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Revista Literaria AZUL@RTE

José Manuel CABALLERO BONALD

José Manuel CABALLERO BONALD

Caballero Bonald gana el Premio Nacional de Poesía  

El galardón, dotado con 15.000 euros, le ha sido concedido por su libro 'Manual de infractores' 

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El escritor gaditano José Manuel Caballero Bonald ha obtenido hoy el Premio Nacional de Poesía por su libro Manual de infractores. El galardón que concede el Ministerio de Cultura está dotado con 15.000 euros.El premio se otorga a la mejor obra de poesía publicada en el año anterior en cualquiera de las lenguas de España.

El jurado que falló hoy el premio estuvo formado, entre otros, por Ana María Bueno, Paula Izquierdo, Javier Lostalé, Miguel García Posada y José Corredor Matheos, ganador de la edición anterior."Este Manual de infractores (Seix Barral) devuelve el mejor aliento poético necesario para estos tiempos y, según dijo el propio autor el día de la presentación del libro, le ha servido "para rejuvenecer". Es un ejemplo de poesía recia, maestra y comprometida, "hija de la indignación inicial que me hace conducir la pluma sobre el papel, pero también de la melancolía, la incertidumbre, la recuperación de un pasado nebuloso y de rastreos en temas prohibidos de la experiencia".

El escritor ya ganó el año pasado el Premio Nacional de las Letras, que se reconoce al conjunto de una obra literaria compuesta en alguna de las lenguas del Estado español.Caballero Bonald, licenciado en Filosofía y Letras, y profesor de Literatura en la Universidad Nacional de Colombia durante una década, se estrenó como escritor con 26 años con la obra Las adivinaciones. A partir de ahí, se ha labrado una sólida carrera como poeta, novelista y ensayista, encuadrado por la crítica dentro de la conocida como generación poética del 50. Como poeta, ha obtenido varios premios, entre ellos el Boscán, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, y el de la Crítica.

Su obra poética hasta 1969 está recopilada en un tomo titulado Vivir para contarlo.Más tardía pero igual de afortunada fue su incursión en la narrativa. Su primer trabajo, Dos días de septiembre, obtuvo el premio Biblioteca Breve. Luego publicaría Agata ojo de gato (que obtuvo el Premio de la Crítica), Toda la noche oyeron pasar pájaros, En la casa del padre y Campo de Agramante. 

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Articulo de: http://www.elpais.es/   

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Poeta, novelista y ensayista español nacido en Jerez de la Frontera, Cádiz, en el año 1926. Estudió Astronomía en Cádiz y más tarde Filosofía y Letras en Sevilla y Madrid. Militante anti-franquista,  pertenece al grupo poético de los 50  junto a José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo y Jaime Gil de Biedma, entre otros. Vivió fuera de España por varios años y a su regreso trabajó en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española.

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Obtuvo el premio Boscán y de la Crítica de Poesía en 1959, el Biblioteca Breve en 1961, el de la Crítica de Novela en 1975, el de la Crítica de Poesía en 1978, el Plaza y Janés en 1988, el premio Andalucía de las Letras en 1994, el XIII Premio de Poesía Iberoamericana Reina Sofía en 2004 y el Premio Nacional de Letras en 2005. En 1996 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía.
 De su obra poética se destacan: «Las adivinaciones» en 1952, «Memorias de poco tiempo» en 1954, «Pliegos de cordel» en 1963, «Vivir para contarlo» en 1969, «La costumbre de vivir» en 1975,  «Toda la noche oyeron pasar pájaros» en 1981, «Tiempo de guerras perdidas» en 1995, «Diario de Argónida» en 1997, «Copias del natural» en 1999, y «Manual de infractores» en 2005. 

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CASA JUNTO AL MAR

Azulada por el nocturno oleaje,
entre el ocio lunar y la arena indolente,
la casa está viviendo, decorada de cenizas votivas,
hecha clamor de memorables días dichosos
o palabra más bien, que ahora escribo en la sombra,
apoyando mi sueño en sus muros de solícitos brazos.

La casa está en el sur; es lo mismo que un cuerpo
ardoroso, registro de certeza embriagada,
donde estuvo mi vida, orillas de un emblema marino,
resonante de alegres impaciencias
o de ilusorias lágrimas que otros ojos cegaban.
Sus ventanas, a veces, están dando a mi nombre,
porque son todas ellas como bocas que acunan,
como labios que brillan bajo el furtivo pétalo del cielo,
aberturas que el mar vuelve sonoras
y en cuyo fondo habitan verdades como pechos,
palabras semejantes a manos que se juntan
o acaso esa tristeza que hay detrás del amor.
Recuerdo sus paredes, sus puertas de madera entrañable,
la verídica cal en cuyas lindes
se estaba congregando toda la luz de aquella casa,
sin poder ocultar cosa alguna por detrás de sus lienzos,
sin poder ser distinta a un cristal desnudado,
a un renglón transparente de tiempo sin edad.
Recuerdo también sus rincones más hondos y ocultos,
su razonada disposición de alegría,
la distribución de sus sueños con afán perdurable.
Todo allí se contagia de una idéntica vida,
y es para siempre su estación humana,
los ciclos de su fe, raíz de cuanto soy,
de todo lo que ordena mi palabra y sus márgenes:
las dudas con que erige sus muros la verdad,
los recuerdos que a veces son lo mismo que llagas,
el olvido, ese moho que corroe el rostro de la historia,
lo que está sin remedio convirtiéndose
en una misma forma de aprender a volver,
el miedo al desamor por donde sangra el mundo.

Sí, la casa es un cuerpo: mi corazón la mira,
la habita mi memoria; sé que está restaurándose
como la abdicación del mar en las orillas,
como las germinales herencias del verano,
y quizá sea posible que esta casa no pueda nunca envejecer,
no pueda cumplir nunca más tiempo que el de entonces,
porque sus habitantes son lo mismo que llamas
sin quemar, frágiles al aliento de la grieta más tenue,
y ellos están haciendo que las paredes vivan,
que los peldaños latan como olas,
que cada habitación respire y reproduzca
los irrepetibles y anónimos hechos de cada día.

Casa sin tiempo junto al mar, cumbre
sonora entre los astros, libre razón con muros,
criatura en donde acaban mis- fronteras,
soy menos si me faltas,
tu paz rige mi vida y la hace humilde,
55 justifica mi espera tu paciencia,
bogas, persistes, reinas, como un ave en la noche,
acaso ya recibas el nombre de José.

"Las adivinaciones" 1952 

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CENIZA SON MIS LABIOS

En su oscuro principio, desde
su alucinante estirpe, cifra inicial de Dios,
alguien, el hombre, espera.
Turbador sueño yergue
su noticia opresora ante la nada
original de la que el ser es hecho, ante
su herencia de combate, dando vida
a secretos cegados,
a recónditos signos que aún callaban
y pugnan ya desde un recuerdo hondísimo
para emerger hacia canciones,
puro dolor atónito de un labio, el elegido
que en cenizas transforma
la interior llama viva del humano.

Quizá solo para luchar acecha,
permanece dormido o silencioso
llorando, besando el terso párpado rosa,
el pecho triste de la muchacha amada;
quizá solo aguarda combatir
contra esa mansa lágrima que es letra del amor,
contra
aquella luz aniquiladora
que dentro de él ya duele con su nombre: belleza...
 

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MI PROPIA PROFECÍA ES MI MEMORIA

Vuelvo a la habitación donde estoy solo
cada noche, almacén de los días
caídos ya en su espejo naufragable.
Allí, entre testimonios maniatados,
yace inmóvil mi vida: sus papeles
de tornadizo sueño. La madera,
el temblor de la lámpara, el cristal
visionario, los frágiles
oficios de los muebles, guardan
bajo sus apariencias el continuo
regresar de mis años, la espesura
tenaz de mi memoria, toda
la confluencia simultánea
de torrenciales cifras que me inundan.

Mundo recuperable, lo vivido
se congrega impregnando las paredes
donde de nuevo nace lo caduco.
Reconstruidas ráfagas de historia
juntan el porvenir que soy. Oh habitaci6n
a oscuras, súbitamente diáfana
bajo el fanal del tiempo repetible.

Suenan rastros de luz allá en la noche.
Estoy solo y mis manos
ya denegadas, ya ofrecidas,
tocan papeles (este amor, aquel
sueño), olvidadas siluetas, vaticinios
perdidos. Allí mi vida a golpes
la memoria me orada cada día.

Imagen ya de mi exterminio,
se realiza de nuevo cuanto ha muerto.
Mi propia profecía es mi memoria:
mi esperanza de ser lo que ya he sido.

"Memorias de poco tiempo" 1954  

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ENTREVISTA: Diccionario de la vida J. M. Caballero Bonald, escritor  (26/03/06)

"Me asustan los bienpensantes y los clérigos"

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JUAN CRUZ Dijo de él alguna vez que estaba imposibilitado para escribir mal; no es una arrogancia ni una actitud, sino un don. Don José Manuel Caballero Bonald ha hecho de la poesía, y de la narrativa, una manera de rememorar, de referirse a lo que ocurre con ironía, y con distanciamiento. Sus memorias, que ya le han dado para dos volúmenes (Tiempo de guerras perdidas y La costumbre de vivir) son esenciales para entender el clima que se encontró al viajar de Jerez de la Frontera a Madrid en los años cincuenta. En este diccionario propio aborda algunas palabras que son fundamentales en su propia literatura y otras que vienen dadas por la actualidad. 

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RENCOR.

Yo perdono rápido, pero soy de olvido lento. No sé si asoma por ahí alguna clase de rencor; pero no, no lo creo. Mejor que de rencor, yo hablaría de aversión, de desdén, que son desahogos más llevaderos. Un rencor sin paliativos sólo he podido sentirlo por algún miserable de tiempo completo, de esos que van uniformados de personas de orden. De modo que no suelo ser rencoroso, soy más bien un cabreado pasajero. 

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MEMORIA.

De la memoria nadie sabe nada. Nadie sabe cómo funciona, cómo se activan sus mecanismos, por qué se almacenan datos que uno preferiría olvidar y se olvidan cosas de las que uno quisiera acordarse siempre. ¿En qué momento sale a flote un recuerdo perdido y a santo de qué uno se apropia de recuerdos ajenos? Y luego está todo eso de los recuerdos falsos, las fijaciones, las manías, incluidas las persecutorias... Una cuestión muy enigmática, muy incomprensible; la memoria, lo mismo es un alivio que un lastre. Por eso yo no podría escribir ni una línea si perdiera la memoria. 

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VEJEZ.

A mi edad, la vejez termina siendo una cuestión de convivencia. Yo ando ya en la frontera de los 80, y ésas son palabras mayores. Miras para atrás y no entiendes por qué ha ocurrido todo hace ya tanto tiempo. Pero lo más llamativo de las enseñanzas de la edad es que se te incrementan las dudas. Cada vez dudo más de más cosas, lo que siempre es una ventaja: tienes la impresión de que eso te rejuvenece. 

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DERECHA.

La derecha, como la Iglesia, como todas las Iglesias, está en posesión de la verdad, una tabarra de mucho cuidado, un modo muy eficaz de joder al prójimo. A la derecha de este país siempre se le está rompiendo España. En la derecha hay muchos fanáticos de la patria, y ya se sabe lo que dijo Neruda: "Patria, palabra triste, como termómetro o ascensor". Pues eso. 

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IZQUIERDA.

La izquierda no siempre es el lado contrario de la derecha. En teoría, la izquierda coincide con un ideario progresista, que avanza en contra del conservadurismo, ¿no es así? Pues entonces yo creo que el mejor programa de la izquierda sería muy simple: aplicar rigurosamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y eso, hoy por hoy, es lo más parecido que hay a una ilusión óptica. 

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NACIONALISMO.

El nacionalismo me suena a concurso pueblerino de escaparates, a algo así. Bueno, también hay profundas diferencias entre un nacionalismo democrático y ese otro que acaba promoviendo la limpieza de sangre, como el de los serbios. Pienso, en todo caso, que el nacionalismo restringe el espacio de la convivencia, viene a ser como la exaltación de lo que separa en contra de lo que une; o sea, una ideología retrógrada. 

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MIEDO.

Los miedos solían provenir de la infancia y eran mayormente nocturnos. Pero también hay miedos contagiosos, esos miedos que pone en circulación el poder para mantener controlada a la gente. Yo he tenido miedo a la oscuridad, a la policía, al enigma del universo, al futuro, a los fantasmas del franquismo, a perder el norte, a la muerte..., yo qué sé. Ahora, con la vejez, los miedos se me han ido reduciendo a lo justo, a dos o tres. Me asustan sobre todo los bienpensantes y los clérigos. No sé si me explico. Diccionario de la vida.

J. M. Caballero Bonald, escritor 

Articulo de: http://www.elpais.es/ 

A leer :

http://amediavoz.com/caballero.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Manuel_Caballero_Bonald

http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/caballero/ 

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