra sobre los abismos” de Juan José Soto Bacigalupo, “El amor es màs…” de Javier Villegas Fernàndez, “Todavìa el paraíso” de Ernesto Benigno Zumarán Alvitez, “Los cupisniques: antecesores de los mochicas” de David Ayasta Vallejo, “Morir en Puerto Tamborapa” de Nicolás Hidrogo Navarro, “Poliedro” de Carlos Bancayán Llontop,  “Las noches de mi alba”  de Alex Miguel Castillo, “Lima o el largo camino de la desesperación” de Carlos Oliva.

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H) ARTISTAS o grupos INVITADOS PRESENTADOS Onelia Ardiles,  “Vìctimas del vacìo”, “Edgar Dante Saavedra e hijos”, Nelly Lozano Alva. “Trío Los Astros”, “Neper-Perú-  Víctor Contreras” Dagoberto Ojeda Barturén.  

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LA CITA MOTIVACIONAL DE LA SEMANA 

«El escritor original no es aquel que no imita a nadie,

sino aquel a quien nadie puede imitar.»

François René Chateaubriand, Vizconde de Chateaubriand

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1 comentario

LEYLA SILVA MORENO -

QUE PENA QUE AUN NO SE HAYAN DADO CUENTA DEL VERDADERO ESPÌRITU VIOLENTISTA Y EL ESLABÓN TERRORISTA QUE REPRESENTA PARA EL PAIS DON NICOLÁS HIDROGO, QUIEN DESDE SU EPOCA DE ESTUDIANTE UNIVERSITARIO DEFENDIERA A SU PARTIDO
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